Oración al Señor de los Milagros

Oración

Oración al Señor de los Milagros, el Cristo Moreno de Lima

Una oración al Cristo Moreno para rezar en casa o en la procesión, con la historia del muro de Pachacamilla, las fechas de octubre de 2026 y el sentido del mes morado

La oración al Señor de los Milagros se dirige a Jesucristo crucificado, el Cristo Moreno que un esclavo angoleño pintó hacia 1651 en un muro de adobe de Lima: se le dan gracias, se le pide perdón y se le confían los enfermos, la familia y los que viven lejos del Perú. En AngelGuard tienes una oración completa para rezar en octubre o cualquier día, la historia del muro que resistió los terremotos y las fechas de la procesión de 2026.

Señor de los Milagros,

Jesucristo crucificado, Hijo del Padre,

que en un muro humilde de Pachacamilla

te quedaste con los brazos abiertos para tu pueblo:

aquí estoy delante de ti, con mi vida tal como es.

Te doy gracias por tu amor, que llegó hasta la cruz,

y por todo lo que has hecho por mí y por los míos.

Perdona mis pecados, cambia mi corazón

y dame la gracia de empezar de nuevo.

Cuando la tierra tiembla, y cuando tiembla mi vida,

sé Tú mi roca firme, como aquel muro que no cayó.

Mira a los enfermos que te esperan en los hospitales y en sus casas:

dales alivio, fortaleza y, si es tu voluntad, la salud.

Bendice a mi familia, a los que tengo cerca

y a los que viven lejos de su tierra;

que, estemos donde estemos, caminemos juntos detrás de ti.

En silencio te presento lo que llevo en el corazón.

Sé que me escuchas;

enséñame a confiar en tu manera y en tu tiempo.

Que tu Madre, la Virgen María, que estuvo de pie junto a tu cruz,

me acompañe en este camino

y me enseñe a seguirte todo el año.

Tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo,

por los siglos de los siglos.

Amén.

Texto AngelGuard: la oración principal y las oraciones de los capítulos, escritas para esta página. La súplica «Aplaca Señor tu ira» y la frase de la oración preparatoria que se citan en el capítulo “Cómo rezarle” son de la novena tradicional al Señor de los Milagros, de autor desconocido, como la publica EWTN.

Profundizar

¿Quién es el Señor de los Milagros?

2 min de lecturaEl Señor de los Milagros es Jesucristo crucificado, tal como lo pintó hacia 1651 un esclavo de origen angoleño en un muro de adobe del barrio de Pachacamilla, en Lima.

El Señor de los Milagros es Jesucristo crucificado, tal como lo pintó hacia 1651 un esclavo de origen angoleño en un muro de adobe del barrio de Pachacamilla, en Lima. Ese muro se conserva hoy en el altar mayor del Santuario de las Nazarenas, y cada octubre una copia de la imagen sale en procesión por las calles de la ciudad. No es un santo ni otro personaje: es el mismo Señor Jesús, al que el pueblo de Lima empezó a llamar así por los favores que atribuía a su misericordia.

En la pintura, Cristo está clavado en la cruz, con la cabeza inclinada. Sobre él aparecen Dios Padre y el Espíritu Santo en forma de paloma, de modo que la imagen entera habla de la Trinidad: el Padre entrega al Hijo, y el Hijo se entrega por nosotros. Al pie de la cruz está la Virgen Dolorosa y, al otro lado, una figura que unos identifican con San Juan y otros con María Magdalena. Según varios historiadores, la pintura no era así al principio: algunas de estas figuras se añadieron después.

Tiene muchos nombres, y cada uno cuenta algo de su historia: Cristo de Pachacamilla, por el barrio donde fue pintado; Cristo Moreno, porque nació entre los afroperuanos de Lima, que fueron sus primeros devotos; Señor de los Temblores, por los terremotos que su muro resistió; Cristo Morado, por el color con que lo acompañan sus fieles en octubre. En los primeros tiempos se le decía “el Santo Cristo de los Milagros o de las Maravillas”, como recoge el historiador José Antonio Benito.

