Semana Santa 2027
Del Domingo de Ramos a la Pascua: los días más santos del año
La Semana Santa 2027 empieza el Domingo de Ramos, 21 de marzo, y culmina el Domingo de Pascua o de Resurrección, 28 de marzo. El Jueves Santo es el 25, el Viernes Santo el 26 y el Sábado Santo el 27; esa noche se celebra la Vigilia Pascual. En AngelGuard encuentras qué celebra la Iglesia cada día, qué se come y qué no, cuándo hay que ir a misa y cómo vivir estos días en familia, en casa o de viaje.
Fechas de la Semana Santa 2027
- Domingo de Ramos: domingo 21 de marzo
- Lunes, Martes y Miércoles Santo: lunes 22, martes 23 y miércoles 24 de marzo
- Jueves Santo: Misa de la Cena del Señor: jueves 25 de marzo, por la tarde
- Viernes Santo: ayuno y abstinencia: viernes 26 de marzo
- Sábado Santo y Vigilia Pascual: sábado 27 de marzo; la Vigilia, por la noche
- Domingo de Pascua: domingo 28 de marzo
- Pentecostés: terminan los cincuenta días de Pascua: domingo 16 de mayo
- Semana Santa 2028: del domingo 9 al domingo 16 de abril de 2028
Las fechas son las mismas en México y en toda América Latina; lo que cambia de una parroquia a otra son los horarios, así que búsquenlos con tiempo. La Misa crismal se celebra tradicionalmente el Jueves Santo por la mañana, pero muchas diócesis la adelantan a otro día de la semana.
¿Cuándo es Semana Santa 2027?
La Semana Santa 2027 va del domingo 21 de marzo, Domingo de Ramos, al domingo 28 de marzo, Domingo de Pascua. El lunes 22, el martes 23 y el miércoles 24 son el Lunes, el Martes y el Miércoles Santo. El jueves 25 es Jueves Santo; el viernes 26, Viernes Santo, y el sábado 27, Sábado Santo, que termina de noche con la Vigilia Pascual.
Dónde empieza y dónde termina. Para la Iglesia, la Semana Santa recuerda la Pasión de Cristo desde su entrada en Jerusalén. Sus primeros días todavía son de Cuaresma: la Cuaresma termina el Jueves Santo por la tarde, antes de la Misa de la Cena del Señor. Con esa misa empieza el Triduo Pascual, los tres días del Señor crucificado, sepultado y resucitado, que llegan hasta la tarde del Domingo de Pascua. Por eso, cuando alguien pregunta cuándo termina la Semana Santa, la respuesta de siempre es la correcta: el Domingo de Pascua, que además abre los cincuenta días del tiempo pascual.
Por qué cada año cae en otra fecha. Jesús murió y resucitó en los días de la Pascua judía (Mc 14,12; Jn 19,14), una fiesta que se fija por la luna. Los cristianos conservaron esa referencia: la Pascua se celebra el domingo que sigue a la primera luna llena de primavera, la primavera del hemisferio norte, que en el cálculo de la Iglesia se cuenta desde el 21 de marzo. El Concilio de Nicea, en el año 325, pidió que todos los cristianos celebraran la Pascua el mismo domingo. Por eso el Domingo de Pascua puede caer entre el 22 de marzo y el 25 de abril, y con él se mueven el Miércoles de Ceniza, la Semana Santa y Pentecostés. En 2027 cae temprano; en 2028 será más tarde: la Semana Santa irá del 9 al 16 de abril.
Semana Santa día por día
Domingo de Ramos, 21 de marzo. La misa empieza con la bendición de las palmas y una procesión que recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén, aclamado como rey (Mc 11,1-10 o Jn 12,12-16). Minutos después, en la misma misa, se lee la Pasión; en 2027, según san Marcos (Mc 14,1–15,47). La Iglesia junta las dos cosas a propósito: el triunfo y la cruz son el mismo camino. En México, afuera de muchas iglesias se venden palmas tejidas a mano en forma de cruz y de otras figuras, un trabajo que muchas familias artesanas aprendieron de sus abuelos. Lleven la suya a casa y pónganla junto al crucifijo. La Iglesia pide guardarla como señal de fe en Cristo, rey y vencedor de la muerte, y no como amuleto para curar, alejar malos espíritus o proteger la casa y el campo; muchas parroquias recogen las palmas antes de la siguiente Cuaresma para hacer la ceniza.
