
Oración
Novenario para difuntos: cómo rezarlo en casa los nueve días
Los nueve días de oración por un ser querido que murió: un orden sencillo para cada día, las lecturas, el rosario y el sentido que le da la Iglesia
El novenario para difuntos son nueve días seguidos de oración por una persona que murió, que suelen empezar después del entierro: se encargan Misas por su eterno descanso y en casa la familia se reúne cada día a rezar, casi siempre el rosario. En AngelGuard tienes aquí un orden sencillo para cada uno de los nueve días, con la señal de la cruz, una oración inicial, una lectura de la Biblia, el rosario o una decena, peticiones y una oración final, para que cualquier persona de la familia pueda guiarlo.
Cada uno de los nueve días
Donde dice N. o “el alma de…”, se dice el nombre de la persona; si es mujer, se dice “la” en lugar de “lo” y “ella” en lugar de “él”.
Señal de la Cruz
Por la señal de la santa Cruz,
de nuestros enemigos,
líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Oración inicial
Señor Dios, Padre de misericordia:
nos reunimos en tu nombre para encomendarte a N.,
a quien amamos y ahora ponemos en tus manos.
Tú lo conociste antes que nosotros
y lo amas más de lo que nosotros supimos amarlo.
Perdona sus pecados, purifícalo con tu misericordia
y recíbelo en tu casa, donde ya no hay llanto ni dolor.
A nosotros, que lo extrañamos, danos tu consuelo
y la esperanza firme de la resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Lectura del día
Se lee en la Biblia el pasaje del día y se guarda un momento de silencio.
El rosario por el difunto
Se reza el rosario por los difuntos con los misterios del día, o al menos una decena:
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.
Ave María (diez veces)
Dios te salve, María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo;
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María,
Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Jaculatorias por el difunto
Si por Tu sangre preciosa, Señor, lo has redimido, que lo perdones, te pido, por Tu Pasión dolorosa.
Dale Señor el descanso eterno, y luzca para él la luz perpetua.
Que por Tu infinita misericordia el alma de… y de todos los fieles difuntos, descansen en paz. Así sea.
Peticiones
A cada petición se responde: Te rogamos, óyenos.
Por N., para que Dios le perdone sus pecados y le conceda la luz y la paz.
Te rogamos, óyenos.
Por todos nuestros difuntos y por quienes ya nadie recuerda, para que lleguen a ver el rostro de Dios.
Te rogamos, óyenos.
Por esta familia, para que el Señor la consuele y la mantenga unida en la fe y en el amor.
Te rogamos, óyenos.
Por todos nosotros, para que vivamos de tal modo que un día nos encontremos con ellos en la casa del Padre.
Te rogamos, óyenos.
Oración final
Señor Jesús, que lloraste ante la tumba de tu amigo
y venciste la muerte con tu resurrección:
recibe la oración de esta familia.
Concede a N. el descanso eterno
y haz que un día nos encontremos todos contigo en el cielo.
Santa María, Madre de Dios, que estuviste al pie de la cruz,
ruega por él y por nosotros, que lo lloramos.
Amén.
Se termina con la señal de la cruz.
Texto AngelGuard: el orden de cada día, la oración inicial, las peticiones y la oración final. La señal de la cruz, el Padre nuestro, el Ave María, el Gloria y las jaculatorias por el difunto, como los publica Desde la Fe, revista de la Arquidiócesis de México.
Profundizar
Qué es el novenario y por qué son nueve días
2 min de lecturaSe llama novenario a pedir por el alma de un difunto durante nueve días.
Se llama novenario a pedir por el alma de un difunto durante nueve días. En México la palabra nombra dos cosas que van juntas: las nueve Misas que se encargan en la parroquia por su eterno descanso y los nueve días en que la familia reza en casa, casi siempre el rosario por los difuntos. Desde la Fe, la revista de la Arquidiócesis de México, propone hacer las dos.
No hay que confundirlo con la novena. Una novena es una oración de nueve días para pedir a Dios un favor por intercesión de la Virgen o de un santo, muchas veces antes de su fiesta; el novenario es la oración de la familia y de la comunidad por una persona que murió.
El número nueve es costumbre, no una ley de la Iglesia. La liturgia ofrece la Misa por los difuntos en los funerales y también en los días tercero, séptimo y trigésimo y en el aniversario de la muerte (Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, 255). Desde la Fe lo explica así: una sola Misa ya tiene un valor infinito para encomendar a quien murió, pero el novenario se volvió costumbre porque ayuda a la familia a vivir el duelo con Dios, rodeada de quienes rezan con ella.
En Panamá, por ejemplo, el novenario empieza después del entierro y tradicionalmente lo guían los maestros rezadores de la comunidad. Como dice un delegado de la Palabra de allí, cada rezador tiene su estilo, pero el rosario es el mismo.
Cómo hacer el novenario en casa, paso a paso
2 min de lecturaUn lugar y una hora.
