
Oración
Oración al Espíritu Santo completa
«Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles», con su versículo y su oración final, como la reza la Iglesia en México, y cuándo rezarla
La oración al Espíritu Santo más rezada en la Iglesia es “Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor”, seguida de un versículo y una oración final. El Catecismo dice que la invocación “Ven, Espíritu Santo” es la más sencilla, la más directa y la más tradicional (CIC 2671). En AngelGuard la tienes completa, como la publica la Arquidiócesis de México, con su origen y los momentos para rezarla.
Invocación
Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.
Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envía Señor tu Espíritu Creador.
Y renueva la faz de la tierra.
Oración
Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo;
haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre del bien y gozar de su consuelo.
Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Invocación y oración al Espíritu Santo como las publica Desde la Fe, de la Arquidiócesis de México (oraciones iniciales del Rosario, 20 de mayo de 2021). La antífona “Ven, Espíritu Santo” es la que cita el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2671).
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¿Cuál es la oración al Espíritu Santo?
2 min de lecturaCuando se habla de “la oración al Espíritu Santo”, casi siempre se trata de la que tienes arriba: “Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor”.
Cuando se habla de “la oración al Espíritu Santo”, casi siempre se trata de la que tienes arriba: “Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor”. El Catecismo de la Iglesia Católica la cita entera y dice que la oración más sencilla y más directa al Espíritu Santo, “Ven, Espíritu Santo”, es también la más tradicional, y que cada tradición litúrgica la ha desarrollado en antífonas e himnos (CIC 2671).
Tiene tres partes. La primera es la invocación: se llama al Espíritu Santo para que venga, llene el corazón y lo encienda. La segunda es un versículo con su respuesta, tomado de un salmo: “Envía Señor tu Espíritu Creador. Y renueva la faz de la tierra”. La tercera es una oración dirigida a Dios Padre, que termina “Por Cristo, nuestro Señor. Amén”.
De dónde está tomado el texto. Las palabras de arriba son las que publica Desde la Fe, el medio de la Arquidiócesis de México, al comienzo de un Rosario en comunidad. En otros lugares la invocación se reza con pequeñas diferencias: la misma Desde la Fe, en otra página, termina el versículo “y todo será creado” con la respuesta “Y se renovará la faz de la tierra”. Es la misma oración; aquí seguimos una sola fuente, palabra por palabra.
En latín. La invocación es antigua. El Manual de las Indulgencias de la Santa Sede la trae en latín, Veni, Sancte Spiritus, reple tuorum corda fidelium et tui amoris in eis ignem accende, y señala que viene de la Liturgia de las Horas del domingo de Pentecostés (Enchiridion indulgentiarum, 1999, concesión 26). El Catecismo precisa que es la antífona del Magníficat en las primeras Vísperas de Pentecostés (CIC 2671).
Ven, Espíritu Santo. Llena mi corazón, que muchas veces está vacío o lleno de cosas que no son de Dios, y enciende en él el fuego de tu amor. Amén.
De dónde viene: Pentecostés, un salmo y una antigua oración de la Misa
2 min de lecturaCada parte de esta oración tiene raíces en la Escritura y en la liturgia de la Iglesia.
Cada parte de esta oración tiene raíces en la Escritura y en la liturgia de la Iglesia.
Pentecostés. La invocación nace de la fiesta en la que el Espíritu Santo bajó sobre los apóstoles. En la traducción de Félix Torres Amat, los Hechos de los Apóstoles lo cuentan así: “Al mismo tiempo vieron aparecer unas como lenguas de fuego, que se repartieron y se asentaron sobre cada uno de ellos. Entonces fueron llenados todos del Espíritu Santo” (Hch 2,3-4). De ahí el “llena los corazones” y el “fuego de tu amor”. El Catecismo enseña que ese día la Pascua de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu, que se manifiesta, se da y se comunica como Persona divina (CIC 731).
El salmo. El versículo viene del Salmo 104 (el 103 en la Vulgata), que canta a Dios que da la vida a todas sus criaturas. Torres Amat lo traduce: “Enviarás tu espíritu, y serán criados, y renovarás la faz de la tierra” (Sal 103,30 en su numeración). La Iglesia lo convirtió en súplica: lo que el salmo dice de la creación, lo pide ahora para el corazón de cada uno y para el mundo.
La oración final. Es una versión castellana libre de una colecta latina, la oración de la Misa de Pentecostés en el Misal Romano tradicional, el anterior a la reforma litúrgica: Deus, qui hodierna die corda fidelium Sancti Spiritus illustratione docuisti; en castellano, dicho de manera sencilla: Oh Dios, que en este día instruiste los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo. La colecta latina pide además gustar lo recto en el mismo Espíritu y alegrarse siempre de su consuelo. La versión que se reza en México dice “los corazones de tus hijos” y pide ser “dóciles a sus inspiraciones”.