Lunes, Martes y Miércoles Santo, 22, 23 y 24 de marzo. Son los últimos días de Cuaresma, y los evangelios de la misa van cerrando el cerco alrededor de Jesús. El lunes, María de Betania le unge los pies con un perfume caro, y Jesús dice que es para el día de su sepultura (Jn 12,1-11). El martes, en la cena, anuncia que uno de los suyos lo va a entregar y que Pedro lo negará (Jn 13,21-33.36-38). El miércoles, Judas acuerda con los sumos sacerdotes entregarlo por treinta monedas (Mt 26,14-25). Son buenos días para confesarse antes del Triduo, porque muchas parroquias ponen horarios extra de confesiones; el acto de contrición les ayuda a prepararse. En estos días, o el mismo Jueves Santo por la mañana, el obispo celebra en la catedral la Misa crismal con los sacerdotes de su diócesis: consagra el santo crisma y bendice los óleos con que, durante todo el año, se bautiza, se confirma, se ordena a los sacerdotes y se unge a los enfermos.
El Triduo Pascual, del jueves en la tarde al domingo. Es el centro de todo el año cristiano: la Pasión, la muerte y la Resurrección del Señor celebradas como una sola fiesta en tres días. La misa del Jueves Santo no termina como las demás, sino con el traslado del Santísimo; la celebración del Viernes Santo empieza en silencio, sin canto, y la Vigilia Pascual empieza en la oscuridad. Quien puede, va a las tres celebraciones: cada una continúa la anterior. Abajo explicamos cada día.
Domingo de Pascua, 28 de marzo. Es la fiesta más grande del año: Cristo ha resucitado. El evangelio de la mañana cuenta cómo María Magdalena, Pedro y el otro discípulo encuentran el sepulcro vacío (Jn 20,1-9). Ese domingo empiezan los cincuenta días de Pascua.
Jueves Santo: la Cena del Señor y la visita de las siete casas
El Jueves Santo, 25 de marzo, por la tarde, la Iglesia celebra la Misa de la Cena del Señor. Recuerda la última cena de Jesús con sus apóstoles, la noche antes de morir, y tres regalos que nos dejó en ella: la Eucaristía, el sacerdocio y el mandamiento del amor fraterno. Las lecturas cuentan la cena de la Pascua judía (Ex 12,1-8.11-14), la institución de la Eucaristía en palabras de san Pablo (1 Cor 11,23-26) y el lavatorio de los pies (Jn 13,1-15). Durante el Gloria se tocan las campanas, y después se quedan calladas hasta la Vigilia Pascual.
El lavatorio de los pies. Después de la homilía, en muchas parroquias el sacerdote lava los pies a un grupo de fieles, como hizo Jesús con sus discípulos: es un gesto de servicio, y nos recuerda que quien sigue a Jesús se pone a servir. Desde 2016, la Santa Sede permite que ese grupo refleje a todo el pueblo de Dios: hombres y mujeres, jóvenes y mayores, sanos y enfermos. En muchos lugares siguen siendo doce, por los doce apóstoles.
El Monumento. Al terminar la misa, el Santísimo Sacramento se lleva en procesión a una capilla o altar adornado, el lugar de la reserva, que en México se conoce como el Monumento. Ahí se guarda la Eucaristía para la comunión del Viernes Santo, porque ese día no se celebra la misa. El altar mayor se queda desnudo. Los fieles se quedan a adorar a Jesús en silencio, como los discípulos a los que pidió velar con él en Getsemaní (Mc 14,32-42). Los documentos de la Iglesia prefieren llamarlo «lugar de la reserva», no «sepulcro» ni «monumento», y piden que no se le dé forma de tumba: no es la sepultura del Señor, sino el lugar donde se guarda el Sacramento, y lo que se hace ahí es adorarlo y acompañar a Jesús. Después de la medianoche la adoración sigue, pero sin solemnidad, porque ya empezó el día de la Pasión.