Rezarle ante su imagen no es adorar una pintura. El Catecismo lo explica con palabras del segundo Concilio de Nicea: “el que venera una imagen, venera al que en ella está representado”, y el honor que se le da es una “veneración respetuosa”, no una adoración, “que sólo corresponde a Dios” (CIC 2132). Ese mismo concilio, el año 787, pidió que las imágenes de Cristo se pusieran “en las paredes y en cuadros, en las casas y en los caminos” (citado en CIC 1161). Pocas devociones lo cumplen tan a la letra como esta: el Señor de los Milagros está pintado en una pared, y en octubre sale a los caminos.

Historia del Señor de los Milagros: el muro que no cayó

3 min de lecturaLa historia del Señor de los Milagros empieza en una cofradía de esclavos africanos en la Lima del siglo XVII y se volvió devoción de toda la ciudad por un muro que quedó en pie en los terremotos de 1655 y 1687.

La historia del Señor de los Milagros empieza en una cofradía de esclavos africanos en la Lima del siglo XVII y se volvió devoción de toda la ciudad por un muro que quedó en pie en los terremotos de 1655 y 1687. Esto es lo que cuentan los historiadores y la tradición, contado con nuestras palabras.

Una pintura en Pachacamilla (hacia 1651). El barrio se llamaba Pachacamilla porque allí habían vivido indígenas traídos del valle de Pachacámac. Hacia 1650, los africanos de casta angola que vivían en la zona se agruparon en una cofradía, para ayudarse en vida y darse un entierro digno, y levantaron un local muy sencillo. Uno de ellos pintó en una de sus paredes de adobe la imagen de Cristo crucificado, para que presidiera sus reuniones. Su nombre no se ha conservado con certeza. La imagen quedó a la intemperie, venerada solo por la gente del barrio.

El terremoto de 1655. El 13 de noviembre de 1655 un violento terremoto sacudió Lima y el Callao. En Pachacamilla se vinieron abajo las casas vecinas y las paredes de la cofradía, pero el muro con la imagen del Crucificado quedó en pie. La gente lo vio como una señal.

Antonio de León (1670). Unos quince años después, un vecino de la parroquia de San Sebastián, enfermo de un tumor que le causaba dolores terribles, se puso a rezar ante la imagen abandonada y sanó. La tradición lo llama Antonio de León; algunos relatos lo llaman Andrés. Agradecido, limpió el lugar y levantó una ramada para proteger la pintura, y empezaron a reunirse allí, los viernes por la noche, devotos cada vez más numerosos.

La orden de borrarlo (1671). Las reuniones nocturnas preocuparon a las autoridades, que recibieron quejas de desórdenes, y en septiembre de 1671 se ordenó borrar la imagen. Según la tradición, quienes intentaron cubrirla no pudieron hacerlo. El virrey, conde de Lemos, terminó por permitir el culto, y el 14 de septiembre de 1671, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, se celebró la primera Misa ante el Cristo de Pachacamilla.

El terremoto de 1687 y la primera procesión. El 20 de octubre de 1687 otro terremoto asoló Lima y el Callao. Se cayó la capilla construida para la imagen, y otra vez quedó en pie solo la pared pintada. Entonces el capitán Sebastián de Antuñano mandó hacer una copia al óleo y la sacó en procesión por las calles vecinas. Según el relato que recoge el historiador José Antonio Benito, en cada esquina se detenían a cantar pidiendo perdón o a rezar el “Señor mío Jesucristo”, el acto de contrición. Fue la primera procesión del Señor de los Milagros.

El 28 de octubre de 1746. Ese día Lima sufrió uno de los peores terremotos de su historia. El Señor de los Milagros salió en procesión, y desde entonces sale cada año en esa fecha. Por eso el 28 de octubre es uno de sus días grandes.

