
Oración
Letanías del rosario: la letanía lauretana completa y cómo se reza
La letanía lauretana completa, con sus 54 invocaciones a la Virgen y su oración final, cómo se reza al terminar el rosario y qué significan sus títulos
Las letanías del rosario son la letanía lauretana: una serie de títulos de la Virgen María, como “Madre purísima”, “Torre de David” o “Reina de la paz”, que quien guía va diciendo y a los que todos responden “ruega por nosotros”. Se suelen rezar al terminar el rosario, después de la Salve. Hoy son 54 invocaciones a la Virgen, incluidas las tres que se añadieron en 2020. En AngelGuard tienes aquí la letanía completa, cómo se reza y qué significan sus títulos.
Si rezan en grupo, quien guía dice cada invocación y todos responden la segunda parte.
Súplica inicial
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Invocaciones a la Virgen María
A cada invocación todos responden: ruega por nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de las Vírgenes
Madre de Cristo
Madre de la Iglesia
Madre de la misericordia
Madre de la divina gracia
Madre de la esperanza
Madre purísima
Madre castísima
Madre siempre virgen
Madre inmaculada
Madre amable
Madre admirable
Madre del buen consejo
Madre del Creador
Madre del Salvador
Virgen prudentísima
Virgen digna de veneración
Virgen digna de alabanza
Virgen poderosa
Virgen clemente
Virgen fiel
Espejo de justicia
Trono de la sabiduría
Causa de nuestra alegría
Vaso espiritual
Vaso digno de honor
Vaso insigne de devoción
Rosa mística
Torre de David
Torre de marfil
Casa de oro
Arca de la Alianza
Puerta del cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consuelo de los migrantes
Consoladora de los afligidos
Auxilio de los cristianos
Reina de los Ángeles
Reina de los Patriarcas
Reina de los Profetas
Reina de los Apóstoles
Reina de los Mártires
Reina de los Confesores
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los Santos
Reina concebida sin pecado original
Reina asunta a los Cielos
Reina del Santísimo Rosario
Reina de la familia
Reina de la paz
Cordero de Dios
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros.
Versículo y respuesta
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Oración
Te pedimos, Señor Dios,
que nosotros, tus siervos,
gocemos siempre de salud de alma y de cuerpo,
y que, por la gloriosa intercesión
de la bienaventurada María, siempre Virgen,
seamos librados de la tristeza presente
y disfrutemos de la alegría eterna.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Letanía lauretana según la lista latina oficial con las invocaciones de 2020 (carta de la Congregación para el Culto Divino, 20 de junio de 2020). Las líneas en español siguen las formas tradicionales de devocionarios del siglo XIX, con la Explicación de la letanía impresa en Puebla en 1834 como base, y los títulos recientes como los publica la Santa Sede en español. La oración final es traducción AngelGuard del latín (“Concede nos famulos tuos”).
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¿Qué son las letanías del rosario?
2 min de lecturaLas letanías del rosario son la letanía lauretana, la letanía de la Virgen María que se reza, sobre todo, al final del rosario.
Las letanías del rosario son la letanía lauretana, la letanía de la Virgen María que se reza, sobre todo, al final del rosario. Una letanía es una oración hecha de invocaciones breves: alguien nombra y la comunidad responde. El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia lo explica así: cada invocación tiene una parte de alabanza, como Virgo clemens, “Virgen clemente”, y otra de súplica, ora pro nobis, “ruega por nosotros” (n. 203). Al repetirse una tras otra, la alabanza y la petición se vuelven un solo movimiento del corazón.
¿Por qué “lauretana”? Porque viene del santuario de la Santa Casa en Loreto, en Italia. La Enciclopedia Católica de 1910 cuenta que este texto probablemente se hizo costumbre en el santuario hacia finales del siglo XV, que hay noticias de letanías cantadas allí en 1531, 1547 y 1554, y que la copia impresa más antigua que se conoce es alemana, de 1557 o 1558. Desde Loreto se extendió a toda la Iglesia. El papa Sixto V la aprobó formalmente con la bula Reddituri, del 11 de julio de 1587, y pidió a los predicadores que difundieran su uso entre los fieles.
