Novena a la Virgen Desatanudos

Oración

Novena a la Virgen Desatanudos: los nueve días completos

Nueve días con María, la que desata los nudos: el orden de cada día con el rosario, una consideración diaria y la historia de la devoción que Jorge Bergoglio llevó de Alemania a Buenos Aires

La novena a la Virgen Desatanudos son nueve días de oración para pedir la intercesión de María por una situación que se ha enredado: un matrimonio, una familia dividida, una deuda, un hábito. Cada día se reza la señal de la cruz, el acto de contrición, tres decenas del rosario, la consideración del día, dos decenas más y la oración a la Virgen Desatanudos. No tiene fecha fija: se puede empezar cualquier día. En AngelGuard tienes los nueve días completos y la historia de la devoción, de Augsburgo a Buenos Aires.

Cómo rezar cada día

Se puede empezar cualquier día. Todos los días se reza el mismo orden, con el rosario; solo cambia la consideración del día, que está más abajo.

Señal de la Cruz

Por la señal de la santa Cruz,

de nuestros enemigos,

líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Acto de contrición

Señor mío Jesucristo,

Dios y Hombre verdadero,

me pesa de todo corazón haber pecado,

porque he merecido el infierno

y he perdido el cielo,

pero sobre todo porque te ofendí a Ti,

que eres bondad infinita,

a quien amo sobre todas las cosas.

Propongo firmemente, con tu gracia,

enmendarme y evitar las ocasiones de pecado,

confesarme y cumplir la penitencia.

Confío me perdonarás

por tu infinita misericordia. Amén.

Tres decenas del rosario

Se rezan las tres primeras decenas del rosario, con los misterios del día. En cada decena se reza un Padre nuestro, diez Ave María y un Gloria.

Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu Reino;

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

Amén.

Ave María (diez veces)

Dios te salve, María,

llena eres de gracia,

el Señor es contigo;

bendita tú eres entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María,

Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

Gloria

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

Consideración del día

Se lee la consideración que corresponde al día y se guarda un momento de silencio. Cada quien le pone nombre, en silencio, a su nudo.

Leer las consideraciones

Dos decenas del rosario

Se rezan las dos últimas decenas del rosario, como las tres primeras.

Oración a la Virgen Desatanudos

Santa María, llena de la Presencia de Dios,

durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre,

el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones.

Ya, junto a tu Hijo, intercediste por nuestras dificultades

y, con toda sencillez y paciencia,

nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas.

Y, al quedarte para siempre como Madre nuestra,

pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra,

la que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida,

te pedimos que recibas en tus manos

(pide aquí tu petición),

y que nos libres de las ataduras y confusiones

con que nos hostiga el que es nuestro enemigo.

Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, líbranos de todo mal.

Señora nuestra, desata los nudos que nos impiden nos unamos a Dios,

para que, libres de toda confusión y error,

lo hallemos en todas las cosas,

tengamos en Él puestos nuestros corazones

y podamos servirle siempre en nuestros hermanos.

Amén.

Se termina con la señal de la cruz.

Las consideraciones de los nueve días

Día 1 · Ponerle nombre al nudo

Un nudo no es una ruptura. Es algo que se fue enredando poco a poco, casi siempre sin que nadie lo quisiera, y que se aprieta más cada vez que se jala con fuerza. Hoy no traigas todos los problemas de tu vida: escoge uno y dile a Dios, con sencillez, cuál es, desde cuándo y cómo está. María dijo que sí sin conocer todo el camino (cf. Lc 1,38); no tenía todo resuelto, tenía confianza. Guarda esta misma intención durante los nueve días. Dios ya la conoce; lo que cambia es que dejas de cargarla por tu cuenta.

