Acto de contrición

Oración

Acto de contrición: la oración tradicional, el «Pésame» y cómo rezarlo en la confesión

El acto de contrición tradicional «Señor mío Jesucristo», el «Pésame» del Ritual de la Penitencia y las formas cortas, con su sentido frase por frase y el momento de rezarlo en la confesión

El acto de contrición es la oración con la que le dices a Dios que te pesa haberlo ofendido y te propones, con su gracia, no volver a pecar. En la confesión se reza después de recibir la penitencia y antes de la absolución. La forma tradicional empieza «¡Señor mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero». En AngelGuard tienes ese texto completo, el «Pésame» del Ritual de la Penitencia, las formas cortas y el sentido de cada frase.

¡Señor mío, Jesucristo!

Dios y Hombre verdadero,

Creador, Padre y Redentor mío;

por ser Vos quien sois, Bondad infinita,

y porque os amo sobre todas las cosas,

me pesa de todo corazón de haberos ofendido;

también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.

Ayudado de vuestra divina gracia

propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.

Amén.

Acto de contrición tradicional, como lo publica ACI Prensa (hoy EWTN Español); oración devocional tradicional en lengua española.

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El acto de contrición «Señor mío Jesucristo», frase por frase

2 min de lecturaEl acto de contrición tradicional se dirige a Jesucristo, reconoce quién es Él, dice por qué nos duele haber pecado y termina con un propósito concreto.

El acto de contrición tradicional se dirige a Jesucristo, reconoce quién es Él, dice por qué nos duele haber pecado y termina con un propósito concreto. El Catecismo resume así la contrición, citando al Concilio de Trento: “un dolor del alma y una detestación del pecado cometido con la resolución de no volver a pecar” (CIC 1451). Las tres cosas están en la oración.

«¡Señor mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero». Antes de pedir perdón, la oración confiesa la fe: Jesús es Dios y es hombre. Por eso puede perdonar como Dios y comprendernos como hombre.

«Creador, Padre y Redentor mío». Tres títulos que dicen lo que el pecado hiere: la obra del Creador, el amor del Padre y la sangre del Redentor.

«Por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido». Es el centro de la oración y el motivo más alto: me duele por quien es Él, no solo por lo que me puede pasar a mí. Cuando el dolor brota del amor a Dios amado sobre todas las cosas, el Catecismo lo llama “contrición perfecta” (CIC 1452).

«También me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno». La oración es honesta: también tenemos miedo de perdernos. Ese dolor, nacido del temor, se llama contrición imperfecta o atrición, y el Catecismo dice que también es “un don de Dios, un impulso del Espíritu Santo” (CIC 1453).

«Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta». El propósito no se apoya en la propia fuerza, sino en la gracia. Y nombra los otros actos del penitente: la confesión y la satisfacción (CIC 1491).

¿Por qué dice «Vos», «sois» y «os amo»? Es la forma antigua y respetuosa de hablarle a Dios en español, la misma que conservan el Acordaos y muchas oraciones de siempre. La oración se reza tal como la aprendimos. Si te resulta más natural hablarle de tú, el Compendio del Catecismo trae la misma oración con «tú quien eres», y las dos están bien.

El «Pésame», el acto de contrición del Ritual de la Penitencia

2 min de lecturaEn la confesión, después de que el sacerdote te da la penitencia, te invita a expresar tu arrepentimiento, y puedes hacerlo con estas u otras palabras.

En la confesión, después de que el sacerdote te da la penitencia, te invita a expresar tu arrepentimiento, y puedes hacerlo con estas u otras palabras. Entre las fórmulas que propone el Ritual de la Penitencia para ese momento (n. 45), la edición que se usa en Argentina pone en primer lugar el «Pésame», que muchos aprendieron de niños. Así lo reproduce un material de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina para la formación de futuros confesores:

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido.

Pésame por el infierno que merecí y el cielo que perdí.

Pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos.

Antes querría haber muerto que haberos ofendido.

Y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones próximas al pecado.

Amén.

El «Pésame» recorre el mismo camino que el «Señor mío Jesucristo». Primero, el dolor por lo que perdimos: «el infierno que merecí y el cielo que perdí». Después, el motivo más grande: haber ofendido «a un Dios tan bueno y tan grande». Y al final, el propósito de evitar no solo el pecado, sino «las ocasiones próximas», es decir, lo que sabemos que nos lleva a caer.

El mismo Ritual ofrece otras fórmulas más breves, pensadas para quien no se sabe ninguna de memoria; una de ellas une dos frases del Evangelio de San Lucas, la del hijo pródigo y la del publicano (Lc 15,18; 18,13). El material de la Universidad Católica Argentina aconseja tener la oración escrita cerca del confesionario para quien no la recuerda. Nadie te va a negar la absolución por no sabértela: díselo al sacerdote y él te ayuda.