Las Nazarenas. Junto al muro se fundó en el siglo XVIII el monasterio de las Nazarenas Carmelitas Descalzas, que nació de la obra de la madre Antonia Lucía del Espíritu Santo, nacida en Guayaquil. Las religiosas custodian la imagen hasta hoy. La iglesia actual, impulsada por el virrey Amat, se terminó en 1771. El muro original no sale en procesión: lo que recorre las calles es el lienzo, una copia pintada de la imagen, montado en las andas. En el reverso de las andas va la Virgen de la Nube, una advocación mariana de Quito, que según El Comercio acompaña al Señor desde 1747.

Qué le pides al Señor en esta oración, frase por frase

3 min de lecturaEsta oración hace lo mismo que hacían los primeros devotos de Pachacamilla: da gracias, pide perdón, se apoya en Cristo cuando la tierra tiembla y pone en sus manos a los enfermos, a la familia y a los que están lejos.

Esta oración hace lo mismo que hacían los primeros devotos de Pachacamilla: da gracias, pide perdón, se apoya en Cristo cuando la tierra tiembla y pone en sus manos a los enfermos, a la familia y a los que están lejos. Está escrita por AngelGuard para esta página, con lo que la devoción ha pedido siempre.

“Señor de los Milagros, Jesucristo crucificado, Hijo del Padre”. Desde la primera línea queda claro a quién le rezas: a Jesús, el Hijo de Dios, el mismo que la pintura muestra con el Padre y el Espíritu Santo encima de la cruz. El título de Señor de los Milagros es un nombre de cariño que el pueblo le dio, no otro Cristo.

“Te quedaste con los brazos abiertos para tu pueblo”. La imagen nació en un rincón pobre, entre esclavos que no tenían casi nada. Que Cristo se dejara pintar allí dice mucho de él. La cruz es su único sacrificio, ofrecido por todos (CIC 618), y por eso sus brazos abiertos son para cualquiera que llegue.

“Perdona mis pecados, cambia mi corazón”. El mes morado es un tiempo de conversión. Las primeras procesiones avanzaban rezando el acto de contrición en las esquinas, y hoy, durante todo octubre, en la Capilla de la Reconciliación del Santuario de las Nazarenas se confiesa cada día. Pedir perdón es la mejor manera de acercarse a este Cristo.

“Cuando la tierra tiembla, y cuando tiembla mi vida, sé Tú mi roca firme”. Lima vive con los temblores, y la devoción nació de un muro que no se cayó. Pero también tiemblan una familia, una salud o un trabajo. No le pides a Dios que te libre de toda prueba, sino que sea él lo firme cuando todo lo demás se mueve.

“Mira a los enfermos que te esperan en los hospitales y en sus casas”. En sus recorridos, el Señor de los Milagros entra a los hospitales de Lima para bendecir a los enfermos. Jesús se compadeció de los que sufrían y curó a muchos, y su amor por los enfermos “no ha cesado, a lo largo de los siglos” (CIC 1503). La oración pide la salud “si es tu voluntad”, porque, como enseña el Catecismo, ni siquiera las oraciones más fervorosas obtienen la curación de todas las enfermedades (CIC 1508); lo que nunca falta es su compañía.

“Bendice a mi familia… y a los que viven lejos de su tierra”. El Señor de los Milagros es devoción de familias: se aprende de los abuelos y se lleva a donde uno vaya. Por eso la oración nombra también a quienes viven fuera del Perú.

“En silencio te presento lo que llevo en el corazón”. Aquí haces una pausa y le dices con tus palabras lo que necesitas. Como el leproso del Evangelio, que se acercó a Jesús y le dijo que, si quería, podía limpiarlo (Mc 1,40), le pides con confianza y te pones en sus manos.

“Que tu Madre, la Virgen María, que estuvo de pie junto a tu cruz”. La Virgen está pintada al pie de la cruz, como cuenta el Evangelio (Jn 19,25–27). Ella acompañó a su Hijo hasta el final (CIC 964), y le pedimos que nos enseñe a seguirlo no solo en octubre, sino todo el año. La oración termina, como las oraciones de la Iglesia, alabando a Cristo, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo.

