San Juan Diego arrodillado en el cerro del Tepeyac al amanecer, con rosas recogidas en su tilma

Oración

Oración a San Juan Diego: quién fue, su fiesta y cómo rezarle

Una oración para pedirle a Dios, por intercesión de san Juan Diego, un corazón humilde y fiel; quién fue Cuauhtlatoatzin, las apariciones de 1531, el milagro de su canonización, su fiesta del 9 de diciembre y cómo rezarle

San Juan Diego Cuauhtlatoatzin fue el indígena a quien se le apareció la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac en diciembre de 1531; san Juan Pablo II lo canonizó el 31 de julio de 2002 como el primer santo indígena del continente americano, y su fiesta es el 9 de diciembre. En AngelGuard tienes una oración para pedirle a Dios, por su intercesión, un corazón humilde y fiel y, más abajo, su historia, su canonización y cómo rezarle.

Dios, Padre bueno,

que miras con amor a los pequeños

y escogiste a san Juan Diego, un indígena sencillo,

para llevar al obispo el mensaje de Santa María de Guadalupe:

por su intercesión, dame un corazón humilde y fiel como el suyo.

Cuando me sienta poca cosa, recuérdame que Tú cuentas conmigo;

cuando no me escuchen a la primera,

dame paciencia para volver a intentarlo;

y cuando las cosas me salgan bien, que no me crea más que nadie.

Te pido por los pueblos indígenas de América:

que se respeten su dignidad, su lengua y su cultura,

y que en tu Iglesia encuentren siempre su casa.

Bendice a mi familia (di sus nombres)

y enséñanos a cuidarnos unos a otros,

como Juan Diego cuidó a su tío enfermo.

Acompaña a los enfermos, a los pobres y a los que están lejos de su tierra.

Te confío también lo que hoy llevo en el corazón (dilo en silencio)

y te pido que en todo se haga tu voluntad.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Santa María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios, ruega por nosotros.

San Juan Diego, ruega por nosotros.

Texto AngelGuard: una oración a Dios, por intercesión de san Juan Diego, para pedir un corazón humilde y fiel y rezar por los pueblos indígenas y por la familia.

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¿Quién fue san Juan Diego?

3 min de lecturaSan Juan Diego fue un indígena laico, bautizado ya adulto y viudo desde 1529, a quien la Virgen María se le apareció en el cerro del Tepeyac en diciembre de 1531.

San Juan Diego fue un indígena laico, bautizado ya adulto y viudo desde 1529, a quien la Virgen María se le apareció en el cerro del Tepeyac en diciembre de 1531. Su nombre en náhuatl era Cuauhtlatoatzin, que según la biografía publicada por el Vaticano para su canonización significa «Águila que habla» o «El que habla con un águila». Pasó el resto de su vida junto a la ermita del Tepeyac, cuidándola y recibiendo a los peregrinos, y murió en 1548.

Esa misma biografía cuenta, «según una tradición bien documentada», que nació en 1474 en Cuauhtitlán, que entonces pertenecía al reino de Texcoco (hoy Cuautitlán, en el Estado de México). Los franciscanos llegaron a México en 1524; Juan Diego, ya adulto, se sintió atraído por su predicación y recibió el bautismo junto con su esposa, María Lucía. Ella murió en 1529, dos años antes de las apariciones. San Juan Pablo II recordó, en la homilía de su beatificación, que según se decía Juan Diego «acudía a la catequesis en Tlaltelolco»: era un cristiano nuevo que seguía aprendiendo la fe.

La biografía vaticana añade un detalle muy hermoso: sus contemporáneos lo estimaban tanto que a sus hijos les deseaban que Dios los hiciera «como Juan Diego». No era un hombre poderoso ni letrado. Era, como lo llamó el Papa en su canonización, «el indio sencillo y humilde» que contempló el rostro de la Virgen del Tepeyac.

