
Oración
Oración a Cristo Rey del Universo y el “¡Viva Cristo Rey!” de los mártires mexicanos
La oración a Cristo Rey pide a Jesús que reine en tu corazón, en tu casa y en tu país, y que venga su Reino.
Señor Jesús, Rey del universo y Rey de mi vida,
aquí estoy delante de ti.
Reina en mi corazón: en lo que pienso, en lo que quiero y en lo que amo.
Reina en mi casa: en la mesa, en el trabajo y en el descanso,
y en cada uno de los que viven bajo este techo.
Reina en mi país y en todos los pueblos de la tierra:
donde hay violencia, pon tu paz;
donde hay injusticia, haz crecer tu justicia;
donde hay heridas, derrama tu misericordia.
Tú, que reinaste desde la cruz y perdonaste a los que te crucificaban,
enséñame a servir como tú y a perdonar como tú.
Y cuando llegue mi hora, acuérdate de mí en tu Reino.
Venga a nosotros tu Reino, Señor, y a todo el mundo.
Santa María de Guadalupe, Madre del Rey, ruega por nosotros.
¡Viva Cristo Rey! Amén.
Texto AngelGuard; una oración a Jesucristo Rey para su solemnidad, con la petición del buen ladrón (Lc 23,42) y la aclamación de los mártires mexicanos.
Se reza sobre todo en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el último domingo del año litúrgico, que en 2026 cae el 22 de noviembre. En AngelGuard tienes una oración a Cristo Rey para rezar hoy, el acto de consagración que se reza en su fiesta y la historia del “¡Viva Cristo Rey!” de los mártires mexicanos, a cien años de la Guerra Cristera.
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¿Qué es la fiesta de Cristo Rey y cuándo es en 2026?
2 min de lecturaLa solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, es la última gran fiesta del año de la Iglesia: cae en el último domingo del tiempo ordinario, justo antes del Adviento.
La solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, es la última gran fiesta del año de la Iglesia: cae en el último domingo del tiempo ordinario, justo antes del Adviento. En 2026, Cristo Rey es el domingo 22 de noviembre, y el primer domingo de Adviento es el 29, cuando se enciende la primera vela de la corona de Adviento.
Una fiesta de 1925. La instituyó el papa Pío XI con la encíclica Quas primas, del 11 de diciembre de 1925, al terminar un Año Santo. Desde el comienzo de su pontificado había invitado a buscar “la paz de Cristo en el reino de Cristo” (Quas primas, 1), y quiso una fiesta que cada año lo recordara a todo el pueblo, porque, escribe, las fiestas enseñan más que los documentos: llegan a todos los fieles y vuelven cada año (n. 20). La encíclica aclara que este reino “es principalmente espiritual” (n. 14): Cristo no reina como los reyes de la tierra, sino en la inteligencia, en la voluntad y en el corazón de quien lo recibe (n. 6), y desde ahí quiere reinar también en la vida de las familias y de los pueblos (n. 19).
Por qué pasó de octubre a noviembre. Pío XI la fijó el último domingo de octubre, el anterior a Todos los Santos, porque allí “casi finaliza el año litúrgico” (n. 30-31). La reforma del calendario que aprobó san Pablo VI en 1969 (Mysterii paschalis, en vigor desde 1970) la trasladó al domingo con el que se cierra el año litúrgico, con rango de solemnidad. Así el año de la Iglesia termina mirando a Cristo, que vendrá como Rey al final de la historia, y vuelve a empezar en Adviento esperándolo.
“¡Viva Cristo Rey!”: los mártires de la Guerra Cristera
3 min de lecturaPara muchas familias mexicanas, “¡Viva Cristo Rey!” no es un lema: es una frase que se oyó en casa, que decían los abuelos o que sigue escrita en el templo del pueblo.
Para muchas familias mexicanas, “¡Viva Cristo Rey!” no es un lema: es una frase que se oyó en casa, que decían los abuelos o que sigue escrita en el templo del pueblo. Viene de los años más duros de la Iglesia en México, de los que en 2026 se cumplen cien años.
