Oración de santa Gertrudis

Oración

Oración de santa Gertrudis por las benditas ánimas del purgatorio

La oración de santa Gertrudis ofrece al Padre la Sangre de Jesús, unida a las Misas del día, por las almas del purgatorio.

Gratis para escuchar · sin registrarteOración guiada: la voz acompaña el texto completo.

Padre Eterno, te ofrezco la preciosísima Sangre de tu divino Hijo, Jesús,

en unión con las Misas celebradas hoy en todo el mundo,

por todas las benditas almas del purgatorio,

por los pecadores de todas partes,

por los pecadores de la Iglesia universal,

por los de mi propia casa y los de mi familia.

Amén.

Traducción AngelGuard de la oración tradicional atribuida a santa Gertrudis la Grande. Texto AngelGuard, el mismo que reza la app.

Se le atribuye por tradición a santa Gertrudis la Grande, monja benedictina de Helfta, en Alemania, aunque nadie ha documentado quién la escribió. Es una buena oración para rezar con toda confianza, pero la promesa de que cada vez que se reza salen mil almas del purgatorio no es enseñanza de la Iglesia. En AngelGuard tienes la oración completa, de dónde viene, qué enseña la Iglesia sobre el purgatorio y cómo ganar en noviembre la indulgencia por los difuntos.

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Cómo rezar la oración de santa Gertrudis

2 min de lecturaEs una oración corta: se reza en menos de un minuto.

Es una oración corta: se reza en menos de un minuto. Fíjate en lo que hace. No ofrece tus méritos ni la fuerza de tus palabras; ofrece la Sangre de Cristo, es decir, su sacrificio en la cruz, y lo une a todas las Misas de ese día en el mundo entero. Después el círculo se va abriendo: las almas del purgatorio, los pecadores de todas partes, los de la Iglesia y, al final, los de tu propia casa. Empieza en el altar y termina en la mesa de tu familia.

Cuándo rezarla. Cuando quieras. Muchos la rezan cada día, al levantarse o antes de dormir; otros, al enterarse de que alguien murió, al pasar frente a un cementerio o al terminar el rosario para difuntos. En noviembre, el mes que la tradición católica dedica a los difuntos, muchas familias la rezan todos los días.

Por una persona. Puedes rezarla pensando en alguien en particular, o decir su nombre al final: “…por los de mi propia casa y los de mi familia, y por N.”. También cabe en el novenario para difuntos, al terminar las oraciones de cada noche.

En la app. En AngelGuard, “La oración de santa Gertrudis” es una oración guiada en audio: una voz te la presenta, la reza contigo y luego la vuelve a rezar, despacio.

¿De verdad saca mil almas del purgatorio? De dónde viene la oración

3 min de lecturaCasi siempre circula con una promesa: que el Señor le prometió a santa Gertrudis mil almas liberadas del purgatorio cada vez que alguien la rezara.

Casi siempre circula con una promesa: que el Señor le prometió a santa Gertrudis mil almas liberadas del purgatorio cada vez que alguien la rezara. Algunas estampas dicen mil; otras, cincuenta mil. Vale la pena saber qué hay detrás, sin perderle el cariño a la oración.

No está en sus escritos. De santa Gertrudis se conservan el Heraldo del amor divino (en latín, Legatus divinae pietatis) y los Ejercicios espirituales. En ellos no aparecen ni esta oración ni la promesa de las mil almas. Nadie ha documentado quién la compuso. Lo más antiguo que hemos encontrado impreso es una forma más corta, en inglés: en un librito sobre el purgatorio aprobado en Lisboa en 1936, el dominico irlandés Paul O’Sullivan la recomienda y la relaciona con santa Gertrudis; habla de muchas almas, pero no da ninguna cifra. Lleva su nombre por tradición, seguramente porque Gertrudis rezó tanto por los difuntos, y la forma larga se difundió después en estampas, folletos y devocionarios.

Lo que sí cuenta su libro. En el Heraldo hay una escena parecida, y en ella tampoco hay una cifra fija. Mientras su comunidad rezaba por los difuntos, Gertrudis le preguntó al Señor cuántas almas se liberaban con esas oraciones. La respuesta que recibió fue: “El número es proporcional al celo y al fervor de quienes rezan por ellas” (libro V; traducción nuestra de la edición inglesa de 1870). Y el Señor añade que su amor lo mueve a liberar muchas almas con cada verso del salmo. Es una promesa generosa, pero no una cuenta: la medida es el amor con que se reza, y ese amor solo Dios lo ve. Por eso, y porque una revelación privada no es parte de la fe que todos debemos creer (CIC 67), la Iglesia nunca ha fijado un número.

