
Oración
Oración a San Charbel para un caso difícil o por un enfermo
La oración a San Charbel pide a Dios, por su intercesión, ayuda en un caso difícil o una enfermedad: aquí la tienes.
Dios, Padre nuestro,
que hiciste florecer a San Charbel como un cedro del Líbano
en el silencio de la ermita y ante el altar,
mírame con bondad, que hoy acudo a ti.
Por su intercesión te presento esta necesidad:
(dile a Dios lo que le pides, con tus palabras)
Si es para mi bien, concédemelo;
y si la respuesta tarda, dame paz para seguir confiando en ti.
Sana lo que está herido en mi cuerpo y en mi alma,
cuida a los que amo
y enséñame, como a él, a buscarte a ti por encima de todo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Texto AngelGuard: la oración a San Charbel y las oraciones de los capítulos, escritas para esta página. Ninguna se toma de las oraciones populares que circulan.
La oración a San Charbel pide a Dios, por su intercesión, ayuda en un caso difícil o una enfermedad: aquí la tienes. San Charbel Makhlouf (1828-1898) fue un monje y ermitaño maronita del Líbano, canonizado por san Pablo VI en 1977, y en México se acude a él sobre todo por la salud, el trabajo y los casos difíciles. Su fiesta es el 24 de julio. En AngelGuard también tienes otras tres oraciones, por un enfermo, por la familia y para dar gracias, y te contamos qué día se visita, qué significan sus listones y cómo rezarle una novena.
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La oración a San Charbel, frase por frase
3 min de lecturaLa oración de arriba es nuestra, escrita para esta página.
La oración de arriba es nuestra, escrita para esta página. Se dirige a Dios y le pide, por intercesión de San Charbel, lo que necesitas. No copia ninguna de las oraciones que circulan en estampas y en internet: muchas son recientes y tienen autor, y algunas prometen resultados que ninguna oración puede prometer. Esta se reza despacio, en el templo, frente a una imagen del santo o en tu casa, y cabe en un minuto.
«Dios, Padre nuestro». La oración no empieza por el santo, sino por Dios. Así reza la Iglesia: los santos no conceden nada por su cuenta, sino que interceden por nosotros ante el Padre por medio del único mediador, Jesucristo (Catecismo de la Iglesia Católica, CIC 956; cf. 1 Tm 2,5). El Catecismo llama a esa intercesión «su más alto servicio al plan de Dios» (CIC 2683). San Charbel lo entendía mejor que nadie: pasó la vida entera hablando con Dios.
«Que hiciste florecer a San Charbel como un cedro del Líbano». Un salmo canta que el justo crecerá como un cedro del Líbano (Sal 92,13). El cedro es el árbol de su tierra y está en la bandera de su país; y muchas estampas lo pintan junto a uno. San Pablo VI, el día en que lo canonizó, recordó que los poetas de la Biblia ya admiraban esos cedros como símbolo de la vida de los justos.
«En el silencio de la ermita y ante el altar». Son los dos lugares de su vida: la ermita de San Pedro y San Pablo, donde vivió sus últimos veintitrés años, y el altar donde celebraba cada día la Misa, con un fervor que Pablo VI quiso destacar al canonizarlo. Si tienes una imagen de San Charbel, mírala así: lo muestra en actitud de oración, porque eso fue toda su vida.
«Por su intercesión te presento esta necesidad». Aquí haces una pausa y dices tu petición con tus palabras, con nombre y apellido si es por otra persona. No hace falta adornarla. Dios ya la conoce; decírsela es un acto de confianza.
«Si es para mi bien, concédemelo». Es la manera cristiana de pedir: con insistencia y con libertad a la vez. Jesús nos invita a pedir, a buscar y a llamar (Mt 7,7), y él mismo, la noche del huerto, puso su petición en manos del Padre (Lc 22,42). Pedir así no es pedir con menos fe, sino con más.
«Y si la respuesta tarda, dame paz para seguir confiando en ti». Mucha gente llega a San Charbel después de meses de pedir. La oración no te pide fingir que esperar no duele: pide paz para seguir esperando. El Catecismo recuerda que nuestro Padre sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos (CIC 2736).
«Sana lo que está herido en mi cuerpo y en mi alma». La Diócesis Maronita de México lo llama «santo patrono de los que sufren en el alma y el cuerpo». La oración pide las dos curaciones, porque muchas veces van juntas: una enfermedad cansa el alma, y una pena larga enferma el cuerpo.