Tres años sin Misa pública. El 31 de julio de 1926 entró en vigor la llamada Ley Calles, que restringía el culto, y los obispos respondieron suspendiendo las celebraciones públicas. Hasta 1929 no hubo Misa en los templos; muchos sacerdotes vivieron ocultos y la Misa se celebraba a escondidas, en casas particulares. Sobre todo en el Bajío y en el occidente del país, una parte de los católicos se levantó en armas: fueron los cristeros, y “¡Viva Cristo Rey!” era su grito. Fue la Guerra Cristera, la Cristiada, con todo el dolor que una guerra trae, y terminó con los llamados arreglos del 21 de junio de 1929, firmados con el visto bueno del papa Pío XI.
Lo que la Iglesia honra. La Iglesia no canoniza una guerra: honra como mártires a quienes murieron por no renegar de Cristo, y muchos murieron perdonando. Al canonizar en el año 2000 a san Cristóbal Magallanes y a sus 24 compañeros, sacerdotes y laicos, san Juan Pablo II recordó que aceptaron el martirio “perdonando explícitamente a sus perseguidores” (homilía del 21 de mayo de 2000).
El beato Padre Pro. Sacerdote jesuita, nacido en 1891, volvió a México en 1926 y ejerció su ministerio a escondidas: organizaba en casas particulares las llamadas “estaciones eucarísticas”, donde los fieles podían comulgar cada día. En noviembre de 1927 lo arrestaron con sus hermanos, acusado de un atentado contra el expresidente Álvaro Obregón en el que no tuvo parte, y el 23 de noviembre lo fusilaron en la Ciudad de México, sin juicio. Según los relatos de su muerte, perdonó a quienes iban a fusilarlo, no quiso que le vendaran los ojos, abrió los brazos en cruz y dijo: “¡Viva Cristo Rey!”. San Juan Pablo II lo beatificó el 25 de septiembre de 1988. Su memoria se celebra en México el 23 de noviembre: en 2026, el lunes siguiente a Cristo Rey.
San José Sánchez del Río, “Joselito”. Nació en Sahuayo, Michoacán, en 1913, y siguió a sus hermanos a las filas cristeras. Lo capturaron el 25 de enero de 1928 y lo encerraron en la iglesia de su pueblo. Le ofrecieron escapar y no quiso; lo torturaron para que renegara de su fe, y a cada herida respondía: “¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!”. Murió el 10 de febrero de 1928, a punto de cumplir quince años. Tres días antes, según la biografía que publicó la Santa Sede para su canonización, le había escrito a su mamá: “Yo muero contento porque muero al lado de Nuestro Señor”. Fue beatificado en Guadalajara el 20 de noviembre de 2005, precisamente en la solemnidad de Cristo Rey, y el papa Francisco lo canonizó el 16 de octubre de 2016.
Por eso “¡Viva Cristo Rey!” es, ante todo, una confesión de fe: la de quien prefiere morir antes que negar a Jesús, y muere sin odio. Con ese sentido termina la oración de esta página.
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Acto de consagración del género humano a Jesucristo Rey
3 min de lecturaCada año, el domingo de Cristo Rey, muchas parroquias renuevan una consagración que tiene más de un siglo.
Cada año, el domingo de Cristo Rey, muchas parroquias renuevan una consagración que tiene más de un siglo. El 11 de junio de 1899, León XIII consagró a toda la humanidad al Corazón de Jesús, como había anunciado en la encíclica Annum sacrum, y Pío XI mandó renovar esa consagración todos los años en la fiesta de Cristo Rey (Quas primas, 30).
El Manual de Indulgencias concede indulgencia plenaria a quien la reza públicamente ese día; en otros momentos, la indulgencia es parcial (Enchiridion indulgentiarum, 1999, concesión 2). Para la plenaria se piden las condiciones de siempre: confesión sacramental, comunión eucarística, una oración por las intenciones del Papa y no tener apego a ningún pecado, ni siquiera venial (norma 20).
Esta es una traducción nuestra del texto latino del Enchiridion, en el español de hoy:
Jesús dulcísimo, Redentor del género humano,
vuelve tus ojos hacia nosotros, humildemente postrados en tu presencia.
Somos tuyos y tuyos queremos ser.
Para que nuestra unión contigo sea más firme,
hoy cada uno, por propia voluntad, se consagra a tu Sacratísimo Corazón.
