Coronilla de la Divina Misericordia

Oración

Coronilla de la Divina Misericordia completa

La coronilla que Santa Faustina recibió en 1935, cuenta por cuenta, con la Hora de la Misericordia, el Domingo de la Divina Misericordia y el sentido de cada palabra

La Coronilla de la Divina Misericordia se reza con un rosario común: después de la señal de la cruz, el Padre nuestro, el Ave María y el Credo, se dice “Padre eterno: Te ofrezco…” en cada cuenta grande, “Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero” en cada cuenta chica y, al final, tres veces, “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”. Es la devoción que Santa Faustina Kowalska recibió en 1935, rezada de preferencia a las tres de la tarde, la Hora de la Misericordia. En AngelGuard tienes el texto completo como lo enseña la Arquidiócesis de México y el sentido de cada parte.

Inicia con la señal de la Cruz

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se reza un Padre nuestro, un Ave María y el Credo.

Toma un Rosario y en las cuentas grandes reza:

Padre eterno: Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre,

el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo,

nuestro Señor Jesucristo,

como propiciación de nuestros pecados

y los del mundo entero.

En cada una de las diez cuentas chicas del Rosario

Por Su dolorosa Pasión,

ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Cuando llegues a la cuenta grande repite el Padre eterno).

Al terminar las cinco decenas de cuentas di tres veces:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Al terminar haz la señal de la Cruz

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia como la enseña Desde la Fe, revista de la Arquidiócesis de México; el Trisagio final, como lo cita el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México (la hoja de Desde la Fe imprime “Santo fuerte, Santo e inmortal”).

Profundizar

¿Cómo se reza la Coronilla de la Divina Misericordia? Paso a paso

2 min de lecturaSe reza con un rosario común, de cinco decenas; no hace falta uno especial.

Se reza con un rosario común, de cinco decenas; no hace falta uno especial. El camino es siempre el mismo y, después de rezarla dos o tres veces, se queda en la memoria. Así lo enseña Desde la Fe, la revista de la Arquidiócesis de México, y así viene en el Diario de Santa Faustina (n. 476).

1. El inicio. Haz la señal de la cruz. En la cruz y en las primeras cuentas reza un Padre nuestro, un Ave María y el Credo.

2. En las cuentas grandes. Donde en el rosario se reza el Padre nuestro, se dice: “Padre eterno: Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.”

3. En las cuentas chicas. En cada una de las diez cuentas de la decena, donde se rezaría el Ave María, se dice: “Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.”

4. Las cinco decenas. Se repiten los pasos 2 y 3 hasta terminar el rosario: en total, cinco ofrecimientos al Padre y cincuenta súplicas por la Pasión de Jesús.

5. El final. Terminadas las decenas, se dice tres veces: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.” Y se termina con la señal de la cruz.

Si la rezan en grupo, quien guía puede decir la primera parte de cada fórmula y los demás responder desde “ten misericordia”.

Lo que algunas comunidades añaden. Desde la Fe propone añadir al final una breve invocación que comienza “Oh, sangre y agua”, tomada del Diario (n. 187). Vatican News, en su página en español, publica además una “Oración para concluir (opcional)”. Otros terminan con la jaculatoria “Jesús, en ti confío”, la inscripción que, según la biografía de la Santa Sede, lleva la imagen de la Divina Misericordia. Son añadidos buenos, pero la coronilla está completa sin ellos. Si rezan en la parroquia, sigan la costumbre de su comunidad.

¿Qué significan las palabras de la coronilla?

2 min de lectura“Padre eterno: Te ofrezco…” La oración se dirige al Padre y le presenta a su propio Hijo, entero: “el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad”.

“Padre eterno: Te ofrezco…” La oración se dirige al Padre y le presenta a su propio Hijo, entero: “el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad”. Son las palabras con que la Iglesia describe la presencia de Cristo en la Eucaristía, donde están contenidos «el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1374). Quien reza la coronilla no ofrece nada propio: presenta al Padre el sacrificio que Jesús ofreció una vez en la cruz y que la Iglesia ofrece en cada Misa, porque el sacrificio de Cristo y el de la Eucaristía son un único sacrificio (CIC 1367–1368). Por eso la coronilla no sustituye a la Misa; la prolonga a lo largo del día.

“…como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.” La palabra viene de San Juan, y el Catecismo la cita así: «Dios nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados» (CIC 457; 1 Jn 4,10). El mismo apóstol añade que Cristo murió no solo por nuestros pecados, sino por los del mundo entero (1 Jn 2,2), y la Iglesia enseña que murió por todos los hombres sin excepción (CIC 605). Por eso la oración nunca se queda en “nosotros”: siempre se abre al mundo entero.

“Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros…” Es la súplica que se repite cincuenta veces, y no se apoya en ningún mérito de quien reza, sino solo en lo que Jesús sufrió. Se parece a la forma más habitual de la invocación del nombre de Jesús, «Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de nosotros, pecadores», que une la súplica del publicano y del mendigo ciego (CIC 2667). Repetirla no sirve para cansar a Dios. Sirve para que el corazón vaya tomando la forma de lo que pide.

“Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal…” Esta invocación es mucho más antigua que la coronilla. Es el Trisagio, un himno de la liturgia griega que la liturgia romana conserva el Viernes Santo: en la adoración de la cruz, durante los Improperios, se canta alternando el griego y el latín. Son tres títulos de Dios, dichos tres veces: ante su santidad, su fuerza y su vida sin fin, pedimos misericordia para nosotros y para todos.

¿Por qué se reza a las tres de la tarde?

2 min de lecturaPorque a esa hora murió Jesús.

Porque a esa hora murió Jesús. Los Evangelios cuentan que hacia la hora nona, es decir, las tres de la tarde, Jesús dio un fuerte grito y expiró (Mc 15,34-37; Lc 23,44-46). Por eso las tres de la tarde se conocen como la “Hora de la Misericordia”, como la llama Desde la Fe. En el Diario, Santa Faustina anota que Jesús le pidió que a esa hora implorara su misericordia, sobre todo por los pecadores, y se sumergiera en su Pasión aunque fuera por un momento, y que llamó a ese momento la hora de gran misericordia para el mundo entero (n. 1320 y 1572).

El mismo Diario es realista. Si no se puede rezar la coronilla, basta un momento: hacer el viacrucis si los deberes lo permiten, entrar un momento en la capilla a adorar a Jesús en el Santísimo o, si ni eso se puede, recogerse brevemente donde uno esté (n. 1572). Por eso mucha gente se detiene a las tres en el trabajo, en el transporte o en la cocina, aunque solo sea para decir: “Jesús, en ti confío”. ACI Prensa lo constata: muchos fieles rezan la coronilla todos los días a las tres de la tarde.

La hora es una invitación, no una condición. La coronilla se puede rezar a cualquier hora del día. Dios no depende del reloj; el reloj nos ayuda a acordarnos de él.

¿Quién fue Santa Faustina y cómo nació la coronilla?

2 min de lecturaElena Kowalska nació el 25 de agosto de 1905 en Głogowiec, Polonia, la tercera de diez hermanos de una familia campesina.

Elena Kowalska nació el 25 de agosto de 1905 en Głogowiec, Polonia, la tercera de diez hermanos de una familia campesina. Estudió apenas tres años y desde los 16 trabajó como empleada doméstica. El 1 de agosto de 1925 entró en Varsovia en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, donde tomó el nombre de sor María Faustina. Vivió trece años en varias casas de la congregación, sobre todo en Cracovia, Płock y Vilna, como cocinera, jardinera y portera. Murió en Cracovia el 5 de octubre de 1938, con solo 33 años. Así lo cuenta su biografía oficial en la página de la Santa Sede.

Por mandato de Jesús y de sus confesores, según esa misma biografía, escribió un diario. Ahí está el origen de la coronilla. Estando en Vilna, el viernes 13 de septiembre de 1935 vio a un ángel enviado a castigar la tierra y se puso a rezar con palabras que escuchaba en su interior, ofreciendo al Padre la Pasión del Hijo; a la mañana siguiente recibió la forma de rezar esa oración con un rosario común (Diario, n. 474–476).

La historia de la devoción no fue sencilla. En 1959 una notificación del Santo Oficio impuso prohibiciones sobre la devoción a la Divina Misericordia en la forma propuesta por sor Faustina. El 15 de abril de 1978 la Congregación para la Doctrina de la Fe, después de examinar documentos originales que en 1959 no se conocían, declaró que esas prohibiciones ya no obligaban. San Juan Pablo II la beatificó el 18 de abril de 1993 y la canonizó el 30 de abril de 2000. En la homilía de la canonización recordó a cuántas almas había consolado ya la invocación «Jesús, en ti confío».

Una palabra sobre las revelaciones privadas. La Iglesia aprobó la devoción a la Divina Misericordia, pero las visiones de Santa Faustina siguen siendo lo que el Catecismo llama revelaciones privadas: «no pertenecen al depósito de la fe», y su función no es completar la revelación de Cristo, sino ayudar a vivirla más plenamente en una época de la historia (CIC 67). El centro de la coronilla no es la vidente, sino la Pasión de Jesús.

¿Cuándo es el Domingo de la Divina Misericordia?

2 min de lecturaEs el segundo domingo de Pascua, una semana después del Domingo de Resurrección.

Es el segundo domingo de Pascua, una semana después del Domingo de Resurrección. San Juan Pablo II lo anunció en la homilía de canonización de Santa Faustina, el 30 de abril de 2000: ese domingo, dijo, «a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de “domingo de la Misericordia divina”». El decreto de la Congregación para el Culto Divino, Misericors et miserator, es del 5 de mayo de 2000. En México, el misal de la Arquidiócesis de Guadalajara lo titula II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia, y ese día se proclama el Evangelio en que Jesús resucitado se aparece a los discípulos, les da el Espíritu Santo y el poder de perdonar los pecados, y después se encuentra con Tomás (Jn 20,19-31). El Catecismo une a ese momento la fe de la Iglesia en el perdón de los pecados (CIC 976).

