Oración para dormir

Protección

Oración para dormir en paz: con Dios, la Virgen y el ángel de la guarda

Una oración para dormir tranquilo y protegido, cómo reza la Iglesia antes del descanso, qué rezar cuando no llega el sueño y salmos para la noche

Una oración para dormir en paz puede ser muy corta: “En tus manos, Señor, pongo mi vida y mi sueño. Dame una noche tranquila y despiértame mañana con ganas de servirte. Amén.” Antes de dormir se dan gracias por el día, se pide perdón y se deja en manos de Dios lo que preocupa, como hace la Iglesia cada noche en Completas. En AngelGuard tienes la oración completa, qué rezar cuando no llega el sueño, salmos para la noche y una oración para los niños.

Señor Jesús, ya es de noche,

y antes de dormir quiero estar un momento contigo.

Te doy gracias por este día, por lo bueno que me diste

y por todo lo que me sostuvo aunque yo no lo viera.

Mira con misericordia lo que hice mal

y lo que dejé sin hacer, y perdóname.

Te entrego lo que me quita la paz:

los pendientes, las cuentas, la salud, a los míos.

Tú no duermes ni te cansas:

guarda esta casa mientras descansamos,

cuida a mi familia, a los que están lejos

y a los que esta noche no pueden dormir.

Que tu ángel me acompañe

y que ningún miedo me quite el descanso.

Virgen María, Madre mía, cúbreme con tu manto.

En tus manos, Señor, pongo mi vida y mi sueño.

Dame una noche tranquila

y despiértame mañana con ganas de servirte.

Amén.

Texto AngelGuard: una oración de la noche dirigida a Jesús, que termina con las palabras de entrega que la Iglesia reza en Completas.

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Cómo rezar antes de dormir

2 min de lecturaPara rezar antes de dormir no hace falta mucho tiempo: dar gracias por el día, mirarlo con Dios, pedir perdón y dejar en sus manos lo que preocupa.

Para rezar antes de dormir no hace falta mucho tiempo: dar gracias por el día, mirarlo con Dios, pedir perdón y dejar en sus manos lo que preocupa. Son cuatro pasos que caben en cinco minutos, de rodillas junto a la cama o ya acostado con la luz apagada.

1. Dar gracias. Empieza por lo bueno: una comida, una llamada, un problema que se resolvió, alguien que te ayudó. Quien agradece antes de dormir se acuesta con el corazón más ligero.

2. Revisar el día con Dios. La Iglesia aconseja hacer un breve examen de conciencia al empezar su oración de la noche (Ordenación general de la Liturgia de las Horas, 86). Pregúntate con calma: ¿dónde amé hoy?, ¿dónde le fallé a Dios, a los demás o a mí mismo? No es un tribunal: es una conversación con Quien ya lo sabe todo y te sigue queriendo.

3. Pedir perdón. Dilo con sencillez: “Señor, perdóname”, o reza un acto de contrición. Si te pesa algo grave, proponte confesarte pronto, y duerme en paz con esa decisión tomada.

4. Entregar. Lo pendiente, las personas que te preocupan, lo que viene mañana: ponlo en manos de Dios. Las palabras más antiguas para hacerlo son las del salmo 31, que en la Vulgata es el 30. En la traducción de Félix Torres Amat (Madrid, 1825) dicen: “En tus manos encomendaré mi espíritu: tú me has redimido, oh Señor Dios de la verdad” (Sal 30,6). Jesús las hizo suyas en la cruz (Lc 23,46), y la Iglesia las repite cada noche.

La oración del principio de esta página sigue ese mismo camino. Y si te quedas dormido a la mitad, no te preocupes: Dios no cuenta las palabras.

Completas: así termina el día la Iglesia

2 min de lecturaLa Iglesia no se va a dormir sin rezar.