Procesión del Señor de los Milagros 2026: fechas y recorridos

3 min de lecturaEn 2026 el Señor de los Milagros sale cinco veces en procesión por Lima: el sábado 3 de octubre, el domingo 18, el lunes 19, el miércoles 28 y el domingo 1 de noviembre.

En 2026 el Señor de los Milagros sale cinco veces en procesión por Lima: el sábado 3 de octubre, el domingo 18, el lunes 19, el miércoles 28 y el domingo 1 de noviembre. Así lo publicó El Peruano, el diario oficial del Perú, el 30 de septiembre de 2026, con el lema de este año: “Con el Señor de los Milagros y León, abramos el corazón”. Las procesiones las organiza la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas, que publica cada año el recorrido; antes de salir, revisa sus canales por si hay cambios.

Sábado 3 de octubre. Primera salida, desde el mediodía, por la avenida Tacna, la avenida Emancipación y los jirones Chancay y Conde de Superunda, de vuelta a las Nazarenas.

Domingo 18 de octubre. El Señor llega a la Plaza Mayor de Lima, donde recibe el homenaje de la Municipalidad, del Palacio de Gobierno y del Palacio Arzobispal; después, el del Congreso en el jirón Junín. Esa noche las andas se quedan en la iglesia del Carmen.

Lunes 19 de octubre. Sale del Carmen y visita a los enfermos del Hospital Dos de Mayo y del Hospital Guillermo Almenara; pasa por el Palacio de Justicia, bordea la Plaza San Martín y vuelve a las Nazarenas.

Miércoles 28 de octubre. El día del terremoto de 1746. El recorrido entra al Hospital Arzobispo Loayza para llevar su bendición a los enfermos y regresa por la avenida Venezuela y otras calles al Santuario.

Domingo 1 de noviembre. Último recorrido del año, en la solemnidad de Todos los Santos: por la avenida Tacna, los jirones Callao y Chancay y la avenida Emancipación, hasta entrar de nuevo al monasterio de las Nazarenas. Al día siguiente, 2 de noviembre, la Iglesia reza por todos los fieles difuntos.

Durante todo octubre el Santuario abre desde poco antes de las 6 de la mañana hasta que termina la Misa de las 9 de la noche, y en la Capilla de la Reconciliación se confiesa de 8 de la mañana a 7 de la noche, según El Peruano. El Arzobispado de Lima retomó sus “Meditaciones Nocturnas en el Mes Morado”, cada noche a las 9 en su página web y sus redes, y la Hermandad transmite las procesiones para quienes no pueden ir al Centro de Lima.

Si vas a la procesión, llega con tiempo, lleva agua y acompaña al Señor con calma. Muchos rezan el rosario mientras caminan; otros van en silencio, cumpliendo una promesa. Esta oración breve sirve para rezarla en familia antes de salir de casa o al ver pasar las andas.

Señor Jesús,

hoy sales a las calles de tu pueblo

y queremos caminar contigo.

Bendice a los que te cargan,

a las sahumadoras y a las cantoras,

a los enfermos que te esperan en los hospitales

y a todos los que te miran pasar con lágrimas en los ojos.

Que cada paso de esta procesión

sea un paso de vuelta a ti.

Amén.

Cómo rezarle al Señor de los Milagros en casa y lejos de Lima

4 min de lecturaAl Señor de los Milagros se le reza como a Cristo: con la señal de la cruz, un momento de silencio ante su imagen, la oración de esta página y, si puedes, con la Misa y la confesión, que son el centro del mes morado.

Al Señor de los Milagros se le reza como a Cristo: con la señal de la cruz, un momento de silencio ante su imagen, la oración de esta página y, si puedes, con la Misa y la confesión, que son el centro del mes morado. No hace falta estar en Lima ni ir a la procesión para rezarle.