Pedirle al Padre. El Catecismo recuerda que la forma tradicional de pedir el Espíritu es invocar al Padre por medio de Cristo, apoyándose en la promesa de Jesús (CIC 2671). En Torres Amat, con la ortografía de 1823, esa promesa dice: “¿cuánto mas vuestro Padre que está en los cielos dará el espíritu bueno á los que se lo piden?” (Lc 11,13). Por eso la oración final se dirige a Dios Padre y termina “Por Cristo, nuestro Señor”.
Qué pedimos en la oración al Espíritu Santo: su sentido
2 min de lecturaEsta oración es corta, pero cada línea pide algo concreto.
Esta oración es corta, pero cada línea pide algo concreto.
“Llena los corazones de tus fieles”. El primer don del Espíritu es el amor. El Catecismo lo dice con palabras de san Pablo: este amor “Dios lo ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (CIC 733; Rm 5,5). Pedir que el Espíritu llene el corazón es pedir que en él quepa Dios y no solo nuestras preocupaciones.
“Enciende en ellos el fuego de tu amor”. El fuego es uno de los símbolos del Espíritu Santo. El Catecismo explica que simboliza “la energía transformadora de los actos del Espíritu Santo” (CIC 696). Un corazón encendido no es un sentimiento pasajero: es una vida que cambia.
“Envía Señor tu Espíritu Creador. Y renueva la faz de la tierra”. El mismo Espíritu que dio la vida en la creación es el que renueva al mundo y a cada persona. Al rezarlo se pide por uno mismo, por la familia, por el país, por la Iglesia y por toda la tierra.
“Haznos dóciles a sus inspiraciones”. Es la petición central de la oración final, y coincide con lo que el Catecismo dice de los siete dones del Espíritu Santo: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Esos dones “hacen a los fieles dóciles para obedecer con prontitud a las inspiraciones divinas” (CIC 1831). No pedimos controlar al Espíritu, sino dejarnos guiar por Él.
“Gustar siempre del bien y gozar de su consuelo”. Jesús llamó al Espíritu Santo el “Paráclito”, palabra que se traduce habitualmente por “Consolador” (CIC 692). Su consuelo no quita las pruebas, pero da paz en medio de ellas. Y sus frutos se notan en la vida: caridad, gozo, paz, paciencia, bondad, mansedumbre, entre otros (CIC 1832).
Padre del cielo, por Jesucristo tu Hijo, envíame tu Espíritu Santo. Hazme dócil a lo que Él me inspire, aunque me cueste, y dame su consuelo cuando no entienda tus caminos. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
¿Cuándo se reza la oración al Espíritu Santo?
2 min de lecturaSe puede rezar todos los días.
Se puede rezar todos los días. El Catecismo dice que la Iglesia nos invita a implorar al Espíritu Santo todos los días, “especialmente al comenzar y al terminar cualquier acción importante” (CIC 2670). Estos son los momentos en que más se acostumbra.
Al empezar el día y al terminarlo. El Manual de las Indulgencias concede indulgencia parcial a quien, al empezar o al terminar el día, al comenzar o acabar su trabajo y antes o después de comer, reza con devoción una oración aprobada de súplica, y pone como ejemplo esta invocación (Enchiridion indulgentiarum, 1999, concesión 26, § 2). Una indulgencia parcial supone, por lo menos, un corazón arrepentido; no es un premio por repetir palabras.
Antes de estudiar, de un examen o de una decisión. Es la manera más sencilla de hacer lo que pide el Catecismo: invocar al Espíritu Santo al comenzar algo importante. Sirve también para empezar una reunión de trabajo, una junta parroquial o una plática importante en familia.
Al empezar el Rosario. El Rosario en comunidad puede empezar con esta invocación. Así lo hace el Rosario que publica Desde la Fe, de donde está tomado el texto de esta página: después de la señal de la cruz y del acto de contrición, quien guía dice “Ven Espíritu Santo…” y todos responden.
En la novena de Pentecostés. En 1897 el papa León XIII dispuso que la fiesta de Pentecostés fuera precedida cada año por una novena en las iglesias parroquiales (Divinum illud munus, 16). Son los nueve días entre la Ascensión y Pentecostés, en los que la Iglesia, como los apóstoles con María, espera al Espíritu Santo.
Al prepararse para la Confirmación. La Confirmación da una efusión especial del Espíritu Santo, como la que recibieron los apóstoles en Pentecostés (CIC 1302). Rezar cada día “Ven, Espíritu Santo” es una buena preparación, para quien se va a confirmar y para sus padrinos.
Espíritu Santo, antes de empezar esta tarea me pongo en tus manos. Ilumina mi mente, dame calma y claridad, y haz que lo que haga hoy sea para el bien de los demás y para la gloria de Dios. Amén.
Cómo rezar la oración al Espíritu Santo, solo o en grupo
2 min de lecturaEsta oración se reza de dos maneras, y las dos son correctas.
Esta oración se reza de dos maneras, y las dos son correctas.
En grupo. Una persona guía y las demás responden. Quien guía dice “Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles”, y todos contestan “Y enciende en ellos el fuego de tu amor”. Quien guía sigue con “Envía Señor tu Espíritu Creador”, y todos contestan “Y renueva la faz de la tierra”. Luego quien guía dice la oración final, y todos terminan con “Amén”. Así la imprime Desde la Fe.
