
Oración
Oración del Acordaos (Memorare): texto completo, origen y significado
El Acordaos, o Memorare, es la oración a la Virgen María para los momentos de necesidad.
Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a vuestra protección,
implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado.
Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes,
y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos.
Oh Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.
Amén.
El Memorare como lo publica la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos en español (“Letanía e intercesiones: María, Madre de la Vida”, 2009), con el tratamiento tradicional de «vos».
Es una súplica llena de confianza en su intercesión. La oración empieza así: “Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir…”. Se atribuye a san Bernardo de Claraval, pero su autor es desconocido: procede de una oración latina del siglo XV y la difundió en el siglo XVII el sacerdote francés Claude Bernard. En esta página de AngelGuard tienes el texto completo y su sentido, frase por frase.
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Quién escribió el Acordaos
2 min de lecturaNo se sabe: se atribuye a san Bernardo de Claraval, pero el texto procede de una oración latina más larga del siglo XV, y quien lo difundió por todo el mundo fue, en el siglo XVII, un sacerdote francés llamado Claude Bernard.
No se sabe: se atribuye a san Bernardo de Claraval, pero el texto procede de una oración latina más larga del siglo XV, y quien lo difundió por todo el mundo fue, en el siglo XVII, un sacerdote francés llamado Claude Bernard. La oración larga de la que procede empieza Ad sanctitatis tuae pedes, dulcissima Virgo Maria, “a los pies de tu santidad, dulcísima Virgen María”. De ella se tomó el texto que hoy rezamos, que en latín empieza Memorare, “acuérdate”, y por eso se la llama también Memorare.
San Bernardo de Claraval (+1153), el gran monje cisterciense, es conocido por su profunda devoción a la Virgen, y por eso la atribución resultaba natural. Pero no es histórica. La confusión se explica en buena parte por un apellido: el sacerdote que la popularizó se llamaba Bernard.
Claude Bernard nació en Dijon en 1588 y murió en París en 1641. Lo llamaban “el pobre sacerdote” (le pauvre prêtre) por su entrega a los pobres y a los presos, sobre todo a los condenados a muerte, a quienes dedicó su ministerio. Decía haber aprendido el Acordaos de su propio padre. Lo usaba mucho en su ministerio y llegó a imprimir más de doscientas mil hojitas con la oración en varios idiomas para repartirlas. Gracias a él, aquella súplica del siglo XV se volvió una de las oraciones marianas más queridas.
Qué significa el Acordaos, frase por frase
2 min de lecturaEs una súplica en tres tiempos: le recuerda a María que nunca ha abandonado a nadie, se presenta ante ella con los propios pecados y le pide que acoja nuestra oración.
Es una súplica en tres tiempos: le recuerda a María que nunca ha abandonado a nadie, se presenta ante ella con los propios pecados y le pide que acoja nuestra oración. Su lenguaje es antiguo, pero lo que dice es muy directo.
“Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!” Pedirle a la Virgen que “se acuerde” no es suponer que se ha olvidado. Es una manera de apelar a su fidelidad, como un hijo que dice “mamá, acuérdate de mí”. Quien necesita recordar es el que reza: recordar que no está solo.
“Que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado.” Es la experiencia de siglos de creyentes, dicha con el lenguaje del corazón. La Iglesia la expresa con palabras del Concilio que recoge el Catecismo: desde los tiempos más antiguos, los fieles se acogen a la protección de la Madre de Dios “en todos sus peligros y necesidades” (CIC 971).
“Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes.” La confianza no nace de los propios méritos, sino de lo que María es. Se la llama Madre y Virgen de las vírgenes: la más santa de las criaturas, y a la vez la más cercana.
“Y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos.” Aquí está la humildad de la oración. No se llega a María con la frente en alto, sino como pecador. Y sin embargo se llega: “me atrevo”. La conciencia del pecado no aleja, empuja hacia la madre.
“Oh Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.” La petición final es sencilla: que no rechace lo que le pedimos, que lo escuche y lo reciba con bondad. En latín hay un juego de palabras precioso: Noli, Mater Verbi, verba mea despícere, “Madre del Verbo, no desprecies mis palabras”. La Madre de la Palabra eterna escucha nuestras pobres palabras.
Por qué se le reza a María con tanta confianza
2 min de lecturaPorque la Iglesia enseña que María, Madre de Dios y madre nuestra, sigue intercediendo por sus hijos y siempre los lleva a Cristo.
Porque la Iglesia enseña que María, Madre de Dios y madre nuestra, sigue intercediendo por sus hijos y siempre los lleva a Cristo. El Catecismo lo dice con claridad: porque nos da a Jesús, María es madre de Dios y madre nuestra, y “podemos confiarle todos nuestros cuidados y nuestras peticiones” (CIC 2677). Desde el cielo, su maternidad no se ha detenido: “continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna” (CIC 969).
Esa confianza no convierte a María en una fuerza independiente de Dios. Su misión de madre “de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia” (CIC 970). Cuando le rezamos, nos unimos con ella al designio del Padre, y podemos rezar con ella y rezarle a ella (CIC 2679). Por eso el Acordaos, que parece hablar solo con María, en el fondo habla con Dios a través de su Madre.
Tampoco es una fórmula mágica. Decir que “jamás se ha oído” que María abandonara a alguien es una confesión de confianza, no un contrato que garantiza obtener exactamente lo que pedimos. El Catecismo llama superstición a atribuir la eficacia de las oraciones a su sola materialidad, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen (CIC 2111). Lo que el Acordaos promete es lo que la fe promete: que quien se encomienda a María no queda solo, y que ella lo lleva hacia lo que de verdad necesita, que es Dios.