Muchos no te han conocido nunca;
muchos despreciaron tus mandamientos y te rechazaron.
Jesús lleno de bondad, ten compasión de todos ellos
y atráelos a tu santo Corazón.
Sé Rey, Señor, no solo de los fieles que jamás se apartaron de ti,
sino también de aquellos hijos pródigos que se fueron lejos de ti:
haz que pronto regresen a la casa del Padre,
para que no mueran de hambre y de miseria.
Sé Rey de los que el error engañó o la discordia separó;
llámalos de nuevo a la verdad, que es puerto seguro, y a una sola fe,
para que pronto se forme un solo rebaño con un solo pastor.
Concede a tu Iglesia, Señor, una libertad segura y a salvo de todo daño;
concede a cada pueblo la tranquilidad del orden;
y que en toda la tierra, de un confín al otro, resuene una voz unánime:
Alabanza al divino Corazón, por el que nos llegó la salvación;
a él, gloria y honor por los siglos.
Amén.
La consagración une a Cristo Rey con su Corazón: el Rey al que se pide reinar es el que amó primero. Por eso no pide solo por los que están cerca, sino también por los que nunca lo conocieron y por los que se alejaron, como el hijo pródigo de la parábola (Lc 15,11-32), hasta que haya un solo rebaño (cf. Jn 10,16). “La tranquilidad del orden” es la definición de la paz que dio san Agustín (La ciudad de Dios, XIX, 13).
Si en tu parroquia la rezan al final de la Misa del 22 de noviembre, únete; si no, puedes rezarla en casa con tu familia. Para consagrar tu propia vida y tu hogar, está la oración al Sagrado Corazón.
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El Reino en el Evangelio: las lecturas de Cristo Rey
2 min de lecturaLa Misa de Cristo Rey cambia de Evangelio según el ciclo de lecturas.
La Misa de Cristo Rey cambia de Evangelio según el ciclo de lecturas. En el ciclo A, el de 2026, se lee el juicio final (Mt 25,31-46); en el ciclo B, el diálogo de Jesús con Pilato (Jn 18,33-37); en el ciclo C, el buen ladrón (Lc 23,35-43). Los tres dicen lo mismo de distinta manera: el trono de este Rey es la cruz, y su corona es de espinas.
“Mi reino no es de este mundo”. Ante Pilato, Jesús responde, en la traducción de Félix Torres Amat:
Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo […]. Así es como dices: yo soy Rey. Yo para esto nací y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad: todo aquel que pertenece a la verdad, escucha mi voz.
(Jn 18,36-37)
“Acuérdate de mí”. En la cruz, uno de los dos condenados le pide: “Señor, acuérdate de mí, cuando hayas llegado a tu reino”. Y Jesús le responde: “En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23,42-43, Torres Amat). Es la oración más corta a Cristo Rey, y la oración de esta página la hace suya.
El Rey en los pequeños. En el Evangelio de 2026, el Rey se sienta en su trono y se reconoce en los que tuvieron hambre, en los forasteros, en los enfermos y en los presos: lo que se hizo por ellos, se le hizo a él (Mt 25,35-40). Cristo Rey no se celebra solo con cantos; se celebra también visitando a un enfermo o dando de comer a quien tiene hambre. El salmo de esa Misa es el Salmo 23 (22 en el leccionario), el del buen pastor, y la primera lectura muestra a Dios buscando a sus ovejas perdidas (Ez 34,11-12.15-17): el Rey de esta fiesta es un pastor.
El reino que pedimos. El prefacio de la Misa, la oración que precede al Santo, describe este Reino. En latín dice: regnum veritatis et vitae; regnum sanctitatis et gratiae; regnum iustitiae, amoris et pacis; es decir, un reino de verdad y vida, de santidad y gracia, de justicia, amor y paz. Es el mismo Reino que pide el Padre nuestro.
Cómo rezar a Cristo Rey en casa la semana de la fiesta
2 min de lecturaLa fiesta se vive en la Misa del domingo, pero también en casa.
La fiesta se vive en la Misa del domingo, pero también en casa. Algunas ideas sencillas para la semana del 22 de noviembre:
El sábado en la noche. Reúne a la familia delante de un crucifijo o de una imagen del Sagrado Corazón, enciende una vela y recen juntos la oración a Cristo Rey de esta página. Antes, cada uno puede pensar en silencio en qué parte de su vida le cuesta dejar reinar a Jesús.
