
Oración
Novena a la Virgen de Guadalupe: los nueve días, del 3 al 11 de diciembre
Nueve días con Santa María de Guadalupe, del 3 al 11 de diciembre: un orden sencillo para cada día y una consideración diaria sobre lo que pasó en el Tepeyac en 1531
La novena a la Virgen de Guadalupe son nueve días de oración, del 3 al 11 de diciembre, para llegar preparados a su fiesta del 12 de diciembre. Cada día se reza la señal de la cruz, el acto de contrición, una oración a Dios, la consideración del día, un Padre nuestro, tres Ave María y un Gloria, una petición por intercesión de la Virgen y una oración final. En AngelGuard tienes los nueve días completos, cada uno con una consideración sobre lo que pasó en el Tepeyac en 1531.
Cómo rezar cada día
Se empieza el 3 de diciembre y se termina el 11, víspera de la fiesta. Todos los días se reza el mismo orden; solo cambia la consideración del día, que está más abajo.
Señal de la Cruz
Por la señal de la santa Cruz,
de nuestros enemigos,
líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Acto de contrición
Señor mío Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero,
me pesa de todo corazón haber pecado,
porque he merecido el infierno
y he perdido el cielo,
pero sobre todo porque te ofendí a Ti,
que eres bondad infinita,
a quien amo sobre todas las cosas.
Propongo firmemente, con tu gracia,
enmendarme y evitar las ocasiones de pecado,
confesarme y cumplir la penitencia.
Confío me perdonarás
por tu infinita misericordia. Amén.
Oración para todos los días
Dios, Padre de misericordia,
que en el cerro del Tepeyac
mostraste tu ternura a un hombre pobre y sencillo
por medio de Santa María de Guadalupe,
Madre de tu Hijo y Madre nuestra:
en estos nueve días queremos acercarnos a ti
con la fe confiada de san Juan Diego.
Prepara nuestro corazón para recibir a Jesús en esta Navidad
y escucha lo que hoy ponemos en tus manos.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Consideración del día
Se lee la consideración que corresponde al día y se guarda un momento de silencio. Cada quien le dice a Dios, en silencio, su intención.
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.
Ave María (tres veces)
Dios te salve, María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo;
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María,
Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Petición
Señor Dios nuestro,
que enviaste a la Madre de tu Hijo
al encuentro de Juan Diego en el camino
y le diste flores en pleno invierno como señal:
por intercesión de Santa María de Guadalupe,
mira a nuestras familias,
a las madres y a los hijos que esperan nacer,
a los enfermos y a los que están lejos de su tierra,
y a todos los pueblos de América.
Concédenos lo que te pedimos en esta novena,
si es para nuestro bien,
y danos un corazón humilde para aceptar tu voluntad.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Oración final
Santa María de Guadalupe,
Madre del verdadero Dios y Madre nuestra:
como a Juan Diego, sal hoy a nuestro encuentro.
Preséntale a tu Hijo lo que te hemos confiado
y enséñanos a hacer siempre lo que Él nos diga.
Ruega por nosotros. Amén.
Se termina con la señal de la cruz.
Las consideraciones de los nueve días
Día 1 · 3 de diciembre · Salió a su encuentro
Un sábado de diciembre de 1531, de madrugada, Juan Diego caminaba hacia Tlatelolco. Era un indígena bautizado, viudo, un hombre sencillo. En el cerro del Tepeyac la Virgen María salió a su encuentro y lo llamó por su nombre. No fue primero a los poderosos: escogió a un hombre pobre, como Dios escoge lo que el mundo tiene por pequeño (cf. 1 Co 1,27-28). Empieza esta novena así, tal como eres, sin esperar a sentirte digno, y pon delante de Dios la intención que traes.
Día 2 · 4 de diciembre · En su lengua y con sus ropas
La Virgen no le habló a Juan Diego como a un extraño. El papa Francisco lo dijo en la Basílica de Guadalupe: María caminó al Tepeyac “con sus ropas, usando su lengua”. Dios no nos pide dejar de ser quienes somos para hablarnos; en Pentecostés, cada uno oyó a los apóstoles en su propio idioma (cf. Hch 2,6-11). Hoy reza por quienes sienten que Dios o la Iglesia les hablan en un idioma que no entienden, y pide la gracia de hablar de Jesús con palabras sencillas.
Día 3 · 5 de diciembre · Manda a otro mensajero
El obispo no le creyó. Esa misma tarde Juan Diego volvió al cerro y le pidió a la Señora que mandara a alguien más importante, alguien a quien sí escucharan. Ella no cambió de mensajero: le pidió que volviera al día siguiente. María conocía bien ese modo de actuar de Dios, que se fijó en la pequeñez de su esclava (cf. Lc 1,48). Piensa en la tarea que sientes demasiado grande para ti y pídele a Dios la valentía de Juan Diego para volver a intentarlo.