«Enséñame, como a él, a buscarte a ti por encima de todo». La última petición es la más importante. San Charbel no buscó milagros: buscó a Dios. Pablo VI resumió su vida como la búsqueda incesante de Dios solo. Si al terminar la oración deseas un poco más a Dios, ya recibiste algo. Puedes cerrar con un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria.
¿Quién fue San Charbel? El ermitaño de Annaya
4 min de lecturaSan Charbel nació como Youssef Antoun Makhlouf el 8 de mayo de 1828 en Bekaa Kafra, un pueblo de montaña del norte del Líbano.
San Charbel nació como Youssef Antoun Makhlouf el 8 de mayo de 1828 en Bekaa Kafra, un pueblo de montaña del norte del Líbano. Era el menor de cinco hermanos, en una familia de campesinos pobres y muy creyentes. Su padre murió cuando él era niño, y su madre, Brigitta Chidiac, sacó adelante a sus hijos; después se casó con un hombre de fe que llegó a ser el sacerdote del pueblo, porque en la Iglesia maronita un hombre casado puede ser ordenado sacerdote. Dos tíos suyos eran ermitaños. De muchacho cuidaba el ganado de la familia y se retiraba a rezar a una cueva, ante una imagen de la Virgen.
En 1851, a los veintitrés años, dejó su casa para entrar en la Orden Libanesa Maronita, en el monasterio de Nuestra Señora de Mayfouq. Allí cambió su nombre por el de Charbel, el de un mártir de los primeros siglos. Al canonizarlo, Pablo VI citó unas palabras que se cuentan de su madre: «Si no fueras a ser un buen religioso, te diría: vuelve a casa. Pero ahora sé que el Señor te quiere a su servicio». Y añadía que, en su dolor por la separación, le pedía a Dios que lo bendijera y lo hiciera santo.
Hizo sus votos perpetuos en 1853 en el monasterio de San Marón, en Annaya, estudió filosofía y teología en el monasterio de Kfifan y fue ordenado sacerdote el 23 de julio de 1859. Vivió 16 años en la comunidad de Annaya, entre la oración y el trabajo del campo. En 1875 sus superiores le permitieron retirarse a la ermita de San Pedro y San Pablo, que depende del monasterio, y allí pasó sus últimos veintitrés años.
La vida del ermitaño. Pablo VI describió esos años sin adornos: una sola comida al día, ropa pobre, trabajo duro en el clima de la montaña, horas de oración y una obediencia total a sus superiores y aun a sus hermanos. En el centro de todo estaba la Misa, que celebraba con gran fervor, y una ternura de hijo por la Virgen. No escribió libros ni predicó en plazas. El papa León XIV, que visitó su tumba el 1 de diciembre de 2025, lo resumió diciendo que el Espíritu Santo lo formó para enseñar «el silencio a quienes habitan en medio del bullicio».
Su muerte. El 16 de diciembre de 1898, mientras celebraba la Misa, sufrió un derrame cerebral. Pasó ocho días de dolor, rezando, y murió la víspera de Navidad, el 24 de diciembre de 1898, a los setenta años. Pablo VI dijo que su lámpara, encendida en lo alto del monte de su ermita, no dejó de brillar cada vez más.
Lo que se cuenta de su tumba. Según la tradición de Annaya, que recoge la prensa católica, pocos meses después del entierro los vecinos vieron una luz sobre su tumba; al abrirla encontraron el cuerpo sin corrupción, y durante décadas exudó un líquido con el que se ungía a los enfermos. Aquí lo contamos tal como ellos lo cuentan. La Iglesia no lo declaró santo por esos fenómenos, sino por sus virtudes y por las curaciones que examinó con cuidado.
Beato y santo. San Pablo VI lo beatificó el 5 de diciembre de 1965, al clausurarse el Concilio Vaticano II, y lo canonizó el 9 de octubre de 1977. En la homilía lo llamó un «artesano paradójico de la paz», porque la buscó lejos del mundo, en Dios solo. El Líbano estaba entonces en guerra, y el papa pidió su intercesión por ese país. Hoy lo veneran en todo el Líbano, también muchos musulmanes y drusos, y es uno de los santos más queridos de México.
¿Por qué México quiere tanto a San Charbel?
4 min de lecturaPorque llegó con las familias libanesas.