Un lugar y una hora. Basta una mesa con un crucifijo, una vela encendida, una Biblia y un rosario; si quieren, la foto de la persona. Son los mismos signos que acompañan un velorio católico: la vela recuerda la luz de Cristo y el crucifijo, su victoria sobre la muerte. Una hora fija ayuda a que familiares, vecinos y amigos puedan llegar.
Alguien que guíe. Para rezar el novenario en casa no hace falta un sacerdote: puede guiarlo cualquier persona de la familia, o pueden turnarse un día cada quien. Quien guía dice la oración inicial, lee la lectura, anuncia los misterios y lee las peticiones; los demás responden.
El mismo orden los nueve días. El texto completo está arriba:
1. La señal de la cruz.
2. La oración inicial, diciendo el nombre de la persona.
3. La lectura de la Biblia del día y un momento de silencio.
4. El rosario por los difuntos con los misterios del día, o al menos una decena si el tiempo es corto, con sus jaculatorias.
5. Las peticiones.
6. La oración final y la señal de la cruz.
Al terminar se puede dejar un espacio para compartir un recuerdo de la persona: algo que enseñó, una anécdota, un agradecimiento. La guía de Desde la Fe para acompañar a un difunto lo propone así, al final del rosario.
El rosario completo, con las Ave María finales, la Salve y la letanía para difuntos, está en la página del rosario para difuntos. Si un día hay poco tiempo, Desde la Fe sugiere al menos la oración inicial y la final con un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria: lo principal es no dejar a la persona sin oración.
Las lecturas de los nueve días
2 min de lecturaTe proponemos un pasaje de la Biblia para cada día, todos sobre la esperanza cristiana ante la muerte.
Te proponemos un pasaje de la Biblia para cada día, todos sobre la esperanza cristiana ante la muerte. Búscalo en tu Biblia, léelo despacio y deja un momento de silencio antes del rosario.
Día 1. Juan 11,17-27. Jesús llega a Betania cuando Lázaro ya lleva cuatro días en el sepulcro, y ante Marta, que llora a su hermano, se presenta como la resurrección y la vida.
Día 2. Juan 14,1-6. En la última cena, Jesús promete a sus discípulos que va a prepararles un lugar en la casa de su Padre.
Día 3. Sabiduría 3,1-9. La vida de los justos está en las manos de Dios; lo que a los ojos del mundo parece un final es, para ellos, entrar en la paz.
Día 4. 2 Macabeos 12,43-46. Judas Macabeo manda ofrecer un sacrificio por los soldados caídos. Es el pasaje que el Catecismo cita como raíz de la oración por los difuntos (CIC 1032).
Día 5. Romanos 6,3-9. Por el bautismo fuimos sumergidos en la muerte de Cristo para vivir con él, y la muerte ya no tiene poder sobre el Resucitado.
Día 6. 1 Tesalonicenses 4,13-18. San Pablo consuela a una comunidad en duelo: quienes murieron en Jesús estarán con él, y la esperanza cambia la forma de llorar a los muertos.
Día 7. 1 Corintios 15,51-57. La victoria sobre la muerte que Dios nos da por medio de Jesucristo.
Día 8. Lucas 23,39-43. En la cruz, Jesús promete el paraíso al hombre crucificado junto a él que le pide que se acuerde de él.
Día 9. Apocalipsis 21,1-7. El cielo nuevo y la tierra nueva, donde Dios enjugará las lágrimas y ya no habrá muerte ni dolor.
Aquí van solo las citas, para que las leas en tu propia Biblia. Si ese día van a Misa, escuchar allí la Palabra de Dios también es una buena manera de vivir este paso.
La Misa, el corazón del novenario
2 min de lecturaDesde la Fe lo dice sin rodeos: “Pedir que se celebre Misa por nuestros difuntos es lo máximo que podemos hacer por ellos”.
Desde la Fe lo dice sin rodeos: “Pedir que se celebre Misa por nuestros difuntos es lo máximo que podemos hacer por ellos”. El Catecismo enseña que el sacrificio eucarístico se ofrece también por los fieles difuntos “que han muerto en Cristo y todavía no están plenamente purificados”, para que puedan entrar en la luz y la paz de Cristo (CIC 1371). En la Misa, además, la familia aprende a vivir en comunión con quien murió, comulgando con el Cuerpo de Cristo y rezando luego por él y con él (CIC 1689).
Para encargar las Misas del novenario, acude a la oficina de tu parroquia: puedes pedir que se celebren nueve Misas por la persona o que su nombre se incluya en las intenciones de las Misas de esos días. El rosario de la casa no compite con la Misa. El Catecismo enseña que las formas de la piedad popular prolongan la vida litúrgica de la Iglesia, pero no la sustituyen (CIC 1675): el novenario en casa prepara para la Misa y la continúa.
Después del novenario, la guía de Desde la Fe recuerda que se suelen celebrar Misas mensuales durante el primer año y después una en cada aniversario. Existen también las Misas gregorianas: treinta Misas celebradas en treinta días seguidos solo por una persona difunta, una práctica que la tradición une al papa san Gregorio Magno, quien contó que se celebraron Misas durante treinta días por un monje que había muerto en su monasterio de Roma.