La visita de las siete casas. Es una de las costumbres más queridas de México, también llamada visita de las siete iglesias o de los siete templos. Esa noche, después de la Misa de la Cena del Señor, familias enteras recorren siete templos cercanos y en cada uno hacen un rato de oración ante el Monumento. Cada visita acompaña un tramo de lo que Jesús vivió esa noche y la mañana siguiente: del Cenáculo al huerto de Getsemaní, de ahí a las casas de Anás y de Caifás, y después ante Pilato y ante Herodes. Las guías que circulan reparten esos tramos de distintas maneras; todas recorren el mismo camino. En cada templo se puede leer el pasaje del Evangelio que corresponde, guardar silencio y rezar un Padre nuestro; muchas familias rezan tres. No hace falta llevar un guion: basta con acompañar a Jesús y darle gracias por la Eucaristía. Si en su colonia o su barrio no hay siete templos a los que puedan ir caminando, o si van con niños o con personas mayores, recen las siete estaciones en los templos que tengan cerca o en uno solo. Lo que cuenta es la compañía, no el kilometraje.
Viernes Santo: la Pasión, el ayuno y el viacrucis
El Viernes Santo, 26 de marzo, la Iglesia recuerda la muerte de Jesús en la cruz. Ese día no se celebra la misa en ningún lugar del mundo. En su lugar, por la tarde, de preferencia hacia las tres, que es la hora en que murió Jesús, se celebra la Pasión del Señor. Tiene tres partes. Primero, la Palabra: el sacerdote entra en silencio y se postra en el suelo, se lee el cuarto canto del Siervo (Is 52,13–53,12) y la Pasión según san Juan (Jn 18,1–19,42), y la Iglesia reza por las grandes intenciones del mundo entero: por la Iglesia y el Papa, por los que no creen, por los gobernantes, por los que sufren. Después, la adoración de la Cruz: cada uno pasa al frente a adorarla con una reverencia o un beso. Al final, la comunión, con las hostias consagradas el jueves.
Ayuno y abstinencia. El Viernes Santo es día de ayuno y abstinencia de carne, y en México no se puede cambiar por otra penitencia. El ayuno obliga de los 18 años cumplidos hasta cumplir 59; la abstinencia, desde los 14. Los enfermos y las mujeres embarazadas o que están amamantando no están obligados. Ayunar es hacer una sola comida fuerte al día, con algo ligero por la mañana y por la noche. Todas las reglas, con quiénes y cómo, están en Ayuno y abstinencia en México, en nuestra página de la Cuaresma.
El viacrucis. En muchos pueblos y barrios de México y de toda América Latina, el Viernes Santo el viacrucis sale a las calles, a veces como viacrucis viviente, con vecinos que representan la Pasión. La más conocida es la de Iztapalapa, en la Ciudad de México: nació de una promesa del pueblo al Señor de la Cuevita, después de una epidemia de cólera; la hacen cada año desde 1843 los ocho barrios originarios de Iztapalapa, y en 2025 la UNESCO la inscribió como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. La Iglesia ve en estas representaciones un verdadero ejercicio de piedad, para quienes actúan y para quienes las acompañan, siempre que no se vuelvan solo espectáculo, y pide que ninguna sustituya a la celebración de la tarde, que es lo más importante del día. Si van a ver una, vayan a acompañar a Jesús, y busquen también la celebración de la Pasión en alguna parroquia. Si no pueden salir, recen el viacrucis en casa, frente a un crucifijo; con algunas estaciones ya es una buena oración.
Las Siete Palabras. En muchas parroquias, entre el mediodía y las tres de la tarde, se predica el sermón de las Siete Palabras, una devoción que nació en Lima en el siglo XVII y se extendió por América Latina. Medita las siete frases que los Evangelios ponen en labios de Jesús en la cruz: el perdón para quienes lo crucifican (Lc 23,34), la promesa del paraíso al ladrón arrepentido (Lc 23,43), la entrega de su Madre al discípulo y del discípulo a su Madre (Jn 19,26-27), el grito al Padre con las palabras del Salmo 22 (Mc 15,34), la sed (Jn 19,28), el anuncio de que todo se ha cumplido (Jn 19,30) y la entrega de su espíritu en manos del Padre (Lc 23,46). Pueden leerlas en familia antes de las tres, una por una, con un momento de silencio entre cada una.