Porque llegó con las familias libanesas. Desde finales del siglo XIX y sobre todo a principios del XX, miles de libaneses dejaron su tierra, entonces bajo el Imperio otomano, por la pobreza, el hambre y la presión contra los cristianos. Entraron sobre todo por el puerto de Veracruz, y la mayoría eran cristianos maronitas. Muchos se instalaron en la Ciudad de México, en el barrio de La Merced y en las calles del Centro, donde abrieron tiendas de telas y mercerías. Otros se repartieron por el país. Con ellos venía su fe, y con su fe, su santo.
El P. Jonathan Ángeles Valencia, párroco de Nuestra Señora del Líbano en Puebla y vocero de la Diócesis Maronita de México, lo explicó a ACI Prensa: la devoción se extendió por «las familias libanesas migrantes que llegaron aquí a América con su santo», y gran parte de la difusión la hizo después la Iglesia latina de México y de América Latina. Hoy hay imágenes de San Charbel en parroquias de todo el país, muchas veces cubiertas de listones.
¿Es católico San Charbel? Sí. La Iglesia maronita es una Iglesia católica oriental, en plena comunión con el Papa, con su propia liturgia, que conserva oraciones en siríaco, de la familia del arameo que hablaba Jesús. En México tiene su propia diócesis, la Eparquía de Nuestra Señora de los Mártires del Líbano, y cualquier católico puede ir a sus Misas.
Dónde está San Charbel en México. Algunos lugares conocidos:
- Catedral Maronita de Nuestra Señora de Balvanera, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en la esquina de República de Uruguay y Correo Mayor. Es la sede de la diócesis maronita y santuario de San Charbel. El templo es del siglo XVII, y ahí nació la costumbre de los listones.
- Parroquia de Nuestra Señora del Líbano, en la colonia Florida de la Ciudad de México, atendida por la Orden Libanesa Maronita, la misma orden de San Charbel.
- Parroquia de Nuestra Señora del Líbano, en Puebla.
- Santuario San Chárbel, en Tres Marías, Morelia, Michoacán, una parroquia latina de la arquidiócesis de Morelia.
Pero no hace falta ir lejos: muchas parroquias tienen su imagen. Pregunta en la tuya.
Julio, el mes de San Charbel. «Prácticamente para nosotros maronitas julio es el mes de San Chárbel», dijo el mismo sacerdote. En México se le celebra en tres fechas: el 8 de julio; el tercer domingo de julio, su fiesta en el rito maronita; y el 24 de julio, su memoria en el calendario romano. En 2022 la Diócesis Maronita de México convocó una novena a San Charbel del 8 al 16 de julio para pedir por el fin de la violencia en el país.
Qué se le pide. Según el vocero de la Diócesis Maronita, la gente le pide por quienes no tienen trabajo o no les alcanza el ingreso, y por los enfermos: cáncer, diabetes, y durante la pandemia, COVID. Y muchos le piden por su familia, como los primeros libaneses que llegaron a esta tierra. Para eso es esta oración:
Dios, Padre de todos,
que guiaste a tantas familias hasta esta tierra
y les diste a San Charbel como compañero de camino,
mira a mi familia con sus alegrías y sus heridas.
Por su intercesión, danos trabajo digno y pan en la mesa,
paz entre nosotros y paciencia para perdonarnos,
alivio para los enfermos de nuestra casa
y fe para los que se han alejado de ti.
Que nuestro hogar sea, como su ermita, un lugar donde se te escucha.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Texto AngelGuard: oración escrita para esta página. Puedes rezarla en la mesa, con todos, o tú solo por los tuyos. Si alguien de tu casa vive lejos, nómbralo: San Charbel también sabe de familias separadas por la distancia.
¿Qué día se visita a San Charbel y qué significan sus listones?
4 min de lecturaEn México, muchos templos celebran una Misa a San Charbel el día 8 de cada mes, y algunos también el día 22.
En México, muchos templos celebran una Misa a San Charbel el día 8 de cada mes, y algunos también el día 22. Las dos fechas tienen historias distintas.
El día 8. Es la costumbre más extendida en el país. La Parroquia de Nuestra Señora del Líbano, en la Ciudad de México, tiene Misas a San Charbel el 8 de cada mes; el Santuario San Chárbel de Morelia anuncia también su Misa a San Charbel en día 8; y ya en 2008 la prensa de Durango contaba cómo, cada día 8 al mediodía, cientos de personas iban a Misa a la parroquia de Santa Ana y la Sagrada Familia para encomendarse al santo. No encontramos una explicación oficial de por qué se eligió el 8; es una costumbre mexicana, y no hace falta más para vivirla bien.