A solas. Se rezan todas las líneas seguidas. Ayuda hacer una pausa breve después de “enciende en ellos el fuego de tu amor” y decirle al Espíritu Santo, con tus palabras, qué necesitas hoy: luz para una decisión, paciencia con alguien, fuerza ante una tentación, consuelo en una tristeza.
¿Se le puede rezar directamente al Espíritu Santo? Sí. El Espíritu Santo es Dios, con el Padre y el Hijo, y se le adora y glorifica con ellos (CIC 691). El Catecismo pregunta: puesto que Él nos enseña a rezar recordándonos a Cristo, “¿cómo no dirigirnos también a él orando?” (CIC 2670). Por eso la invocación le habla al Espíritu, y la oración final se dirige al Padre, por Cristo: la oración cristiana siempre es trinitaria.
Sin fórmulas mágicas. Ninguna oración al Espíritu Santo obliga a Dios ni funciona por repetirla un número de veces. El Catecismo llama superstición a atribuir la eficacia de una oración a sus solas palabras, sin las disposiciones del corazón (CIC 2111). Lo que esta oración pide es justamente eso: un corazón abierto y dócil.
Otras oraciones al Espíritu Santo: la Secuencia y el Veni Creator
2 min de lecturaLa Iglesia tiene otros textos al Espíritu Santo, más largos, que se rezan o se cantan sobre todo en Pentecostés.
La Iglesia tiene otros textos al Espíritu Santo, más largos, que se rezan o se cantan sobre todo en Pentecostés.
La Secuencia de Pentecostés. Es el canto que la Iglesia dice en la Misa del día de Pentecostés (CIC 2671 la cita junto a la antífona). En latín empieza Veni, Sancte Spiritus, et emitte caelitus lucis tuae radium. Desde la Fe recuerda que en esa fiesta se invoca al Espíritu Santo con esta secuencia. El Compendio del Catecismo la trae completa en latín y en castellano entre sus oraciones comunes; su versión castellana empieza “Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo”. En la Misa se usa la traducción del Leccionario de cada país.
El Veni Creator. Es el himno “Ven, Espíritu Creador”, que el Compendio del Catecismo también trae en latín y en castellano. El Manual de las Indulgencias concede indulgencia plenaria, con las condiciones habituales, a quien participa en una iglesia u oratorio en su canto o rezo solemne el 1 de enero o en la solemnidad de Pentecostés (Enchiridion indulgentiarum, 1999, concesión 26, § 1).
Oraciones de los santos. Hay muchas otras. Desde la Fe publica, tomadas del Enchiridion Precum del Seminario Conciliar de México, una oración atribuida a san Isidoro de Sevilla para antes de tomar una decisión, y otra que empieza “Oh Espíritu Santo, Alma de mi alma”, atribuida al cardenal Mercier, arzobispo de Malinas. Ninguna de ellas reemplaza a la sencilla “Ven, Espíritu Santo”: todas la desarrollan.
Preguntas
¿Cuál es la oración más corta al Espíritu Santo?
“Ven, Espíritu Santo”. El Catecismo dice que esta invocación es la oración más sencilla, la más directa y la más tradicional para pedir el Espíritu (CIC 2671). Se puede decir en cualquier momento, incluso en silencio.
¿Qué se responde a “Envía, Señor, tu Espíritu”?
En el texto que publica la Arquidiócesis de México se responde “Y renueva la faz de la tierra”. En otras versiones se dice “Y renovarás la faz de la tierra” o “Y se renovará la faz de la tierra”. Todas vienen del Salmo 104 (103 en la Vulgata), que Torres Amat traduce “renovarás la faz de la tierra”.
¿Cuándo se reza la oración al Espíritu Santo?
Todos los días, y especialmente al comenzar y al terminar algo importante, como pide la Iglesia (CIC 2670): al despertar, antes de estudiar o de un examen, antes de una decisión, al empezar el Rosario, en la novena de Pentecostés y al prepararse para la Confirmación.
¿Se puede rezar directamente al Espíritu Santo?
Sí. El Espíritu Santo es Dios, y la Iglesia lo adora y glorifica con el Padre y el Hijo (CIC 691). El Catecismo invita a dirigirnos también a Él en la oración (CIC 2670). La oración final de esta página, como manda la tradición, se dirige al Padre por medio de Cristo.
¿Cuáles son los 7 dones del Espíritu Santo?
Sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios (CIC 1831). Son disposiciones permanentes que nos hacen dóciles a las inspiraciones de Dios; por eso la oración final pide ser “dóciles a sus inspiraciones”.
¿Qué es la Secuencia de Pentecostés?
Es un canto al Espíritu Santo, en latín “Veni, Sancte Spiritus”, que la Iglesia dice en la Misa del día de Pentecostés. En la versión castellana del Compendio del Catecismo empieza: “Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo”. En la Misa se usa la traducción oficial del Leccionario de cada país.