Día 4 · 6 de diciembre · El obispo pide una señal
El domingo Juan Diego volvió a ver a fray Juan de Zumárraga, el obispo de México. El obispo lo examinó en la doctrina cristiana y le pidió una prueba. No es el villano de la historia: pidió una señal, y Dios se la dio. Hoy reza por los obispos y los sacerdotes, por las personas de tu familia a quienes les cuesta creer y por tus propias dudas. Haz tuya la súplica del padre que, en el Evangelio, le pidió a Jesús que ayudara su poca fe (cf. Mc 9,24).
Día 5 · 7 de diciembre · El tío enfermo
Juan Diego no pudo volver al cerro al día siguiente: su tío Juan Bernardino estaba gravemente enfermo. El martes, de madrugada, salió a buscar un sacerdote y rodeó el cerro para no encontrarse con la Señora. Ella le salió al encuentro en el camino y le aseguró que su tío ya estaba sano. El papa Francisco recordó así sus palabras: “¿No estoy aquí yo, que soy tu madre?”. Dios mismo prometió consolar a su pueblo como una madre consuela a su hijo (cf. Is 66,13). Hoy reza por los enfermos que amas y entrégale a Dios eso que has estado rodeando para no mirarlo de frente.
Día 6 · 8 de diciembre · La Inmaculada Concepción
Hoy la Iglesia celebra la Inmaculada Concepción: por los méritos de su Hijo, María fue preservada del pecado desde el primer instante de su vida. Es el dogma que proclamó el papa Pío IX en 1854 (cf. CIC 491-492). La Señora que salió al encuentro de Juan Diego es la llena de gracia a quien saludó el ángel (cf. Lc 1,28). La Iglesia la cuenta entre sus fiestas de precepto, aunque en algunos países los obispos han quitado esa obligación: pregunta en tu parroquia y ve hoy a Misa. Pídele a Dios un corazón limpio y la gracia de confesarte bien antes de Navidad.
Día 7 · 9 de diciembre · San Juan Diego
Hoy es la memoria de san Juan Diego, en el aniversario de la primera aparición. Con el tiempo dejó su casa y sus bienes y, con permiso del obispo, se fue a vivir junto a la pequeña ermita del Tepeyac. Allí la limpiaba, recibía a los peregrinos y dedicaba mucho tiempo a la oración, hasta su muerte en 1548. San Juan Pablo II lo canonizó en 2002 y empezó su homilía con la alabanza de Jesús al Padre, que revela sus cosas a la gente sencilla (cf. Mt 11,25). Pídele a san Juan Diego que interceda por ti, para que tu vida también lleve a otros hacia Jesús.
Día 8 · 10 de diciembre · Flores en invierno
La mañana del 12 de diciembre la Virgen mandó a Juan Diego a la cumbre del cerro a cortar flores. Era invierno, hacía frío y el lugar era árido; aun así encontró flores muy hermosas, las juntó en su tilma y se las llevó a ella. Dios puede hacer florecer lo que parece seco: el profeta anuncia que el desierto se alegrará y florecerá (cf. Is 35,1). Hoy pon delante de Dios lo que en tu vida parece estéril: una relación, un trabajo, una oración que sientes sin respuesta.
Día 9 · 11 de diciembre · La tilma abierta
Ese mismo 12 de diciembre, al mediodía, en la casa del obispo, Juan Diego abrió su tilma. Cayeron las flores y en la tela apareció la imagen de la Virgen de Guadalupe. Casi cinco siglos después, millones de peregrinos siguen llegando a verla al Tepeyac. La Madre que Jesús nos dio desde la cruz (cf. Jn 19,25-27) sigue señalando a su Hijo. Mañana es su fiesta. Da gracias a Dios por estos nueve días, entrégale tu intención y pídele que tu corazón sea, como la tilma de Juan Diego, un lugar donde otros puedan encontrar a Jesús.
Texto AngelGuard: el orden de cada día, la oración para todos los días, la petición, la oración final y las consideraciones de los nueve días. La señal de la cruz, el acto de contrición, el Padre nuestro, el Ave María y el Gloria, como los publica Desde la Fe, revista de la Arquidiócesis de México.
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Cuándo empezar la novena guadalupana: del 3 al 11 de diciembre
2 min de lecturaLa fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe es el 12 de diciembre; en México se celebra como solemnidad.
La fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe es el 12 de diciembre; en México se celebra como solemnidad. Para que el noveno día caiga en la víspera y el 12 sea el día de dar gracias, la novena empieza el 3 de diciembre:
- 3 de diciembre: día 1
- 4 de diciembre: día 2
- 5 de diciembre: día 3
- 6 de diciembre: día 4
- 7 de diciembre: día 5
- 8 de diciembre: día 6, solemnidad de la Inmaculada Concepción
- 9 de diciembre: día 7, memoria de san Juan Diego, en el aniversario de la primera aparición
- 10 de diciembre: día 8
- 11 de diciembre: día 9, víspera de la fiesta
Si prefieres que el último día sea la fiesta misma, empieza el 4 de diciembre y termina el 12 con la Misa. Las dos formas están bien: lo que cuenta son los nueve días, no cuál es el último.
En la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, los peregrinos le cantan las Mañanitas a la Virgen al llegar la medianoche del 12, como lo cuenta Desde la Fe, la revista de la Arquidiócesis de México. Si tu parroquia hace algo parecido, es una manera hermosa de terminar la novena. Y no hace falta esperar a diciembre: puedes rezarla en cualquier época del año, cuando la necesites.
Lo que pasó en el Tepeyac en diciembre de 1531
2 min de lectura
Lo que sabemos de las apariciones viene sobre todo del Nican Mopohua (“Aquí se narra”), un relato escrito en náhuatl en el siglo XVI y atribuido a Antonio Valeriano, un indígena letrado formado en Tlatelolco; los historiadores no se ponen de acuerdo en el año exacto en que lo escribió. Esto es, en resumen y con nuestras palabras, lo que cuenta según el Vaticano y la Basílica de Guadalupe:
Sábado 9 de diciembre. Juan Diego Cuauhtlatoatzin, un indígena bautizado y viudo, iba a pie hacia Tlatelolco cuando, en el cerro del Tepeyac, se le presentó la Virgen María como “Madre del verdadero Dios” y le pidió que fuera con el obispo, fray Juan de Zumárraga, a pedirle un templo en ese lugar. El obispo no le creyó. Esa misma tarde Juan Diego volvió al cerro y le pidió a la Señora que mandara a otro mensajero; ella le confirmó que lo quería a él.
Domingo 10. Juan Diego volvió con el obispo, que lo examinó en la doctrina cristiana y le pidió una prueba. La Virgen le prometió la señal para el día siguiente, pero Juan Diego no pudo volver: su tío Juan Bernardino había caído gravemente enfermo.
Martes 12. De madrugada salió a buscar un sacerdote para su tío y rodeó el cerro. La Virgen le salió al encuentro, le aseguró que su tío ya estaba sano y lo mandó a la cumbre a cortar flores, a pesar del frío y de lo árido del lugar. Juan Diego las llevó en su tilma hasta la casa del obispo y, al mediodía, la abrió: cayeron las flores y en la tela apareció la imagen de la Virgen de Guadalupe. Según la Basílica, ese mismo día la Virgen se le apareció también a Juan Bernardino, lo sanó y le dio a conocer el nombre con que quería ser llamada: Santa María de Guadalupe.
Más tarde, con permiso del obispo, Juan Diego vivió junto a la ermita del Tepeyac, cuidándola y recibiendo a los peregrinos, hasta su muerte en 1548. San Juan Pablo II lo canonizó en la Basílica de Guadalupe el 31 de julio de 2002: fue el primer santo indígena del continente americano.
Cómo rezar la novena en casa, en grupo o en la parroquia
2 min de lecturaUn lugar.
Un lugar. Basta una imagen de la Virgen de Guadalupe, una vela y, si puedes, unas flores, que recuerdan las que Juan Diego llevó en su tilma. Si rezan en familia, escojan una hora fija para los nueve días.
Alguien que guíe. Cualquier persona puede guiar la novena: lee la oración para todos los días, la consideración y la petición, y los demás responden el Padre nuestro, las Ave María y el Gloria. Los niños pueden leer la consideración del día o llevar las flores.
Una intención. Lo tradicional es pedir por la misma intención los nueve días. Puede ser por ti, por un enfermo, por una madre que espera un hijo, por alguien que está lejos o por tu país.
Si quieres añadir algo. Después de la oración final puedes rezar la oración a la Virgen de Guadalupe que san Juan Pablo II firmó en México en enero de 1979 y que empieza “¡Oh Virgen Inmaculada Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!”; el Vaticano la publica completa en su sitio. Algunas novenas tradicionales, como la que publica la Basílica de Guadalupe, piden rezar cada día “cuatro salves en memoria de las cuatro apariciones”.
