Ave María

Oración

Ave María: la oración completa y su sentido

“Dios te salve, María”, como se reza en México, los dos versículos de Lucas de donde nace, la historia de su segunda parte y el sentido de cada frase

El Ave María completo dice: “Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.” La primera parte une el saludo del ángel Gabriel y el de Isabel en el Evangelio de Lucas (1,28 y 1,42); la segunda es una súplica que la Iglesia añadió y fijó en el siglo XVI. En AngelGuard tienes el texto como lo publica Desde la Fe, de la Arquidiócesis de México, su origen en la Biblia y el sentido de cada frase.

Dios te salve, María,

llena eres de gracia,

el Señor es contigo;

bendita tú eres entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María,

Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

Ave María como la publica Desde la Fe, revista de la Arquidiócesis de México (“5 oraciones básicas para enseñar a los niños”).

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¿El Ave María está en la Biblia? Su origen en el Evangelio

2 min de lecturaLa primera parte, sí: une dos saludos del primer capítulo del Evangelio de san Lucas.

La primera parte, sí: une dos saludos del primer capítulo del Evangelio de san Lucas. La segunda, desde “Santa María”, es una súplica que la Iglesia añadió.

El saludo del ángel. Cuando Gabriel entra en la casa de María, en Nazaret, le dice, en la traducción de Félix Torres Amat publicada en Madrid en 1823, que copiamos de la página impresa con su ortografía de entonces: «Dios te salve, ó llena de gracia: el Señor es contigo: bendita tú eres entre todas las mugeres» (Lc 1,28). El latín de la Vulgata, en la misma página, dice Ave gratia plena: Dominus tecum: benedicta tu in mulieribus. “Dios te salve” es la forma castellana de ese Ave, un saludo; el Catecismo añade que es una invitación a la alegría y escribe “Dios te salve, María (Alégrate, María)” (CIC 2676; cf. CIC 722).

El saludo de Isabel. Poco después, María visita a su parienta Isabel, que, llena del Espíritu Santo, exclama: «Bendita tú eres entre todas las mugeres; y bendito es el fruto de tu vientre» (Lc 1,42, Torres Amat). Como los dos saludos comparten las mismas palabras, “bendita tú eres”, se unieron con naturalidad en una sola oración. Un detalle de la página impresa: en los dos versículos Torres Amat pone “todas” en cursiva, y el latín de la misma página no tiene esa palabra (in mulieribus, inter mulieres); la oración que rezamos la conserva.

Lo que añadió la Iglesia. Dos nombres: “María”, al principio, para decir a quién hablamos, y “Jesús”, al final de la primera parte, para decir quién es el fruto bendito. Y toda la segunda parte, que no está en la Biblia. El Catecismo Romano del Concilio de Trento dice que la Iglesia, con toda razón, añadió a esta acción de gracias la súplica a la Madre de Dios (según el artículo de Herbert Thurston sobre el Ave María en la Enciclopedia Católica, 1910).

Qué significa el Ave María, frase por frase

3 min de lecturaEl Ave María alaba a Dios por lo que hizo en María y luego le pide a ella que rece por nosotros.

El Ave María alaba a Dios por lo que hizo en María y luego le pide a ella que rece por nosotros. El Catecismo la explica frase por frase en sus números 2676 y 2677.

“Dios te salve, María, llena eres de gracia.” Es Dios mismo quien, por medio de su ángel, saluda a María, y nuestra oración se atreve a repetir ese saludo con la mirada que Dios puso sobre su humilde esclava (CIC 2676). “Llena de gracia” quiere decir que, para dar el sí libre de su fe, María estuvo totalmente conducida por la gracia de Dios (CIC 490). La Iglesia confiesa además que fue redimida desde su concepción: es el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado por Pío IX en 1854 (CIC 491).

“El Señor es contigo.” Es una forma antigua del castellano; hoy diríamos “está contigo”, y así lo explica el propio Catecismo: las dos palabras del ángel se aclaran mutuamente, María es la llena de gracia porque el Señor está con ella, y la gracia de la que está colmada es la presencia de Aquel que es la fuente de toda gracia (CIC 2676).

“Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.” Después del saludo del ángel hacemos nuestro el de Isabel, la primera de la larga serie de generaciones que llaman bienaventurada a María (CIC 2676; Lc 1,48). El Ave María culmina en el nombre de Jesús (CIC 435). San Juan Pablo II escribió que “el centro del Ave Maria, casi como engarce entre la primera y la segunda parte, es el nombre de Jesús”, y advirtió que en el rezo apresurado ese centro se pierde (Rosarium Virginis Mariae, 33).

