
Salmo
Salmo 121: el Señor que te guarda
El cántico del peregrino que alza los ojos hacia los montes, completo en la traducción católica de Félix Torres Amat, con su sentido verso a verso
El Salmo 121 (el 120 en la Vulgata) es el cántico del peregrino que alza los ojos hacia los montes de Jerusalén y confiesa: “Mi socorro viene del Señor que creó el cielo y la tierra”. Es la oración para antes de un viaje, al salir de casa o al acostarse, para poner en manos de Dios cada paso. En AngelGuard tienes aquí sus 8 versos en la traducción católica de Félix Torres Amat y el sentido de cada uno.
Cántico gradual.
1Alcé mis ojos hacia los montes [de Jerusalén], de donde me ha de venir el socorro.
2Mi socorro viene del Señor que creó el cielo y la tierra.
3No permitirá que resbalen tus pies, [oh alma mía]; ni se adormecerá aquel que te está guardando.
4No por cierto, no se adormecerá, ni dormirá el que guarda a Israel.
5El Señor es el que te custodia: el Señor está a tu lado para defenderte.
6Ni de día el sol te quemará, ni de noche [te dañará] la luna.
7El Señor te preservará de todo mal. Guardará el Señor tu alma.
8El Señor te guardará en todos los pasos de tu vida, desde ahora y para siempre.
Traducción de Félix Torres Amat, de la Vulgata latina, donde este es el Salmo 120 (Madrid, 1825, tomo IV, págs. 162–163). Ortografía actualizada; en el verso 2, “creó” por la forma antigua “crió”; entre corchetes, lo que Torres Amat imprime en cursiva. Dominio público.
Texto original (ortografía de 1825)
Cántico gradual.
1Alzé mis ojos hácia los montes [de Jerusalen], de donde me ha de venir el socorro.
2Mi socorro viene del Señor que crió el cielo y la tierra.
3No permitirá que resbalen tus piés, [ó alma mia]; ni se adormecerá aquel que te está guardando.
4No por cierto, no se adormecerá, ni dormirá el que guarda á Israel.
5El Señor es el que te custodia: el Señor está á tu lado para defenderte.
6Ni de dia el sol te quemará, ni de noche [te dañará] la luna.
7El Señor te preservará de todo mal. Guardará el Señor tu alma.
8El Señor te guardará en todos los pasos de tu vida, desde ahora y para siempre.
Entre corchetes, las palabras impresas en cursiva.
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¿Qué significa el Salmo 121? Su sentido verso a verso
3 min de lecturaEl Salmo 121 es el canto de un peregrino que va de camino a Jerusalén y repite una sola certeza: el Señor lo guarda.
El Salmo 121 es el canto de un peregrino que va de camino a Jerusalén y repite una sola certeza: el Señor lo guarda. Es corto, ocho versos, y cada uno añade una imagen de ese cuidado.
Versos 1–2: los montes y el socorro. “Alcé mis ojos hacia los montes de Jerusalén, de donde me ha de venir el socorro.” Las palabras “de Jerusalén” las añade Torres Amat en cursiva, para que se entienda de qué montes habla: las colinas donde está el templo, la casa de Dios. El papa Benedicto XVI, al comentar este salmo, explicó esa lectura y otra más: los montes pueden recordar también los santuarios de los ídolos en las alturas, una tentación para el peregrino que mira el horizonte (audiencia general del 4 de mayo de 2005). En los dos casos la respuesta es la misma: “Mi socorro viene del Señor que creó el cielo y la tierra”. Quien hizo todo puede cuidar de todo.
Versos 3–4: aquel que no duerme. En esta traducción el verso 3 se dirige al alma: “No permitirá que resbalen tus pies, oh alma mía”; esas tres últimas palabras son también una aclaración de Torres Amat. El caminante se cansa y tiene que dormir; Dios no. “No por cierto, no se adormecerá, ni dormirá el que guarda a Israel.” Benedicto XVI veía aquí la imagen del pastor que vela toda la noche por su rebaño. Hay una ternura grande en esto: mientras tú descansas, Alguien sigue despierto por ti.