Lo que es historia y lo que es tradición. De los primeros años de la evangelización, como explicó a ACI Prensa el periodista Carlos Villa Roiz, autor de San Juan Diego, su mundo y su tiempo, «no hay ningún tipo de registro» de su conversión. Lo que sabemos de las apariciones viene sobre todo del Nican Mopohua (“Aquí se narra”), un relato en náhuatl atribuido a Antonio Valeriano; los historiadores no se ponen de acuerdo en el año exacto en que se escribió, y llegó a la imprenta en 1649, en un libro que publicó Luis Lasso de la Vega, sacerdote a cargo del santuario de Guadalupe. Algunos estudiosos han dudado de que Juan Diego existiera. Por eso, antes de canonizarlo, la Santa Sede pidió un estudio histórico: una comisión de investigadores de varios países entregó sus resultados a la Congregación para las Causas de los Santos el 28 de octubre de 1998 y, según el National Catholic Register, concluyó que Juan Diego sí existió. Al canonizarlo, la Iglesia declaró que Juan Diego vivió una vida santa y que está en el cielo; los diálogos y los detalles del relato son la tradición que la Iglesia recoge con cariño, y así los contamos aquí.

Las apariciones de diciembre de 1531

2 min de lectura

Según la tradición que recoge la Iglesia, la Virgen María se le apareció a Juan Diego en el Tepeyac entre el sábado 9 y el martes 12 de diciembre de 1531, le pidió un templo en ese lugar y, como señal para el obispo, dejó su imagen en la tilma de Juan Diego. En resumen, y con nuestras palabras, a partir de la biografía del Vaticano y de la Basílica de Guadalupe:

Sábado 9. Juan Diego iba a pie hacia Tlatelolco cuando, en el cerro del Tepeyac, se le presentó la Virgen como «la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios» y le encargó que pidiera al obispo, el franciscano fray Juan de Zumárraga, que construyera una iglesia en ese lugar. El obispo no le creyó. Esa misma tarde Juan Diego volvió al cerro y le pidió a la Señora que mandara a otro mensajero; ella le confirmó que lo quería a él.

Domingo 10. El obispo lo examinó en la doctrina cristiana y le pidió una prueba. La Virgen le prometió la señal para el día siguiente.

Lunes 11. Juan Diego no pudo volver: su tío Juan Bernardino había caído gravemente enfermo, y él se quedó a cuidarlo.

Martes 12. De madrugada salió a buscar un sacerdote para su tío y rodeó el cerro. La Virgen le salió al encuentro, le aseguró que su tío ya estaba sano y lo mandó a la cumbre a cortar flores, a pesar del frío y de lo árido del lugar. Juan Diego las llevó en su tilma hasta la casa del obispo y, al abrirla, cayeron las flores y en la tela apareció la imagen de la Virgen de Guadalupe. Según la Basílica, ese mismo día la Virgen sanó a Juan Bernardino y le dio a conocer el nombre con que quería ser llamada: Santa María de Guadalupe.

Después, con permiso del obispo, Juan Diego dejó su casa y sus bienes y se fue a vivir a una casa pobre junto a la ermita. Según la biografía vaticana, se ocupaba de limpiar la capilla y de recibir a los peregrinos, dedicaba mucho tiempo a la oración y comulgaba tres veces por semana. La historia completa de las apariciones, frase por frase, está en la oración a la Virgen de Guadalupe, y día por día en la novena a la Virgen de Guadalupe.

Beatificación (1990) y canonización (2002): el primer santo indígena de América

2 min de lecturaSan Juan Pablo II beatificó a Juan Diego el 6 de mayo de 1990 y lo canonizó el 31 de julio de 2002, las dos veces en la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México.

San Juan Pablo II beatificó a Juan Diego el 6 de mayo de 1990 y lo canonizó el 31 de julio de 2002, las dos veces en la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México. En la homilía de la canonización dio gracias a Dios por «el primer santo indígena del Continente americano».

