Viacrucis (vía crucis)

Oración

Viacrucis (vía crucis): las 14 estaciones, con una meditación breve para rezar en familia

Las catorce estaciones con su aclamación y una meditación breve para cada una, cómo rezarlo en casa, los viernes de Cuaresma 2027 y la indulgencia

El viacrucis es la oración con que acompañamos a Jesús en su camino a la cruz, deteniéndonos en catorce estaciones: desde que Pilato lo condena a muerte hasta que lo ponen en el sepulcro. En cada estación se dice «Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos», se medita un momento y se rezan un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria; se reza sobre todo los viernes de Cuaresma y el Viernes Santo. Aquí tienes las catorce estaciones, cada una con una meditación breve para rezar en casa, en familia o solo, y en la app AngelGuard, el viacrucis narrado.

Señal de la Cruz

Por la señal de la santa Cruz,

de nuestros enemigos,

líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Si quieren, aquí se reza el acto de contrición.

Oración inicial

Señor Jesús:

queremos acompañarte en tu camino hacia la cruz.

No venimos a mirarte de lejos:

venimos a caminar contigo, paso a paso,

con lo que hoy cargamos y con los que amamos.

Danos un corazón atento, que sepa guardar silencio y agradecer,

y enséñanos en cada estación cuánto nos amas.

Amén.

En cada estación

Quien guía dice el título de cada estación y la primera línea; todos responden la segunda. Después se lee la meditación, se guarda un momento de silencio y se rezan un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria.

Primera estaciónJesús es condenado a muerte

Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén.

Pilato sabe que Jesús es inocente y, aun así, lo entrega para quedar bien con la multitud (cf. Mc 15,15; Jn 19,16). Jesús no se defiende: acepta la sentencia por amor a nosotros. Señor, perdónanos las veces que juzgamos rápido o callamos por miedo, y danos valor para hacer lo correcto aunque nos cueste.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Segunda estaciónJesús carga con la cruz

Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén.

Le ponen encima un madero pesado, y Jesús lo toma sobre sus hombros y echa a andar (cf. Jn 19,17). No pide una cruz más ligera: carga la que le toca, y en ella lleva también la nuestra. Señor, cada uno trae hoy algo pesado: una enfermedad, una deuda, la preocupación por un hijo. Enséñanos a cargarlo contigo, sin amargura y sin dejar de confiar.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Tercera estaciónJesús cae por primera vez

Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén.

Los Evangelios no cuentan las caídas; la piedad cristiana las guarda porque cualquiera entiende lo que pesa una cruz así. Jesús, débil y golpeado, cae al suelo, y se levanta: carga con nuestros dolores (cf. Is 53,4). Señor, cuando nos cueste empezar de nuevo, levántanos tú, y que en casa sepamos tender la mano al que se cae, sin humillarlo.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Cuarta estaciónJesús se encuentra con su Madre

Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén.

María no puede quitarle la cruz a su Hijo, pero no se va: lo busca entre la gente y sus miradas se encuentran. Lo que Simeón le había anunciado, el dolor que le atravesaría el alma, hoy se cumple (cf. Lc 2,35). Santa María, ruega por las mamás y los papás que sufren por sus hijos; y tú, Señor, enséñanos a quedarnos cerca de quien sufre, aunque no podamos resolverle nada.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Quinta estaciónEl Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz

Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén.

Simón venía del campo, y los soldados lo obligan a cargar la cruz detrás de Jesús (cf. Lc 23,26). No lo buscó, pero ese rato de camino lo unió a Cristo para siempre: San Marcos recuerda hasta los nombres de sus hijos (cf. Mc 15,21). Señor, haznos cirineos en nuestra casa y en nuestro barrio: que veamos quién va cargando de más y le echemos una mano.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Sexta estaciónLa Verónica enjuga el rostro de Jesús

Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén.