Versos 5–6: a tu lado, de día y de noche. “El Señor está a tu lado para defenderte.” En el texto latino que Torres Amat traduce, el Señor está a la mano derecha, el lugar del defensor, como explicó también Benedicto XVI. El sol que quema de día y la luna de noche abarcan todas las horas; el Papa recordaba que en la antigüedad se creía que la luz de la luna podía hacer daño, y el salmo responde que tampoco de noche falta la protección de Dios.
Versos 7–8: toda la vida. El final abre la promesa a la vida entera: “de todo mal”, “tu alma”, “todos los pasos de tu vida”, “desde ahora y para siempre”. Donde la Vulgata dice introitum tuum, et exitum tuum, literalmente “tu entrada y tu salida” (el latín está al pie de la página del impreso), Torres Amat traduce el sentido: todos los pasos de tu vida, cada salida de casa y cada regreso, cada comienzo y cada final.
Una palabra que se repite. En solo ocho versos, la traducción de Torres Amat dice “guardar” cuatro veces (versos 3, 4, 7 y 8), y además “custodia” y “preservará”. El salmo entero insiste en una sola cosa: Dios es el guardián de tu vida.
Señor, creador del cielo y de la tierra: cuando alce los ojos buscando ayuda, que te encuentre a Ti. No dejes que resbalen mis pies; guarda mi día y mi noche, y quédate a mi lado en cada camino que me toque recorrer. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
¿Qué es un cántico gradual? El salmo de los peregrinos
2 min de lecturaUn cántico gradual es uno de los quince salmos que los peregrinos de Israel cantaban mientras subían a Jerusalén para las grandes fiestas; el Salmo 121 es el segundo de ellos.
Un cántico gradual es uno de los quince salmos que los peregrinos de Israel cantaban mientras subían a Jerusalén para las grandes fiestas; el Salmo 121 es el segundo de ellos. En la Vulgata, del salmo 119 al 133, cada uno lleva el título Canticum graduum, que Torres Amat traduce “Cántico gradual”. La palabra viene del latín gradus, escalón o grada: son los cantos de la subida, porque Jerusalén está sobre un monte. Benedicto XVI los llama “cánticos de las ascensiones” y dice que este forma parte de la peregrinación hacia el encuentro con el Señor en el templo de Sión. El Catecismo, al describir las formas de oración de los salmos, menciona precisamente el canto de peregrinación (CIC 2588).
Para el cristiano, toda la vida es una peregrinación: no tenemos aquí una casa definitiva, vamos de camino hacia la casa del Padre. Por eso el Salmo 121 sigue siendo tan actual. Habla de caminos y de montes, pero también de terminales de autobuses y aeropuertos, del primer día en un trabajo nuevo, del hijo que se va a estudiar a otra ciudad o a trabajar a otro país, de la vejez que se acerca. En todas esas subidas la pregunta es la misma, de dónde me vendrá el socorro, y la respuesta también.
Quien camina a pie hacia un santuario, como tantos peregrinos en América Latina, reza este salmo con el cuerpo: cansado, mirando el horizonte y confiando en que el Señor guarda cada paso.
Dios fiel, que acompañaste a tu pueblo por el desierto y por los caminos hacia Jerusalén: acompaña también mi peregrinación en esta vida. Que mis ojos se vuelvan siempre hacia Ti, de donde me viene el socorro, y que camine confiado hasta llegar a tu casa. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
¿Cuándo rezar el Salmo 121?
2 min de lecturaEl Salmo 121 se reza sobre todo antes de un viaje, al salir de casa, de noche cuando cuesta dormir y por las personas queridas que están lejos.
El Salmo 121 se reza sobre todo antes de un viaje, al salir de casa, de noche cuando cuesta dormir y por las personas queridas que están lejos.
Antes de viajar. Es el salmo del viajero por excelencia. Rézalo antes de salir a carretera o de subir al autobús o al avión, y rézalo por quienes están de viaje. El verso 8, “El Señor te guardará en todos los pasos de tu vida”, puede decirse como una bendición sobre quien parte.
Al salir de casa por la mañana. Es una bella oración de los padres por los hijos que van a la escuela, al trabajo o a otra ciudad: una forma sencilla de poner en manos de Dios el día de quienes amamos.
