San José con aureola y mandil de carpintero, sosteniendo una azucena blanca y una escuadra de madera junto a un farol encendido en su taller, de noche

Oración

Oración a San José: «A ti, bienaventurado San José»

La oración a San José más conocida es «A ti, bienaventurado San José», que el papa León XIII escribió en 1889.

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación,

y, después de implorar el auxilio de tu santísima Esposa,

pedimos también con confianza tu patrocinio.

Por la caridad que te unió a la Inmaculada Virgen, Madre de Dios,

y por el amor de padre con que abrazaste al Niño Jesús,

te suplicamos que mires con bondad la herencia

que Jesucristo adquirió con su sangre,

y que nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y tu ayuda.

Protege, oh custodio providentísimo de la divina Familia,

a la descendencia escogida de Jesucristo.

Aparta de nosotros, oh padre amantísimo,

toda peste de errores y de corrupción.

Asístenos propicio desde el cielo, oh fortísimo protector nuestro,

en esta lucha contra el poder de las tinieblas;

y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del mayor peligro de muerte,

defiende ahora a la santa Iglesia de Dios

de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad.

Y a cada uno de nosotros protégenos siempre con tu patrocinio,

para que, a ejemplo tuyo y sostenidos por tu ayuda,

podamos vivir santamente, morir piadosamente

y alcanzar en el cielo la eterna bienaventuranza.

Amén.

Traducción AngelGuard de la oración «Ad te, beate Ioseph», de León XIII (1889), sobre el texto latino publicado por la Santa Sede en Acta Sanctae Sedis, vol. 22, pp. 117-118.

La oración a San José más conocida es «A ti, bienaventurado San José», que el papa León XIII escribió en 1889. La publicó con su encíclica Quamquam pluries para que se rezara después del Rosario durante todo octubre, y desde entonces la Iglesia entera la reza para pedir la protección de San José sobre ella y sobre cada uno de nosotros, hasta la hora de la muerte. En AngelGuard la tienes completa, en una traducción nuestra del latín original, explicada frase por frase, con el 19 de marzo, el 1 de mayo, los miércoles y las nuevas invocaciones de sus letanías.

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«A ti, bienaventurado San José», frase por frase

3 min de lecturaLa oración de arriba es la que el papa León XIII pidió rezar a toda la Iglesia en 1889.

La oración de arriba es la que el papa León XIII pidió rezar a toda la Iglesia en 1889. Aquí la tienes en una traducción nueva, hecha sobre el latín que la Santa Sede publicó ese mismo año, que empieza así: Ad te, beate Ioseph, in tribulatione nostra confugimus.

«Acudimos en nuestra tribulación». La oración empieza por la necesidad. No hace falta estar en paz para rezarla: se escribió para los tiempos de apuro.

«Después de implorar el auxilio de tu santísima Esposa». Se escribió para rezarse al terminar el Rosario: quien la dice acaba de pedir la ayuda de María, y solo entonces se vuelve a José. El orden dice mucho: José no compite con María, está a su lado.

«Por la caridad que te unió… y por el amor de padre con que abrazaste al Niño Jesús». Le pedimos a José por lo más suyo: su amor de esposo y su amor de padre. El Catecismo recuerda que Jesús vivió en Nazaret sujeto a María y a José, y que esa obediencia de todos los días ya anunciaba su obediencia al Padre (Catecismo de la Iglesia Católica, CIC 531-532; cf. Lc 2,51).

«La herencia que Jesucristo adquirió con su sangre». La herencia es la Iglesia, el pueblo que Cristo rescató. La oración no pide solo por quien reza: pide por toda la Iglesia.

«Oh custodio providentísimo de la divina Familia». José cuidó a María y a Jesús con el trabajo de sus manos y con decisiones rápidas, tomadas de noche (Mt 2,13-15). Le pedimos que cuide igual a la familia grande que es la Iglesia, y a la tuya.

«Toda peste de errores y de corrupción». Los dos males que nombra la oración están dentro de nosotros: pensar torcido y vivir torcido. Le pedimos a José que los aparte, como un papá aparta a su hijo del peligro.

