Oración de la mañana

Protección

Oración de la mañana: el Ofrecimiento del día y una oración de protección

El Ofrecimiento de la mañana, una oración corta para pedir la protección de Dios sobre el día y la familia, y cómo reza la Iglesia al amanecer

La oración de la mañana más rezada por los católicos es el Ofrecimiento del día: “Oh Jesús, por medio del Inmaculado Corazón de María, te ofrezco mis oraciones, obras, alegrías y sufrimientos de este día”. Con ella se entrega a Dios el día entero antes de que empiece, y después se le pide protección para uno mismo y para los suyos. En AngelGuard tienes el texto completo, una oración corta de protección, otra por la familia y cómo reza la Iglesia al amanecer.

Oh Jesús, por medio del Inmaculado Corazón de María,

te ofrezco mis oraciones, obras, alegrías y sufrimientos de este día,

en unión con el Santo Sacrificio de la Misa que se celebra en todo el mundo.

Los ofrezco por todas las intenciones de tu Sagrado Corazón:

la salvación de las almas, la reparación de los pecados, y la unión de todos los cristianos.

Amén.

Ofrecimiento de la mañana en el texto aprobado de la app AngelGuard; es la oración diaria que difunde desde 1844 el Apostolado de la Oración, hoy Red Mundial de Oración del Papa.

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Cómo rezar por la mañana al levantarte

2 min de lecturaPara rezar por la mañana basta empezar el día con Dios antes que con cualquier otra cosa: la señal de la cruz, una palabra de gracias, el ofrecimiento del día y una petición de protección.

Para rezar por la mañana basta empezar el día con Dios antes que con cualquier otra cosa: la señal de la cruz, una palabra de gracias, el ofrecimiento del día y una petición de protección. El Catecismo cuenta la oración de la mañana entre los ritmos diarios de oración que la Tradición de la Iglesia propone a los fieles (CIC 2698). Todo cabe en tres minutos.

1. La señal de la cruz. “El cristiano comienza su jornada, sus oraciones y sus acciones con la señal de la cruz”, dice el Catecismo; con ella el bautizado consagra la jornada a la gloria de Dios, y “la señal de la cruz nos fortalece en las tentaciones y en las dificultades” (CIC 2157). Hecha despacio, ya es una oración de protección.

2. Dar gracias. Por la noche que pasó, por despertar, por las personas con las que vas a estar hoy.

3. Ofrecer el día. Es lo que hace el Ofrecimiento de la mañana, la oración del principio de esta página: todo lo que traiga el día, lo bueno y lo difícil, queda en manos de Dios antes de que empiece.

4. Pedir protección. Para ti y para los tuyos: el camino, el trabajo, la escuela, lo que te preocupa de hoy. Muchos añaden aquí la oración al Ángel de la Guarda, que se reza al levantarse y al acostarse.

Los salmos ya rezaban así. En la traducción de Félix Torres Amat (Madrid, 1825), el salmo 5 dice: “Porque a ti enderezaré mi oración: de mañana, oh Señor, oirás mi voz. Al amanecer me pondré en tu presencia, y te contemplaré” (Sal 5,4-5).

El Ofrecimiento de la mañana: de dónde viene y qué significa

2 min de lecturaEl Ofrecimiento de la mañana es la oración diaria del Apostolado de la Oración, que el jesuita François-Xavier Gautrelet fundó en 1844 con un grupo de estudiantes jesuitas en Vals-près-le-Puy, Francia.

El Ofrecimiento de la mañana es la oración diaria del Apostolado de la Oración, que el jesuita François-Xavier Gautrelet fundó en 1844 con un grupo de estudiantes jesuitas en Vals-près-le-Puy, Francia. En 1879, el papa León XIII propuso una intención mensual para que sus miembros la rezaran en su ofrecimiento de la mañana. Hoy esa obra se llama Red Mundial de Oración del Papa y, desde el 17 de noviembre de 2020, es una fundación pontificia confiada a la Compañía de Jesús. Quien reza el Ofrecimiento se une, así, a la intención que el Papa propone cada mes a toda la Iglesia.

Vale la pena leerlo despacio, frase por frase.

“Oh Jesús, por medio del Inmaculado Corazón de María”. Se va a Jesús de la mano de su Madre, como en Caná, donde María le presentó la necesidad de los novios (Jn 2,1-11).