La Iglesia no se va a dormir sin rezar. Cada noche, sacerdotes, religiosos y muchos laicos rezan Completas, la última hora de la Liturgia de las Horas, que se reza antes del descanso aunque ya sea pasada la medianoche (Ordenación general, 84). Su orden es un buen modelo para la oración personal de la noche: empieza pidiendo la ayuda de Dios; sigue un examen de conciencia (n. 86); vienen después salmos de confianza, que el sábado en la noche son el 4 y el 134 (133 en la Vulgata) y el domingo en la noche el 91 (90), el salmo de la protección (n. 88); luego una lectura breve y el responsorio “En tus manos” (n. 89).

El momento culminante es el cántico de Simeón, el anciano que tuvo en brazos al niño Jesús en el Templo y pudo decir que ya se podía ir en paz (n. 89). En la traducción de Torres Amat dice así:

Ahora, Señor, [ahora sí que] sacas en paz de este mundo a tu siervo, según tu promesa;

porque ya mis ojos han visto al Salvador que nos has dado:

al cual tienes destinado para que, expuesto a la vista de todos los pueblos,

sea luz [brillante] que ilumine a los gentiles, y la gloria de tu pueblo de Israel.

Es Lucas 2,29-32, en el Nuevo Testamento de Félix Torres Amat (Madrid, 1823); entre corchetes, las palabras que él añadió para aclarar el sentido. Su antífona latina es una de las oraciones más bellas para dormir: “Salva nos, Domine, vigilantes, custodi nos dormientes, ut vigilemus cum Christo et requiescamus in pace”, que quiere decir: sálvanos, Señor, despiertos; guárdanos dormidos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Después, la bendición final pide al Señor una noche tranquila (n. 91), y Completas termina con una antífona a la Virgen María (n. 92): la más conocida es la Salve, y en el tiempo de Pascua, el Regina caeli.

Esta página toma de Completas solo lo que ayuda a dormir en paz. La oración de la noche entera, con su examen, sus salmos y su lectura, merece su propio tiempo.

Qué rezar cuando no puedes dormir

2 min de lecturaCuando no puedes dormir, no pelees con el sueño: convierte el rato despierto en oración, despacio y con pocas palabras.

Cuando no puedes dormir, no pelees con el sueño: convierte el rato despierto en oración, despacio y con pocas palabras. La noche lo agranda todo. Lo que de día parecía pequeño, a las tres de la mañana parece enorme: los hijos, las deudas, una conversación que quedó mal, un resultado del médico, el trabajo de mañana. Si la ansiedad te visita de noche, no eres el único, y Dios no se cansa de que vuelvas a Él cada vez.

Jesús conocía ese peso. Enseñó a no angustiarse por el día de mañana, porque a cada día le basta su propio afán (Mt 6,34), e invitó a los cansados y agobiados a ir a Él para encontrar descanso (Mt 11,28). El salmo 121 lo dice de un modo que consuela en la madrugada: “No por cierto, no se adormecerá, ni dormirá el que guarda a Israel” (Sal 120,4, traducción de Torres Amat). Si tú no puedes dormir, Él tampoco duerme: está despierto a tu lado.

Algunas cosas ayudan. Reza despacio. Un Ave María muy lento, un rosario rezado a oscuras, o la invocación que el Catecismo llama la formulación más habitual de la oración a Jesús, “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de nosotros, pecadores” (CIC 2667), repetida al ritmo de la respiración. Escribe lo que te preocupa en un papel y dile a Dios: “Mañana lo vemos juntos; ahora déjame descansar”. No mires el reloj a cada rato.

Esta oración es para las noches largas:

Señor, ya es muy tarde y no puedo dormir.

Tú estás despierto conmigo; no estoy solo.

Aquí te dejo lo que me da vueltas en la cabeza:

lo que no pude resolver hoy,

lo que me asusta de mañana,

las personas que me preocupan.

Tómalo Tú, que puedes más que yo.

Calma mi respiración y aquieta mi mente.

Si me quedo despierto, que sea para estar contigo;

si me llega el sueño, que descanse en tu paz.

Jesús, en ti confío.

Amén.