La beatificación, en 1990. Fue un caso particular: el 9 de abril de 1990 se promulgó en Roma el decreto que reconocía su santidad de vida y el culto que el pueblo le había dado desde tiempo inmemorial. Como dijo el Papa, era «el reconocimiento del culto que, desde hace siglos, se ha dado al laico Juan Diego». El 6 de mayo, en la Basílica, Juan Pablo II lo proclamó beato junto con los tres niños mártires de Tlaxcala, Cristóbal, Antonio y Juan, y el sacerdote José María de Yermo y Parres. Lo llamó «el confidente de la dulce Señora del Tepeyac» y dijo que podemos invocarlo «como protector y abogado de los indígenas».

El milagro de la canonización. Para declararlo santo, la Iglesia estudió un milagro atribuido a su intercesión. La biografía vaticana dice que ocurrió «precisamente en aquellos días» de la beatificación, en la Arquidiócesis de México. El sacerdote Eduardo Chávez, postulador de la causa, lo resumió así en una entrevista con ACI Prensa: un joven cayó desde unos diez metros y sufrió un golpe grave en la cabeza; su madre le pidió a Juan Diego que intercediera, y, en palabras del postulador, «En cuatro días, sanó perfectamente». El 20 de diciembre de 2001, ante el Papa, se promulgaron los decretos que abrieron el camino a la canonización de Juan Diego, junto con los de otras causas.

La canonización, el 31 de julio de 2002. En la homilía, el Papa explicó por qué Dios se fijó en un hombre así, con el Evangelio de ese día, en el que Jesús alaba al Padre por revelar sus cosas a la gente sencilla (cf. Mt 11,25). Dijo que Juan Diego, «al acoger el mensaje cristiano sin renunciar a su identidad indígena», descubrió que todos estamos llamados a ser hijos de Dios en Cristo, y que Guadalupe y Juan Diego son «un modelo de evangelización perfectamente inculturada». Y pidió apoyar a los indígenas «en sus legítimas aspiraciones».

9 de diciembre: la fiesta de san Juan Diego

2 min de lecturaLa Iglesia celebra a san Juan Diego el 9 de diciembre, aniversario de la primera aparición de la Virgen en el Tepeyac.

La Iglesia celebra a san Juan Diego el 9 de diciembre, aniversario de la primera aparición de la Virgen en el Tepeyac. En 2026 cae en miércoles: el miércoles 9 de diciembre de 2026, en la segunda semana de Adviento, un día después de la solemnidad de la Inmaculada Concepción y tres días antes de la fiesta de la Virgen de Guadalupe, que este año es el sábado 12 de diciembre de 2026.

Por eso su memoria cae dentro de los días guadalupanos. Si rezas la novena a la Virgen de Guadalupe del 3 al 11 de diciembre, el 9 de diciembre es el día 7, dedicado precisamente a san Juan Diego. Es fácil unir las dos cosas: reza ese día la novena y, al terminar, la oración a san Juan Diego de esta página.

Su fiesta también es una buena manera de vivir el Adviento. Juan Diego es un hombre que espera, que camina de madrugada, que vuelve a intentarlo cuando no le creen. Una semana después, el 16 de diciembre, empiezan las Posadas, en las que las familias acompañan a María y a José que buscan dónde quedarse: la misma Madre que salió al encuentro de un indígena pobre en el camino.

Ideas para ese día. Participa en la Misa si puedes: es su memoria en el calendario de la Iglesia. En casa, pon junto a la imagen de la Virgen de Guadalupe unas flores, que recuerdan las que él llevó en su tilma, y lee el pasaje del Evangelio que el Papa comentó en su canonización (Mt 11,25). Y haz algo que él hizo: visita o llama a un familiar enfermo, como él cuidó a su tío Juan Bernardino.