El día 22. Viene del Líbano. Nohad El Shami, una señora libanesa, contó que en enero de 1993, medio paralizada, soñó que dos monjes estaban junto a su cama y que uno de ellos la operaba del cuello y despertó curada; según su testimonio, después San Charbel le pidió en sueños visitar su ermita el 22 de cada mes e ir a Misa. Desde entonces, cada 22 sube gente a Annaya. El papa León XIV lo recordó en su visita de 2025: «cada 22 del mes, miles de peregrinos acuden hasta aquí». Algunas parroquias mexicanas, como Nuestra Señora del Líbano, también celebran ese día.
Los listones. La costumbre nació en México, en la Catedral de Balvanera. Monseñor Rogelio Peralta, rector de la catedral, le contó en 2023 a la revista Desde la fe, de la Arquidiócesis de México, cómo empezó hace más de veinte años: una señora con un problema que no se resolvía vio la imagen de San Charbel, que no conocía, y quiso dejarle su petición por escrito, para que al santo no se le olvidara. No encontró papel en sus bolsas del mandado, pero sí un rollo de listón: cortó un pedazo, escribió su encargo y lo ató a la imagen. A los tres días volvió feliz. Monseñor Peralta le sugirió: «Pues si le pediste con un listón, agradécele con un listón». A los pocos días la imagen estaba llena. La calle de la catedral sigue llena de mercerías, muchas abiertas en su tiempo por familias libanesas, y el P. Ángeles Valencia recuerda otra versión: la de un comerciante libanés que puso un listón por su negocio. Las versiones cambian, pero coinciden en lo importante: la costumbre nació del pueblo, en el Centro.
¿Y los colores? Circulan listas que dan a cada color un poder: uno para el dinero, otro para el amor, otro contra la envidia. La Iglesia no reconoce ninguna cualidad especial en el color. Para alejar la costumbre de esos «matices esotéricos», monseñor Peralta recomienda un listón de cualquier color para pedir y uno blanco para dar gracias. El P. Ángeles Valencia lo dice más corto: «el color del listón no importa»; lo que cuenta es la oración con que se pide, sin caer en la superstición ni en la magia.
Un signo, no un trato. El listón no es un sacramental ni un amuleto, y tampoco un trueque, como si al ponerlo el santo quedara obligado a cumplir. Es una oración que se queda ahí cuando tú te vas. El Catecismo llama superstición a atribuir la eficacia de la oración a los gestos o a las palabras, sin las disposiciones del corazón (CIC 2111). Por eso, el listón se vive mejor así: escribe tu petición, reza la oración, ve a Misa y, si hace falta, a confesarte. Y cuando recibas la gracia, vuelve con tu listón blanco, como el leproso que regresó a dar gracias a Jesús (Lc 17,15-16). Puedes rezar esto:
Padre bueno, gracias.
Escuchaste lo que te pedí por intercesión de San Charbel,
y hoy vuelvo, como el leproso que regresó a darte gloria,
para reconocer que todo bien viene de ti.
No dejes que olvide lo que hiciste por mí;
haz que mi vida entera sea una acción de gracias
y que sepa ayudar a otros como tú me ayudaste.
Te alabo por San Charbel y por todos tus santos,
que no se cansan de rezar por nosotros.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Texto AngelGuard: oración escrita para esta página. Si la gracia que pediste no llegó como esperabas, también puedes volver: dar gracias por lo que Dios sí te dio en la espera es una forma muy honda de confiar.
San Charbel y los enfermos: oración, aceite y Unción
4 min de lecturaDesde que vivía, la gente buscaba a San Charbel por sus enfermos.
Desde que vivía, la gente buscaba a San Charbel por sus enfermos. Pablo VI contó en la homilía de su canonización que sus paisanos, cristianos o no, acudían a él «como al médico de las almas y de los cuerpos». Después de su muerte siguieron llegando a su tumba, y los milagros que la Iglesia examinó para beatificarlo y canonizarlo fueron curaciones. El monasterio de Annaya guarda, según Desde la fe, más de veintinueve mil testimonios de gracias y curaciones atribuidas a su intercesión. León XIV dijo en 2025 que, después de su muerte, esa intercesión «se ha convertido en un río de misericordia».
Rezar por un enfermo con San Charbel. Puedes rezar la oración de arriba diciendo el nombre del enfermo en la pausa, o la oración por un enfermo que está más abajo. Si quieres más textos para pedir la salud, tienes la oración de sanación. Y si el enfermo no puede ir a Misa, puede unirse a Cristo con la comunión espiritual; San Charbel, que vivía para la Eucaristía, lo entiende muy bien.