La oración calma, pero no sustituye el cuidado de la salud. Si el insomnio dura semanas, o si la angustia no se va y empieza a pesar en todo el día, habla también con un médico. El Catecismo recuerda que la vida y la salud física son bienes preciosos confiados por Dios, y que debemos cuidarlos con sensatez (CIC 2288). Rezar y atenderse no son caminos opuestos.

Salmos para dormir tranquilo y protegido

2 min de lecturaEl salmo para dormir tranquilo por excelencia es el 4, que la Iglesia reza en Completas y que termina con una promesa para decir ya acostado.

El salmo para dormir tranquilo por excelencia es el 4, que la Iglesia reza en Completas y que termina con una promesa para decir ya acostado. Junto a él, el 91, el 121, el 23 y el 31 acompañan las noches de los creyentes desde hace siglos. Estos son sus versos en la traducción de Félix Torres Amat, que sigue la numeración de la Vulgata (entre paréntesis, la de las Biblias de hoy); entre corchetes, las palabras que él añadió para aclarar el sentido.

Salmo 4, para quedarse dormido. “Mas yo, [Dios mío], dormiré en paz, y descansaré [en tus promesas]: porque tú, oh Señor, solo tú has asegurado mi esperanza” (Sal 4,9-10).

Salmo 90 (91), el salmo de la protección. Es el de las Completas del domingo y el preferido de quien tiene miedo de noche: “Su verdad te cercará como escudo: no temerás terrores nocturnos” (Sal 90,5). Está completo en la página del Salmo 91.

Salmo 120 (121), el guardián que no duerme. “El Señor es el que te custodia: el Señor está a tu lado para defenderte” (Sal 120,5). Puedes rezarlo entero en la página del Salmo 121.

Salmo 22 (23), el buen pastor. “Aunque caminase yo por medio de la sombra de la muerte, no temeré ningún desastre; porque tú estás conmigo” (Sal 22,4). Muchas mamás lo rezan con los hijos pequeños; está en la página del Salmo 23.

Salmo 30 (31), la entrega. “En tus manos encomendaré mi espíritu” (Sal 30,6), el verso que la Iglesia repite cada noche.

No hace falta rezarlos todos. Escoge un verso y repítelo despacio hasta que llegue el sueño: es una manera muy sencilla de quedarse dormido rezando.

Dormir protegido: el ángel de la guarda, san Miguel y la Virgen

2 min de lecturaPara dormir protegido, la tradición católica no ofrece amuletos, sino compañía: la de Dios, la de la Virgen y la de los ángeles.

Para dormir protegido, la tradición católica no ofrece amuletos, sino compañía: la de Dios, la de la Virgen y la de los ángeles. La Iglesia enseña que, desde el comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada de la custodia y de la intercesión de los ángeles (CIC 336). Por eso tantos rezan antes de dormir la oración al Ángel de la Guarda, la que pide “no me desampares ni de noche ni de día”, y la oración a San Miguel Arcángel cuando la noche trae miedo o pesadillas.

El miedo a la noche es muy antiguo, y la Biblia no lo desprecia: lo pone en manos de Dios, como hace el salmo 91. Lo que la fe pide evitar es la superstición. Ningún objeto, rito o fórmula protege por sí mismo, y el Catecismo llama superstición a atribuir a ciertas prácticas una importancia de algún modo mágica (CIC 2111). Los sacramentales, como el agua bendita o un crucifijo junto a la cama, no son talismanes: por la oración de la Iglesia preparan a recibir la gracia y disponen a cooperar con ella (CIC 1670).

Y está la Virgen. Completas termina siempre con ella, y una de las oraciones marianas más antiguas que se conocen es, precisamente, una oración de protección. El Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica la publica así:

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios;

no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades;

antes bien, líbranos siempre de todo peligro,

¡Oh Virgen gloriosa y bendita!

