Misterios del Rosario

Oración

Misterios del Rosario: los 20 y su día

Los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos, el día de cada uno, su cita bíblica y cómo meditarlos

Los misterios del Rosario son veinte, en cuatro grupos de cinco: gozosos (lunes y sábado), luminosos (jueves), dolorosos (martes y viernes) y gloriosos (miércoles y domingo), y en cada decena se medita uno. En AngelGuard tienes aquí los veinte con los nombres del Compendio del Catecismo, la cita de la Biblia de cada uno, el sentido de cada grupo y la oración con la que se cierran.

Al terminar cada misterio, después del Gloria

¡Oh Jesús mío!, perdona nuestros pecados; líbranos del fuego del infierno. Lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Al terminar el Rosario: oración por los misterios

Ruega por nosotros,

Santa Madre de Dios,

para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos

Oh Dios,

cuyo Hijo por medio de su vida,

muerte y resurrección,

nos otorgó los premios

de la vida eterna,

te rogamos que

venerando humildemente

los misterios del Rosario

de la Santísima Virgen María,

imitemos lo que contienen

y consigamos lo que nos prometen.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

Jaculatoria “¡Oh Jesús mío!” como la publica Desde la Fe, revista de la Arquidiócesis de México (“¿Cómo rezar el Rosario? Sigue estos 6 pasos”); oración tras el rosario como la imprime el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica (Apéndice).

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¿Cuáles son los 20 misterios del Rosario?

2 min de lecturaLos misterios del Rosario son veinte momentos de la vida de Jesús y de María, repartidos en cuatro grupos de cinco: gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos.

Los misterios del Rosario son veinte momentos de la vida de Jesús y de María, repartidos en cuatro grupos de cinco: gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos. En cada decena del Rosario se medita uno de ellos. Durante siglos fueron quince, en tres grupos; el 16 de octubre de 2002, san Juan Pablo II propuso añadir los cinco misterios luminosos, de la vida pública de Jesús, para que el Rosario fuera más plenamente “compendio del Evangelio” (Rosarium Virginis Mariae, 19).

“Misterio” no quiere decir aquí algo oscuro o secreto. Quiere decir un acontecimiento de la vida de Cristo en el que se revela el amor de Dios. San Pablo VI explicaba que los misterios siguen el orden de la salvación: desde la concepción virginal y la infancia de Jesús hasta su pasión y resurrección, Pentecostés y la Asunción de María (Marialis cultus, 45). Y san Juan Pablo II añade que los misterios de Cristo son también, en cierto sentido, los misterios de su Madre, porque ella vive de él y por él (Rosarium Virginis Mariae, 24).

Los nombres que usamos en esta página son los del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, que los imprime en su apéndice con el día de cada grupo. Junto a cada misterio va la cita de la Biblia para leerla antes de la decena; san Juan Pablo II recomienda que al anuncio del misterio siga la proclamación del pasaje bíblico correspondiente (Rosarium Virginis Mariae, 30). Arriba tienes lo que se reza al terminar cada misterio y la oración con la que el Compendio cierra el Rosario.

Misterios gozosos (lunes y sábado)

2 min de lecturaLos misterios gozosos contemplan la encarnación y la infancia de Jesús.

Los misterios gozosos contemplan la encarnación y la infancia de Jesús. Se rezan el lunes y el sábado.

1. La encarnación del Hijo de Dios (Lc 1,26-38). El ángel Gabriel anuncia a María que será la Madre del Salvador, y ella responde que sí.
2. La visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel (Lc 1,39-56). María va de prisa a ayudar a Isabel; el niño salta de alegría en el seno de su madre, y María canta el Magníficat.
3. El nacimiento del Hijo de Dios (Lc 2,1-20). Jesús nace en Belén y los ángeles lo anuncian a los pastores.
4. La presentación de Jesús en el templo (Lc 2,22-38). Simeón y Ana reconocen al Niño; Simeón anuncia a María que una espada le atravesará el alma.
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo (Lc 2,41-52). A los doce años, Jesús se queda en el templo, entregado a las cosas de su Padre, y María y José lo buscan angustiados.