Procesiones y pésame. Al caer la tarde, en muchas ciudades sale la procesión del Santo Entierro o del Silencio, con la imagen de Cristo muerto, en un ambiente de silencio y oración; en Colombia son famosas las procesiones de Semana Santa de Popayán, que salen varias noches de la semana. Esa noche, en muchas parroquias de México se reza el pésame a la Virgen, una devoción que se conoce en varios países de América Latina: los fieles acompañan a María, que se ha quedado sola después de la muerte de su Hijo. El día es de recogimiento: muchas familias apagan la música y la televisión, y comen sencillo, sin carne.
Sábado Santo, Sábado de Gloria y la Vigilia Pascual
El Sábado Santo, 27 de marzo, la Iglesia se queda junto al sepulcro del Señor. No se celebra la misa durante el día: es un día de silencio y de espera, en oración y, si se puede, en ayuno, porque la Iglesia recomienda prolongar el ayuno del Viernes Santo hasta la Vigilia. La tradición contempla a María en este día como a la que espera con fe la Resurrección de su Hijo, y por eso algunas comunidades la acompañan en su soledad.
¿Por qué en México se le dice Sábado de Gloria? Durante siglos, la celebración de la Pascua se fue adelantando hasta quedar en la mañana del sábado, y desde la mañana se cantaba ya el Gloria de la Pascua: de ahí viene el nombre, según la explicación más común. El papa Pío XII devolvió la Vigilia a la noche en los años cincuenta, y la reforma litúrgica que siguió al Concilio Vaticano II la mantuvo ahí. El nombre se quedó, y también algunas costumbres populares de ese tiempo, como mojarse con agua o quemar figuras de Judas hechas de cartón. No son ritos de la Iglesia, y la Iglesia pide que los festejos que se acostumbraban ese día se guarden para la noche de la Vigilia y el día de Pascua, cuando las campanas vuelven a sonar y sí hay fiesta. El sábado todavía es día de espera, y el agua que lo corona es la que se bendice esa noche: la del Bautismo.
La Vigilia Pascual, el sábado por la noche. Es la celebración más importante de todo el año, la que san Agustín llamó «madre de todas las santas vigilias». Empieza ya de noche y debe terminar antes del amanecer del domingo. Tiene cuatro partes. La luz: afuera del templo se bendice el fuego nuevo, se enciende el cirio pascual y la gente entra con sus velas encendidas a una iglesia a oscuras; luego se canta el Pregón pascual. La Palabra: hasta nueve lecturas recorren la historia de la salvación. Las del Antiguo Testamento van desde la creación y el paso del Mar Rojo hasta los profetas; después vuelve el Gloria, con todas las campanas, se lee la carta de san Pablo a los Romanos (Rom 6,3-11), vuelve el Aleluya, que no se cantaba desde el Miércoles de Ceniza, y se proclama el evangelio, que en 2027 es el de las mujeres que encuentran el sepulcro abierto (Mc 16,1-7). El Bautismo: se bendice el agua; si hay adultos que se prepararon, reciben el Bautismo, y todos renuevan sus promesas bautismales con la vela en la mano. Y la Eucaristía, la primera de la Pascua.
La Vigilia es larga, pero vale la pena llevar a los niños: el fuego, la oscuridad, las velas, el agua y las campanas se entienden sin explicación. Lleven una botellita limpia: en muchas parroquias se puede llevar a casa agua bendita de la Vigilia, una costumbre que la Iglesia alaba.
¿Es obligatorio ir a misa en Semana Santa?
El Jueves Santo y el Viernes Santo no son días de precepto. Ninguna norma obliga a ir a misa esos días, ni en la Iglesia universal ni en México, donde además de los domingos solo son de precepto el 1 de enero, el 12 de diciembre, el 25 de diciembre y Corpus Christi. Pero que no sean obligatorios no quiere decir que sean opcionales para el corazón: son las celebraciones más hondas del año, y quien va a las tres del Triduo entiende la Pascua de otra manera. Si solo pueden ir a una, que sea la Vigilia.