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Día 2 · El nudo del rencor

Muchos nudos tienen por dentro un hilo de rencor: una ofensa que no se olvida, una injusticia que nadie reconoció, una palabra que todavía duele. Mientras ese hilo siga apretado, ningún otro nudo se suelta del todo. Perdonar no es decir que no pasó nada, ni volver a ponerte al alcance de quien te hace daño. Es decidir, con la ayuda de Dios, no alimentar más el deseo de desquite, y dejarle a Él la justicia (cf. Col 3,13). Hoy pide la gracia de perdonar a alguien en concreto, aunque no sientas nada distinto. Y recibe también el perdón de Dios por los nudos que tú apretaste.

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Día 3 · Los nudos del matrimonio

En las bodas de Caná fue María la que se dio cuenta, antes que los novios, de que se había acabado el vino. No hizo un discurso ni buscó culpables: le dijo a Jesús lo que faltaba, «No tienen vino» (Jn 2,3), y a los sirvientes, que hicieran lo que Él les dijera (cf. Jn 2,5). Hay matrimonios que se quedan sin vino: el cansancio, las mismas discusiones, las palabras que ya no se dicen, la distancia dentro de la misma casa. Hoy dile a Dios lo que falta en tu matrimonio, o en el de alguien que quieres, y disponte a hacer lo que Jesús te pida: una conversación, un perdón, la ayuda de un sacerdote o de un buen consejero. Y si en tu casa hay violencia o miedo, la paciencia no es callar: tu seguridad y la de tus hijos van primero, y pedir ayuda a alguien de confianza también es lo que Dios quiere.

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Día 4 · Los nudos de la familia

Hay familias en las que un pleito empezó hace tanto que ya nadie recuerda cómo fue: hermanos que no se hablan, una herencia que dividió, un silencio que se volvió costumbre. Jesús pone la reconciliación con el hermano incluso antes de la ofrenda en el altar (cf. Mt 5,23-24). No controlas la respuesta del otro; sí el primer paso que te toca: un mensaje, una visita, una palabra más suave, una oración por esa persona. Al pie de la cruz, Jesús le entregó a su Madre al discípulo, y al discípulo a su Madre (cf. Jn 19,26-27): Dios sabe rehacer una familia donde parecía que ya no la había. Hoy reza por la persona de tu familia con la que el nudo está más apretado.

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Día 5 · Los nudos del hábito

Algunos nudos son hábitos que fueron creciendo alrededor de sí mismos: el celular que se come las horas, la bebida, la comida, el juego, la pornografía, el chisme, el enojo que explota siempre igual. Cuanto más prometes dejarlo, más parece que se aprieta. San Pablo pidió tres veces que le quitaran una espina, y la respuesta de Dios fue que su gracia le bastaba, porque su fuerza se muestra en la debilidad (cf. 2 Co 12,8-9). No es una invitación a rendirte, sino a cambiar de estrategia: menos confianza en tu propia fuerza de voluntad, más confianza en Dios y más humildad para pedir ayuda. La confesión es el lugar donde estos nudos se empiezan a desatar. Y si el hábito ya es una dependencia, buscar también ayuda concreta es parte del camino: la gracia suele llegar a través de personas.

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Día 6 · Los nudos del dinero y del trabajo

Deudas que crecen, un trabajo que no llega, un negocio que se atoró, papeles y trámites que no avanzan. Estos nudos quitan el sueño y tocan la dignidad de quien quiere sacar adelante a su familia. Jesús no promete riqueza a quien reza; promete el cuidado del Padre, y pide que la angustia por el mañana no nos robe el hoy (cf. Mt 6,31-34). Rezar por este nudo es dejarle a Dios lo que no depende de ti y hacer con calma lo que sí: ordenar las cuentas, pedir orientación, tocar una puerta más, aceptar ayuda sin vergüenza. Hoy haz una cosa pequeña y concreta para desatarlo, y reza también por quien está igual que tú.

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Día 7 · Los nudos del miedo

El miedo también hace nudos: miedo a una enfermedad, a un resultado, al futuro de los hijos, a perder a alguien, a no poder con todo. Aprieta el pecho y nos hace jalar para todos lados a la vez. Cuando María se turbó ante el saludo, el ángel le dijo: «no temas» (cf. Lc 1,30). Dios no le quitó todas las dificultades; le prometió estar con ella, y es la misma promesa que hace por el profeta Isaías a su pueblo (cf. Is 41,10). La fe no hace desaparecer el miedo de una vez, pero enseña a no dejar que mande. Hoy dile a Dios con todas sus letras qué es lo que te da miedo, y déjalo en sus manos.