En casa. Muchas familias preparan en octubre un pequeño altar: una estampa o un cuadro del Señor de los Milagros, una vela y, si tienen, una tela morada. Busca un momento tranquilo, haz la señal de la cruz y reza despacio. Puedes rezar antes un acto de contrición, como en la primera procesión de 1687, y terminar con un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria.

La súplica de Lima. Hay una jaculatoria que los devotos repiten desde hace generaciones y que la novena tradicional manda rezar tres veces. Así la imprime la novena que publica EWTN:

«Aplaca Señor tu ira, Tu justicia y tu rigor, Por tu Santísima Madre, ¡Misericordia Señor!»

Es el clamor de una ciudad que vivió terremotos y se reconoció pecadora. No habla de un Dios al que haya que calmar con fórmulas, sino de un pueblo que sabe que la misericordia de Dios es más grande que su pecado, y que pide por medio de la Virgen, como hacían los cristianos al pie de la cruz.

La novena. Muchos se preparan con una novena tradicional de autor desconocido, que EWTN publica completa: cada día empieza con la señal de la cruz y el acto de contrición, sigue una oración a “Jesús Crucificado”, una consideración sobre su amor y su Pasión, una oración a la Virgen por Lima, cinco Padre nuestro, cinco Ave María y cinco Gloria por las cinco llagas del Señor, y la súplica de arriba tres veces. Su oración de cada día pide algo muy hermoso: «obrad el mayor de vuestros milagros en favor nuestro, haciendo que os amemos y sirvamos». Puedes rezarla en los nueve días que prefieras, por ejemplo antes de una procesión.

En familia. Una persona lee la oración y los demás responden “Amén”. Al llegar a la pausa de silencio, cada uno puede decir en voz alta por quién reza. Los niños pueden poner una flor o encender la vela con ayuda de un adulto. Si alguien de la familia carga en una cuadrilla, sahúma o canta en la procesión, recen también por él o por ella.

Si vives lejos del Perú. Hermandades de peruanos sacan al Señor de los Milagros en procesión en muchas ciudades del mundo. El 19 de octubre de 2025, en el Ángelus en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV saludó a la Hermandad del Señor de los Milagros, “que ha celebrado su tradicional procesión”, y el 11 de octubre de 2026 volvió a saludar a la Hermandad de Roma y le agradeció sus oraciones por su visita pastoral al Perú. En Los Ángeles, la Catedral celebra cada año una Misa en su honor y la imagen va en procesión hasta la parroquia de La Placita. En Santiago de Chile, la comunidad peruana ha salido en procesión de la Catedral a la Parroquia Latinoamericana, en Providencia. En París, una imagen del Señor de los Milagros se venera en una capilla de la catedral de Notre-Dame. Y hay hermandades, entre otras ciudades, en Buenos Aires, Nueva York, Madrid, Milán y varias ciudades de Japón. Pregunta en tu parroquia o en la comunidad peruana de tu ciudad. Y si no hay ninguna cerca, tu casa puede ser ese lugar: esta oración es para ti.

Señor de los Milagros,

estoy lejos de Lima, pero no lejos de ti.

Tú conoces el camino que hizo mi familia

y todo lo que dejamos atrás.

Cuida a los que se quedaron en el Perú

y a los que estamos repartidos por el mundo.

Que no perdamos la fe que aprendimos de nuestros padres

y que nuestros hijos te conozcan y te amen.

Únenos un día en tu casa, donde nadie es extranjero.

Amén.

¿Por qué se viste de morado en octubre? El hábito, las sahumadoras y el turrón

3 min de lecturaEn octubre muchos peruanos visten de morado como señal de penitencia y de promesa al Señor.

En octubre muchos peruanos visten de morado como señal de penitencia y de promesa al Señor. El color viene del hábito de las religiosas Nazarenas, que custodian el muro, y por eso a octubre se le llama en el Perú el Mes Morado.