Qué contemplan. Su nota es la alegría que trae la encarnación: el saludo del ángel que invita a María a alegrarse, el salto de Juan en el seno de Isabel, el gozo de Belén. Pero los dos últimos, dice san Juan Pablo II, ya anticipan el drama: la profecía de Simeón y la angustia de María y José al perder al Niño. Meditarlos es aprender el secreto de la alegría cristiana, que tiene su centro en la persona de Cristo (Rosarium Virginis Mariae, 20). Se rezan el sábado, además del lunes, porque ese día tiene tradicionalmente carácter mariano y en estos misterios la presencia de María es más destacada (n. 38).

Misterios luminosos (jueves)

2 min de lecturaLos misterios luminosos, o misterios de luz, contemplan la vida pública de Jesús, desde su bautismo hasta la Última Cena.

Los misterios luminosos, o misterios de luz, contemplan la vida pública de Jesús, desde su bautismo hasta la Última Cena. Se rezan el jueves. Los propuso san Juan Pablo II en 2002, dejando su uso “a la libre consideración de los individuos y de la comunidad” (Rosarium Virginis Mariae, 19).

1. El bautismo de Jesús en el Jordán (Mt 3,13-17). El cielo se abre y la voz del Padre lo proclama su Hijo amado.
2. La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná (Jn 2,1-12). Por intercesión de María, Jesús convierte el agua en vino, y sus discípulos creen en él.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión (Mc 1,14-15; cf. Mc 2,3-13; Lc 7,47-48). Jesús proclama que el Reino de Dios está cerca y perdona a quien se acerca a él con fe.
4. La transfiguración (Mt 17,1-8). En el monte, el rostro de Jesús brilla como el sol y el Padre pide a los apóstoles que lo escuchen.
5. La institución de la Eucaristía (Mt 26,26-29). En la Última Cena, Jesús da su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino.

Qué contemplan. Todo el misterio de Cristo es luz, pero esa luz se manifiesta sobre todo en los años de su vida pública, cuando anuncia el Evangelio del Reino. Cada uno de estos misterios revela el Reino ya presente en la persona de Jesús (Rosarium Virginis Mariae, 21). María queda en el trasfondo, salvo en Caná; pero su invitación a los sirvientes, que hagan lo que Jesús les diga (Jn 2,5), es como el fondo mariano de todos los misterios de luz: una invitación que hoy se dirige a nosotros.

Misterios dolorosos (martes y viernes)

2 min de lecturaLos misterios dolorosos contemplan la pasión y la muerte de Jesús.

Los misterios dolorosos contemplan la pasión y la muerte de Jesús. Se rezan el martes y el viernes, el día en que murió el Señor.

1. La oración de Jesús en el huerto (Lc 22,39-46). En Getsemaní, Jesús reza al Padre en agonía y acepta su voluntad.
2. La flagelación del Señor (Jn 19,1). Pilato manda azotar a Jesús.
3. La coronación de espinas (Mt 27,27-31). Los soldados lo visten de púrpura, le ponen una corona de espinas y se burlan de él.
4. Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario (Jn 19,16-17; Lc 23,26-32). Jesús carga la cruz; Simón de Cirene lo ayuda y las mujeres de Jerusalén lloran por él.
5. La crucifixión y muerte de Nuestro Señor (Lc 23,33-46; Jn 19,25-30). Jesús perdona a quienes lo crucifican, nos entrega a su Madre y entrega su espíritu al Padre.

Qué contemplan. El Rosario escoge algunos momentos de la Pasión, invitando a quien reza a fijar en ellos la mirada del corazón. Todo empieza en Getsemaní, donde el “sí” de Jesús a la voluntad del Padre cambia el “no” del Edén. Estos misterios llevan a ponerse al pie de la cruz junto a María para entrar en la inmensidad del amor de Dios (Rosarium Virginis Mariae, 22). Quien carga una cruz propia, una enfermedad, una pérdida, una injusticia, encuentra aquí a un Dios que no sufre de lejos.

Misterios gloriosos (miércoles y domingo)

2 min de lecturaLos misterios gloriosos contemplan la resurrección de Jesús, el nacimiento de la Iglesia y la gloria de María.