“Santa María, Madre de Dios.” Con Isabel nos maravillamos: «¿de dónde á mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor á visitarme?» (Lc 1,43, Torres Amat). Porque nos da a Jesús, su Hijo, María es madre de Dios y madre nuestra, y podemos confiarle todos nuestros cuidados y nuestras peticiones (CIC 2677).

“Ruega por nosotros, pecadores.” Al pedirle que ruegue por nosotros, nos reconocemos pecadores y nos dirigimos a la “Madre de la Misericordia” (CIC 2677). No le pedimos que haga lo que solo Dios hace: le pedimos que rece por nosotros como rezó por sí misma, «hágase en mí segun tu palabra» (Lc 1,38, Torres Amat; CIC 2677).

“Ahora y en la hora de nuestra muerte.” La oración nombra solo dos momentos: hoy y el último. Nos ponemos en sus manos “ahora”, en el hoy de nuestras vidas, y le entregamos desde ahora la hora de nuestra muerte, para que esté presente como estuvo en la muerte en Cruz de su Hijo y nos conduzca a Jesús (CIC 2677). La Iglesia nos anima a pedírselo así para prepararnos a esa hora (CIC 1014).

“Amén.” Quiere decir “así sea”: hacemos nuestro todo lo que acabamos de decir (CIC 2856).

Historia del Ave María: cómo llegó a su forma actual

2 min de lecturaEl Ave María completo, como lo rezamos hoy, quedó fijado oficialmente en el Breviario Romano de 1568, después de unos cinco siglos de crecimiento.

El Ave María completo, como lo rezamos hoy, quedó fijado oficialmente en el Breviario Romano de 1568, después de unos cinco siglos de crecimiento. Lo resume el historiador Herbert Thurston en la Enciclopedia Católica (1910), de donde vienen los datos de este capítulo.

Las palabras del ángel aparecen pronto en la liturgia: el antifonario atribuido a san Gregorio Magno las usa como canto del ofertorio de la Misa del cuarto domingo de Adviento. Pero casi no hay rastro del Ave María como oración de devoción antes de hacia el año 1050. Nació de versículos y respuestas del pequeño Oficio de la Virgen, que entonces empezaba a difundirse en los monasterios, y se extendió rápido como un saludo a María, a menudo acompañado de una genuflexión o de una inclinación. De san Luis, rey de Francia, se cuenta que cada noche se arrodillaba cincuenta veces para decir despacio un Ave María.

Hacia 1196, el obispo de París, Eudes de Sully, mandó a sus sacerdotes que el pueblo supiera de memoria el saludo a la Virgen, junto con el Credo y el Padre nuestro, y después de esa fecha disposiciones parecidas se multiplicaron en todas partes. Entonces la oración terminaba con las palabras de Isabel, todavía sin el nombre de Jesús. El nombre de Jesús se añadió más tarde; se suele atribuir al papa Urbano IV, en el siglo XIII, aunque las pruebas no son claras.

En los siglos XIV y XV muchos fieles añadían por su cuenta una petición al final, casi siempre por los pecadores y por la hora de la muerte, con muchas variantes. En 1495 aparece impreso, al comienzo de una obrita de Savonarola, un Ave María idéntico al nuestro salvo una sola palabra. El Catecismo del Concilio de Trento atribuyó la súplica final a la Iglesia misma, y en 1568 el Breviario Romano la recogió oficialmente en su forma completa, la que rezamos hoy.

¿Rezar el Ave María es adorar a María?

2 min de lecturaNo.

No. La Iglesia honra a la Virgen con un culto especial, pero ese culto, “aunque del todo singular, es esencialmente diferente del culto de adoración que se da al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo” (CIC 971). Adoramos solo a Dios; a María le pedimos que rece por nosotros.

El título “Madre de Dios” tampoco es una exageración de la devoción. Frente a quienes separaban en Cristo una persona humana y una persona divina, el concilio de Éfeso proclamó en el año 431 que María llegó a ser con toda verdad Madre de Dios, porque el que ella concibió es el Hijo de Dios hecho hombre (CIC 466). Decir “Madre de Dios” es, antes que nada, una afirmación sobre Jesús: es verdadero Dios desde el seno de su madre.

María tampoco ocupa el lugar de Cristo. Jesús, el único Mediador, es el Camino de nuestra oración, y María es “pura transparencia de Él”: “muestra el Camino” (CIC 2674). Su misión de madre “de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia” (CIC 970).

El Catecismo describe la oración a María con dos movimientos: uno engrandece al Señor por las maravillas que hizo en su humilde esclava, y el otro confía a la Madre de Jesús las súplicas y alabanzas de los hijos de Dios (CIC 2675). El Ave María tiene los dos (CIC 2676): la primera parte alaba a Dios por lo que hizo en María, y la segunda le pide a ella que rece por nosotros.

Cuándo se reza el Ave María: el Rosario, el Ángelus y la hora de la muerte

2 min de lecturaA cualquier hora, pero sobre todo en el Rosario, en el Ángelus y junto a quien está por morir.