¿Por qué se reza después del rosario? Por costumbre, no por obligación. San Juan Pablo II escribió que, al terminar el rosario, el corazón siente la necesidad de alabar a la Virgen “bien con la espléndida oración de la Salve Regina, bien con las Letanías lauretanas”, como quien corona un camino interior (Rosarium Virginis Mariae, 37). En 1883, el papa León XIII pidió que en octubre se rezaran en las iglesias al menos cinco decenas del rosario “añadiendo las Letanías Lauretanas” (Supremi apostolatus officio). De ahí viene que muchas familias las tengan unidas al rosario. Pero el mismo Directorio aclara que no son un apéndice del rosario: la letanía es un acto de culto por sí misma, y puede rezarse sola, cantarse en una procesión o formar parte de otra celebración (n. 203).
Cómo se rezan las letanías del rosario
2 min de lecturaEn grupo, una persona guía y las demás responden.
En grupo, una persona guía y las demás responden. Quien guía empieza pidiendo misericordia a Dios: “Señor, ten piedad”, “Cristo, ten piedad”, “Señor, ten piedad”, “Cristo, óyenos”, “Cristo, escúchanos”; en muchas familias todos repiten cada una de estas líneas. Luego nombra a cada persona de la Trinidad, “Dios, Padre celestial”, “Dios, Hijo, Redentor del mundo”, y todos responden “ten piedad de nosotros”.
Después vienen las invocaciones a la Virgen. Quien guía dice el título, “Santa María”, “Madre de Cristo”, “Virgen fiel”, y todos responden “ruega por nosotros”. Es la misma respuesta las 54 veces, de modo que nadie necesita saberse los títulos de memoria: basta escuchar y responder. Al final se dice tres veces “Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo”, con tres respuestas distintas: “perdónanos, Señor”, “escúchanos, Señor” y “ten misericordia de nosotros”. Quien guía dice el versículo, “Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios”, todos contestan “para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo”, y quien guía dice la oración final, a la que todos responden “Amén”.
Si rezas solo, di cada línea completa, con su respuesta, en voz alta o en silencio. Puedes ir despacio y detenerte en el título que hoy te dice algo. Una letanía no se reza para terminar pronto: la repetición deja que la mente descanse en una sola palabra mientras el corazón pide.
¿Dónde va dentro del rosario? Al terminar los cinco misterios se reza la Salve con su versículo; si hay tiempo, siguen la letanía y su oración, y se termina con un Padre nuestro y un Ave María por las intenciones del Papa. Así está en nuestra guía del Santo Rosario. Fíjate que la Salve y la letanía terminan con el mismo versículo, “Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios”: si rezan las dos seguidas, hay familias que lo dicen una sola vez, antes de la oración final.
Si estás empezando, no te preocupes por los títulos difíciles. En la sección siguiente explicamos los principales. Lo único que necesitas para rezarla con otros es la respuesta, y esa ya te la sabes.
Qué significan los títulos de la Virgen en la letanía
4 min de lecturaLos títulos de la letanía no están puestos al azar.
Los títulos de la letanía no están puestos al azar. Se agrupan en familias, y cada familia mira a María desde un lado distinto.
Santa María, Madre de Dios. Las tres primeras invocaciones dicen quién es: santa, Madre de Dios y Virgen. Todo lo demás se desprende de ahí. Llamarla Madre de Dios es confesar que el hijo que nació de ella es verdaderamente Dios (CIC 495).
Los títulos de Madre. Unos hablan de su relación con Jesús: es Madre de Cristo, del Salvador y, asombrosamente, del Creador, porque el niño que llevó en su seno es el Hijo eterno por quien todo fue hecho (cf. Jn 1,3). Otros hablan de su relación con nosotros: Madre de la Iglesia, de la misericordia, de la esperanza, del buen consejo. “Purísima”, “castísima”, “siempre virgen” e “inmaculada” dicen su pureza, que no la aleja de nosotros, sino que la hace “amable” y “admirable”.