Cuándo se reza el Acordaos
2 min de lecturaSobre todo en la necesidad: ante una enfermedad, una decisión difícil, una angustia o una petición urgente, aunque muchos lo rezan también cada día, por la mañana o por la noche.
Sobre todo en la necesidad: ante una enfermedad, una decisión difícil, una angustia o una petición urgente, aunque muchos lo rezan también cada día, por la mañana o por la noche. Como es breve, se aprende pronto de memoria y se puede rezar en cualquier lugar: en el transporte, en la sala de espera de un hospital, antes de una entrevista de trabajo, junto a la cama de un hijo enfermo.
Santa Teresa de Calcuta lo rezaba constantemente. Según cuenta Mons. Leo Maasburg, amigo y consejero espiritual de la santa, en los apuros rezaba lo que ella llamaba una “novena de emergencia”: nueve Acordaos seguidos y un décimo de inmediato, en acción de gracias, porque daba por hecha la ayuda del cielo (ACI Prensa). Lo usaba para pedir por la curación de un niño enfermo, antes de conversaciones importantes o cuando se acababan las provisiones. Más que un número de repeticiones, lo que enseña su costumbre es la confianza.
El Acordaos también cierra muchas novenas marianas y forma parte de la oración diaria de innumerables fieles. Algunas novenas tradicionales incluyen su propia versión, más larga; la de la Virgen del Pilar que publica ACI Prensa, por ejemplo, empieza “Acordaos ¡oh graciosísima Virgen María!”. Si te gusta rezar con María, puedes acompañarlo con la Salve, la otra gran súplica a la Madre de misericordia.
“Acordaos” o “Acuérdate”: las formas en español y el latín
2 min de lecturaLa misma oración circula en español con dos tratamientos: con «vos», la forma tradicional que se muestra arriba (“a Vos acudo”), y con «tú», la que publican el Compendio del Catecismo y Vatican News.
La misma oración circula en español con dos tratamientos: con «vos», la forma tradicional que se muestra arriba (“a Vos acudo”), y con «tú», la que publican el Compendio del Catecismo y Vatican News. El «vos» del Acordaos no es el voseo de Argentina o de Centroamérica, sino el antiguo tratamiento de respeto con que el español se dirigía a Dios y a la Virgen. Por eso dice “acudido a vuestra protección”, “no desechéis”, “escuchadlas y acogedlas”. Al ser una oración fija, se reza como está, igual que el Acto de contrición tradicional.
El Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica la publica con el título “Acordaos”, pero con el tratamiento de «tú» y algo más larga: “Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu asistencia y reclamando tu socorro, haya sido abandonado de ti. Animado con esta confianza, a ti también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches mis humildes súplicas, oh Madre del Verbo divino, antes bien, escúchalas y acógelas benignamente. Amén”. Vatican News en español da el mismo texto. ACI Prensa, por su parte, publica otra versión con «tú» que empieza “Acuérdate, ¡oh piadosísima, Virgen María!”.
Las tres son la misma súplica. Reza la que aprendiste, o la que usa tu parroquia cuando se reza en voz alta.
Y este es el original latino, según el Compendio: “Memoráre, o piíssima Virgo María, non esse audítum a sæculo, quemquam ad tua curréntem præsídia, tua implorántem auxilia, tua peténtem suffrágia, esse derelíctum. Ego tali animátus confidéntia, ad te, Virgo Vírginum, Mater, curro, ad te vénio, coram te gemens peccátor assísto. Noli, Mater Verbi, verba mea despícere; sed áudi propítia et exáudi. Amen.”
Preguntas
¿El Acordaos y el Memorare son la misma oración?
Sí. “Memorare” es la primera palabra de la oración en latín y significa “acuérdate”. En español se la conoce como el Acordaos, o el Acuérdate en su forma con «tú». Todos esos nombres designan la misma súplica confiada a la Virgen María.
¿Por qué se atribuye a san Bernardo si su autor es desconocido?
Porque expresa muy bien la devoción mariana de san Bernardo de Claraval, y porque quien la difundió en el siglo XVII fue un sacerdote francés llamado Claude Bernard: la coincidencia de apellidos favoreció la confusión. En realidad, el texto procede de una oración latina más larga del siglo XV y su autor no se conoce.
¿Quién difundió el Acordaos en el siglo XVII?
El sacerdote francés Claude Bernard (1588-1641), conocido como “el pobre sacerdote” por su entrega a los pobres y a los presos, sobre todo a los condenados a muerte. Decía haberla aprendido de su padre, y llegó a repartir más de doscientas mil hojitas impresas con la oración en varios idiomas.
¿Se puede rezar el Acordaos en cualquier necesidad?
Sí. Es una oración especialmente indicada para los momentos de dificultad o de petición urgente, porque se apoya toda ella en la confianza de que María no abandona a quien acude a su protección. Se puede rezar en cualquier lugar y circunstancia, y también cada día.
¿El Acordaos es una oración que nunca falla?
Ninguna oración funciona como fórmula mágica, y la Iglesia llama superstición a atribuir su eficacia solo a las palabras dichas (CIC 2111). El Acordaos expresa una confianza: que María escucha y nunca deja solo a quien acude a ella. Dios responde siempre, aunque no siempre como imaginamos.
¿Por qué el Acordaos dice «Vos» y no «tú»?
Porque conserva el antiguo tratamiento de respeto del español, con el que se hablaba a Dios y a la Virgen; no es voseo. Por eso dice “a Vos acudo” y “no desechéis mis súplicas”. También existe la forma con «tú», que publican el Compendio del Catecismo y Vatican News; las dos son la misma oración.