A cualquier hora, pero sobre todo en el Rosario, en el Ángelus y junto a quien está por morir.

En el Rosario. El Ave María es la oración que más se repite: la guía de Desde la Fe, de la Arquidiócesis de México, indica rezar en cada misterio un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria, y al final, si quieres, la Salve. San Juan Pablo II la llamó el elemento más extenso del Rosario, el que lo convierte en una oración mariana por excelencia sin quitarle su centro en Cristo (Rosarium Virginis Mariae, 33), y el Catecismo recuerda que el Rosario nació de la piedad medieval como sustituto popular de la Oración de las Horas (CIC 2678). Mira el orden completo en el Santo Rosario, los misterios de cada día y el rosario por los difuntos.

En el Ángelus. Es la oración con que los fieles, tres veces al día, al alba, a mediodía y a la puesta del sol, recuerdan el anuncio del ángel Gabriel a María (Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, 195). Intercala tres Avemarías con tres versículos: “El ángel del Señor anunció a María”, “He aquí la esclava del Señor” y “Y el Verbo de Dios se hizo carne” (Compendio del Catecismo, Apéndice). Donde no es posible rezarlo completo, el Directorio sugiere al menos rezar tres Avemarías; y en el tiempo de Pascua, por disposición de Benedicto XIV en 1742, se reza en su lugar el Regina caeli (Directorio, 195-196).

Junto a quien va a morir. La Iglesia nos anima a pedir a la Madre de Dios que interceda por nosotros “en la hora de nuestra muerte” (CIC 1014). Rezar un Ave María junto a la cama de un enfermo grave, o por quienes mueren hoy, es un gesto sencillo que cualquiera puede hacer; en esos momentos, llama también al sacerdote de tu parroquia para la Unción de los enfermos y la Comunión.

Sin números mágicos. No hay una cantidad de Avemarías ni una manera de rezarlas que garantice una gracia. El Catecismo llama superstición a atribuir la eficacia de las oraciones a su sola materialidad, prescindiendo de las disposiciones interiores (CIC 2111). Un solo Ave María rezado con confianza vale más que muchos dichos de prisa.

“Avemaría” o “Ave María”: cómo se escribe y las versiones del texto

1 min de lecturaLas dos formas se usan.

Las dos formas se usan. El Catecismo de la Iglesia Católica en español escribe “Avemaría”, en una palabra (CIC 435, 2676); Desde la Fe pone “Ave María” como título de la oración y “Avemarías” en plural, y la carta Rosarium Virginis Mariae escribe “Ave Maria”. Aquí usamos “Ave María” para el nombre de la oración.

En las fuentes que comparamos, las palabras son las mismas; solo cambian la puntuación y alguna mayúscula. Desde la Fe, de la Arquidiócesis de México, escribe “llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres”. El Compendio del Catecismo y Vatican News en español escriben “llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres”, con mayúscula en “Tú”. Ninguna de estas diferencias cambia una palabra que se diga en voz alta.

Y este es el Ave María en latín, como lo publica el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica: “Ave, María, grátia plena, Dóminus tecum. Benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui, Iesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hora mortis nostræ. Amen.”

Preguntas

¿Cuál es la oración del Ave María completa?

Así la publica Desde la Fe, de la Arquidiócesis de México: “Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.”

¿El Ave María está en la Biblia?

En parte. La primera parte viene del Evangelio de Lucas: el saludo del ángel Gabriel (Lc 1,28) y el de Isabel (Lc 1,42). Los nombres de María y de Jesús y la segunda parte, “Santa María, Madre de Dios…”, los añadió la Iglesia.

¿Quién escribió la segunda parte del Ave María?

No tiene un autor conocido. La súplica final se fue formando en los siglos XIV y XV, con muchas variantes, y quedó fijada oficialmente en el Breviario Romano de 1568. El Catecismo del Concilio de Trento dice que la añadió la propia Iglesia.

¿Los católicos adoran a María?

No. La Iglesia honra a María con un culto especial, pero esencialmente diferente de la adoración, que solo se da a Dios (CIC 971). En el Ave María alabamos a Dios por lo que hizo en ella y le pedimos que rece por nosotros.

¿Cuántas Avemarías se rezan en el Rosario?

Diez en cada misterio: cincuenta en un Rosario de cinco misterios. La guía de Desde la Fe, de la Arquidiócesis de México, añade al final un Padrenuestro y un Ave María por las intenciones del Papa.

¿Qué quiere decir “el Señor es contigo”?

Es una forma antigua del castellano que hoy diríamos “el Señor está contigo”. El Catecismo explica que María es la llena de gracia precisamente porque el Señor está con ella (CIC 2676).