Los títulos de Virgen. Prudentísima, digna de veneración, digna de alabanza, poderosa, clemente, fiel: son virtudes. “Virgen poderosa” no habla de un poder propio de María, sino de la fuerza de su intercesión ante su Hijo. El Concilio Vaticano II recuerda que la Iglesia la invoca como Abogada, Auxiliadora, Socorro y Mediadora, y pide entenderlo de modo que no quite ni añada nada a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador (Lumen gentium, 62). “Virgen fiel” es quizá el título más sencillo y el más hondo: creyó y siguió creyendo, también al pie de la cruz (cf. Jn 19,25).
Las imágenes de la Biblia. Aquí la letanía se vuelve poesía: toma figuras del Antiguo Testamento y la tradición de la Iglesia las aplica a María. “Torre de David” y “Torre de marfil” vienen del Cantar de los Cantares (cf. Cant 4,4; 7,5): son imágenes de belleza firme y de refugio. “Arca de la Alianza” recuerda el arca que guardaba las tablas de la Ley (cf. Éx 25,10-22); María llevó en su seno, no unas tablas de piedra, sino al mismo Dios hecho hombre, y el Apocalipsis pone juntos el arca y la mujer vestida de sol (cf. Ap 11,19–12,1). “Puerta del cielo” evoca a Jacob, que al despertar de su sueño llamó a aquel lugar casa de Dios y puerta del cielo (cf. Gén 28,17): por María entró en el mundo el Hijo de Dios. “Estrella de la mañana” es el lucero que brilla antes del amanecer; en el Apocalipsis, Jesús se presenta a sí mismo como la estrella radiante de la mañana (cf. Ap 22,16), y María es como la luz que anuncia que el día ya viene. “Espejo de justicia” y “Trono de la sabiduría” dicen que en ella se refleja la santidad de Dios (cf. Sab 7,26) y que en sus brazos se sentó la Sabiduría hecha niño. Los tres títulos de “Vaso” la llaman recipiente: guardó en sí a Dios mismo, como un vaso guarda lo más valioso; “Rosa mística” y “Casa de oro” dicen su belleza y la morada preciosa que fue para su Hijo.
Refugio y consuelo. Salud de los enfermos, refugio de los pecadores, consuelo de los migrantes, consoladora de los afligidos, auxilio de los cristianos: aquí la letanía se acerca a la vida de todos los días. Son los títulos que más se dicen con un nombre en el corazón: el familiar en el hospital, el hijo que se fue lejos, el amigo que se apartó de Dios. Los títulos no son una fórmula para conseguir algo: rezarlos es pedirle a la Madre que interceda ante su Hijo, que es quien da toda gracia.
Los títulos de Reina. La letanía termina coronando a María: Reina de los Ángeles, de los Patriarcas, de los Profetas, de los Apóstoles, de los Mártires, de los Confesores (los santos que dieron testimonio de la fe sin morir mártires), de las Vírgenes y de todos los Santos. Es la Iglesia del cielo entera, con ella al frente. Siguen los títulos que la Iglesia fue añadiendo con los siglos: concebida sin pecado original, asunta a los Cielos, del Santísimo Rosario, de la familia y de la paz.
Las invocaciones más recientes de la letanía
3 min de lecturaLa letanía no es un texto congelado.
La letanía no es un texto congelado. Con el paso de los siglos, la Iglesia le ha añadido títulos que dicen algo de lo que vivía cada época. Estos son los que entraron después de la aprobación de 1587, según los documentos que pudimos consultar.
Reina concebida sin pecado original. El papa Pío IX lo concedió en 1846 a la arquidiócesis de Malinas, en Bélgica, y después de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, en 1854, se extendió hasta hacerse universal (Enciclopedia Católica, 1910).
Reina del Santísimo Rosario. En 1675 se permitió a la Cofradía del Rosario añadirlo, y León XIII lo prescribió para toda la Iglesia el 24 de diciembre de 1883 (Enciclopedia Católica). En México ya aparece antes: un libro impreso en Puebla en 1834, que explica la letanía título por título, incluye “Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros”.