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Día 8 · Los nudos de la fe

A veces el nudo está en la fe misma: la oración se siente seca, Dios parece lejos, las dudas regresan, las ganas de rezar se van. Quien reza una novena también puede llegar al octavo día sin sentir nada. El papá que llevó a su hijo enfermo con Jesús hizo la oración más honesta del Evangelio: creo, pero ayuda mi poca fe (cf. Mc 9,24). Jesús no le exigió una fe perfecta antes de actuar. Tampoco María lo entendía todo: el Evangelio cuenta que guardaba las cosas y las meditaba en su corazón (cf. Lc 2,19). Hoy reza tu rosario aunque no tengas ganas, y ofrécele a Dios exactamente la fe que tienes, por pequeña que sea.

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Día 9 · Gratitud y paciencia

La novena termina hoy, pero tal vez el nudo no. Muchos nudos tardaron años en apretarse y tardan en soltarse. En el cuadro de Augsburgo, un ángel le entrega a María la cinta llena de nudos y otro recibe la cinta ya lisa; en medio está el trabajo paciente de sus manos. San Pablo junta la petición con la acción de gracias (cf. Flp 4,6-7). Hoy da gracias por lo que ya se movió en estos nueve días, aunque sea poco: una conversación, una noche de paz, un paso que pudiste dar, el valor de ponerle nombre al nudo. Y deja en manos de Dios lo que falta, con la confianza de quien sabe que Él obra a su tiempo. Puedes seguir rezando por la misma intención después de la novena.

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Texto AngelGuard: el orden de cada día y las consideraciones de los nueve días. La señal de la cruz, el acto de contrición, el Padre nuestro, el Ave María y el Gloria, como los publica Desde la Fe, revista de la Arquidiócesis de México; la oración a la Virgen Desatanudos, como la publica EWTN en español.

Profundizar

¿Cuándo empezar la novena a la Virgen Desatanudos?

2 min de lecturaCualquier día.

Cualquier día. Esta devoción no tiene una fiesta propia en el calendario de la Iglesia: se reza cuando hay un nudo, y es el nudo el que marca la hora. Si la necesidad llegó hoy, empieza hoy.

Si quieres unirte a una fecha, en Buenos Aires la gran fiesta del santuario de San José del Talar es el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, porque ese día de 1996 llegó allí la imagen. Una novena que empieza el 29 de noviembre termina el 7 de diciembre, la víspera.

¿Cuánto tiempo lleva? Entre veinte y treinta minutos al día, porque se reza con el rosario: tres decenas, la consideración del día y dos decenas más, con los misterios del día. Si hoy no te alcanza para un rosario entero, reza una decena con la consideración y la oración a la Virgen Desatanudos: una novena sencilla rezada hasta el final vale más que una completa abandonada al tercer día. El Catecismo llama al rosario “síntesis de todo el Evangelio” (CIC 971).

¿Y si me salto un día? No empieces de nuevo. Reza ese día junto con el siguiente, o añade un día al final. La novena es perseverancia, no una cadena que se rompe.

¿Qué es un nudo? San Ireneo y la fe de María

2 min de lecturaLa imagen del nudo tiene más de dieciocho siglos.

La imagen del nudo tiene más de dieciocho siglos. San Ireneo, obispo de Lyon hacia el año 180, comparó a María con Eva, y el Catecismo recoge sus palabras: “el nudo de la desobediencia de Eva lo desató la obediencia de María” (CIC 494, citando el Concilio Vaticano II, Lumen gentium, n. 56). Lo que Eva ató con su falta de fe, María lo desató con su fe.