“Te ofrezco mis oraciones, obras, alegrías y sufrimientos de este día”. No se ofrece solo lo bueno: también el cansancio, el tráfico, la preocupación, el dolor. Nada del día queda fuera de Dios.

“En unión con el Santo Sacrificio de la Misa que se celebra en todo el mundo”. La Misa se celebra en todos los rincones de la tierra, a toda hora del día. El ofrecimiento une tu jornada, por pequeña que parezca, al sacrificio de Cristo que la Iglesia ofrece sin descanso.

“Por todas las intenciones de tu Sagrado Corazón”. Se le pide a Jesús que use el día para lo que Él quiere: la salvación de las almas, la reparación de los pecados y la unión de todos los cristianos.

Hay muchas versiones del Ofrecimiento, y algunas nombran expresamente las intenciones del Papa para el mes. La de esta página es la que se reza en la app AngelGuard. Si en tu parroquia o en tu casa aprendiste otra, sigue rezando la tuya.

Oración de la mañana corta para pedir protección

2 min de lecturaPara las mañanas sin tiempo, esta es una oración de la mañana corta para pedir la protección de Dios sobre ti y sobre los tuyos.

Para las mañanas sin tiempo, esta es una oración de la mañana corta para pedir la protección de Dios sobre ti y sobre los tuyos. Se puede decir todavía en la cama, mientras te arreglas o en la puerta de la casa antes de salir.

Señor, este día es tuyo antes que mío.

Gracias por la noche que pasó y por la luz de hoy.

Cuídame a mí y a los que amo, en el cuerpo y en el alma:

en el camino, en el trabajo, en la escuela y en la casa.

Líbranos del pecado y de todo mal,

y que tus ángeles nos guarden en todos nuestros caminos.

Amén.

Su última petición sale del salmo 91, que en la Vulgata es el 90: “Porque él mandó a sus ángeles que cuidasen de ti: los cuales te guardarán en cuantos pasos dieres” (Sal 90,11, en la traducción de Torres Amat). Puedes rezar el salmo completo en la página del Salmo 91. Y el salmo 121 termina con una promesa para la puerta de la casa: “El Señor te guardará en todos los pasos de tu vida, desde ahora y para siempre” (Sal 120,8), completo en la página del Salmo 121.

Oración de la mañana por la familia

2 min de lecturaMuchos papás y mamás rezan por su familia en la mañana, justo cuando cada uno sale por su lado: a la escuela, al trabajo, a la calle.

Muchos papás y mamás rezan por su familia en la mañana, justo cuando cada uno sale por su lado: a la escuela, al trabajo, a la calle. Vale la pena hacerlo por nombre, uno por uno, aunque solo haya tiempo para los nombres.

Señor, esta mañana pongo a mi familia en tus manos:

N., N. y N.

Acompaña a cada uno en lo que le toca hoy.

Cuídalos en el camino, en la escuela y en el trabajo.

Dales paciencia entre ellos y honradez con todos.

Que tus ángeles los guarden en todos sus caminos,

y que esta noche volvamos a encontrarnos en casa, sanos y en paz.

Amén.

La familia, enseña el Catecismo, es “el primer lugar de la educación en la oración”, y para los niños pequeños la oración diaria en familia es el primer testimonio de la memoria viva de la Iglesia (CIC 2685). Si los hijos ven que en casa se reza al empezar el día, lo aprenden para siempre. En muchas casas latinoamericanas hay un gesto que lo dice sin palabras: el papá o la mamá que, antes de que los hijos salgan, les da la bendición y les hace la señal de la cruz en la frente.

Cómo dar gracias a Dios por la mañana

2 min de lecturaPara dar gracias a Dios en la mañana no hacen falta palabras especiales: basta reconocer, antes de pedir nada, que el día es un regalo.

Para dar gracias a Dios en la mañana no hacen falta palabras especiales: basta reconocer, antes de pedir nada, que el día es un regalo. Así está hecha la oración de la mañana de la Iglesia, los Laudes de la Liturgia de las Horas. La primera oración del día se abre con el versículo del salmo 51 que en la traducción de Torres Amat dice: “Oh Señor, tú abrirás mis labios; y publicará mi boca tus alabanzas” (Sal 50,17; puedes leerlo entero en la página del Salmo 51). Y el centro de los Laudes es el cántico de Zacarías, que canta al Sol que viene de lo alto “para alumbrar a los que yacen en las tinieblas y en la sombra de la muerte: para enderezar nuestros pasos por el camino de la paz” (Lc 1,79, traducción de Torres Amat).