Qué nos enseña san Juan Diego

3 min de lecturaSan Juan Diego enseña que Dios se fija en los pequeños y los hace mensajeros.

San Juan Diego enseña que Dios se fija en los pequeños y los hace mensajeros. No tenía cargo, ni estudios, ni influencia; tenía fe, obediencia y constancia. Así lo explicó el papa Francisco en su catequesis del 23 de agosto de 2023, dedicada a él: la mirada de Dios se posa en un indígena sencillo del pueblo, porque Dios «ama realizar prodigios a través de los pequeños».

Humildad. En el relato guadalupano, la Virgen lo llama con ternura «hijo mío el menor, Juanito» (Nican Mopohua, 23, como lo citó Francisco). Y cuando el obispo no le cree, Juan Diego le pide a la Señora, dice el Papa, que «encargue a alguien más estimado y capaz que él». No se siente digno, y ella insiste en que es él. La humildad no es pensar que no valemos nada, sino dejar que Dios decida para qué nos quiere. San Pablo lo dice así: Dios escogió lo que el mundo tiene por débil para confundir a los fuertes (cf. 1 Co 1,27-29).

Perseverancia. Fue al obispo, esperó, no le creyeron, volvió. Francisco saca de ahí una lección para todos los que anuncian el Evangelio: no basta con hacer el bien, también hay que saber soportar el rechazo, con paciencia y sin desanimarse. Si te cansa insistir en algo bueno, en tu familia, en tu trabajo, en tu parroquia, Juan Diego te acompaña.

Su propia lengua y su propia cara. La Virgen no le habló como a un extraño. Francisco recuerda que se le apareció vestida como los indígenas y hablándole en su idioma. Y Juan Pablo II subrayó que Juan Diego se hizo cristiano sin dejar de ser indígena. Por eso es tan querido por los pueblos originarios de América, y por eso esta página reza por ellos.

Servir sin hacer ruido. Después del gran día de la tilma, Juan Diego no buscó hacerse importante: barrió una capilla y recibió peregrinos durante años. Y cuando tuvo que elegir entre su cita con la Señora y su tío enfermo, eligió al tío; fue en ese camino donde la Virgen lo encontró.

Lo que no enseña. San Juan Diego no tenía poderes, y no hay una oración a san Juan Diego “poderosa” que obligue a Dios. Los santos interceden por nosotros ante el Padre por medio de Cristo, el único mediador (CIC 956), y el Catecismo llama superstición a atribuir la eficacia de una oración solo a sus palabras, sin las disposiciones del corazón (CIC 2111). Juan Diego no buscó ser protagonista: llevó un mensaje y señaló a la Virgen, y la Virgen señaló a su Hijo.

Cómo rezarle a san Juan Diego

2 min de lecturaA san Juan Diego se le reza como a todos los santos: se le pide a Dios una gracia por su intercesión, o se le pide a él que rece por nosotros.

A san Juan Diego se le reza como a todos los santos: se le pide a Dios una gracia por su intercesión, o se le pide a él que rece por nosotros. La oración del principio de esta página es un texto de AngelGuard: se dirige a Dios Padre y le pide, por intercesión de san Juan Diego, un corazón humilde y fiel, por los pueblos indígenas, por tu familia y por tus intenciones; termina invocando a la Virgen de Guadalupe y al santo.

Paso a paso. Busca un momento tranquilo, de preferencia ante una imagen de la Virgen de Guadalupe o de san Juan Diego con su tilma. Haz la señal de la cruz, reza la oración despacio y, donde dice “di sus nombres”, nombra a cada persona de tu familia. Quédate un momento en silencio con tu intención. Puedes terminar con un Padre nuestro y un Ave María, o rezar un misterio del Santo Rosario pidiéndole a la Virgen por un ser querido enfermo, como Juan Diego se preocupó por su tío.