De noche, cuando no llega el sueño. “No se adormecerá, ni dormirá el que guarda a Israel.” En noches de insomnio o de preocupación, recordar que Dios está despierto puede ser lo que por fin te deje descansar.
Por quien vive lejos. Muchas familias tienen a alguien al otro lado de una frontera o de un océano. Reza el salmo despacio poniendo su nombre en cada “tú”: que el Señor lo guarde en todos los pasos de su vida.
Ante una decisión o un problema grande. Cuando la tentación es buscar la salida solo en el dinero, en una persona influyente o en un atajo, el salmo ayuda a alzar los ojos hacia el lugar correcto: el socorro viene del Señor.
Señor, guarda hoy los pasos de N. Acompáñalo en el camino y en el trabajo, líbralo de todo mal y haz que vuelva a casa en paz. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Qué enseña la Iglesia a partir del Salmo 121
2 min de lecturaDetrás de este salmo tan sencillo está una enseñanza central de la fe: Dios sostiene y cuida a cada persona en todo momento, también en lo pequeño de cada día.
Detrás de este salmo tan sencillo está una enseñanza central de la fe: Dios sostiene y cuida a cada persona en todo momento, también en lo pequeño de cada día.
Dios sostiene todo, a cada instante. El Catecismo enseña que, una vez hecha la creación, Dios no abandona a sus criaturas: les da el ser y el existir, las mantiene a cada instante en el ser y las lleva a su término (CIC 301). Es la misma verdad del salmo: el Dios que creó el cielo y la tierra es el Dios que no duerme.
Una providencia concreta. El cuidado de Dios es concreto e inmediato, desde las cosas más pequeñas hasta los grandes acontecimientos de la historia (CIC 303). El pie que no resbala, el sol de día, la luna de noche: el salmo baja a los detalles porque la providencia también baja a ellos.
Los ángeles custodios. La Iglesia enseña que, desde la infancia hasta la muerte, la vida humana está rodeada de la custodia y de la intercesión de los ángeles (CIC 336). Rezar el Salmo 121 es también dar gracias por ese cuidado que Dios ejerce por medio de sus ángeles.
La oración cabe en lo cotidiano. El Catecismo dice que es importante impregnar de oración las humildes situaciones de cada día (CIC 2660) y que siempre es posible rezar, cualesquiera que sean las tempestades (CIC 2743). Benedicto XVI recordaba que Barsanufio de Gaza, un asceta muerto hacia mediados del siglo VI, consolaba con el verso 7 de este salmo a quienes le confiaban sus pruebas y peligros. Un salmo de ocho versos, rezado en la puerta de la casa, es exactamente eso.
Padre, que nunca duermes y nunca dejas de cuidar a tus hijos: dame la paz de quien se sabe guardado. Que sepa reconocer tu mano en las cosas pequeñas de cada día y darte gracias por todo el bien que me haces sin que me dé cuenta. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Cómo reza la Iglesia el Salmo 121: Vísperas, Misa y lectura orante
2 min de lecturaLa Iglesia reza el Salmo 121 en las Vísperas del viernes de la segunda semana y en la Misa del domingo 29 del tiempo ordinario del ciclo C; también puedes rezarlo en lectura orante.
La Iglesia reza el Salmo 121 en las Vísperas del viernes de la segunda semana y en la Misa del domingo 29 del tiempo ordinario del ciclo C; también puedes rezarlo en lectura orante.
En las Vísperas. En la Liturgia de las Horas, este salmo, que los libros litúrgicos numeran como 120, se reza en las Vísperas del viernes de la II semana del salterio. El 4 de mayo de 2005, al retomar las catequesis de san Juan Pablo II sobre los salmos de las Vísperas, Benedicto XVI empezó precisamente por él y lo presentó como el salmo del “guardián” que nunca duerme.
En la Misa. Es el salmo responsorial del domingo 29 del tiempo ordinario del ciclo C, cuando se lee la oración de Moisés con los brazos levantados durante la batalla (Ex 17,8-13) y la parábola de la viuda que no se cansa de pedir (Lc 18,1-8). La liturgia une las lecturas en una misma enseñanza: rezar siempre, sin desanimarse, porque el socorro viene del Señor.