Una mujer se abre paso entre la gente y limpia con un lienzo el rostro de Jesús. Los Evangelios no hablan de ella; la tradición la llama Verónica y guarda su gesto como una lección: el amor también se demuestra en cosas pequeñas. Señor, que sepamos reconocer tu rostro en el enfermo, en el migrante y en el que nadie quiere ver (cf. Mt 25,40), y que no nos dé vergüenza acercarnos.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Séptima estaciónJesús cae por segunda vez

Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén.

Jesús vuelve a caer, más cansado que antes. Conoce nuestra debilidad desde adentro, porque quiso ser probado en todo como nosotros, menos en el pecado (cf. Heb 4,15). Señor, cuando volvamos a caer en lo mismo de siempre, no dejes que nos gane el desánimo: llévanos otra vez a tu perdón y ayúdanos a levantarnos.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Octava estaciónJesús consuela a las hijas de Jerusalén

Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén.

Unas mujeres lloran al verlo pasar, y Jesús, agotado, se detiene a hablarles: les pide que no lloren por él, sino por ellas y por sus hijos (cf. Lc 23,27-31). Aun camino a la cruz, piensa en los demás. Señor, que nuestra pena por tu Pasión nos lleve a cambiar de vida, y cuida a los niños y a los jóvenes de nuestra familia.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Novena estaciónJesús cae por tercera vez

Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén.

Ya se ve el Calvario, y Jesús cae otra vez, casi sin fuerzas. Se levanta y sigue, porque nos ama hasta el extremo (cf. Jn 13,1). Señor, te encomendamos a los que ya no pueden más: a los que llevan mucho tiempo enfermos y a quienes los cuidan, a los que luchan contra una adicción, a los que están solos. Dales tu fuerza para dar el siguiente paso.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Décima estaciónJesús es despojado de sus vestiduras

Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén.

Los soldados le quitan la ropa y echan a suertes su túnica (cf. Jn 19,23-24). A Jesús lo dejan sin nada, expuesto a las miradas de todos. Señor, devuelve la dignidad a los que han sido humillados, y líbranos de burlarnos de nadie, ni en persona ni en el celular.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Undécima estaciónJesús es clavado en la cruz

Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén.

Lo clavan en la cruz, y desde ahí Jesús pide al Padre que perdone a quienes lo crucifican (cf. Lc 23,33-34). Así es el perdón de Dios: nos sale al encuentro antes de que se lo pidamos. Señor, ayúdanos a perdonar en nuestra familia lo que todavía nos duele, y a pedir perdón a quien hemos herido.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Duodécima estaciónJesús muere en la cruz

Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén.

Hacia las tres de la tarde, Jesús encomienda su espíritu al Padre y muere (cf. Lc 23,44-46; Jn 19,30). Nadie nos ha amado tanto (cf. Jn 15,13). Señor Jesús, gracias por dar tu vida por nosotros; acuérdate de los que están muriendo hoy y de nuestros difuntos, y recíbelos en tu Reino.

(Todos se arrodillan y guardan un momento de silencio.)

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Decimotercera estaciónJesús es bajado de la cruz

Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén.

José de Arimatea pide el cuerpo de Jesús, y lo bajan de la cruz (cf. Jn 19,38). La tradición contempla a María recibiéndolo en sus brazos, como lo recibió en Belén. Santa María, ruega por los que lloran a un ser querido; y tú, Señor, consuélalos con la esperanza de la resurrección.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Decimocuarta estaciónJesús es puesto en el sepulcro

Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos.

Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén.

José de Arimatea y Nicodemo envuelven el cuerpo de Jesús con aromas y lo ponen en un sepulcro nuevo, en un huerto (cf. Jn 19,38-42). Parece el final, pero es una semilla sembrada (cf. Jn 12,24). Señor, cuando todo parezca perdido, enséñanos a esperar con María, en silencio, la mañana de la Pascua.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Oración final

Señor Jesús,

te hemos acompañado desde la sentencia de Pilato hasta el sepulcro.