Si un día no puedes. No hay que empezar de nuevo. Reza ese día junto con el siguiente o añade uno al final. La novena es perseverancia, no una cadena que se rompe.
María intercede, a Dios se le adora
2 min de lecturaEn esta novena no se adora a la Virgen: se le pide que interceda.
En esta novena no se adora a la Virgen: se le pide que interceda. El Catecismo lo explica: la Iglesia honra a María con un culto especial, pero “esencialmente diferente del culto de adoración que se da al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo” (CIC 971), y su misión de madre “de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo” (CIC 970). Por eso las oraciones de esta novena se dirigen a Dios, y a la Virgen le pedimos lo que hace toda buena madre: que nos lleve a su Hijo. San Juan Pablo II se lo pidió así en su oración de 1979: que presente nuestra oración “ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro”.
Tampoco existe una novena “milagrosa” que obligue a Dios. El Catecismo llama superstición a atribuir la eficacia de una oración “a la sola materialidad de las oraciones”, sin las disposiciones del corazón (CIC 2111). Y recuerda que nuestro Padre “sabe bien lo que nos hace falta antes de que nosotros se lo pidamos” (CIC 2736). La novena pone tu intención en manos de Dios durante nueve días, y Él responde a su modo y a su tiempo.
Las apariciones de Guadalupe son lo que la Iglesia llama una revelación privada. El Catecismo enseña que estas revelaciones no añaden nada a la fe, sino que ayudan a vivir el Evangelio “más plenamente en una cierta época de la historia” (CIC 67). Eso hizo Guadalupe en México: llevar a todo un pueblo hacia Cristo.
Madre de América: del Tepeyac a todo el continente
1 min de lecturaLo que pasó en el Tepeyac no se quedó en México.
Lo que pasó en el Tepeyac no se quedó en México. San Juan Pablo II escribió en 1999 que la Virgen de Guadalupe “es venerada como Reina de toda América” y acogió la propuesta de los obispos del continente de que el 12 de diciembre se celebrara en toda América la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, “Madre y Evangelizadora de América” (Ecclesia in America, 11).
En la canonización de Juan Diego dijo que Guadalupe y Juan Diego son “un modelo de evangelización perfectamente inculturada”: la Virgen llegó a un pueblo con su lengua y sus signos, y desde ahí lo llevó a su Hijo.
La Iglesia en México vive además un camino rumbo a 2031, cuando se cumplirán 500 años del acontecimiento guadalupano: la Novena Intercontinental Guadalupana, que empezó el 12 de diciembre de 2022 y terminará el 12 de diciembre de 2031, según la Basílica de Guadalupe. Tu novena de cada diciembre puede ser también un paso de ese camino.
Preguntas
¿Cuándo se empieza la novena a la Virgen de Guadalupe?
El 3 de diciembre, para que el noveno día caiga el 11, víspera de su fiesta del 12 de diciembre. Si prefieres terminar el día de la fiesta, empieza el 4. También puedes rezarla en cualquier otra época del año.
¿Qué se reza en la novena guadalupana?
Cada día: la señal de la cruz, el acto de contrición, la oración para todos los días, la consideración del día, un Padre nuestro, tres Ave María y un Gloria, la petición a Dios por intercesión de la Virgen y la oración final. Todo está en esta página, con una consideración distinta para cada uno de los nueve días.
¿Hay una novena a la Virgen de Guadalupe milagrosa o que nunca falla?
No. Ninguna oración obliga a Dios, y la Iglesia llama superstición a atribuir la eficacia de una oración solo a sus palabras (CIC 2111). La novena es una manera de perseverar nueve días pidiendo por intercesión de María; Dios responde a su modo y a su tiempo.
¿Qué pasó el 12 de diciembre de 1531?
Según la tradición que recoge la Iglesia, ese día la Virgen mandó a Juan Diego a cortar flores en la cumbre del Tepeyac, en pleno invierno. Él las llevó en su tilma al obispo fray Juan de Zumárraga y, al abrirla, apareció en la tela la imagen de la Virgen de Guadalupe.
¿Quién fue san Juan Diego?
Juan Diego Cuauhtlatoatzin fue un indígena bautizado a quien se le apareció la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac en 1531. Pasó el resto de su vida junto a la ermita, cuidándola y recibiendo a los peregrinos, y murió en 1548. San Juan Pablo II lo canonizó el 31 de julio de 2002; su memoria es el 9 de diciembre.
¿Se puede rezar la novena si un día no pude?
Sí. No hace falta empezar de nuevo: reza el día que faltó junto con el siguiente o añade un día al final. La novena es perseverancia, no una cadena que se rompe.