En la tradición monástica. La Regla de san Benito (siglo VI, capítulo 18) reparte los salmos 119 a 127 de la numeración latina, este entre ellos, en las Horas de Tercia, Sexta y Nona, tres en cada una, desde el martes. Los monjes lo rezaban así en medio del trabajo del día.
En lectura orante. 1. Lee el salmo en voz baja, pensando en un camino concreto que vas a recorrer hoy. 2. Medita: ¿hacia dónde miras cuando necesitas ayuda? 3. Reza: pon en manos de Dios ese camino y lo que te preocupa. 4. Contempla: quédate en silencio repitiendo “Mi socorro viene del Señor”.
Señor, enséñame a rezar siempre, sin desanimarme, como Moisés con los brazos levantados y como la viuda que no dejó de pedir. Que mi socorro venga de Ti y que nunca deje de buscarte. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
La traducción de esta página: Félix Torres Amat
1 min de lectura
El texto de esta página es el de Félix Torres Amat (1772–1847), sacerdote catalán y más tarde obispo de Astorga, que publicó en Madrid entre 1823 y 1825 una Biblia completa traducida de la Vulgata latina, con el texto latino impreso al pie de cada página. Este salmo está en el tomo IV (1825), en las páginas 162 y 163; como sigue la numeración de la Vulgata, en ese libro es el Salmo CXX, con el título “Cántico gradual”.
Torres Amat intercaló algunas palabras propias para aclarar el sentido, impresas en cursiva; en el prólogo de ese tomo explica que muchas notas quedaron reducidas a “una ó dos palabras que se han intercalado en el testo, pero con letra diferente”. Aquí van entre corchetes: en este salmo son “de Jerusalén”, “oh alma mía” y “te dañará”.
El texto está en ortografía actual; solo una palabra cambia de forma: “crió”, que en el castellano de entonces significaba crear, aparece como “creó”, sin cambiar el sentido. Debajo encontrarás también la ortografía original de 1825 (“Alzé”, “hácia”, “crió”, “piés”…). Si conoces este salmo con otras palabras, es porque muchas Biblias actuales traducen directamente del hebreo, y Torres Amat tradujo de la Vulgata.
Preguntas
¿Qué dice el Salmo 121 completo?
El Salmo 121 tiene 8 versos y el título “Cántico gradual”. En la traducción católica de Félix Torres Amat empieza: “Alcé mis ojos hacia los montes de Jerusalén, de donde me ha de venir el socorro”, y termina: “El Señor te guardará en todos los pasos de tu vida, desde ahora y para siempre”. El texto completo está al principio de esta página.
¿Para qué sirve el Salmo 121?
Sirve para confiar a Dios la propia vida y la de las personas que amamos, sobre todo en los viajes, al salir de casa, de noche y ante problemas grandes. Recuerda que el socorro viene del Señor, que no duerme y guarda cada paso. No es una fórmula que proteja por sí sola: es una oración de confianza en Dios.
¿Es bueno rezar el Salmo 121 antes de viajar?
Sí, quizá es el salmo más propio para eso, porque nació como canto de peregrinos en camino. Puedes rezarlo completo antes de salir, o decir sobre quien viaja el verso 8: “El Señor te guardará en todos los pasos de tu vida, desde ahora y para siempre”.
¿Por qué en algunas Biblias es el Salmo 120?
Hay dos numeraciones de los salmos. La hebrea, que usan la mayoría de las Biblias actuales, lo llama Salmo 121. La griega y latina, que siguen la Vulgata, Torres Amat y los libros litúrgicos, lo llama Salmo 120, porque en ella los salmos 9 y 10 cuentan como uno solo. Es el mismo salmo.
¿Qué significa “cántico gradual”?
Es el título de quince salmos (del 120 al 134 en la numeración hebrea, del 119 al 133 en la Vulgata) que los peregrinos cantaban al subir a Jerusalén para las fiestas. “Gradual” viene del latín gradus, escalón o grada: son los cánticos de la subida.