Gracias por cada paso que diste por nosotros.

Que lo que hoy rezamos no se quede aquí:

que se note en nuestra casa, en nuestro trabajo

y en nuestra manera de tratar a los demás.

Ponemos en tus manos a nuestra familia,

a los enfermos, a los que sufren y a nuestros difuntos.

Llévanos contigo hasta la alegría de tu Resurrección,

tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

Se termina con la señal de la cruz.

Texto AngelGuard: la oración inicial, las meditaciones de las catorce estaciones y la oración final. La señal de la cruz y la aclamación «Te adoramos, ¡oh Cristo!…», como las publica Desde la Fe, revista de la Arquidiócesis de México; las citas bíblicas van solo por referencia.

Profundizar

¿Qué es el viacrucis y qué significa?

3 min de lecturaViacrucis viene del latín via crucis y quiere decir «camino de la cruz».

Viacrucis viene del latín via crucis y quiere decir «camino de la cruz». Es la oración con que acompañamos a Jesús en el último tramo de su vida en la tierra, desde que Pilato lo condena hasta que lo ponen en el sepulcro. Ese camino se reza en catorce paradas, las estaciones: en cada una se contempla un momento de la Pasión, se medita un poco y se reza. El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, de la Santa Sede, dice que entre los ejercicios de piedad con que los fieles veneran la Pasión del Señor hay pocos tan queridos como este (n. 131).

Qué significa. Rezar el viacrucis es hacer, con los pies y con el corazón, lo que Jesús pidió a quien quisiera seguirlo: cargar su cruz cada día e ir detrás de él (cf. Lc 9,23). El Directorio ve en él toda la vida cristiana como un camino: pasar, por el misterio de la cruz, de esta tierra a la casa del Padre (n. 133). Por eso no es solo recordar lo que Jesús sufrió. Es dejar que su amor nos alcance en lo que hoy nos pesa, y aprender de él a cargar, a perdonar y a levantarnos.

De dónde viene. Desde muy antiguo, los cristianos que podían viajar a Jerusalén recorrían los lugares de la Pasión. A partir de 1342 los franciscanos quedaron a cargo de los Santos Lugares, y a ellos se deben, con toda probabilidad, las primeras paradas del camino a las que se concedieron indulgencias. La palabra «estaciones», para esas paradas, aparece por primera vez en el relato de un peregrino inglés, William Wey, que fue a Tierra Santa en 1458 y en 1462. Como casi nadie podía hacer ese viaje, en Europa se empezó a reproducir el camino en iglesias, conventos y cementerios. El número de estaciones cambiaba de un lugar a otro: unos manuales de devoción contaban diecinueve, otros veinticinco o treinta y siete (Enciclopedia Católica, 1912, artículo sobre el viacrucis).

Los papas fueron dando forma a la devoción. En 1686 Inocencio XI permitió a los franciscanos poner el viacrucis en sus iglesias, con las mismas indulgencias que se ganaban en Jerusalén; Benedicto XIII extendió ese beneficio a todos los fieles en 1726; en 1731 Clemente XII permitió erigirlo en todas las iglesias, siempre que lo hiciera un franciscano con permiso del obispo, y fijó el número de estaciones en catorce, y en 1742 Benedicto XIV exhortó a los sacerdotes a enriquecer sus iglesias con este tesoro (Enciclopedia Católica). El gran predicador del viacrucis fue un franciscano, San Leonardo de Porto Maurizio (†1751), a quien el Directorio menciona por haberlo difundido más que nadie (n. 132); el 27 de diciembre de 1750, en el año jubilar convocado por Benedicto XIV, lo predicó en el Coliseo de Roma (Catholic.net). Hoy, la forma tradicional, la de las catorce estaciones que rezamos en esta página, es la forma típica de esta devoción (Directorio, n. 134).

¿Cuándo se reza el viacrucis? Los viernes de Cuaresma 2027

1 min de lecturaEl viacrucis se puede rezar cualquier día del año.

