Oración a San Benito

Oración

Oración a San Benito: lo que dice su medalla

La oración grabada en la medalla de San Benito, letra por letra, en latín y en español, con su historia y lo que enseña la Iglesia sobre la medalla

La oración de San Benito es la de su medalla: unos versos latinos, grabados en iniciales alrededor de la cruz, que en español empiezan “La santa Cruz sea mi luz” y terminan “Traga tú mismo tu veneno”. No es una fórmula mágica ni un exorcismo, sino un acto de fe en la cruz de Cristo y una renuncia al mal, como las del Bautismo. En AngelGuard tienes el texto en español y en latín, el sentido de cada letra y una oración a Dios por la intercesión de San Benito.

La santa Cruz sea mi luz

Que el dragón infernal no sea mi guía

Retrocede, Satanás

No me aconsejes cosas vanas

Es malo lo que me ofreces

Traga tú mismo tu veneno

Oración de la medalla de San Benito en la traducción que publica ACI Prensa (“7 datos clave sobre la medalla y cruz de San Benito”); los versos latinos de la medalla, del siglo XV, son de dominio público.

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¿Qué dice la medalla de San Benito? Las letras, una por una

2 min de lecturaLa medalla de San Benito no trae la oración escrita completa: trae las iniciales de unos versos latinos, acomodadas alrededor de una cruz.

La medalla de San Benito no trae la oración escrita completa: trae las iniciales de unos versos latinos, acomodadas alrededor de una cruz. Quien aprende qué dice cada letra empieza a leer la medalla como lo que es, una oración. Estos son los versos completos, en latín:

Crux sacra sit mihi lux, non draco sit mihi dux. Vade retro, Satana, numquam suade mihi vana. Sunt mala quae libas, ipse venena bibas.

En la cruz. En el palo vertical van las letras C S S M L: Crux Sacra Sit Mihi Lux, “La santa Cruz sea mi luz”. En el palo horizontal, N D S M D: Non Draco Sit Mihi Dux, “Que el dragón infernal no sea mi guía”. El dragón es una imagen bíblica del demonio (Ap 12,9).

Entre los brazos de la cruz. Las letras C S P B: Crux Sancti Patris Benedicti, “Cruz del Santo Padre Benito”.

Arriba. La palabra PAX, “paz”; en algunas medallas, en su lugar, aparece el monograma de Jesús, IHS.

En el borde. V R S N S M V: Vade Retro Satana, Numquam Suade Mihi Vana, “Retrocede, Satanás”, “No me aconsejes cosas vanas”. Y S M Q L I V B: Sunt Mala Quae Libas, Ipse Venena Bibas, “Es malo lo que me ofreces”, “Traga tú mismo tu veneno”. En algunas medallas y libros se lee Nunquam en lugar de Numquam: es la misma palabra, “nunca”, con otra ortografía.

Del otro lado. San Benito sostiene la cruz en una mano y en la otra el libro de su Regla. A sus lados hay una copa y un cuervo, que recuerdan dos intentos de envenenarlo. En la medalla del jubileo lo rodea la frase Eius in obitu nostro praesentia muniamur: “que a la hora de nuestra muerte nos fortalezca su presencia”. Por eso a San Benito se le invoca también como patrono de la buena muerte.

¿De dónde viene la medalla de San Benito?

2 min de lecturaNadie sabe con certeza cuándo se acuñó la primera medalla de San Benito.

Nadie sabe con certeza cuándo se acuñó la primera medalla de San Benito. Al principio era una cruz, y sus letras ya existían, pero con el tiempo se olvidó qué significaban. El relato que conserva la Enciclopedia Católica es este: en 1647, durante un juicio por brujería en Natternberg, cerca de la abadía benedictina de Metten, en Baviera, las acusadas declararon que no tenían poder sobre Metten porque la abadía estaba bajo la protección de la cruz. Se buscó, y en los muros aparecieron cruces pintadas con esas letras. La clave estaba en un manuscrito de la biblioteca, iluminado en el mismo Metten a principios del siglo XV, donde San Benito sostiene un bastón terminado en cruz y una banda con los versos completos. Ese manuscrito se conserva hoy en la Biblioteca Estatal de Baviera, en Múnich.

Desde entonces se acuñaron en Alemania medallas con la figura del santo, la cruz y las iniciales, y pronto se extendieron por Europa. El papa Benedicto XIV las aprobó en dos breves, del 23 de diciembre de 1741 y del 12 de marzo de 1742.

La medalla que más se ve hoy es la del jubileo, acuñada por primera vez en 1880 para los catorce siglos del nacimiento de San Benito y ligada a la abadía de Montecassino, donde el santo vivió sus últimos años. A esa misma devoción pertenece la llamada cruz de San Benito: un crucifijo que lleva la medalla en el centro.