Los misterios gloriosos contemplan la resurrección de Jesús, el nacimiento de la Iglesia y la gloria de María. Se rezan el miércoles y el domingo, el día de la resurrección.

1. La resurrección del Hijo de Dios (Lc 24,1-12). Las mujeres encuentran el sepulcro vacío: Jesús ha resucitado.
2. La ascensión del Señor a los cielos (Hch 1,6-11). Jesús sube al cielo ante los apóstoles, y dos ángeles les anuncian que volverá.
3. La venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles (Hch 2,1-13). En Pentecostés, el Espíritu desciende sobre los discípulos reunidos.
4. La asunción de Nuestra Señora a los cielos. La Biblia no narra este misterio; la Iglesia enseña que María, terminado el curso de su vida en la tierra, “fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo” (CIC 966), como definió el papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950.
5. La coronación de la Santísima Virgen como Reina de cielos y tierra (Ap 11,19–12,1; CIC 966). Desde la Fe propone leer el pasaje de la mujer vestida del sol y coronada de doce estrellas; el Catecismo enseña que María fue enaltecida por Dios “como Reina del universo”.

Qué contemplan. La contemplación del rostro de Cristo no puede quedarse en el Crucificado: él es el Resucitado. En el centro de estos misterios está Pentecostés, que muestra a la Iglesia como una familia reunida con María. Los misterios gloriosos alimentan la esperanza en la meta hacia la que camina el pueblo de Dios (Rosarium Virginis Mariae, 23). La Asunción de María es una anticipación de la resurrección de los demás cristianos (CIC 966). Por eso son una buena elección cuando se reza por los difuntos, aunque no sea miércoles ni domingo; puedes verlo en el rosario para difuntos.

¿Qué misterio se reza hoy? El orden de la semana

2 min de lecturaLunes y sábado, gozosos; martes y viernes, dolorosos; miércoles y domingo, gloriosos; jueves, luminosos.

Lunes y sábado, gozosos; martes y viernes, dolorosos; miércoles y domingo, gloriosos; jueves, luminosos. Este es el orden que propuso san Juan Pablo II en 2002 (Rosarium Virginis Mariae, 38), y el que siguen hoy el Compendio del Catecismo y Desde la Fe, la revista de la Arquidiócesis de México.

Por qué cambió. Antes se rezaban los gozosos el lunes y el jueves, los dolorosos el martes y el viernes, y los gloriosos el miércoles, el sábado y el domingo. Al añadir los luminosos, san Juan Pablo II notó que los gloriosos se repetían seguidos el sábado y el domingo, y que el sábado tiene un carácter mariano; por eso propuso pasar al sábado la segunda meditación de los gozosos y dejar libre el jueves para los misterios de luz (Rosarium Virginis Mariae, 38). Si encuentras una guía antigua con los gozosos el jueves, es de antes de 2002.

Los tiempos y las fiestas. El orden de la semana no es una ley. San Juan Pablo II dejó libertad para adaptarlo según las necesidades espirituales y pastorales y, sobre todo, según las coincidencias litúrgicas (n. 38). El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia advierte que, aplicado con rigidez, ese orden puede chocar con el día litúrgico, por ejemplo con los dolorosos el día de Navidad cuando cae en viernes, y enseña que la fiesta del día debe prevalecer sobre el día de la semana. Pone un ejemplo: el 6 de enero, solemnidad de la Epifanía, actúan bien quienes rezan los gozosos y contemplan como quinto misterio la adoración de los Magos (n. 200). Con ese mismo criterio puedes rezar los gozosos en el tiempo de Navidad, los dolorosos en Cuaresma y los gloriosos en el tiempo de Pascua.

Cómo meditar los misterios del Rosario

3 min de lecturaMeditar un misterio es entrar en la escena del Evangelio y dejar que hable.