El viacrucis se puede rezar cualquier día del año. Pero tiene dos tiempos propios: los viernes, porque un viernes murió Jesús, y la Cuaresma, para la que el Directorio lo considera especialmente adecuado (n. 133). Su día por excelencia es el Viernes Santo.

En 2027 la Cuaresma empieza el Miércoles de Ceniza, 10 de febrero, y estos son sus viernes:

  • Primer viernes: 12 de febrero.
  • Segundo viernes: 19 de febrero.
  • Tercer viernes: 26 de febrero.
  • Cuarto viernes: 5 de marzo.
  • Quinto viernes: 12 de marzo.
  • Sexto viernes: 19 de marzo, Viernes de Dolores y, este año, solemnidad de San José.
  • Viernes Santo: 26 de marzo.

Muchas parroquias rezan el viacrucis los viernes de Cuaresma por la tarde o por la noche; pregunten el horario en su parroquia. El Viernes Santo no se celebra misa: por la tarde se celebra la Pasión del Señor, y en muchos pueblos y barrios el viacrucis sale a las calles. Si ese día no pueden ir, récenlo en casa a la hora que puedan.

En la página de la Cuaresma 2027 tienes las demás fechas, las reglas de ayuno y abstinencia en México y un calendario para imprimir con los viernes de viacrucis.

Cómo rezar el viacrucis en casa, en familia o solo

3 min de lecturaNo hace falta estar en la iglesia ni tener un libro.

No hace falta estar en la iglesia ni tener un libro. Basta un crucifijo, esta página y unos veinte o treinta minutos. Un orden sencillo:

  1. Preparen el camino. Si quieren caminar, peguen en las paredes de la casa o del patio catorce cruces pequeñas o catorce hojas con el número y el nombre de cada estación; los niños pueden dibujarlas la víspera. Si no, siéntense frente al crucifijo.
  2. Empiecen. Todos se persignan. Si quieren, rezan juntos el acto de contrición, y quien guía dice la oración inicial.
  3. En cada estación. Quien guía dice el título y «Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos»; todos responden. Si en su parroquia o en su familia se responde de otra forma («Que por tu santa cruz redimiste al mundo» o «y a mí, pecador»), respondan como acostumbran: es la misma aclamación. Alguien lee la meditación; pueden turnarse, una estación cada quien. Guarden un momento de silencio y recen un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria.
  4. Caminen a la siguiente. Si les gusta cantar, entre una estación y otra pueden cantar una estrofa de algún canto de Cuaresma. El Directorio recomienda justamente eso: alternar palabra, silencio, canto, camino y pausa (n. 135).
  5. En la duodécima estación, cuando Jesús muere, todos se arrodillan un momento en silencio.
  6. Terminen con la oración final y la señal de la cruz.

Con niños. Que uno cargue la cruz de estación en estación y otro, de los más grandes, lleve una vela con cuidado; a la siguiente estación les toca a otros. A los más pequeños basta con que respondan la aclamación y digan, con sus palabras, por quién quieren rezar. Si se cansan, recen ese día solo unas estaciones; también eso es una buena oración, y el viernes siguiente pueden seguir donde se quedaron.

Solo. Puedes rezarlo en voz baja en tu cuarto, caminando por la casa o ante las estaciones de tu parroquia, a cualquier hora en que la iglesia esté abierta. Las meditaciones de esta página están escritas para que funcionen igual para una familia que para una sola persona. Y si estás enfermo o no puedes moverte, rézalo sentado o acostado: Jesús no pide pasos, pide el corazón.

La estación quince. Algunas parroquias añaden al final una decimoquinta estación, la Resurrección. No es obligatoria: es una costumbre. El Directorio dice que conviene terminar el viacrucis abiertos a la esperanza de la Resurrección, y que se puede concluir recordándola, como en la estación de la Anastasis («Resurrección») al final del viacrucis de Jerusalén (n. 134). Si quieren hacerla, lean el relato del sepulcro vacío (Lc 24,1-12) y terminen dando gracias.