Madre del buen consejo. La añadió León XIII por decreto del 22 de abril de 1903 (Enciclopedia Católica).
Madre de la Iglesia. San Pablo VI declaró a María Madre de la Iglesia el 21 de noviembre de 1964, al clausurar la tercera sesión del Concilio Vaticano II, y en 1980 la Santa Sede concedió la facultad de añadir este título a la letanía. Desde 2018, la Iglesia celebra además la memoria de Santa María, Madre de la Iglesia, el lunes después de Pentecostés (decreto de la Congregación para el Culto Divino del 11 de febrero de 2018).
Reina de la familia. San Juan Pablo II la añadió en 1995, según recuerda Vatican News. En distintos momentos entraron también “Reina asunta a los Cielos” y “Reina de la paz”.
Madre de la misericordia, Madre de la esperanza y Consuelo de los migrantes. Son las más recientes. El 20 de junio de 2020, memoria del Inmaculado Corazón de María, el cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, comunicó a los presidentes de las conferencias episcopales que el papa Francisco había dispuesto añadirlas. La carta señala también su lugar: la primera después de “Madre de la Iglesia”, la segunda después de “Madre de la divina gracia” y la tercera después de “Refugio de los pecadores”. Y da el motivo: en un tiempo “atravesado por motivos de incertidumbre y desconcierto”, el pueblo de Dios acude a María con especial afecto y confianza.
Lo que dicen de la Iglesia de hoy. Estos títulos son como una fotografía de nuestro tiempo. “Madre de la Iglesia” recuerda que nadie reza solo. “Reina de la familia” pone ante la Virgen la casa, con sus alegrías y sus heridas. “Madre de la misericordia” y “Madre de la esperanza” hablan a un mundo cansado y con miedo. Y “Consuelo de los migrantes” toca de cerca a América Latina, donde muchas familias tienen a alguien que tuvo que irse lejos a buscar trabajo o refugio. María misma conoció el camino del destierro con José y el Niño (cf. Mt 2,13-15).
Si tu hoja es anterior a 2020, puedes agregar los tres títulos a mano en su lugar. La letanía de esta página ya los incluye: son 54 invocaciones a la Virgen, como en la lista latina oficial.
Las letanías en México y América Latina
2 min de lecturaEn México y en América Latina, la letanía casi nunca se reza en silencio con un libro: se reza en voz alta, con otros.
En México y en América Latina, la letanía casi nunca se reza en silencio con un libro: se reza en voz alta, con otros. Estos son los momentos en que más se oye, según lo que publica la Iglesia en México.
Después del rosario, en casa y en la parroquia. Es su lugar más común. Desde la Fe, la revista de la Arquidiócesis de México, publica la “Letanía del Santo Rosario” completa, ya con las tres invocaciones de 2020, para rezarla al final del rosario.
En el rosario por un difunto. Cuando se reza el rosario por una persona que murió, también termina con la letanía, y en muchas familias la respuesta cambia: en lugar de “ruega por nosotros” se dice “ruega por él” o “ruega por ella”, pidiendo a María que interceda por quien partió. Así lo publica Desde la Fe en su guía del rosario por los difuntos, y así lo tienes en nuestro rosario para difuntos.
En las posadas. Del 16 al 24 de diciembre, la letanía se canta en la procesión con los peregrinos, antes de la oración de la noche y de pedir posada; así lo describe Desde la Fe. Lo explicamos paso a paso en Las Posadas.
En octubre y en mayo. Octubre es el mes del rosario desde que León XIII pidió, en 1883, rezarlo en las iglesias con la letanía. Mayo es, en muchos lugares, el mes de María (Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, 191), y la letanía es una forma sencilla de honrarla, porque, como dice el mismo Directorio, puede ser el elemento central de un homenaje a la Virgen (n. 203).
Hay muchas otras costumbres, distintas de un pueblo a otro. Si en tu parroquia la letanía se canta, se reza en latín o se acompaña de otra manera, sigue la costumbre del lugar: la respuesta es siempre la misma.