«En esta lucha contra el poder de las tinieblas». La oración reconoce que existe un combate espiritual, pero no le habla al demonio ni le da órdenes: le pide a José que nos asista desde el cielo, y recuerda por qué confiamos en él, porque salvó de la muerte al Niño Jesús huyendo con él a Egipto. Es una oración de intercesión: los santos ruegan por nosotros ante Dios, y el único mediador es Cristo (cf. 1 Tm 2,5).

«Vivir santamente, morir piadosamente». El último pedido llega hasta la hora de la muerte. La tradición ve a José morir acompañado por Jesús y María; por eso la Iglesia lo invoca como patrono de la buena muerte, y el Catecismo nos invita a encomendarnos a él para esa hora (CIC 1014).

De dónde viene: León XIII y la encíclica Quamquam pluries

2 min de lecturaEl 8 de diciembre de 1870, el beato Pío IX declaró a San José patrono de la Iglesia católica.

El 8 de diciembre de 1870, el beato Pío IX declaró a San José patrono de la Iglesia católica. Diecinueve años después, el 15 de agosto de 1889, León XIII publicó la encíclica Quamquam pluries, sobre la devoción a San José. Eran años difíciles para la Iglesia y el papa pedía a los católicos rezar con más insistencia. Recordó que ya había dedicado octubre a la Virgen del Rosario y mandó que, durante todo ese mes, después del Rosario se añadiera una oración a San José, cuyo texto enviaba junto con la carta, y que esa costumbre se guardara cada año.

En la misma encíclica explica por qué la Iglesia confía tanto en José. Fue esposo de María y tenido por padre de Jesús; por eso fue el guardián, el administrador y el defensor de la casa de Nazaret. Y como aquella casa ya contenía a la Iglesia naciente, José es ahora protector y defensor de la Iglesia entera (Quamquam pluries, n. 3). El papa también alabó la costumbre de dedicar el mes de marzo a San José y pidió que el 19 de marzo se santificara con oraciones aun donde no es fiesta de guardar.

La oración se imprimió en latín, con su traducción italiana al lado, en las actas oficiales de la Santa Sede de ese año (Acta Sanctae Sedis, vol. 22, pp. 117-118), con una indulgencia para quien la rezara después del Rosario en octubre. Hoy la Iglesia sigue concediendo indulgencia parcial a quien invoca con devoción a San José con una oración aprobada, y pone esta como ejemplo (Enchiridion indulgentiarum, concesión 19).

En español circula con pequeñas variaciones, porque se ha traducido muchas veces: «acudimos» o «recurrimos», «mires con bondad» o «mires benigno», «la descendencia escogida» o «el pueblo escogido». El sentido es el mismo. El texto de esta página es una traducción nueva, hecha sobre el latín de 1889, cercana a la que ya conoces para que la puedas rezar de memoria.

Quién es San José y qué se le pide

2 min de lecturaLos Evangelios no guardan ninguna palabra de José; guardan lo que hizo.

Los Evangelios no guardan ninguna palabra de José; guardan lo que hizo. Era un hombre justo que no quiso exponer a María a la vergüenza (Mt 1,19), recibió en sueños el mensaje del ángel y la llevó a su casa (Mt 1,20-24), protegió al Niño huyendo a Egipto (Mt 2,13-15) y volvió con la familia a Nazaret (Mt 2,19-23). Buscó angustiado a Jesús de doce años en Jerusalén (Lc 2,41-50) y lo vio crecer a su lado: la gente de Nazaret lo llamaba «el hijo del carpintero» (Mt 13,55).

Por eso se le pide lo que él supo cuidar. La familia, porque guardó a la Sagrada Familia. El trabajo, porque ganó el pan con sus manos, y Pío XII lo propuso como patrono de los trabajadores en 1955. La casa, porque sostuvo la de Nazaret. La Iglesia, porque es su patrono desde 1870. Y una buena muerte, porque la tradición lo ve morir en brazos de Jesús y María.

El papa Francisco le dedicó la carta apostólica Patris corde («Con corazón de padre»), del 8 de diciembre de 2020, a los ciento cincuenta años de su proclamación como patrono de la Iglesia. Lo describe en siete rasgos: padre amado, padre en la ternura, padre en la obediencia, padre en la acogida, padre de la valentía creativa, padre trabajador y padre en la sombra. Para Francisco, ser padre no es poseer al hijo, sino cuidarlo hasta que pueda caminar solo.