Acto de contrición corto y otras formas

2 min de lecturaHay varias formas del acto de contrición y todas son válidas: lo que importa es el arrepentimiento sincero y el propósito de cambiar.

Hay varias formas del acto de contrición y todas son válidas: lo que importa es el arrepentimiento sincero y el propósito de cambiar. Estas son las más usadas.

La forma corta del catecismo. Desde la Fe, la revista de la Arquidiócesis de México, publica esta: «Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, me pesa de todo corazón haberte ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de pecado, confesarme y cumplir la penitencia. Te ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados. Amén.»

La forma en tú. La misma revista publica otra versión, que empieza «Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, me pesa de todo corazón haber pecado, porque he merecido el infierno y he perdido el cielo» y termina «Confío me perdonarás por tu infinita misericordia. Amén.» Es la que rezamos cada día en la novena a la Virgen de Guadalupe.

La forma del Compendio del Catecismo. El Compendio que publicó la Santa Sede en 2005 trae, junto a la «tradición española», una traducción del acto de contrición latino: «Dios mío, me arrepiento de todo corazón de todos mis pecados y los aborrezco, porque al pecar, no sólo merezco las penas establecidas por ti justamente, sino principalmente porque te ofendí, a ti sumo Bien y digno de amor por encima de todas las cosas. Por eso propongo firmemente, con ayuda de tu gracia, no pecar más en adelante y huir de toda ocasión de pecado. Amén.»

Con palabras del Evangelio. La forma más breve está en la Biblia. El hijo pródigo, de vuelta a casa, dice: «Padre mio, pequé contra el cielo y contra tí» (Lc 15,18), y el publicano, en el templo, «Dios mio, ten misericordia de mí que soy un pecador» (Lc 18,13). Las copiamos de la traducción de Félix Torres Amat (La Sagrada Biblia, Nuevo Testamento, tomo I, Madrid, 1823, pp. 186 y 193), con su ortografía; en cursiva, la palabra que añade el traductor. Cuando no te salen otras palabras, estas bastan.

¿De dónde viene el acto de contrición «Señor mío Jesucristo»?

2 min de lecturaDel catecismo con el que aprendieron la doctrina generaciones de católicos en España y en América: el del jesuita Jerónimo de Ripalda, publicado por primera vez en Burgos en 1591.

Del catecismo con el que aprendieron la doctrina generaciones de católicos en España y en América: el del jesuita Jerónimo de Ripalda, publicado por primera vez en Burgos en 1591. Se reimprimió durante siglos a los dos lados del océano, y en México se tradujo incluso al náhuatl (Ignacio de Paredes, 1758).

Una edición impresa en Nueva Guatemala en 1826, que conserva la Universidad Francisco Marroquín, trae el acto de contrición casi como lo rezamos hoy, en una forma un poco distinta. Lo copiamos con su ortografía:

«Señor mio Jesu-Christo Dios, Hombre verdadero, Criador, y Redemptor mio, por ser vos quien sois, y porque os amo, me pesa de todo corazon de haveros ofendido, propongo de enmendarme, y confesarme á su tiempo, y ofresco quanto hiciere en satisfacion de mis pecados, y confio en vuestra bondad, que me perdonareis por vuestra preciosa Sangre, y me dareis gracia para nunca mas pecar. Amen.» (Ripalda, Catecismo y breve exposición de la doctrina cristiana, Nueva Guatemala, 1826)

El catecismo lo presentaba como una oración para hablar con Cristo crucificado. Con los años el texto se fue puliendo, y cada país y cada catecismo lo transmitió con pequeñas diferencias. Por eso no te extrañe que tu abuela lo rece con alguna palabra distinta de la que aprendiste tú: es la misma oración.

Contrición perfecta e imperfecta: ¿el acto de contrición perdona los pecados?

2 min de lecturaLa contrición perfecta, la que brota del amor a Dios, perdona los pecados veniales y obtiene también el perdón de los mortales, si incluye la firme resolución de confesarse en cuanto sea posible (CIC 1452).

La contrición perfecta, la que brota del amor a Dios, perdona los pecados veniales y obtiene también el perdón de los mortales, si incluye la firme resolución de confesarse en cuanto sea posible (CIC 1452). No sustituye a la confesión: la prepara y la espera.

La contrición imperfecta, la que nace del temor del castigo o de ver lo feo del pecado, no basta por sí sola para el perdón de los pecados graves, pero dispone a recibirlo en el sacramento (CIC 1453). Por eso nadie debe quedarse lejos de la confesión pensando que su arrepentimiento no es lo bastante puro. Ve como estás: el sacramento hace el resto.

El papa Francisco lo explicó durante la pandemia, el 20 de marzo de 2020, cuando muchos no podían salir de casa para confesarse. Dijo: si no encuentras un sacerdote, habla con Dios, que es tu Padre, “y dile la verdad”; pídele perdón de todo corazón con el acto de dolor y prométele confesarte después. Y añadió que así se vuelve a la gracia de Dios.