El hábito morado. Según la tradición, la madre Antonia Lucía del Espíritu Santo, que llegó de Guayaquil y vivió en el Callao, vio a Cristo vestido con una túnica morada, con una soga al cuello y la corona de espinas. Al fundar la comunidad que llamó Colegio de Nazarenas, adoptó ese hábito, y de las religiosas pasó a los hermanos de la procesión y a los devotos. Según el estudio de José Antonio Benito, en el siglo XVIII los hermanos ya vestían el hábito morado con un cordón blanco al cuello, “para recordar la luz divina que los guiaba”. Hoy el de los hombres lleva el cordón al cuello y el de las mujeres a la cintura, y muchos llevan sobre el pecho un detente, una pequeña imagen del Señor.

Vestir el hábito es una forma de penitencia y de agradecimiento, no un pago por un favor. El Catecismo enseña que los tiempos de penitencia son apropiados para “las peregrinaciones como signo de penitencia”, el ayuno, la limosna y las obras de caridad (CIC 1438). El hábito tiene sentido cuando acompaña un corazón que se convierte.

La Hermandad, las cuadrillas, las sahumadoras y las cantoras. La procesión la sostiene la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas, una asociación de fieles bajo la autoridad del Arzobispado de Lima, cuyo mayordomo general nombra el arzobispo. Los cargadores se organizan en cuadrillas, veinte según el mismo estudio, que se turnan para llevar las andas sobre los hombros. Delante del Señor van las sahumadoras, que perfuman el camino con sahumerio, y lo acompañan las cantoras con sus himnos. Detrás de cada uno hay familias enteras que llevan generaciones en la Hermandad.

El turrón de Doña Pepa. Octubre también tiene su dulce. Cuenta la tradición, que recoge la agencia Andina, que Josefa Marmanillo, una mujer esclavizada del valle de Cañete, tenía los brazos paralizados por una enfermedad; fue a la procesión del Señor de los Milagros a pedir por su curación y, según la tradición, quedó sana. En agradecimiento volvió cada año a la procesión con el turrón que preparaba, y el dulce se quedó para siempre en el mes morado. Como toda tradición oral, tiene variantes, pero lo que cuenta es el gesto: agradecer con lo que uno sabe hacer.

Lo que dice la Iglesia de esta piedad popular. El Catecismo nombra las procesiones y las peregrinaciones entre las formas de piedad del pueblo cristiano (CIC 1674), pide que lleven a la liturgia y no la sustituyan (CIC 1675) y que los pastores las acompañen y, cuando haga falta, las purifiquen (CIC 1676). Ahí mismo cita a los obispos de América Latina reunidos en Puebla: la sabiduría del pueblo católico une “Cristo y María, espíritu y cuerpo; comunión e institución; persona y comunidad; fe y patria, inteligencia y afecto”. Pocas cosas lo muestran mejor que una tarde de octubre en Lima. En 2010, además, una ley del Congreso del Perú (Ley 29602) declaró al Señor de los Milagros «Patrono de la Espiritualidad Religiosa Católica del Perú» y símbolo de religiosidad y sentimiento popular.

¿Qué milagros se le atribuyen? Oración por un enfermo

3 min de lecturaLa tradición le atribuye el muro que resistió los terremotos de 1655 y 1687, curaciones como la de Antonio de León y miles de favores que los devotos le agradecen cada octubre.

La tradición le atribuye el muro que resistió los terremotos de 1655 y 1687, curaciones como la de Antonio de León y miles de favores que los devotos le agradecen cada octubre. La Iglesia anima a pedirle todo con confianza, sabiendo que el milagro mayor es un corazón que vuelve a Dios.

Lo que se cuenta del muro, de la curación de 1670 o de la imagen que no se dejó borrar es lo que ha transmitido la tradición de Lima y recogen sus historiadores; esta página lo cuenta así, como tradición. Muchas familias tienen además su propia historia: un hijo que se salvó, un trabajo que llegó, una paz que no esperaban. Todo eso se le agradece al Señor, que es quien da.