El Domingo de Ramos y el Domingo de Pascua sí obligan, porque son domingos. La misa de la Vigilia Pascual, el sábado en la noche, ya cuenta para el Domingo de Pascua, igual que cualquier misa de la tarde anterior cuenta para el domingo. Y si están de viaje, cuenta la misa en cualquier templo católico, en cualquier ciudad.
Comulgar en Pascua. La Iglesia pide comulgar al menos una vez al año, durante el tiempo de Pascua, y confesarse al menos una vez al año. Los cincuenta días de Pascua, hasta Pentecostés, son el tiempo para comulgar, y estos días de Semana Santa, un buen momento para confesarse.
Cómo vivir la Semana Santa en familia, en casa o de viaje
Para muchas familias de México y de América Latina, la Semana Santa también son vacaciones: los niños no tienen clases y muchos aprovechan para ir a la playa, al pueblo o a visitar a los abuelos. No hay que escoger entre el descanso y la fe. Estas son algunas maneras sencillas de que sean días santos, estén donde estén.
Antes de salir. Busquen los horarios de la parroquia del lugar al que van, sobre todo de la Vigilia, y lleguen temprano: en los lugares de vacaciones los templos se llenan. Si van a pasar la Semana Santa en el pueblo de los abuelos, pregúntenles cómo se vivía cuando eran niños; muchas tradiciones se aprenden así. Y confiésense antes de salir, si pueden.
Domingo de Ramos. Que cada uno lleve su palma a misa y que los niños la pongan después junto al crucifijo de la casa. Esa semana, ese rincón puede ser el lugar donde la familia reza.
Jueves Santo. Una cena sencilla, todos juntos. Lean el lavatorio de los pies (Jn 13,1-15) y, si se animan, que los papás les laven los pies a los hijos: es un gesto que los niños no olvidan. Después, la Misa de la Cena del Señor y la visita de las siete casas, aunque sean menos de siete.
Viernes Santo. También en la playa es día de ayuno y abstinencia. Comida sin carne, como pescado o mariscos, y de postre, si quieren, la capirotada que se prepara en muchas casas de México en estas semanas. Entre el mediodía y las tres, guarden un rato de silencio: sin música, con el celular lejos. Por la tarde, vayan juntos a la celebración de la Pasión del Señor, aunque sea en la parroquia del lugar donde estén; si no pueden, a las tres recen el viacrucis o lean juntos la Pasión según san Juan. El Viernes Santo también empieza la novena a la Divina Misericordia, que se reza con la coronilla hasta la víspera del segundo domingo de Pascua.
Sábado Santo. Un día tranquilo. Preparen la casa para la fiesta: flores, un mantel limpio, una vela para la mesa. Y en la noche, todos a la Vigilia.
Domingo de Pascua. Que se note que es fiesta: la mejor comida de la semana, la familia reunida, la casa con flores. Antes de comer, quien encabeza la familia puede bendecir la mesa con el agua bendita de la Vigilia, como la Iglesia recomienda, y todos rezan juntos un Padre nuestro. En algunos lugares, esa mañana sale la procesión del encuentro: la imagen de la Virgen y la de Cristo resucitado se encuentran en la calle.
Si no alcanzaron a hacer todo. No pasa nada. La Semana Santa no es una lista de pendientes. Con un rato de silencio el viernes y la misa del domingo ya acompañaron a Jesús, y la Pascua dura cincuenta días.
La Pascua: cincuenta días hasta Pentecostés
La Pascua no termina el domingo. Los cincuenta días que van del Domingo de Pascua, 28 de marzo, al domingo de Pentecostés, 16 de mayo de 2027, se celebran como una sola fiesta, como un gran domingo. Todo ese tiempo se canta el Aleluya, y el cirio pascual se enciende en las celebraciones más solemnes.
La octava de Pascua. Los primeros ocho días, del 28 de marzo al domingo 4 de abril, se celebran como el mismo día de Pascua. El domingo 4 de abril es el segundo domingo de Pascua, o de la Divina Misericordia. En 2027, como el 25 de marzo cae en Jueves Santo, la Anunciación del Señor se pasa al lunes 5 de abril.