El viacrucis bíblico: las estaciones del Evangelio

2 min de lecturaCinco de las catorce estaciones tradicionales no están narradas en los Evangelios: las tres caídas, el encuentro con María y la Verónica.

Cinco de las catorce estaciones tradicionales no están narradas en los Evangelios: las tres caídas, el encuentro con María y la Verónica. Las ha guardado la piedad cristiana durante siglos, y siguen siendo la forma típica del viacrucis. Pero el Viernes Santo de 1991, en el Coliseo, San Juan Pablo II rezó un viacrucis en el que todas las estaciones están tomadas del Evangelio, y desde entonces el Papa lo ha usado otros años. El Directorio aclara que estas formas, aprobadas por la Sede Apostólica o usadas públicamente por el Papa, son formas auténticas del viacrucis (n. 134).

Estas son sus estaciones, con el pasaje que se lee en cada una:

  1. Jesús en el huerto de los olivos (Mt 26,36-41).
  2. Jesús, traicionado por Judas, es arrestado (Mc 14,43-46).
  3. Jesús es condenado por el Sanedrín (Lc 22,66-71).
  4. Jesús es negado por Pedro (Mt 26,69-75).
  5. Jesús es juzgado por Pilato (Mc 15,1-15).
  6. Jesús es azotado y coronado de espinas (Jn 19,1-3).
  7. Jesús es cargado con la cruz (Jn 19,17).
  8. Jesús es ayudado por el Cireneo a llevar la cruz (Mc 15,21).
  9. Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén (Lc 23,27-31).
  10. Jesús es crucificado (Lc 23,32-34).
  11. Jesús promete su Reino al buen ladrón (Lc 23,39-43).
  12. Jesús en la cruz, la Madre y el discípulo (Jn 19,25-27).
  13. Jesús muere en la cruz (Lc 23,44-49).
  14. Jesús es colocado en el sepulcro (Mt 27,57-61).

Para rezarlo así, usen la misma aclamación al empezar cada estación, lean en su Biblia el pasaje indicado, guarden un momento de silencio y recen el Padre nuestro, el Ave María y el Gloria. Es una buena manera de rezar el viacrucis con adolescentes y con grupos bíblicos, o de alternar: un viernes el tradicional y otro el bíblico.

La indulgencia plenaria del viacrucis

3 min de lecturaLa Iglesia concede indulgencia plenaria a quien reza el viacrucis, y también a quien se une con devoción al viacrucis que reza el Papa cuando se transmite por televisión o por radio (Enchiridion de las indulgencias, 4.ª ed., 1999, concesión 13, 2.º).

La Iglesia concede indulgencia plenaria a quien reza el viacrucis, y también a quien se une con devoción al viacrucis que reza el Papa cuando se transmite por televisión o por radio (Enchiridion de las indulgencias, 4.ª ed., 1999, concesión 13, 2.º). Para el viacrucis, el Enchiridion pone estas normas:

  • Se reza ante estaciones legítimamente erigidas, como las de las iglesias. Para erigirlas se requieren catorce cruces; los cuadros o imágenes que suelen acompañarlas ayudan, pero lo que hace la estación es la cruz.
  • Basta la meditación piadosa de la Pasión y Muerte del Señor: no hace falta meditar por separado el misterio de cada estación. Lo más común es una lectura breve en cada una, con algunas oraciones vocales.
  • Hay que pasar de una estación a otra. Si se reza en público y no todos pueden moverse sin desorden, basta con que se mueva quien lo dirige.
  • Quien está legítimamente impedido, por ejemplo un enfermo o una persona mayor que no puede salir de casa, puede obtener la misma indulgencia dedicando al menos un rato, por ejemplo un cuarto de hora, a leer y meditar la Pasión y Muerte de Jesucristo.