El domingo 22. Ve a Misa: es la Misa del domingo, y la fiesta se celebra ahí. Pregunta si en tu parroquia rezarán el acto de consagración. Para los más pequeños, el estribillo de “Que viva mi Cristo” y el canto “Tú reinarás” son una buena manera de aprender el “¡Viva Cristo Rey!”.
Una obra de misericordia. El Evangelio de 2026 es el de Mateo 25: escojan en familia algo concreto para esa semana, como visitar a un enfermo, llevar comida a alguien que lo necesita o llamar a una persona que está sola.
El lunes 23. Es la memoria del beato Padre Pro. Recen por los cristianos que hoy sufren por su fe, en México y en el mundo.
El domingo 29. Empieza el Adviento y el año nuevo de la Iglesia. El Rey que celebramos el domingo anterior es el mismo Niño que esperamos en Navidad.
En la app AngelGuard, “Cristo Rey — el último domingo del año” es una reflexión en audio para escuchar esa semana, sobre por qué la Iglesia termina el año con esta fiesta.
Preguntas
¿Por qué se decía “¡Viva Cristo Rey!”?
Era el grito de los católicos mexicanos durante la persecución religiosa de 1926 a 1929, y también el de los cristeros que se levantaron en armas. Muchos mártires lo dijeron al morir: el beato Padre Pro, fusilado en 1927 con los brazos en cruz, y san José Sánchez del Río, de casi quince años, en 1928. Para ellos era una confesión de fe: Jesús es mi Rey, aunque me cueste la vida. Hoy se dice igual, con fe y sin odio.
¿Qué significa “¡Viva Cristo Rey!”?
Es una aclamación de fe: quiere decir que Jesús es el Rey de mi vida y que su Reino vale más que todo. La dijeron los mártires mexicanos de 1926 a 1929 al morir, y hoy se repite el día de Cristo Rey y al terminar muchas oraciones, como la de esta página.
¿Quién es Cristo Rey?
Es Jesucristo mismo, llamado Rey. Pío XI explica que es Rey por dos razones: porque es el Hijo de Dios que se hizo hombre, por quien todo fue hecho, y porque nos ganó con su sangre en la redención (Quas primas, 11-12). Ante Pilato, Jesús dijo que era Rey, pero que su reino no es de este mundo (Jn 18,36-37): reina desde la cruz, sirviendo y perdonando.
¿Cuándo es Cristo Rey en 2026?
El domingo 22 de noviembre de 2026. Cristo Rey cae siempre en el domingo que cierra el año litúrgico, justo antes del primer domingo de Adviento, que en 2026 es el 29 de noviembre. Por eso cae cada año entre el 20 y el 26 de noviembre. El lunes 23 se celebra en México la memoria del beato Padre Pro.
¿Dónde está el Cristo Rey de México?
El más conocido es el Cristo Rey del Cubilete, en el santuario que corona el cerro del Cubilete, en el municipio de Silao, Guanajuato, a unos 30 kilómetros de la ciudad de Silao: en la cumbre, a más de 2,500 metros de altura, una gran imagen de Cristo Rey abre los brazos sobre el Bajío. Además, hay templos y parroquias de Cristo Rey en muchas ciudades del país, de Ciudad Juárez a Xalapa.
¿Qué indulgencia se gana en la fiesta de Cristo Rey?
Indulgencia plenaria para quien reza públicamente el acto de consagración del género humano a Jesucristo Rey en la solemnidad, por ejemplo al final de la Misa; en otros momentos, la indulgencia es parcial (Enchiridion indulgentiarum, concesión 2). Para la plenaria se piden confesión, comunión, una oración por las intenciones del Papa y ningún apego al pecado.
¿Por qué la fiesta de Cristo Rey es al final del año litúrgico?
Porque así el año de la Iglesia, que recorre toda la vida de Cristo, termina con él como Rey. Pío XI ya la había puesto a finales de octubre para que los misterios del año “reciban coronamiento en esta solemnidad” (Quas primas, 31), y la reforma del calendario de 1969 la llevó al último domingo del año. El domingo siguiente empieza el Adviento.