«Vade retro, Satana»: renunciar al mal, no darle órdenes

3 min de lecturaLas palabras más fuertes de la medalla vienen del Evangelio.

Las palabras más fuertes de la medalla vienen del Evangelio. Cuando Pedro quiere apartar a Jesús del camino de la cruz, Jesús le responde, en la Biblia latina: Vade retro me, Satana (Mc 8,33). Y en el desierto, ante la última tentación, despide al tentador con un Vade, Satanas!, “vete, Satanás”, y le recuerda con la Escritura que solo a Dios se adora (Mt 4,10). Jesús no discute con el tentador. Lo rechaza y se vuelve hacia el Padre.

Ese es el sentido de los versos de la medalla. Quien los lee no entra en diálogo con el demonio ni pretende tener autoridad sobre él: rechaza la tentación y se pone del lado de Dios, como en el Bautismo, cuando antes de profesar la fe el candidato «renuncia explícitamente a Satanás» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1237). La Iglesia renueva esas renuncias cada año en la Vigilia Pascual, cuando el sacerdote pregunta «¿Renuncian a Satanás, padre y autor de todo pecado?» y todos responden «Sí, renuncio». El “traga tú mismo tu veneno” recuerda los dos venenos que le prepararon a San Benito y dice con una imagen que el mal termina volviéndose contra sí mismo.

La oración de la medalla no es un exorcismo. El Catecismo llama exorcismo a la petición que la Iglesia hace públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, para que una persona o un objeto sea protegido contra el Maligno; el exorcismo solemne solo puede hacerlo un sacerdote con permiso del obispo, y antes hay que asegurarse de que no se trata de una enfermedad (CIC 1673; Código de Derecho Canónico, c. 1172). En 1985 la Congregación para la Doctrina de la Fe recordó a los obispos que los fieles no pueden usar la fórmula de exorcismo contra Satanás y los ángeles caídos tomada del exorcismo publicado por orden del papa León XIII, y que eso no debe apartar a nadie de pedir, como enseñó Jesús, ser librado del mal. Si en tu familia está pasando algo que te inquieta o te asusta, habla con tu párroco y también con un médico.

La petición de liberación que todo cristiano puede y debe hacer es la del Padre nuestro: “líbranos del mal”. En ella, enseña el Catecismo, pedimos ser librados del Maligno y de todos los males de los que él es autor o instigador, y la Iglesia presenta al Padre todas las desdichas del mundo (CIC 2851–2854). Y no hay que olvidar que «el poder de Satán no es infinito» (CIC 395): la victoria ya la ganó Cristo en la cruz (CIC 2853). La oración de la medalla queda completa cuando termina ahí, en las manos de Dios.

¿La medalla de San Benito es un amuleto?

2 min de lecturaNo.

No. La medalla de San Benito, bendecida, se cuenta entre los sacramentales, que el Catecismo define como «signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia» (CIC 1667). Los sacramentales no dan la gracia como los sacramentos; por la oración de la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella (CIC 1670). Entre ellos figuran en primer lugar las bendiciones, también las de objetos (CIC 1671), y el Catecismo nombra las medallas, junto con el rosario, entre las formas de piedad del pueblo cristiano (CIC 1674).

La diferencia entre una medalla y un amuleto está en dónde se pone la confianza. El amuleto se trata como si tuviera fuerza propia; la medalla es un signo que apunta a Dios y le recuerda a quien la lleva que debe rezar. El Catecismo es claro: «Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición» (CIC 2111). Y sobre las prácticas que pretenden dominar fuerzas ocultas añade: «Llevar amuletos es también reprensible» (CIC 2117). Por eso una medalla de San Benito no se compra “para la buena suerte”, ni se usa junto a limpias, amarres o cosas parecidas. Catholic.net lo resume bien: no es un amuleto de buena suerte ni un objeto mágico, sino un medio para recordar a Dios.

Es costumbre pedir a un sacerdote que bendiga la medalla antes de empezar a usarla; cualquier presbítero puede dar las bendiciones que no están reservadas al papa o a los obispos (Código de Derecho Canónico, c. 1169 §2). Catholic.net enumera los usos más comunes: al cuello, unida al rosario, en el bolsillo o la bolsa, en el coche o en la casa. Donde sea, la medalla vale como recordatorio de una oración, nunca como garantía de nada.

¿Quién fue San Benito?

2 min de lecturaSan Benito nació hacia el año 480 en la región de Nursia, en Italia.

San Benito nació hacia el año 480 en la región de Nursia, en Italia. Sus padres lo mandaron a estudiar a Roma, pero dejó la ciudad antes de terminar y se retiró a los montes; vivió tres años como ermitaño en una gruta de Subiaco, que hoy es el corazón del monasterio del Sacro Speco. Después fundó sus primeros monasterios en el valle del Anio y, en el año 529, se estableció en Montecassino. Allí murió el 21 de marzo del año 547. Así lo resume Benedicto XVI en su catequesis del 9 de abril de 2008.