Además se piden las condiciones de toda indulgencia plenaria: confesarse, comulgar y rezar por las intenciones del Papa (un Padre nuestro y un Ave María, u otra oración que cada quien elija), y no tener apego a ningún pecado, ni siquiera venial. Las tres condiciones pueden cumplirse varios días antes o después, aunque conviene comulgar y rezar por el Papa el mismo día. Solo se puede ganar una indulgencia plenaria al día, y si falta algo de lo pedido, la indulgencia es parcial (Enchiridion, normas 18 y 20).

¿Y en casa? Las cruces de papel que pegan en la pared no son, por sí mismas, estaciones legítimamente erigidas, así que el viacrucis en casa no cumple esa norma; aun así, es una oración muy buena. Desde casa hay dos caminos para la indulgencia plenaria, con las condiciones de siempre: para toda la familia, unirse con devoción al viacrucis que reza el Papa mientras se transmite por televisión o por radio, como el del Viernes Santo en el Coliseo, y, para quien está legítimamente impedido de salir, dedicar al menos un rato a leer y meditar la Pasión, como se dijo arriba. Si pueden, vayan algún viernes a rezarlo a su parroquia, ante sus catorce cruces, y aprovechen para confesarse antes de la Semana Santa.

El viacrucis en México: de la parroquia a Iztapalapa

2 min de lecturaEn México el viacrucis se reza en las parroquias los viernes de Cuaresma, y el Viernes Santo sale a las calles.

En México el viacrucis se reza en las parroquias los viernes de Cuaresma, y el Viernes Santo sale a las calles. En muchos pueblos y barrios se hace como viacrucis viviente: los vecinos representan a Jesús, a María, a Pilato, a los soldados, al Cireneo y a la Verónica, y la gente acompaña rezando y cantando de estación en estación.

Iztapalapa. La representación más conocida es la de Iztapalapa, en la Ciudad de México. La tradición se remonta a 1833: nació como cumplimiento de una promesa al Señor de la Cuevita, una imagen de Cristo venerada ahí, cuando el pueblo superó una epidemia de cólera. La representación formal empezó en 1843 y se hace cada año desde entonces; la organizan los ocho barrios originarios (San Lucas, San Pedro, San Miguel, San Pablo, San Ignacio, San José, La Asunción y Santa Bárbara), y los actores son los mismos vecinos (INAH, boletín 663, 10 de diciembre de 2025). El Viernes Santo, hacia las dos de la tarde, empieza el viacrucis por las calles: el joven que representa a Jesús carga una cruz de madera de unos 95 kilos, con tres caídas y los encuentros del camino, y hacia las tres llega al Cerro de la Estrella, que hace de Calvario (Alcaldía Iztapalapa, libro de la Semana Santa 2026).

En 2012 fue reconocida como patrimonio cultural intangible de la Ciudad de México, y el 10 de diciembre de 2025 la UNESCO la inscribió en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (INAH).

Lo que da sentido a todo eso es lo mismo que en casa: no es un espectáculo, es una oración. Si vas a verlo, puedes rezar en voz baja las estaciones mientras pasa la procesión, con esta página en el celular. Y si este año no puedes ir a ninguna procesión, el viacrucis de tu familia, frente al crucifijo de la sala, acompaña a Jesús igual.

¿Se escribe «viacrucis» o «vía crucis»?

1 min de lecturaLas dos formas son correctas, pero la Real Academia Española recomienda una.

Las dos formas son correctas, pero la Real Academia Española recomienda una. Según el Diccionario panhispánico de dudas (2.ª ed.), lo recomendado es escribirlo en una sola palabra, viacrucis, sin tilde, porque es una palabra llana terminada en -s; también se acepta vía crucis, en dos palabras y con tilde en la primera. Es masculino: se dice el viacrucis, nunca «la vía crucis», aunque la palabra vía, sola, sea femenina.

