Oración a San Antonio de Padua

Oración

Oración a San Antonio de Padua para las cosas perdidas y toda necesidad

«Si buscas milagros», la oración que los frailes de Padua recomiendan para encontrar lo perdido, los trece martes, el 13 de junio, la costumbre de pedirle novio y quién fue el santo de Lisboa y de Padua

La oración más antigua a San Antonio es «Si buscas milagros», un himno escrito en 1233, dos años después de su muerte, que los frailes de la Basílica de Padua recomiendan para encontrar las cosas perdidas, las materiales y las del alma. San Antonio de Padua, nacido en Lisboa hacia 1195, es el santo de lo perdido, de los pobres y, en la piedad popular, de quien busca pareja; su fiesta es el 13 de junio. En AngelGuard tienes la oración completa, los trece martes y lo que enseña la Iglesia sobre pedir su ayuda.

Si buscas milagros

mira la muerte, el error, la calamidad y el demonio puestos en fuga;

he aquí que los enfermos se sanan.

El mar se calma, las cadenas se rompen;

los jóvenes y los viejos piden y encuentran la salud y las cosas perdidas.

Se alejan los peligros, desaparecen las necesidades:

Que lo digan los que han experimentado la protección del Santo de Padua.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Amén.

Si quaeris (“Si buscas”), responsorio de fray Julián de Espira (1233), en la versión que ACI Prensa publica como la que recomiendan los frailes de la Basílica de San Antonio de Padua; oración tradicional.

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«Si buscas milagros»: la oración de Padua, frase por frase

2 min de lecturaLa oración de arriba es el Si quaeris, “Si buscas”: un himno que el fraile franciscano Julián de Espira compuso en 1233, dos años después de la muerte de San Antonio, para el oficio rimado en su honor.

La oración de arriba es el Si quaeris, “Si buscas”: un himno que el fraile franciscano Julián de Espira compuso en 1233, dos años después de la muerte de San Antonio, para el oficio rimado en su honor. Los franciscanos de la Basílica de San Antonio, en Padua, donde está su sepulcro, explican que es la oración que “tradicionalmente se reza con la esperanza de encontrar las cosas perdidas”, y que no se refiere solo a cosas materiales, sino también espirituales. Se reza en la Basílica y, todos los martes, en muchas iglesias del mundo, según publica ACI Prensa.

“Si buscas milagros, mira…” El himno no promete: muestra. Enumera lo que la gente de Padua vio después de la muerte del santo: la muerte y el error que retroceden, enfermos que sanan, cadenas que se rompen, cosas perdidas que aparecen. Pero el que obra es Dios. Los santos “no dejan de interceder por nosotros ante el Padre”, y lo hacen “por medio del único mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús” (CIC 956).

“Los jóvenes y los viejos piden y encuentran la salud y las cosas perdidas”. Es la línea que, desde el siglo XIII, une a San Antonio con lo perdido. Lo perdido puede ser una llave o un documento, y también la fe, la paz o una persona que se alejó.

“Que lo digan los que han experimentado la protección del Santo de Padua”. En medio del himno aparecen los testigos: la gente que vio lo que Dios hizo por la intercesión de Antonio. Y al final, como tantos himnos cristianos, la alabanza no se queda en el santo: “Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”.

En muchos devocionarios de América Latina se reza otra versión, en verso, que empieza «Si buscas milagros, mira: / Muerte y error desterrados» y que a veces se titula “responsorio de San Buenaventura”. Es el mismo himno en una traducción antigua y rimada. Reza la que sepas de memoria: las dos dicen lo mismo.

Oración a San Antonio para encontrar cosas perdidas

2 min de lectura¿Por qué se le pide a San Antonio lo que se perdió?

¿Por qué se le pide a San Antonio lo que se perdió? Además del himno, la tradición franciscana cuenta un episodio de su vida. Antonio tenía un salterio, un libro de los Salmos lleno de sus notas para enseñar; antes de la imprenta, un libro así no se podía reponer. Un novicio que dejó la comunidad se lo llevó. Antonio rezó para que apareciera, y el novicio volvió arrepentido: devolvió el libro y regresó él mismo. Lo que se encontró no fue solo un libro, sino una persona.

Jesús contó la historia de una mujer que pierde una moneda. Así la tradujo Félix Torres Amat en 1823; la copiamos con la ortografía de entonces: «¿qué muger teniendo diez dracmas ó reales de plata, si pierde una, no enciende luz y barre bien la casa, y lo registra todo, hasta dar con ella?» (Lc 15,8; Torres Amat, La Sagrada Biblia, Nuevo Testamento, tomo I, Madrid, 1823, p. 185; en cursiva, las palabras que añade el traductor). Cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas para alegrarse con ellas, «porque ya he hallado la dracma que habia perdido» (Lc 15,9). Nada es demasiado pequeño para contárselo a Dios, y barrer la casa sigue siendo parte de la oración.

Puedes rezar el «Si buscas milagros» de arriba, o esta oración breve, diciendo lo que perdiste:

Señor, Tú conoces cada cosa y cada persona,

y nada se pierde delante de Ti.