Es el Sub tuum praesidium, en el texto del Compendio del Catecismo (2005, Apéndice). Desde la Fe, la revista de la Arquidiócesis de México, recoge entre las oraciones que hay que enseñar a los niños el “Ángel de mi guarda” con un final muy sencillo para la hora de acostarse: “Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la Virgen María y el Espíritu Santo”.

Oración para dormir para niños

2 min de lecturaUna oración para dormir para niños tiene que ser corta, con sus propias palabras y de todas las noches.

Una oración para dormir para niños tiene que ser corta, con sus propias palabras y de todas las noches. La familia, dice el Catecismo, es el primer lugar de la educación en la oración, y para los niños pequeños la oración diaria en familia es el primer testimonio de la memoria viva de la Iglesia (CIC 2685).

Una forma sencilla: siéntate en la orilla de su cama, apaga la luz grande, recen juntos un Ave María o el “Ángel de mi guarda”, deja que el niño le dé gracias a Dios por algo de su día y termina haciéndole la señal de la cruz en la frente. Esa bendición sin palabras la va a recordar toda la vida.

Esta oración está escrita para que la digan ellos:

Jesús, gracias por este día,

por mi familia y por mis amigos,

y por todo lo bonito que pasó hoy.

Perdóname si hoy me porté mal.

Cuida a mi papá, a mi mamá

y a todos los que quiero.

Que mi ángel de la guarda se quede conmigo toda la noche.

Virgen María, cuídame con tu manto.

Amén.

Deja que añadan lo que quieran: el abuelo enfermo, el amigo de la escuela, la mascota. Así rezan los niños, y a Dios le gusta. Si tienen miedo a la oscuridad, recuérdales que Jesús está con ellos también de noche y que su ángel de la guarda no se va.

Preguntas

¿Qué decirle a Dios antes de dormir?

Lo que tengas en el corazón, con tus palabras: gracias por el día, perdón por lo que hiciste mal y la entrega de lo que te preocupa. Si no sabes cómo empezar, la Iglesia te presta una frase que reza cada noche, la del salmo 31: “En tus manos encomendaré mi espíritu” (Sal 30,6, traducción de Torres Amat). Dicha despacio, ya es una oración completa.

¿Existe una oración para dormir rápido?

Ninguna oración funciona como una pastilla para dormir, y conviene desconfiar de quien lo promete. Pero rezar sí ayuda a calmar la mente: en lugar de darle vueltas a los problemas, se los entregas a Dios. Escoge una frase corta, como “Jesús, en ti confío”, y repítela al ritmo de la respiración hasta que llegue el sueño.

¿Qué rezar si no puedo dormir?

No pelees con el sueño: haz del rato despierto un tiempo de oración. Reza muy despacio un Ave María o un rosario, repite un verso de un salmo o conversa con Dios sobre lo que te quita el sueño. El salmo 121 recuerda que el que te guarda no duerme. Si el insomnio dura semanas o viene con mucha angustia, habla también con un médico.

¿Cuál es el salmo para dormir tranquilo y protegido?

El salmo 4 (“dormiré en paz”), que la Iglesia reza en Completas, y el 91, el salmo de la protección, que se reza en las Completas del domingo. También el 121 (“no se adormecerá, ni dormirá el que guarda a Israel”) y el 23, el del buen pastor. Escoge uno y rézalo despacio, ya acostado.

¿Qué oración rezar con los niños antes de dormir?

La más tradicional es la del ángel de la guarda: “Ángel de mi guarda, dulce compañía”. Pueden rezar también un Ave María juntos, dejar que el niño dé gracias por su día con sus palabras y terminar con la señal de la cruz en su frente. Lo importante es que sea sencillo y de todas las noches.

¿Hay una oración para dormir y alejar lo malo?

La oración católica no da órdenes al mal: le pide a Dios que nos guarde. Antes de dormir puedes pedirle que proteja tu casa y a los tuyos, rezar el salmo 91 y la oración a San Miguel Arcángel, y encomendarte a la Virgen con el “Bajo tu amparo”. La paz no depende de una fórmula, sino de ponerte en manos de Dios.