Lo que enseña la Iglesia sobre el purgatorio y la oración por los difuntos
2 min de lecturaQuienes mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, están seguros de su salvación y pasan después de la muerte por una purificación para entrar en la alegría del cielo (CIC 1030).
Quienes mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, están seguros de su salvación y pasan después de la muerte por una purificación para entrar en la alegría del cielo (CIC 1030). La Iglesia llama purgatorio a esa purificación final de los elegidos, “completamente distinta del castigo de los condenados” (CIC 1031).
Ahí entra la oración del novenario. El Compendio del Catecismo lo resume así: “En virtud de la comunión de los santos, los fieles que peregrinan aún en la tierra pueden ayudar a las almas del purgatorio ofreciendo por ellas oraciones de sufragio, en particular el sacrificio de la Eucaristía, pero también limosnas, indulgencias y obras de penitencia” (Compendio, 211). Y como los difuntos que se purifican son miembros de la misma comunión de los santos, podemos ayudarles también obteniendo para ellos indulgencias (CIC 1479).
La Iglesia pide no aplicar a la condición de los difuntos categorías de espacio y de tiempo (Directorio sobre la piedad popular, 258). Por eso no tiene sentido calcular cuántos días u oraciones le “faltan” a alguien: el novenario no es una cuenta que se salda, es un acto de amor que confía a la persona a la misericordia de Dios.
Si el novenario cae entre el 1 y el 8 de noviembre, quien visita con devoción un cementerio y reza por los difuntos, aunque sea solo mentalmente, puede ganar cada día una indulgencia plenaria aplicable solo a las almas del purgatorio, con las condiciones de costumbre: confesión sacramental, comunión y oración por las intenciones del Papa (Manual de indulgencias, concesión 29; norma 20). En la página del rosario para difuntos están las condiciones y la indulgencia del rosario rezado en familia.
Acompañar el duelo durante los nueve días
2 min de lecturaEl novenario llega en los días más difíciles.
El novenario llega en los días más difíciles. Por eso es también una forma de cuidar a los vivos: la casa se llena de gente, alguien trae comida, otros se quedan a rezar. Jesús mismo lloró ante la tumba de su amigo Lázaro (Jn 11,35), y el papa Francisco escribió que abandonar a una familia cuando la lastima una muerte sería una falta de misericordia (Amoris laetitia, 253).
Algunas ideas para estos días. Que nadie cargue todo: repartan quién guía, quién prepara el lugar y quién recibe a los que llegan. Dejen que los niños participen a su manera, con una vela o con una decena. Si las fuerzas no dan para un rosario entero, recen una decena con calma; una oración breve y sentida vale más que una larga hecha a la carrera.
El duelo dura más que nueve días. El papa Francisco reconoce que puede llevar bastante tiempo, y que “con un camino sincero y paciente de oración y de liberación interior, vuelve la paz” (Amoris laetitia, 255). Cuando termine el novenario, la familia puede seguir rezando por la persona en los aniversarios y el 2 de noviembre. Y si la pérdida pesa mucho, busquen a un sacerdote o a la parroquia: acompañar a quienes lloran es parte de su misión.
Preguntas
¿Qué es un novenario de difuntos?
Son nueve días de oración por una persona que murió. Se encargan Misas por su eterno descanso y, en casa, la familia y los amigos se reúnen cada día a rezar, casi siempre el rosario por los difuntos. Es distinto de una novena, que pide un favor por intercesión de la Virgen o de un santo.
¿Cuándo empieza el novenario de un difunto?
Lo más común es empezarlo después del entierro, aunque la costumbre cambia de una familia y de un lugar a otro. Si no pudieron empezar a tiempo, empiecen cuando puedan: la oración por los difuntos no tiene fecha límite.
¿Qué se reza en un novenario para difuntos?
Cada día: la señal de la cruz, una oración inicial con el nombre de la persona, una lectura de la Biblia, el rosario por los difuntos (o al menos una decena) con sus jaculatorias, unas peticiones y una oración final. En esta página tienes el texto completo y una lectura para cada uno de los nueve días.
¿Se puede hacer el novenario sin sacerdote?
Sí. El rezo en casa lo guía cualquier persona de la familia. Lo que sí pide un sacerdote es la Misa: por eso conviene encargar en la parroquia Misas por la persona durante esos días.
¿Qué pasa si un día no pudimos rezar el novenario?
Nada malo le pasa al difunto. El novenario no es una fórmula que se rompe si falta un día; es oración, y Dios recibe cada una. Continúen al día siguiente o añadan un día al final, sin culpa.
¿Cuál es la diferencia entre novena y novenario?
Las dos duran nueve días. La novena es una oración para pedir a Dios un favor por intercesión de María o de un santo, muchas veces antes de su fiesta. El novenario es la oración y las Misas por el alma de una persona que murió.