Por intercesión de San Antonio,

ayúdame a encontrar lo que perdí.

Calma mi prisa y aclara mi memoria.

Y si no aparece, dame paz,

y no me dejes perder lo que más importa:

tu amistad.

Amén.

Esta oración es un texto de AngelGuard. Mucha gente, en el apuro, solo dice: “San Antonio, ayúdame a encontrarlo”. Está bien así: a los amigos se les habla con pocas palabras. Y después, a revisar otra vez el bolsillo del abrigo.

San Antonio y el novio: la imagen de cabeza, con cariño

3 min de lecturaEn México, en Colombia, en Perú y en toda la región, San Antonio es el santo al que se le pide novio, novia o un buen matrimonio.

En México, en Colombia, en Perú y en toda la región, San Antonio es el santo al que se le pide novio, novia o un buen matrimonio. Nadie sabe bien cómo nació esa fama. Una leyenda antigua, que repiten los franciscanos, cuenta que ayudó a una joven pobre a reunir la dote que necesitaba para poder casarse.

Con la fama llegaron las costumbres. Hay quien pone la imagen de cabeza, le quita al Niño Jesús de los brazos o la mete en un vaso de agua “hasta que llegue el novio”. Casi siempre se hace entre risas, como quien le insiste a un amigo de mucha confianza, y detrás hay algo muy bonito: la certeza de que San Antonio es de la familia y de que se le puede hablar con esa familiaridad.

Es una costumbre popular, no una práctica que enseñe la Iglesia, y se vive bien con fe si se recuerdan dos cosas. La primera: el cariño que le damos a una imagen va a la persona que representa; como dice el Catecismo, “el que venera una imagen, venera al que en ella está representado” (CIC 2132). Por eso a San Antonio se le trata como a un amigo querido. La segunda: lo que pedimos no depende de la posición de la imagen ni del gesto, sino de la oración confiada y de la voluntad de Dios (CIC 2111). Así que, si en tu casa está de cabeza, puedes enderezarlo, devolverle al Niño a sus brazos y pedirle lo mismo con la oración de más abajo. Él va a seguir rezando contigo.

Otra cosa son los textos que prometen “amarrar” a una persona o hacer que alguien vuelva a la fuerza. Eso ya no es devoción: el amor solo es amor si es libre, y el Catecismo llama gravemente contrarias a la religión las prácticas con las que se pretende “obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo” (CIC 2117). A San Antonio se le pide lo bueno: alguien que te ame de verdad, y a quien tú sepas amar.

Señor Dios, autor del amor,

Tú conoces el deseo de mi corazón de formar una familia.

Por intercesión de San Antonio,

pon en mi camino a alguien que te ame

y a quien yo pueda amar con respeto y alegría.

Mientras espero, hazme una persona mejor,

capaz de dar y de recibir amor.

Y si tu llamado es otro, dame paz para recibirlo.

Amén.

Esta oración es un texto de AngelGuard. Rezar así no reemplaza salir, conocer gente y participar en tu comunidad; le pide a Dios que ese camino sea bueno. El Catecismo recuerda que el autor del matrimonio es Dios mismo (CIC 1603).

Los trece martes y el 13 de junio

2 min de lecturaEl martes es el día de San Antonio.

El martes es el día de San Antonio. Según la tradición, fue sepultado un martes y ese día se contaron muchos milagros en su sepulcro de Padua, y desde entonces los fieles empezaron a honrarlo los martes: primero nueve martes seguidos, después trece, en recuerdo del 13 de junio, el día de su muerte.

Los trece martes son trece semanas seguidas de oración. ACI Prensa publica una forma tradicional: cada martes se empieza con la señal de la cruz y el acto de contrición; se reza una oración inicial a San Antonio y la oración del martes que corresponde, cada una dedicada a una virtud (la caridad, el gozo espiritual, la paz, la paciencia, la bondad, la mansedumbre, la fe…); se reza un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria, y se termina con el responsorio «Si buscas milagros» y una oración final. Se pueden empezar en cualquier época del año.

Fíjate en lo que piden: trece virtudes, no trece favores. Y la oración inicial de esa devoción pide que, si la gracia que se busca no conviene, el santo alcance de Dios “una perfecta conformidad en el divino beneplácito”, es decir, la paz de aceptar su voluntad. Es una buena escuela para cualquier petición.

El 13 de junio es su fiesta, el día en que murió en 1231. En muchas parroquias se bendice y se reparte ese día el pan de San Antonio, y las limosnas del “pan de los pobres” sostienen obras de caridad. Es un signo hermoso: Dios provee, y nosotros compartimos. San Antonio predicaba a los ricos que hicieran amigos entre los pobres y los recibieran en su casa, como recordó el papa Benedicto XVI en su catequesis sobre el santo.

¿Quién fue San Antonio de Padua?

2 min de lecturaNo era de Padua.