Muchas comunidades se preparan con una novena que empieza el Viernes Santo: nueve días rezando la coronilla, cada día por una intención distinta (Diario, n. 796 y 1209). Y en 2002 la Penitenciaría Apostólica concedió indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa), a quien ese domingo, en cualquier iglesia u oratorio y con el corazón desprendido de todo pecado, participe en actos de piedad en honor de la Divina Misericordia o, al menos, rece ante el Santísimo el Padre nuestro y el Credo con una invocación como «Jesús misericordioso, confío en ti» (decreto del 29 de junio de 2002). Los enfermos y quienes no pueden salir de casa también pueden obtenerla si rezan esas oraciones ante una imagen de Jesús misericordioso, con el propósito de cumplir las condiciones en cuanto les sea posible.

La vida de San Juan Pablo II quedó unida a esa fecha. Murió el sábado 2 de abril de 2005, víspera del Domingo de la Divina Misericordia, como recuerda el misal de Guadalajara, y fue canonizado en ese mismo domingo, el 27 de abril de 2014.

¿Qué promete la coronilla, y qué no?

2 min de lecturaEl Diario une a la coronilla promesas grandes, sobre todo para la hora de la muerte: gran misericordia en la hora de la muerte para quien la reza (n.

El Diario une a la coronilla promesas grandes, sobre todo para la hora de la muerte: gran misericordia en la hora de la muerte para quien la reza (n. 687) y, cuando se reza junto a un moribundo, Jesús que se pone entre el Padre y el alma que agoniza, no como juez sino como Salvador misericordioso (n. 1541). Y el mismo Diario pone un límite claro: por la coronilla se obtiene lo que se pide si está de acuerdo con la voluntad de Dios (n. 1731).

Esa condición es la que separa la oración de la superstición. El Catecismo llama superstición a atribuir la eficacia de una oración a las solas palabras, «prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen» (CIC 2111), y advierte contra la presunción de quien espera de la misericordia divina «obtener su perdón sin conversión» (CIC 2092). La coronilla no es un mecanismo que obligue a Dios. Es una manera de abandonarse a su misericordia, y la misericordia pide un corazón abierto: «La acogida de su misericordia exige de nosotros la confesión de nuestras faltas» (CIC 1847). «No hay límites a la misericordia de Dios»; solo quien la rechaza deliberadamente se queda sin ella (CIC 1864).

Por eso la coronilla rezada junto a un enfermo grave es un acto de amor enorme, pero no sustituye lo demás. Si la persona es católica, llamen también al sacerdote: a quien está cerca de la muerte la Iglesia le ofrece el perdón de los pecados, la Unción de los enfermos y la Eucaristía como viático (CIC 1020).

Padre eterno, Dios de misericordia,

mírame a mí y al mundo entero

a través de las llagas de tu Hijo.

No dejes que confíe en fórmulas, sino en ti.

Dame un corazón arrepentido,

que sepa recibir tu perdón y darlo a los demás.

Y en la hora de mi muerte y de la muerte de los que amo,

que tu misericordia sea más grande que nuestro miedo.

Por Cristo, nuestro Señor.

Amén.

Preguntas

¿Cómo se reza la Coronilla de la Divina Misericordia?

Con un rosario común. Haz la señal de la cruz y reza un Padre nuestro, un Ave María y el Credo. En cada cuenta grande se dice: “Padre eterno: Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.” En cada una de las diez cuentas chicas: “Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.” Después de las cinco decenas se dice tres veces: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.” Y se termina con la señal de la cruz.

¿A qué hora se reza la coronilla de la Divina Misericordia?

La hora tradicional son las tres de la tarde, la Hora de la Misericordia, porque a esa hora murió Jesús en la cruz (Mc 15,34-37). Pero se puede rezar a cualquier hora del día.

¿Se necesita un rosario especial para rezar la coronilla?

No. Se reza con las cuentas de un rosario común, de cinco decenas, el mismo con el que rezas el rosario a la Virgen. Si no tienes uno a la mano, puedes contar con los dedos.

¿Qué diferencia hay entre la coronilla y el rosario?

El rosario medita los misterios de la vida de Jesús y de María con el Padre nuestro, el Ave María y el Gloria. La coronilla usa las mismas cuentas, pero se dirige al Padre: en cada cuenta se ofrece la Pasión de Jesús y se pide misericordia para nosotros y para el mundo entero. Es más breve y suele rezarse a las tres de la tarde.

¿Se puede rezar la coronilla por un enfermo o por alguien que está muriendo?

Sí, y es una de las intenciones más propias de esta devoción. Rezarla junto a quien está muriendo es una gran obra de caridad. Si la persona es católica, llamen también al sacerdote para la Confesión, la Unción de los enfermos y la Eucaristía.

¿Quién enseñó la Coronilla de la Divina Misericordia?

Santa María Faustina Kowalska, religiosa polaca, escribió en su Diario que recibió esta oración en Vilna, el 13 y 14 de septiembre de 1935. San Juan Pablo II la canonizó el 30 de abril de 2000, el mismo día en que anunció el Domingo de la Divina Misericordia.