Lo que dijo la Iglesia. En 1899, la Sagrada Congregación de Indulgencias, con la aprobación de León XIII, publicó unas reglas para distinguir las indulgencias verdaderas de las falsas. La regla VIII manda rechazar como inventadas las hojas y los folletos que prometen, a quien reza una u otra oración, la liberación de una o de varias almas del purgatorio (decreto del 10 de agosto de 1899). La explicación que acompaña al decreto añade que ningún documento auténtico prueba que un Papa haya prometido jamás liberar varias almas a la vez, y mucho menos por rezar una sola oración. La regla vale para cualquier cifra: mil, cincuenta mil o una.

Desde 1967, la Iglesia ni siquiera mide en días o años sus propias indulgencias parciales: san Pablo VI dispuso que se llamen solo “indulgencia parcial”, “sin añadir ninguna determinación de días ni de años” (Indulgentiarum doctrina, norma 4). Y el Catecismo advierte que atribuir la eficacia de las oraciones a su sola materialidad, sin las disposiciones del corazón que piden, “es caer en la superstición” (CIC 2111). Pero quien la aprendió así de su mamá o de su abuela y la ha rezado con amor no ha perdido nada: esa fe sencilla es justo la disposición del corazón que Dios mira.

Entonces, ¿vale la pena rezarla? Sí, y mucho. Lo que la Iglesia enseña es mejor que una cifra: nuestra oración por los difuntos “puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor” (CIC 958). Rézala las veces que quieras y deja la cuenta en manos de Dios.

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¿Quién fue santa Gertrudis la Grande?

2 min de lecturaGertrudis vino al mundo el 6 de enero de 1256, día de la Epifanía; no se sabe quiénes fueron sus padres ni dónde nació.

Gertrudis vino al mundo el 6 de enero de 1256, día de la Epifanía; no se sabe quiénes fueron sus padres ni dónde nació. En 1261, con cinco años, entró en el monasterio de Helfta, en Sajonia, para educarse, y ahí pasó toda su vida. Fue una estudiante brillante, apasionada por las letras, la música y el canto. La noche del 27 de enero de 1281, hacia la hora de Completas, vivió lo que ella misma contó como su conversión: un joven la tomaba de la mano, y en esa mano reconoció las llagas de Cristo.

Desde entonces se entregó a la Escritura, a la liturgia y a la oración. De ella se conservan el Heraldo del amor divino y los Ejercicios espirituales. Murió en Helfta un 17 de noviembre, en 1301 o 1302, con unos 46 años. Benedicto XVI, que le dedicó una catequesis en 2010, la llama “la única mujer de Alemania que recibió el apelativo de «Grande»”. La Iglesia la celebra el 16 de noviembre.

Por qué se la asocia con las almas del purgatorio. En sus visiones, Gertrudis reza por los difuntos de su comunidad y por otros, y se le muestra que esa oración les ayuda. La Enciclopedia Católica de 1909 cuenta que su caridad se notaba en una tierna compasión por las almas del purgatorio. La misma obra recuerda que, a petición del rey de España, fue declarada patrona de las Indias Occidentales, es decir, de la América española, y que en el Perú su fiesta se celebraba con gran solemnidad.

Qué enseña la Iglesia sobre el purgatorio

2 min de lecturaRezar por las almas del purgatorio tiene sentido cuando se entiende qué es.

Rezar por las almas del purgatorio tiene sentido cuando se entiende qué es. Según el Catecismo, quienes mueren en amistad con Dios pero todavía necesitan purificarse ya tienen asegurada la salvación, y después de la muerte se purifican “a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo” (CIC 1030). La Iglesia llama purgatorio a esa purificación final, “completamente distinta del castigo de los condenados” (CIC 1031).

No es un infierno pequeño. Es una purificación real, y duele: la Iglesia habla de un fuego purificador, a partir de la Escritura (CIC 1031). Pero es el dolor de quien ya va hacia Dios, no el de un castigo sin salida. Todas las almas que están ahí se salvan; lo que falta es que el amor termine de purificarlas. Por eso la tradición las llama “benditas ánimas”.

Qué las ayuda. Rezar por los difuntos viene de la Escritura: Judas Macabeo mandó ofrecer un sacrificio por los soldados caídos, para que quedaran libres del pecado (2 Mac 12,43-46; CIC 1032). Desde el principio, la Iglesia ofrece sufragios por ellos, “en particular el sacrificio eucarístico” (CIC 1032), y aconseja además dar limosna, ganar indulgencias y hacer penitencia por ellos. Lo primero es la Misa: por eso se pide a un sacerdote que ofrezca una Misa por un difunto, y por eso la oración de santa Gertrudis se apoya en las Misas del día.

La caridad va en las dos direcciones. Los difuntos que se purifican siguen unidos a nosotros en la comunión de los santos (CIC 1479), y nuestra oración, dice el Catecismo, también puede hacer eficaz su intercesión por nosotros (CIC 958). Para rezar por alguien que murió, con el “Dales, Señor, el descanso eterno” y el salmo De profundis, está la oración por los difuntos.