No era de Padua. Nació en Lisboa, en una familia noble, hacia 1195, y lo bautizaron con el nombre de Fernando; por eso en Portugal lo llaman San Antonio de Lisboa. Entró con los canónigos regulares de San Agustín, primero en el monasterio de San Vicente, en Lisboa, y después en el de la Santa Cruz, en Coimbra, donde estudió a fondo la Biblia y a los Padres de la Iglesia. Así lo resumió el papa Benedicto XVI en su catequesis del 10 de febrero de 2010.

En 1220 llegaron a Coimbra las reliquias de los primeros cinco misioneros franciscanos martirizados en Marruecos. Fernando quiso seguir su ejemplo: se hizo fraile menor, tomó el nombre de Antonio y partió a Marruecos. Una enfermedad lo obligó a volver, y en 1221 participó en Asís en el Capítulo de las Esteras, donde conoció a San Francisco. Vivió retirado en un convento cerca de Forlì hasta que, en una ordenación sacerdotal, lo invitaron a predicar sin preparación, y todos descubrieron al gran predicador que era.

Predicó en Italia y en Francia, y fue uno de los primeros maestros de teología de los franciscanos, con la bendición de San Francisco, que le escribió: “Me agrada que enseñes teología a los frailes”. Murió a las puertas de Padua el 13 de junio de 1231, muy joven. El papa Gregorio IX, que después de oírlo predicar lo había llamado “Arca del Testamento”, lo canonizó en 1232, menos de un año después. En 1946, el papa Pío XII lo declaró Doctor de la Iglesia, con el título de Doctor evangélico.

Sus imágenes lo muestran con el lirio, signo de su pureza, y con el Niño Jesús en los brazos, por una aparición que cuentan algunas fuentes antiguas. Y sus sermones dejan una frase que cabe en cualquier oración: “La caridad es el alma de la fe, hace que esté viva; sin el amor, la fe muere”.

¿Hay una oración a San Antonio que nunca falla?

2 min de lecturaNo como una fórmula.

No como una fórmula. Circulan oraciones a San Antonio con títulos como “infalible” o “eficaz”, y muchas son buenas oraciones: el título expresa la confianza de quien las reza, no una garantía. Ninguna oración obliga a Dios, y el Catecismo llama superstición a atribuir la eficacia de las oraciones “a la sola materialidad” de sus palabras, sin las disposiciones del corazón (CIC 2111).

¿Cuál es la oración más poderosa a San Antonio? La que le rezas con fe, con tus palabras o con las de la Iglesia, y con el corazón dispuesto a recibir la respuesta de Dios. El «Si buscas milagros» de arriba tiene ocho siglos de oración detrás; los trece martes, la constancia de muchas generaciones. Pero su fuerza no está en el número de veces ni en reenviarlas a nadie.

Lo que no falla es más grande: Dios escucha toda oración, y la intercesión de un santo nunca se pierde, aunque la respuesta no sea la que esperabas. El Catecismo recuerda que nuestro Padre sabe lo que nos hace falta antes de que se lo pidamos (CIC 2736). Si la llave no aparece, que aparezca la paz; si el novio tarda, que no se apague tu alegría. Y si lo que pesa es un caso que parece imposible, la Iglesia acude también a Santa Rita de Casia y a San Judas Tadeo.

Preguntas

¿Cuál es la oración a San Antonio para encontrar cosas perdidas?

La más antigua es «Si buscas milagros», el himno de 1233 que los frailes de la Basílica de Padua recomiendan para encontrar lo perdido; está completa al inicio de esta página. También puedes decir con sencillez: “San Antonio, ayúdame a encontrar lo que perdí; y si no aparece, dame paz”.

¿Qué son los trece martes de San Antonio?

Trece semanas seguidas de oración en su honor. Cada martes se reza una oración inicial, la oración del martes que corresponde, dedicada a una virtud, un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria, y se termina con el responsorio «Si buscas milagros». La devoción del martes recuerda que fue sepultado en martes.

¿Por qué ponen a San Antonio de cabeza?

Es una costumbre popular de quien le pide novio o novia, casi siempre hecha con humor, como quien le insiste a un amigo. No la enseña la Iglesia: lo que pedimos no depende del gesto, sino de la oración confiada y de la voluntad de Dios (CIC 2111). Puedes pedirle lo mismo con la imagen en su lugar y una oración sencilla.

¿Cuándo es el día de San Antonio de Padua?

El 13 de junio, día de su muerte en 1231, a las puertas de Padua. En muchas parroquias se bendice ese día el pan de San Antonio, que se reparte a los fieles.

¿Hay una oracion a san antonio que nunca falla?

No como una fórmula: los títulos “infalible” o “eficaz” expresan confianza, no una garantía, y ninguna oración obliga a Dios; atribuir su eficacia solo a las palabras es superstición (CIC 2111). Lo que nunca falla es que Dios escucha siempre y responde a su modo y a su tiempo.

¿San Antonio de Padua es el mismo que San Antonio Abad?

No. San Antonio Abad fue un ermitaño del desierto de Egipto que vivió entre los siglos III y IV, y se celebra el 17 de enero. San Antonio de Padua nació en Lisboa hacia 1195 con el nombre de Fernando, fue fraile franciscano y murió cerca de Padua en 1231.