La fe de María está en su respuesta al ángel. Así la tradujo Félix Torres Amat en 1823; la copiamos con la ortografía de entonces: «Hé aqui la esclava del Señor: hágase en mí segun tu palabra» (Lc 1,38; Torres Amat, La Sagrada Biblia, Nuevo Testamento, tomo I, Madrid, 1823, p. 134).

El papa Francisco lo explicó en la Plaza de San Pedro el 12 de octubre de 2013. Cuando no escuchamos a Dios y no confiamos en Él, dijo, se forma como un nudo dentro de nosotros, y varios nudos pueden volverse una madeja. Pero para la misericordia de Dios nada es imposible, y María es la madre que, con paciencia y ternura, nos lleva a Dios para que Él desate con su misericordia los nudos del alma. Y añadió: “Todos los nudos del corazón, todos los nudos de la conciencia se pueden deshacer”.

Por eso la novena no empieza por el problema de afuera, sino por el corazón. Muchas veces el primer nudo que se afloja es el propio: dejamos de jalar con fuerza y empezamos a confiar.

Cómo rezar la novena en casa o en grupo

2 min de lecturaUn nudo.

Un nudo. La tentación es traerlo todo al mismo tiempo, pero todo junto no es un nudo, es una maraña. Escoge una situación concreta y ponle nombre: este matrimonio, esta deuda, este hijo, este hábito, esta pelea.

Por la persona, no contra ella. Si el nudo tiene que ver con alguien, reza por esa persona con su nombre, no solo sobre ella. Eso cambia lo que los nueve días hacen en ti.

Sin decidir de antemano cómo se va a soltar. Un nudo se desata por donde cede, no siempre por la punta que tú tienes en la mano. Pide la solución que Dios quiera, no solo la que imaginas.

La cinta. En muchos santuarios de la Virgen Desatanudos, como el de Cancún, la gente deja una cinta blanca con un nudo que representa su problema. Su rector, el P. Luis Pablo Garza, explicó a ACI Prensa que el gesto quiere decir: “ya le entregué mi nudo a la Virgen”. Si quieres, haz lo mismo en casa durante la novena, junto a una imagen de María y una veladora.

En familia o en grupo. Una persona guía: lee la consideración del día y reza la oración a la Virgen Desatanudos; los demás responden las Ave María. Los niños pueden guiar una decena. Y haz lo que está en tus manos: la novena no sustituye la conversación que hace falta, el consejo de un sacerdote ni la ayuda de quien sabe. Si tu nudo es un matrimonio herido, puedes rezar también, en esos días, la oración a Santa Rita de Casia, esposa, madre y viuda.

María intercede, Dios desata: ¿la novena lo resuelve todo?

2 min de lectura

La oración a la Virgen Desatanudos le habla a María con la confianza de un hijo en apuros, y le pide que reciba en sus manos el nudo, que nos libre de las ataduras y confusiones “con que nos hostiga el que es nuestro enemigo” y que desate lo que nos impide unirnos a Dios. Todo eso María lo hace intercediendo ante su Hijo. El Catecismo enseña que su misión de madre “de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo”, y que todo su influjo “brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo” (CIC 970). Por eso la Iglesia la invoca como Abogada, Auxiliadora, Socorro (CIC 969). Ella pide; el que desata es Dios.

El cardenal Mario Poli, arzobispo de Buenos Aires, lo dijo con ternura el día en que se coronó la imagen de San José del Talar: cuando nos ponemos ante ella, la Virgen le pide a su Hijo que escuche a sus hijos, y “no pregunta, solo mira y escucha”.

¿La novena desata cualquier problema? No como una fórmula. Ninguna novena obliga a Dios a resolver un nudo al noveno día, y conviene desconfiar de las versiones que lo prometen o que piden reenviar la oración a cierto número de personas. El Catecismo llama superstición a atribuir la eficacia de la oración a la sola materialidad de las palabras, sin las disposiciones del corazón (CIC 2111). Lo que la novena hace es poner el nudo, cada día, en las manos de Dios por intercesión de María. Lo normal es que el nudo tarde más de nueve días en aflojarse; esta es una devoción de paciencia.