Viene del latín via crucis, «camino de la cruz». En esta página, como en la de la Cuaresma, escribimos viacrucis; en muchos libros de parroquia verás también Vía crucis. Es la misma oración.

Preguntas

¿Qué es el viacrucis y qué significa?

Viacrucis viene del latín via crucis y quiere decir «camino de la cruz». Es una oración en la que acompañamos a Jesús desde que Pilato lo condena a muerte hasta que lo ponen en el sepulcro, deteniéndonos en catorce estaciones para meditar y rezar. Significa seguir a Jesús cargando nuestra propia cruz, como él lo pidió (cf. Lc 9,23).

¿Cuáles son las 14 estaciones del viacrucis?

Son catorce: 1) Jesús es condenado a muerte; 2) Jesús carga con la cruz; 3) Jesús cae por primera vez; 4) Jesús se encuentra con su Madre; 5) El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz; 6) La Verónica enjuga el rostro de Jesús; 7) Jesús cae por segunda vez; 8) Jesús consuela a las hijas de Jerusalén; 9) Jesús cae por tercera vez; 10) Jesús es despojado de sus vestiduras; 11) Jesús es clavado en la cruz; 12) Jesús muere en la cruz; 13) Jesús es bajado de la cruz; 14) Jesús es puesto en el sepulcro. El número se fijó en 1731, con el papa Clemente XII. Algunas parroquias añaden una decimoquinta, la Resurrección: es una costumbre, no una regla. La Santa Sede dice que conviene terminar el viacrucis abiertos a la esperanza de la Resurrección, y que se puede concluir recordándola.

¿Qué se reza en cada estación del viacrucis?

Quien guía dice el título de la estación y «Te adoramos, ¡oh Cristo!, y te bendecimos»; todos responden «Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a nosotros, pecadores, amén». Después se lee una meditación o un pasaje de la Biblia, se guarda un momento de silencio y se rezan un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria.

¿Cuándo se reza el viacrucis en 2027?

Se puede rezar cualquier día, pero sobre todo los viernes de Cuaresma: en 2027, el 12, 19 y 26 de febrero y el 5, 12 y 19 de marzo. El Viernes Santo, 26 de marzo, es su día por excelencia; ese día, en muchos lugares de México, el viacrucis sale a las calles.

¿Cuánto dura el viacrucis?

En casa, con meditaciones breves como las de esta página, unos veinte o treinta minutos. En la parroquia, con lecturas, cantos y el camino de una estación a otra, suele durar más, a menudo cerca de una hora. Si hay niños pequeños o un enfermo, pueden rezar solo algunas estaciones.

¿Cuáles son las lecturas del viacrucis?

No hay lecturas obligatorias. En el viacrucis tradicional se puede leer el pasaje del Evangelio que corresponde a cada estación, cuando lo hay; en el viacrucis bíblico de San Juan Pablo II, cada estación tiene el suyo, desde el huerto de los olivos (Mt 26,36-41) hasta la sepultura (Mt 27,57-61). La lista completa está en el capítulo «El viacrucis bíblico».

¿Lleva tilde «vía crucis»?

Depende de cómo se escriba. En una sola palabra, viacrucis, no lleva tilde, porque es una palabra llana terminada en -s; es la forma que recomienda la Real Academia Española en el Diccionario panhispánico de dudas. En dos palabras, vía crucis, lleva tilde en vía, y también es correcta. En los dos casos es masculino: el viacrucis.

¿Se gana indulgencia rezando el viacrucis?

Sí. La Iglesia concede indulgencia plenaria a quien lo reza ante estaciones legítimamente erigidas, como las de una iglesia, pasando de una a otra y meditando la Pasión, con las condiciones de siempre: confesión, comunión y oración por las intenciones del Papa. Quien está legítimamente impedido, como un enfermo, puede obtenerla leyendo y meditando la Pasión un rato, por ejemplo un cuarto de hora.