Francisco contó también, en su encuentro con las familias en Manila, el 16 de enero de 2015, que tenía en su escritorio una imagen de San José dormido y que, cuando tenía un problema, escribía un papelito y lo ponía debajo, para que José lo soñara, es decir, para que rezara por eso. Desde entonces esa imagen se ha vuelto muy conocida. Es un gesto de confianza de hijo, no un amuleto: lo que cuenta es la oración que lo acompaña.

Cuándo rezarla: los miércoles, el 19 de marzo y el 1 de mayo

2 min de lecturaEl 19 de marzo es la solemnidad de San José, esposo de la Virgen María.

El 19 de marzo es la solemnidad de San José, esposo de la Virgen María. Casi siempre cae en Cuaresma, y cuando coincide con un domingo de Cuaresma o con la Semana Santa, la Iglesia la pasa a otro día. En 2027 cae en viernes, antes del Domingo de Ramos. En México es el día del santo de todos los José, los Pepes y las Josefinas, y también el Día del Carpintero, en el que talleres y parroquias recuerdan a José artesano.

El 1 de mayo es la memoria de San José Obrero, que Pío XII instituyó en 1955 para darle un patrono al día del trabajo. En México es además el Día del Trabajo, día de descanso obligatorio: un buen día para encomendarle a José el trabajo de toda la familia, y el de quien no lo tiene.

Los miércoles están dedicados a San José en la tradición latina, y marzo es su mes, una costumbre que León XIII alabó en la misma encíclica de la oración. Rezar «A ti, bienaventurado San José» cada miércoles es una manera sencilla de tenerlo cerca todo el año.

Después del Rosario. Es el lugar para el que se escribió, sobre todo en octubre, mes del Rosario. Puedes rezarla después de la Salve cada vez que termines el Rosario, en cualquier mes.

Durante el Año de San José, la Penitenciaría Apostólica concedió indulgencias especiales y señaló justamente estos días: el 19 de marzo, el 1 de mayo, el día 19 de cada mes y cualquier miércoles, y puso como ejemplo esta oración de León XIII. Aquel año ya terminó, pero los días siguen siendo los de siempre.

El Año de San José y las nuevas invocaciones de sus letanías

2 min de lecturaEl papa Francisco abrió un Año de San José del 8 de diciembre de 2020 al 8 de diciembre de 2021, el mismo día en que publicó Patris corde.

El papa Francisco abrió un Año de San José del 8 de diciembre de 2020 al 8 de diciembre de 2021, el mismo día en que publicó Patris corde. Fue un año para volver a mirar a José como padre, trabajador y protector de la familia.

Uno de sus frutos fue la actualización de las Letanías de San José, que San Pío X había aprobado en 1909 para toda la Iglesia. El 1 de mayo de 2021, fiesta de San José Obrero, la Congregación para el Culto Divino envió a los presidentes de las conferencias episcopales siete invocaciones nuevas, tomadas de lo que los papas han escrito sobre él. En latín son: Custos Redemptoris, Serve Christi, Minister salutis, Fulcimen in difficultatibus, Patrone exsulum, Patrone afflictorum y Patrone pauperum. En español dicen, más o menos: Custodio del Redentor, Servidor de Cristo, Ministro de la salvación, Apoyo en las dificultades, Patrono de los exiliados, Patrono de los afligidos y Patrono de los pobres.

Cada conferencia de obispos publica su propia traducción y puede añadir invocaciones de su país, así que en tu parroquia pueden sonar un poco distintas. Las nuevas invocaciones hablan muy de cerca a América Latina: José, patrono de los exiliados y de los pobres, también tuvo que huir a otra tierra con su familia para salvarla. Si alguien de tu casa vive lejos por trabajo, o está migrando, puedes rezar las letanías por él.

Durante el Año de San José, la Penitenciaría Apostólica recomendó además rezar las letanías por los cristianos perseguidos. Puedes rezarlas en familia el 19 de marzo o cualquier miércoles, y terminar con «A ti, bienaventurado San José».