En familia. Es una buena oración para rezarla con los niños el 9 de diciembre: uno lee una línea y los demás la repiten. Antes de rezar, cuéntales la historia del indígena al que no le creían y que, sin embargo, volvió.

La oración de san Juan Pablo II. Muchos buscan la oración con la que el Papa cerró la homilía de la canonización, el 31 de julio de 2002. Son tres invocaciones dirigidas al santo que piden por la Iglesia en México, por los laicos, por las familias y por los que sufren; la última empieza «¡Amado Juan Diego, “el águila que habla”!». Puedes leerla completa en la homilía publicada en vatican.va. Y en Estados Unidos, la Conferencia de Obispos Católicos publica en su sitio una oración a san Juan Diego que pide por los inmigrantes y por quienes han sido separados de sus familias.

Ninguna de estas oraciones funciona como una fórmula: lo que cuenta es rezarlas con fe y con el corazón dispuesto. Dios escucha siempre, y sabe lo que nos hace falta antes de que se lo pidamos (CIC 2736).

Preguntas

¿Quién fue san Juan Diego?

Juan Diego Cuauhtlatoatzin fue un indígena laico, nacido según la tradición en 1474 en Cuautitlán, a quien se le apareció la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac en diciembre de 1531. Llevó al obispo Zumárraga la tilma en la que quedó su imagen y vivió el resto de su vida junto a la ermita, recibiendo a los peregrinos, hasta su muerte en 1548. San Juan Pablo II lo canonizó el 31 de julio de 2002.

¿Cuándo es el día de san Juan Diego?

Su fiesta es el 9 de diciembre, aniversario de la primera aparición de la Virgen en el Tepeyac. En 2026 cae en miércoles, 9 de diciembre de 2026, y es el día 7 de la novena a la Virgen de Guadalupe que se reza del 3 al 11 de diciembre.

¿Qué milagro hizo san Juan Diego?

Los milagros no los hace el santo, sino Dios por su intercesión. El que la Iglesia aprobó para su canonización ocurrió en la Ciudad de México en los días de su beatificación, en mayo de 1990: según el postulador de la causa, un joven cayó desde unos diez metros y sufrió un golpe grave en la cabeza; su madre le pidió a Juan Diego que intercediera y en cuatro días quedó sano. Al propio Juan Diego la tradición lo une al gran signo de Guadalupe: la imagen de la Virgen en su tilma.

¿Cuál es la oración a san Juan Diego?

No hay una sola oración oficial. En esta página tienes una oración de AngelGuard, que empieza «Dios, Padre bueno, que miras con amor a los pequeños», y le pide a Dios, por intercesión de san Juan Diego, un corazón humilde y fiel, y pide por los pueblos indígenas y por tu familia. También es muy conocida la oración con la que san Juan Pablo II cerró la homilía de la canonización, que empieza «¡Bendito Juan Diego…!» y está completa en vatican.va.

¿Dónde están los restos de san Juan Diego?

Según la tradición, murió y fue sepultado en el Tepeyac, junto a la ermita donde vivió. Un sacerdote de la Arquidiócesis de México explicó a ACI Prensa en 2025 que una cruz, afuera de la Antigua Parroquia de Indios, junto a la Basílica, marca el lugar donde se cree que estuvo su casa, y que ahí mismo fue sepultado. Las fuentes que consultamos no señalan un sepulcro suyo que hoy se pueda visitar.

¿Qué significa Cuauhtlatoatzin?

Es el nombre náhuatl de Juan Diego. Según la biografía publicada por el Vaticano, significa «Águila que habla» o «El que habla con un águila». Por eso san Juan Pablo II lo llamó, en su canonización, «el águila que habla».

¿San Juan Diego fue el primer santo indígena de América?

Sí. En la homilía de su canonización, el 31 de julio de 2002, san Juan Pablo II dio gracias a Dios por «el primer santo indígena del Continente americano». En su beatificación, en 1990, lo había presentado como «protector y abogado de los indígenas».