La Ordenación general de la Liturgia de las Horas explica que los Laudes están pensados para santificar la mañana y recuerdan la resurrección de Jesús, la luz verdadera. Cita a san Basilio Magno, que pedía consagrar a Dios los primeros movimientos del alma, antes de cualquier otra ocupación, y que apoyaba ese consejo precisamente en el salmo 5 (Ordenación general, 38).

Esta oración de gracias se puede rezar al abrir la ventana o con el primer café:

Gracias, Señor, por la noche que terminó

y por este día nuevo que me regalas.

Gracias por la vida, por el aire, por mi casa

y por las personas que voy a ver hoy.

Gracias por tu misericordia, que es nueva cada mañana.

Abre mis labios para alabarte

y guía mis pasos por el camino de la paz.

Amén.

La línea de la misericordia “nueva cada mañana” viene del libro de las Lamentaciones (Lam 3,22-23), escrito en tiempos de desastre: incluso en las mañanas más duras hay algo que agradecer.

¿Cuál es la oración de la mañana más poderosa?

2 min de lecturaLa oración de la mañana más poderosa es la que pone el día entero en manos de Dios: su fuerza no está en unas palabras exactas, sino en el Dios al que se dirige y en el corazón que se confía a Él.

La oración de la mañana más poderosa es la que pone el día entero en manos de Dios: su fuerza no está en unas palabras exactas, sino en el Dios al que se dirige y en el corazón que se confía a Él. Por eso el Catecismo advierte que atribuir la eficacia de una oración a su sola materialidad, sin las disposiciones del corazón, sería superstición (CIC 2111). Si lo que se busca es la oración más completa para empezar el día, la respuesta de la Iglesia es el Padre Nuestro, que, con palabras de Tertuliano que recoge el Catecismo, es “el resumen de todo el Evangelio” (CIC 2761).

El Padre Nuestro pide todo lo que un día necesita: que se haga la voluntad de Dios, el pan de hoy, el perdón, la fuerza en la tentación y, al final, la protección: “líbranos del mal”. El Catecismo explica que en esa última petición pedimos ser liberados “de todos los males, presentes, pasados y futuros” de los que el Maligno es autor o instigador (CIC 2854). Toda oración de protección por la mañana es, en el fondo, una manera más larga de decir esa línea. Con el Ofrecimiento al principio y el Padre Nuestro al final, la mañana queda entera en manos de Dios.

Preguntas

¿Qué es el Ofrecimiento de la mañana?

Una oración breve con la que se ofrece a Jesús, por medio del Corazón de María, todo lo que traerá el día: oraciones, trabajo, alegrías y sufrimientos, en unión con la Misa que se celebra en todo el mundo. La difunde desde 1844 el Apostolado de la Oración, hoy Red Mundial de Oración del Papa.

¿Cuál es la mejor oración para empezar el día?

La señal de la cruz, el Ofrecimiento de la mañana y el Padre Nuestro, que el Catecismo llama “el resumen de todo el Evangelio” (CIC 2761). Si quieres añadir una petición por tu día y tu familia, la oración corta de protección de esta página cabe en un minuto.

¿Cuánto tiempo debe durar la oración de la mañana?

No hay una medida fija. Las oraciones de esta página toman unos tres minutos, y es mejor una oración breve rezada todos los días que una larga de vez en cuando. Si tienes más tiempo, puedes rezar los Laudes de la Liturgia de las Horas o leer el Evangelio del día.

¿Cómo pedirle a Dios protección por la mañana?

Primero ofrécele el día; después pídele con tus palabras que te cuide a ti y a los tuyos en lo concreto de hoy: el camino, el trabajo, la escuela, lo que te preocupa. Puedes terminar pidiendo la compañía de tu ángel de la guarda y rezando el Padre Nuestro, que acaba con “líbranos del mal”.

¿Por qué rezar antes de ver el celular?

Porque lo primero que entra en la cabeza al despertar suele marcar el tono del día. San Basilio Magno ya aconsejaba consagrar a Dios los primeros movimientos del alma, antes de cualquier otra ocupación. Rezar antes de abrir las noticias o los mensajes es una manera sencilla de poner el día en manos de Dios antes que en las del mundo.