Otras oraciones del rosario y a la Virgen
1 min de lecturaLa letanía es el final de un camino.
La letanía es el final de un camino. Si quieres rezar el rosario completo, empieza por nuestra guía del Santo Rosario, paso a paso; los misterios de cada día, con su cita bíblica, están en Misterios del Rosario. La oración que va justo antes de la letanía es la Salve, y la que se repite en cada cuenta, el Ave María. Para rezar por un ser querido que murió, sigue el rosario para difuntos, donde la letanía se responde “ruega por él”.
Preguntas
¿Cuáles son las letanías del rosario?
Son las invocaciones de la letanía lauretana, la letanía de la Virgen María que se reza al final del rosario: empieza con “Señor, ten piedad”, sigue con títulos de María como “Santa Madre de Dios”, “Madre purísima”, “Torre de David” o “Refugio de los pecadores”, a cada uno de los cuales se responde “ruega por nosotros”, y termina con el “Cordero de Dios”, un versículo y una oración. El texto completo está al inicio de esta página.
¿Cuántas letanías tiene el rosario?
Propiamente es una sola letanía, con 54 invocaciones a la Virgen, de “Santa María” a “Reina de la paz”, según la lista latina oficial que incluye los títulos añadidos en 2020. Antes de 2020 eran 51. A esas invocaciones se suman la súplica inicial, las cuatro invocaciones a la Trinidad y los tres “Cordero de Dios”.
¿Cuándo se rezan las letanías?
Lo más común es al terminar el rosario, después de la Salve y antes de rezar por las intenciones del Papa. No es obligatorio: también se pueden rezar solas, en cualquier momento, porque la letanía es una oración completa por sí misma (Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, 203). En México se rezan también en el rosario por un difunto y se cantan en las posadas.
¿Qué se responde en las letanías?
A las invocaciones a Dios se responde “ten piedad de nosotros”; a cada título de la Virgen, “ruega por nosotros”. Al “Cordero de Dios” se responde “perdónanos, Señor”, “escúchanos, Señor” y “ten misericordia de nosotros”. Al versículo “Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios” se contesta “para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo”; algunas hojas traen la forma corta, “para que seamos dignos de las promesas de Cristo”. En el rosario por un difunto, muchas familias responden “ruega por él” o “ruega por ella”.
¿Cuáles son las nuevas letanías de la Virgen?
Las tres invocaciones que el papa Francisco mandó añadir en 2020: “Madre de la misericordia”, después de “Madre de la Iglesia”; “Madre de la esperanza”, después de “Madre de la divina gracia”, y “Consuelo de los migrantes”, después de “Refugio de los pecadores”. Lo comunicó la Congregación para el Culto Divino en una carta del 20 de junio de 2020.
¿Por qué se llaman letanías lauretanas?
Por el santuario de la Santa Casa en Loreto, en Italia, donde este texto se hizo costumbre, probablemente hacia finales del siglo XV, y desde donde se extendió a toda la Iglesia. El papa Sixto V la aprobó formalmente en 1587.
¿Puedo rezar la letanía sin rezar el rosario?
Sí. La Iglesia enseña que la letanía no es un apéndice del rosario, sino un acto de culto por sí misma: puede rezarse sola, cantarse en una procesión o formar parte de otra celebración (Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, 203). Es una buena oración para un momento breve con la Virgen, solo o en familia.
¿Por qué mi hoja de la letanía tiene palabras distintas?
Porque la letanía oficial está en latín y hay varias traducciones en uso. Algunas hojas dicen “Jesucristo, óyenos” en lugar de “Cristo, óyenos”, “Madre de esperanza” en lugar de “Madre de la esperanza”, “Vaso de insigne devoción” en lugar de “Vaso insigne de devoción” o “Madre inviolada” en lugar de “Madre siempre virgen”. La oración final también circula en varias traducciones; la de esta página la tradujimos nosotros del latín. Todas dicen lo mismo, y la respuesta, “ruega por nosotros”, es igual en todas.