Casi todo lo que se sabe de su vida viene del segundo libro de los Diálogos, que San Gregorio Magno escribió hacia el año 592, unos cincuenta años después de su muerte. Ahí están los dos episodios que recuerda la medalla. Los monjes de un monasterio vecino lo eligieron abad y después, molestos por su disciplina, le pusieron veneno en el vino: cuando Benito trazó la señal de la cruz sobre la copa, el vaso se rompió (Diálogos II, 3). Más tarde un sacerdote envidioso, Florencio, le mandó un pan envenenado, y un cuervo que iba a comer de su mano se lo llevó lejos (Diálogos II, 8).

Escribió una Regla para los monjes que todavía guía a los monasterios benedictinos del mundo entero. Él mismo la llama, en el capítulo 73, una regla «mínima, escrita sólo para el inicio» (Regla 73, 8, citada por Benedicto XVI). El 24 de octubre de 1964, Pablo VI lo proclamó «celestial Patrono principal de toda Europa» con la carta apostólica Pacis nuntius. Su fiesta se celebra el 11 de julio.

¿Cómo se reza la oración de San Benito?

2 min de lecturaEmpieza con la señal de la cruz.

Empieza con la señal de la cruz. Si tienes la medalla, tómala en la mano y mira la cruz. Lee despacio los versos de la medalla como una renuncia, igual que en el Bautismo se renuncia al mal, y piensa en lo que cada uno rechaza: la oscuridad que no viene de Dios, los caminos que no llevan a él, las cosas vanas que prometen mucho y no dan nada.

Luego vuélvete hacia Dios. La oración de la medalla le dice “no” al mal; el cristiano completa ese “no” con un “sí” al Padre. Puedes rezar un Padre nuestro, deteniéndote en el “líbranos del mal”, y la oración que sigue, que pide la intercesión de San Benito. Si algún pecado te pesa, el camino más seguro es la Confesión.

Señor Dios,

que diste a San Benito la fuerza de vencer la tentación con la señal de la cruz:

concédeme, por su intercesión, que la cruz de tu Hijo sea mi luz.

Líbrame del mal.

Aparta de mí lo que me separa de ti

y dame un corazón firme para rechazar lo que es vano.

Que no ponga mi confianza en objetos ni en palabras,

sino en ti, que en la cruz de tu Hijo venciste al mal.

Y en la hora de mi muerte, que me sostenga tu gracia

y me acompañe la intercesión de San Benito.

Por Cristo, nuestro Señor.

Amén.

Preguntas

¿Cuál es la oración de San Benito?

La más conocida es la oración de la medalla de San Benito, cuyas iniciales latinas están grabadas en ella. En la traducción de ACI Prensa dice: “La santa Cruz sea mi luz”, “Que el dragón infernal no sea mi guía”, “Retrocede, Satanás”, “No me aconsejes cosas vanas”, “Es malo lo que me ofreces”, “Traga tú mismo tu veneno”. En latín: Crux sacra sit mihi lux, non draco sit mihi dux. Vade retro, Satana, numquam suade mihi vana. Sunt mala quae libas, ipse venena bibas.

¿Qué significan las letras de la medalla de San Benito?

C S P B es Crux Sancti Patris Benedicti, “Cruz del Santo Padre Benito”. En la cruz, C S S M L y N D S M D son “La santa Cruz sea mi luz” y “Que el dragón infernal no sea mi guía”. En el borde, V R S N S M V y S M Q L I V B son “Retrocede, Satanás”, “No me aconsejes cosas vanas”, “Es malo lo que me ofreces” y “Traga tú mismo tu veneno”. PAX significa “paz”.

¿La medalla de San Benito es un amuleto?

No. Es un signo sagrado que recuerda la fe en Cristo y la oración de la Iglesia. Esperar que la medalla proteja por sí sola, sin fe, es superstición (CIC 2111), y el Catecismo dice expresamente que «Llevar amuletos es también reprensible» (CIC 2117).

¿Quién puede bendecir la medalla de San Benito?

Cualquier sacerdote. No es obligatorio, pero es costumbre pedir la bendición antes de empezar a usarla. La bendición es una oración de la Iglesia sobre la medalla y sobre quien la va a llevar con fe (CIC 1671).

¿Qué significa «Vade retro, Satana»?

Es latín y quiere decir “retrocede, Satanás”. Viene de las palabras de Jesús a Pedro en la Biblia latina (Mc 8,33). En la medalla es una renuncia al mal, como las del Bautismo, no una fórmula de exorcismo: la oración del cristiano se dirige a Dios, que nos libra del mal.

¿Cuándo es el día de San Benito?

Su fiesta se celebra el 11 de julio. San Benito murió en Montecassino el 21 de marzo del año 547, y en 1964 Pablo VI lo proclamó patrono de Europa.