Al Señor de los Milagros se le puede pedir lo mismo que a Jesús en el Evangelio: la salud de un enfermo, la unidad de la familia, el perdón, el trabajo, el pan de cada día, la vuelta de alguien que se fue. El Catecismo recuerda que Jesús “siempre responde a la plegaria del que le suplica con fe” (CIC 2616), aunque no siempre del modo que esperamos. No hay una oración al Señor de los Milagros “poderosa” ni “que nunca falla”: atribuir la eficacia de una oración a sus solas palabras, sin las disposiciones del corazón, es superstición (CIC 2111). Tampoco hay cadenas que haya que reenviar ni castigos para quien no las comparte.

Cuando el papa Francisco visitó Lima, el 21 de enero de 2018, entró al Santuario de las Nazarenas, cruzó la nave hasta la imagen y se quedó un rato en oración silenciosa, según el boletín de la Santa Sede. Luego empezó así su homilía a las religiosas de clausura que lo acompañaban: “¡Qué bueno es estar aquí, en este Santuario del Señor de los Milagros, tan frecuentado por los peruanos, para pedirle su gracia y para que nos muestre su cercanía y su misericordia!”. Eso es lo esencial: pedir su gracia y quedarse con él.

Si rezas por alguien que está enfermo, puedes usar esta oración y, si es posible, pedir también para esa persona la Unción de los enfermos y la visita de un sacerdote.

Señor Jesús, médico de las almas y de los cuerpos,

te presento a esta persona enferma que llevo en el corazón.

Tú pasaste por el mundo haciendo el bien

y curando a los que sufrían:

mira su dolor y el cansancio de quienes la cuidan.

Dale alivio, paz y, si es tu voluntad, la salud.

Y si su cruz continúa, que no la cargue sola:

que te sienta cerca, como estuviste cerca de todos los que sufren.

Amén.

Preguntas

¿Cuál es la oración al Señor de los Milagros?

No hay una sola oración oficial. Entre las más rezadas están la novena tradicional, de autor desconocido, que empieza cada día con una oración a “Jesús Crucificado”; la súplica “Aplaca Señor tu ira”, que se repite tres veces; y una consagración popular que repite “porque te amo”. La oración de esta página es un texto de AngelGuard que reúne lo que esas oraciones piden: gracias, perdón, confianza en Cristo crucificado y su ayuda para los enfermos, la familia y los que están lejos.

¿Existe una oracion al senor de los milagros que nunca falla?

No. Ninguna oración obliga a Dios, y el Catecismo llama superstición a atribuir la eficacia de una oración a sus solas palabras (CIC 2111). Al Señor de los Milagros se le reza con fe y con confianza, y él responde a su modo y a su tiempo. Tampoco hay que reenviar cadenas de oración.

¿Cuándo sale en procesión el Señor de los Milagros en 2026?

Según el calendario que publicó El Peruano el 30 de septiembre de 2026, sale cinco veces: el sábado 3 de octubre, el domingo 18, el lunes 19, el miércoles 28 y el domingo 1 de noviembre. Sale del Santuario de las Nazarenas, en la avenida Tacna, salvo el lunes 19, que parte de la iglesia del Carmen, donde las andas pasan la noche del 18. La Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas publica los recorridos y cualquier cambio.

¿Quién pintó al Señor de los Milagros?

Un esclavo de origen angoleño, miembro de una cofradía de africanos del barrio de Pachacamilla, en Lima, que hacia 1651 pintó a Cristo crucificado en una pared de adobe. Su nombre no se conoce con certeza. La pintura original sigue en ese mismo muro, en el altar mayor del Santuario de las Nazarenas.

¿Qué imagen va detrás del Señor de los Milagros?

En el reverso de las andas va la Virgen de la Nube, una advocación mariana de Quito, en Ecuador. Según El Comercio, acompaña al Señor de los Milagros en sus procesiones desde 1747.

¿Los católicos adoran la imagen del Señor de los Milagros?

No. Se adora solo a Dios. A la imagen se le da una veneración respetuosa, que pasa a Cristo, a quien representa: “el que venera una imagen, venera al que en ella está representado” (CIC 2132, con palabras del segundo Concilio de Nicea).