Meditar un misterio es entrar en la escena del Evangelio y dejar que hable. San Pablo VI advertía que, sin contemplación, el Rosario es “un cuerpo sin alma” (Marialis cultus, 47). San Juan Pablo II propone un método sencillo, paso a paso (Rosarium Virginis Mariae, 29-35):

Anuncia el misterio y, si puedes, mira una imagen que lo represente: es como abrir un escenario en el que concentrar la atención (n. 29). Lee el pasaje bíblico, más o menos largo según el tiempo que tengas (n. 30). Guarda un breve silencio antes de la oración vocal (n. 31). Reza el Padre nuestro y las diez Ave María con el pensamiento en la escena, y el Gloria como culmen de la contemplación (nn. 32-34).

La cláusula. Una ayuda antigua es añadir, después del nombre de Jesús en cada Ave María, una frase breve que recuerde el misterio, por ejemplo: “…y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús, que fue bautizado en el Jordán”. San Pablo VI recordó esta costumbre y san Juan Pablo II la llamó loable, especialmente en el rezo público (Marialis cultus, 46; Rosarium Virginis Mariae, 33). El Directorio pide que sea breve, fija para cada decena y fiel a la Escritura y a la liturgia (n. 201).

La jaculatoria final. Después del Gloria de cada misterio suele seguir una jaculatoria, que varía según las costumbres (Rosarium Virginis Mariae, 35). Una de las más conocidas es “¡Oh Jesús mío!”. Según el relato de Lucía, en la aparición del 13 de julio de 1917 la Virgen pidió a los pastorcitos de Fátima decir después de cada misterio: “Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas”. Así lo publica el Santuario de Fátima. Guías de América Latina como la de Desde la Fe y la que difunde la Conferencia Episcopal de Colombia la terminan “…de Tu misericordia”: es la forma que tienes arriba.

Una oración para el fruto de cada misterio. San Juan Pablo II sugiere que cada misterio concluya también con una oración para alcanzar sus frutos, y cita una oración litúrgica que pide, meditando los misterios del Rosario, “imitar lo que contienen y a conseguir lo que prometen” (Rosarium Virginis Mariae, 35). Esa oración es la de la fiesta de la Virgen del Rosario en el Misal Romano de 1960 (nota 38 del documento), y es la que el Compendio del Catecismo pone al final del Rosario, la que tienes arriba: en latín, et imitémur quod cóntinent, et quod promíttunt assequámur. Para el orden completo de las oraciones, mira cómo rezar el Santo Rosario paso a paso.

Preguntas

¿Qué misterios se rezan hoy?

Lunes y sábado, los gozosos; martes y viernes, los dolorosos; miércoles y domingo, los gloriosos; jueves, los luminosos. Es el orden que propuso san Juan Pablo II en 2002 (Rosarium Virginis Mariae, 38), con libertad para cambiarlo en una fiesta o un tiempo litúrgico.

¿Cuántos misterios tiene el Rosario?

Veinte, en cuatro grupos de cinco: gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos. Hasta 2002 eran quince; san Juan Pablo II añadió los cinco luminosos. Cada día se rezan cinco, uno por decena.

¿Quién agregó los misterios luminosos?

San Juan Pablo II, en la carta apostólica Rosarium Virginis Mariae del 16 de octubre de 2002. Los propuso para contemplar la vida pública de Jesús, del bautismo en el Jordán a la institución de la Eucaristía, y dejó su uso a la libre consideración de cada persona y comunidad (n. 19).

¿Qué se dice al terminar cada misterio?

El Gloria y, si se desea, una jaculatoria. La más conocida es “¡Oh Jesús mío!”, que según el relato de Lucía la Virgen enseñó en Fátima el 13 de julio de 1917; en México también se dice “María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos, gran Señora”.

¿Puedo rezar otros misterios que no son los del día?

Sí. San Juan Pablo II aclaró que el orden de la semana no pretende limitar la libertad de la meditación personal y comunitaria (Rosarium Virginis Mariae, 38). Puedes rezar los gloriosos por un difunto, los dolorosos en Cuaresma o los gozosos en Navidad.

¿Qué significa la palabra “misterio” en el Rosario?

Un acontecimiento de la vida de Jesús o de María en el que Dios se revela y nos salva: el nacimiento en Belén, la cruz, la resurrección. No es un enigma; es algo tan grande que siempre se puede contemplar más hondo. Por eso el Catecismo pone el Rosario como ejemplo de meditación de los misterios de Cristo (CIC 2708).