Cómo rezarla: por el trabajo, la casa y la familia

2 min de lecturaPor el trabajo.

Por el trabajo. Si buscas empleo, o el que tienes te pesa, reza «A ti, bienaventurado San José» diciendo antes, con tus palabras, lo que necesitas. Y haz tu parte: José no reemplaza la entrevista ni la solicitud, pero acompaña a quien las hace, como acompañó a su familia en un país extraño.

Por la casa. Muchos le piden a San José un techo propio, o vender bien una casa. Es una petición buena y se la puedes confiar. Pero la costumbre de enterrar una imagen de San José de cabeza para que una casa se venda no es una práctica de la Iglesia: una imagen no es un amuleto, y el Catecismo llama superstición atribuir la eficacia de la oración solo a los gestos o a las palabras, sin las disposiciones del corazón (CIC 2111).

Por la familia y por la hora de la muerte. Muchos papás toman a José como modelo: si eres padre, o te toca hacer de papá en tu casa, pídele su manera de cuidar sin adueñarse, y récenla juntos en familia, por ejemplo los miércoles. Junto a un enfermo grave, la oración a San José acompaña bien al Padrenuestro y al Avemaría. En esas horas llama también al sacerdote, para la Unción de los enfermos y la Comunión.

Circulan oraciones a San José «que nunca fallan» o que hay que copiar y repartir para que funcionen. Así no reza la Iglesia. San José no necesita cadenas: solo tu confianza, la misma que él tuvo en Dios. Y si la respuesta no llega como esperabas, sigue confiando: José también esperó de noche, sin entenderlo todo. Si quieres, puedes terminar con esta oración breve:

Dios, Padre nuestro,

que confiaste a San José el cuidado de tu Hijo y de la Virgen María,

concédenos, por su intercesión,

un trabajo digno para quien lo busca,

un techo seguro para cada familia

y la paz en nuestra casa.

Que, como él, sepamos levantarnos de noche

para cumplir tu voluntad.

Por Cristo, nuestro Señor.

Amén.

Esta oración breve es un texto nuestro, escrito para esta página. Puedes rezarla después de «A ti, bienaventurado San José» o sola, cuando no tengas tiempo para más.

Preguntas

¿Cuál es la oración a San José?

La más conocida es «A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación…», que el papa León XIII escribió en 1889 para rezarse después del Rosario en octubre. Está completa al principio de esta página.

¿Qué se le pide a San José?

Lo que él supo cuidar: la familia, el trabajo, la casa, la Iglesia, de la que es patrono desde 1870, y una buena muerte. Se le pide su intercesión ante Dios; ninguna oración garantiza un resultado, pero ninguna petición hecha con confianza se pierde.

¿Cuándo es el día de San José?

El 19 de marzo, solemnidad de San José, esposo de la Virgen María. El 1 de mayo la Iglesia celebra además a San José Obrero, y la tradición le dedica todos los miércoles y el mes de marzo.

¿Qué es la oración de San José para pedir trabajo?

No hay una única oración oficial para pedir trabajo. San José es patrono de los trabajadores, y puedes rezarle «A ti, bienaventurado San José» presentándole tu necesidad, sobre todo el 1 de mayo. Es una petición de intercesión, no una fórmula que asegure un empleo.

¿Hay una oración a San José para conseguir o vender una casa?

Puedes confiarle a San José esa necesidad con la misma oración de León XIII o con tus palabras. Enterrar su imagen para vender una casa no es una práctica de la Iglesia: una imagen no es un amuleto (CIC 2111).

¿Por qué se dedica el miércoles a San José?

Es una costumbre de la tradición latina. La Penitenciaría Apostólica la recordó durante el Año de San José (2020-2021), al señalar cualquier miércoles, junto con el 19 de marzo, el 1 de mayo y el día 19 de cada mes, como días para honrarlo.

¿Qué invocaciones se añadieron a las letanías de San José en 2021?

Siete, enviadas por la Congregación para el Culto Divino el 1 de mayo de 2021: Custodio del Redentor, Servidor de Cristo, Ministro de la salvación, Apoyo en las dificultades, Patrono de los exiliados, Patrono de los afligidos y Patrono de los pobres.