La Ascensión y Pentecostés. En México, la Ascensión del Señor se celebra el domingo siguiente al jueves en que caería: en 2027, el domingo 9 de mayo. Una semana después, el domingo 16 de mayo, Pentecostés cierra el tiempo de Pascua con la venida del Espíritu Santo.
Son semanas para seguir celebrando: para comulgar en Pascua, como pide la Iglesia, para pedir la bendición de la casa, que la Iglesia propone para este tiempo, y para que la alegría de la Resurrección se quede en la familia más allá de un domingo.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es Semana Santa 2027?
Del Domingo de Ramos, 21 de marzo, al Domingo de Pascua, 28 de marzo de 2027. El Jueves Santo es el 25 de marzo, el Viernes Santo el 26 y el Sábado Santo el 27; la Vigilia Pascual se celebra la noche del sábado.
¿Cuándo empieza y termina la Semana Santa 2027?
Empieza el Domingo de Ramos, 21 de marzo de 2027, y termina el Domingo de Pascua, 28 de marzo. La Cuaresma termina el Jueves Santo, 25 de marzo, por la tarde, cuando empieza el Triduo Pascual, y el Domingo de Pascua abre los cincuenta días de Pascua, que llegan hasta Pentecostés, el 16 de mayo.
¿Qué se celebra el Jueves Santo?
La última cena de Jesús con sus apóstoles. En la Misa de la Cena del Señor, por la tarde, la Iglesia recuerda la institución de la Eucaristía y del sacerdocio y el mandamiento del amor, y en muchas parroquias se hace el lavatorio de los pies. Al final, el Santísimo se lleva al Monumento, y en México muchas familias hacen esa noche la visita de las siete casas.
¿Qué no se come en Semana Santa?
El Viernes Santo no se come carne: es día de abstinencia desde los 14 años y de ayuno de los 18 cumplidos hasta cumplir 59, y en México no se puede cambiar por otra penitencia. Sí se pueden comer pescado, mariscos, huevo y lácteos. El resto de la semana no hay una regla especial; muchas familias evitan la carne desde el jueves por costumbre, y la Iglesia recomienda seguir el ayuno el Sábado Santo hasta la Vigilia.
¿Qué es el Sábado de Gloria?
Es el nombre que en México se le da al Sábado Santo. Viene, según la explicación más común, de cuando la Vigilia Pascual se celebraba en la mañana del sábado y ese día ya se cantaba el Gloria. Hoy la Vigilia es de noche, y el sábado es un día de silencio y espera junto al sepulcro de Jesús. Mojarse o quemar Judas son costumbres populares, no ritos de la Iglesia.
¿Por qué cambia la fecha de Semana Santa?
Porque depende de la Pascua, que se celebra el domingo después de la primera luna llena de la primavera del hemisferio norte, contando desde el 21 de marzo. Es una regla de los primeros siglos, ligada a la Pascua judía, que también se fija por la luna; el Concilio de Nicea, en el año 325, pidió que todos los cristianos celebraran la Pascua el mismo domingo. Por eso el Domingo de Pascua cae entre el 22 de marzo y el 25 de abril: en 2027 es el 28 de marzo, y en 2028 será el 16 de abril.
¿Es obligatorio ir a misa el Jueves y el Viernes Santo?
No: no son días de precepto, aunque son las celebraciones más importantes del año junto con la Vigilia Pascual. El Viernes Santo, además, no hay misa, sino la celebración de la Pasión del Señor por la tarde. Sí es obligatorio ir a misa el Domingo de Ramos y el Domingo de Pascua, como todos los domingos; la misa de la Vigilia, el sábado en la noche, ya cuenta para la Pascua.
¿Qué se hace el Viernes Santo?
Es un día de ayuno, abstinencia y silencio. Por la tarde, hacia las tres, se celebra la Pasión del Señor: se lee la Pasión según san Juan, se adora la Cruz y se comulga, pero no se celebra misa. En muchos lugares se reza el viacrucis por las calles, se predican las Siete Palabras y por la noche sale la procesión del Santo Entierro y se reza el pésame a la Virgen.
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