Cómo rezarla en noviembre: la indulgencia por los difuntos

2 min de lecturaNoviembre empieza con dos días que van juntos: el 1, Todos los Santos, y el 2, la Conmemoración de todos los fieles difuntos.

Noviembre empieza con dos días que van juntos: el 1, Todos los Santos, y el 2, la Conmemoración de todos los fieles difuntos. En 2026, el 1 de noviembre cae en domingo y el 2 en lunes. La fiesta de santa Gertrudis, el 16, queda a mitad del mes.

En esos días la Iglesia concede dos indulgencias plenarias, aplicables solo a las almas del purgatorio (Manual de indulgencias, concesión 29):

  • Del 1 al 8 de noviembre, cada día: visitar con devoción un cementerio y rezar por los difuntos, aunque sea solo mentalmente.
  • El 2 de noviembre (o, con el consentimiento del obispo, el domingo anterior o el siguiente, o el día de Todos los Santos): visitar con piedad una iglesia o un oratorio y rezar ahí el Padre nuestro y el Credo.

Para la plenaria se piden además las condiciones de siempre: confesión sacramental, comunión eucarística, una oración por las intenciones del Papa (basta un Padre nuestro y un Avemaría) y no tener apego a ningún pecado, ni siquiera venial (norma 20). Las condiciones se pueden cumplir unos días antes o después. Solo se gana una plenaria al día (norma 18); con una sola confesión se pueden ganar varias, pero cada una pide su propia comunión y su propia oración por el Papa. Si falta algo, por ejemplo ese desapego total, la indulgencia es parcial: nada se pierde por rezar. Cualquier otro día del año, visitar un cementerio rezando por los difuntos tiene indulgencia parcial, y también rezar con devoción el “Dales, Señor, el descanso eterno”.

Una manera sencilla de vivir el mes. Al empezar noviembre, escribe los nombres de tus difuntos. Visita el cementerio uno de los primeros ocho días. Pide en tu parroquia una Misa por ellos. Y reza la oración de santa Gertrudis cada día hasta que termine el mes. Si en tu casa ponen altar de muertos, puedes rezarla frente a él, junto con la oración para el altar de muertos.

Preguntas

¿Cuál es la oración de santa Gertrudis?

Es esta: “Padre Eterno, te ofrezco la preciosísima Sangre de tu divino Hijo, Jesús, en unión con las Misas celebradas hoy en todo el mundo, por todas las benditas almas del purgatorio, por los pecadores de todas partes, por los pecadores de la Iglesia universal, por los de mi propia casa y los de mi familia. Amén.” Se le atribuye por tradición a santa Gertrudis la Grande.

¿Es verdad que la oración de santa Gertrudis saca 1000 almas del purgatorio?

No. Esa promesa no es enseñanza de la Iglesia. La oración no aparece en los escritos de santa Gertrudis, y en 1899 la Santa Sede mandó rechazar las hojas que prometen liberar una o varias almas por rezar una oración; lo mismo vale para las que prometen cincuenta mil. La oración es buena: rézala con confianza, sin llevar la cuenta.

¿Cuándo se festeja a santa Gertrudis?

El 16 de noviembre; en 2026 cae en lunes. Santa Gertrudis la Grande murió en el monasterio de Helfta, en Alemania, un 17 de noviembre, en 1301 o 1302.

¿Es la misma santa Gertrudis que se relaciona con los gatos?

No. La santa Gertrudis que en internet aparece ligada a los gatos es otra: santa Gertrudis de Nivelles, primera abadesa del monasterio de Nivelles, en la actual Bélgica, que murió el 17 de marzo de 659. La de esta oración es santa Gertrudis la Grande, monja de Helfta en el siglo XIII.

¿Cuántas veces hay que rezarla?

Las que quieras: no hay un número obligatorio. Muchos la rezan una vez al día, y todos los días de noviembre. Algunos la rezan como coronilla, repitiéndola en las cuentas del rosario. No hay una forma oficial: es una devoción privada, libre para quien quiera.

¿Puedo rezarla por un difunto en particular?

Sí. Piensa en esa persona mientras la rezas, o di su nombre al final. Y si puedes, pide también una Misa por ella: es la ayuda que el Catecismo nombra en primer lugar (CIC 1032).

¿Cuál es la mejor oración por las almas del purgatorio?

La Misa. El Catecismo pone el sacrificio eucarístico en primer lugar entre los sufragios por los difuntos (CIC 1032). Entre las oraciones personales, las más conocidas son el “Dales, Señor, el descanso eterno”, que tiene indulgencia parcial, y la oración de santa Gertrudis.

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