De Augsburgo a Buenos Aires: la historia de la devoción

2 min de lecturaEl cuadro que dio nombre a la devoción está en la iglesia de San Pedro am Perlach, en Augsburgo, en el sur de Alemania.

El cuadro que dio nombre a la devoción está en la iglesia de San Pedro am Perlach, en Augsburgo, en el sur de Alemania. Se pintó hacia el año 1700 y se atribuye al pintor Johann Georg Melchior Schmidtner. María aparece de pie sobre la luna, con el Espíritu Santo sobre ella, mientras desata con calma una cinta llena de nudos: un ángel se la entrega enredada y otro la recibe lisa. Se cuenta que el cuadro nació de la gratitud de una familia de Augsburgo por un matrimonio que estuvo a punto de romperse y se reconcilió, y de ahí viene la costumbre de confiarle a la Desatanudos los matrimonios en crisis. La historia no está documentada en todos sus detalles, pero la devoción no depende de ella: depende de la frase de San Ireneo.

La devoción cruzó el océano gracias a Jorge Mario Bergoglio. Según contó el P. Alejandro Russo, rector de la Catedral de Buenos Aires, la difundía tanto que ponía una estampa de la Virgen Desatanudos en cada carta que escribía. El 8 de diciembre de 1996, por encargo del entonces obispo auxiliar Bergoglio, se entronizó en la parroquia San José del Talar de Buenos Aires una copia pintada por Ana Betta de Berti, y desde ese día miles de peregrinos llegan a ella, según la agencia AICA.

Ya como papa, Francisco la llevó al mundo entero. El 31 de mayo de 2021 cerró en los Jardines Vaticanos el maratón de rosarios por el fin de la pandemia rezando ante una copia del cuadro de Augsburgo. Y el 7 de noviembre de 2021, cuando el cardenal Poli coronó la imagen de San José del Talar, Francisco envió una carta recordando a los peregrinos que llegan a dejar “en sus manos tiernas de Madre los nudos de sus vidas”. Hoy la Virgen Desatanudos tiene templos y capillas en México, Colombia, Perú, Chile, Venezuela, Centroamérica y muchos otros lugares, y su imagen se venera también en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, según ACI Prensa.

Preguntas

¿Cómo se reza la novena a la Virgen Desatanudos?

Durante nueve días seguidos: la señal de la cruz y el acto de contrición, las tres primeras decenas del rosario, la consideración del día, las dos últimas decenas y la oración a la Virgen Desatanudos. Los nueve días completos están en esta página.

¿Cuándo se empieza la novena a la Virgen Desatanudos?

Cualquier día: la devoción no tiene una fiesta propia en el calendario de la Iglesia y se reza cuando hay un nudo que desatar. En Buenos Aires, su santuario de San José del Talar celebra la gran fiesta el 8 de diciembre.

¿Qué pasa si me salto un día de la novena?

No hace falta empezar de nuevo. Reza el día que faltó junto con el siguiente, o añade un día al final. La novena es perseverancia, no una prueba que se pierde por un descuido.

¿Tengo que rezar el rosario completo cada día?

La forma tradicional es con el rosario: tres decenas antes de la consideración y dos después. Si hoy no puedes, reza al menos una decena con la consideración y la oración final: es mejor una novena sencilla rezada hasta el final que una completa abandonada a la mitad.

¿Cuál es la oracion a la virgen desatanudos?

La más difundida empieza “Santa María, llena de la Presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre”, y pide a María que reciba en sus manos nuestro nudo y que desate lo que nos impide unirnos a Dios. Está completa en esta página, como la publica EWTN en español.

¿La novena a la Virgen Desatanudos resuelve cualquier problema?

No como una fórmula: ninguna oración obliga a Dios, y atribuir la eficacia solo a las palabras es superstición (CIC 2111). La novena pone el nudo en manos de Dios por intercesión de María, y Él responde a su modo y a su tiempo. El papa Francisco recordaba que todos los nudos del corazón se pueden deshacer con la misericordia de Dios.