El Catecismo pide además que quien tiene conciencia de pecado grave no comulgue sin confesarse antes, salvo un motivo grave sin posibilidad de confesión, y en ese caso con un acto de contrición perfecta que incluya el propósito de confesarse cuanto antes (CIC 1457).

¿En qué momento de la confesión se reza el acto de contrición?

2 min de lecturaDespués de confesar tus pecados y recibir la penitencia, y antes de la absolución: el sacerdote te invita a expresar tu arrepentimiento y ahí rezas el acto de contrición.

Después de confesar tus pecados y recibir la penitencia, y antes de la absolución: el sacerdote te invita a expresar tu arrepentimiento y ahí rezas el acto de contrición. Este es el orden del Ritual de la Penitencia (nn. 41-47; CIC 1480):

  1. El saludo. El sacerdote te recibe con amabilidad. En muchos lugares se conserva el saludo de siempre: «¡Ave María Purísima!», y se responde «¡Sin pecado concebida!».
  2. La señal de la cruz. «En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».
  3. La Palabra de Dios. A veces el sacerdote lee o dice de memoria una frase del Evangelio sobre la misericordia.
  4. La confesión. Dices tus pecados con sencillez. Ayuda decir primero cuánto tiempo hace de tu última confesión.
  5. El consejo y la penitencia. El sacerdote te aconseja y te da una penitencia.
  6. El acto de contrición. El sacerdote te invita a manifestar tu arrepentimiento: rezas el «Señor mío Jesucristo», el «Pésame» u otra fórmula.
  7. La absolución. El sacerdote dice la fórmula que termina «Y yo te absuelvo de tus pecados, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo», y respondes «Amén».
  8. La despedida. Vas en paz y, en cuanto puedas, cumples la penitencia.

Antes de entrar, haz un examen de conciencia a la luz de la Palabra de Dios: los Mandamientos, el Sermón de la Montaña y las cartas de los apóstoles (CIC 1454). Si no te sabes el acto de contrición, llévalo escrito en el celular o en un papel.

Rezar el acto de contrición cada noche

1 min de lecturaEl acto de contrición no es solo para la confesión.

El acto de contrición no es solo para la confesión. Muchas familias lo rezan cada noche, al final del examen de conciencia, para entregarle a Dios el día con sus faltas antes de dormir. El Catecismo cuenta el examen de conciencia entre las formas de conversión de la vida diaria (CIC 1435).

Es una costumbre sencilla: unos minutos para repasar el día con Dios, darle gracias por lo bueno, reconocer en qué fallaste y rezar el acto de contrición. Si quieres un orden para hacerlo, lo tienes en la oración de la noche.

El arrepentimiento cristiano no es una angustia que te encierra en ti. Es el movimiento de un corazón contrito que responde al amor de Dios que nos amó primero (CIC 1428). El Salmo 50 de la Vulgata, el Miserere, ha puesto palabras a ese dolor durante siglos.

Preguntas

¿Cuál es el acto de contrición completo?

La forma tradicional dice: «¡Señor mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.»

¿Cuál es el acto de contricion corto?

Desde la Fe, de la Arquidiócesis de México, publica esta forma breve: «Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, me pesa de todo corazón haberte ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de pecado, confesarme y cumplir la penitencia.» Termina ofreciendo a Dios la vida, las obras y los trabajos. La más breve de todas es la del publicano: «Dios mio, ten misericordia de mí que soy un pecador» (Lc 18,13).

¿En qué momento de la confesión se reza el acto de contrición?

Después de confesar los pecados y recibir la penitencia, y antes de la absolución. El sacerdote te invita a expresar tu arrepentimiento y ahí lo rezas, con el «Señor mío Jesucristo», el «Pésame» u otra fórmula.

¿El acto de contrición perdona los pecados sin confesarse?

La contrición perfecta, la que nace del amor a Dios, perdona los pecados veniales y también los mortales si incluye la firme resolución de confesarse en cuanto sea posible (CIC 1452). No reemplaza la confesión: la prepara. La contrición imperfecta dispone a recibir el perdón en el sacramento (CIC 1453).

¿Por qué el acto de contrición dice «Vos» y «os amo»?

Porque es una oración antigua, de cuando en español se hablaba a Dios con «Vos» en señal de respeto. Se reza tal como se aprendió. Si prefieres hablarle de tú, hay formas igual de válidas, como la del Compendio del Catecismo o la que publica Desde la Fe.

¿Tengo que saberme el acto de contrición de memoria para confesarme?

No. Puedes llevarlo escrito, leerlo en el celular o pedirle al sacerdote que te ayude: muchas veces él lo dice por partes y tú lo repites. Lo que importa es el arrepentimiento sincero y el propósito de cambiar.