El aceite de San Charbel. Según explica monseñor Peralta, los monjes de Annaya empezaron a mezclar con aceite de oliva el líquido que exudaba su cuerpo; de mezcla en mezcla, ese aceite, bendecido por los monjes de su orden, llega hoy a todo el mundo, y los fieles lo aplican a los enfermos con una oración. Desde la fe, en esa misma entrevista, aclara que este aceite bendito sí es un sacramental, a diferencia de los listones. En la Ciudad de México se consigue en la Catedral de Balvanera: no se vende, se deja un donativo. Los sacramentales no actúan solos: por la oración de la Iglesia, disponen a recibir la gracia de Dios (CIC 1667-1670). Úsalo con la señal de la cruz y con una oración, nunca como si el aceite sanara por sí mismo.
No es la Unción de los enfermos. El aceite de San Charbel es una devoción. La Unción de los enfermos es un sacramento, que solo un sacerdote puede dar (CIC 1516), y no es solo para los moribundos: es para quien empieza a estar en peligro por enfermedad o por vejez (CIC 1514). Si alguien de tu familia está grave, llama al sacerdote; la devoción a San Charbel no reemplaza el sacramento, lo acompaña. Y tampoco reemplaza al médico: reza y sigue el tratamiento.
Cuando la curación no llega. La Iglesia no promete que toda oración termine en curación. El Catecismo dice con sencillez que ni las oraciones más fervientes obtienen la curación de todas las enfermedades, y recuerda a San Pablo, que pidió y oyó que le bastaba la gracia de Dios (CIC 1508; cf. 2 Co 12,9). San Charbel mismo murió después de ocho días de sufrimiento, rezando. Pedirle la salud de alguien que amas es bueno; pedirle también que no le falte la paz, ni a ti la fuerza, es igual de importante.
Señor Jesucristo, médico de las almas y de los cuerpos,
que pasaste por el mundo haciendo el bien y sanando a los enfermos,
mira a N., que está enfermo [enferma].
Por la intercesión de San Charbel,
a quien tantos enfermos acudieron en vida y después de su muerte,
devuélvele la salud, si es tu voluntad;
guía las manos de quienes lo [la] cuidan
y dale fuerza en el dolor y descanso en la noche.
Y si la cruz se alarga, quédate a su lado
y no dejes que le falte tu consuelo ni el nuestro.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Texto AngelGuard: oración escrita para esta página. Puedes rezarla junto a la cama, en la sala de espera o desde lejos. Si tienes aceite de San Charbel, haz con él la señal de la cruz en la frente del enfermo mientras la rezas. Para rezar por un enfermo con la oración de la Iglesia, tienes también la oración por los enfermos.
Novena a San Charbel y oración para casos difíciles
3 min de lecturaUna novena es una oración que se reza nueve días seguidos, a imitación de los apóstoles, que esperaron en oración junto a María la venida del Espíritu Santo (cf. Hch 1,14).
Una novena es una oración que se reza nueve días seguidos, a imitación de los apóstoles, que esperaron en oración junto a María la venida del Espíritu Santo (cf. Hch 1,14). Hay muchas novenas a San Charbel; la que te proponemos aquí es un esquema nuestro, sencillo, no una novena «tradicional». Lo importante no es la fórmula, sino la perseverancia: Jesús enseñó a rezar siempre sin desanimarse (cf. Lc 18,1).
Cuándo. Cuando lo necesites. Muchos la rezan en julio, para terminar la víspera de su fiesta del 24, o la empiezan para terminar un día 8 o un día 22, y ese día van a Misa.
Cada día:
- Haz la señal de la cruz y di en silencio tu intención.
- Lee el rasgo de San Charbel de ese día, de la lista de abajo, y piénsalo un momento.
- Reza la oración a San Charbel del principio de esta página, con tu petición en la pausa.
- Reza un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria.
- Quédate un minuto en silencio, como él en su ermita. No digas nada: deja que Dios hable.
Los nueve días:
- Día 1. La fe de su casa. Su madre y su padrastro le enseñaron a rezar. Pide por tu familia.
- Día 2. La cueva y la Virgen. De muchacho rezaba ante una imagen de María. Pide un corazón que sepa rezar.
- Día 3. Dejarlo todo. A los veintitrés años dejó su casa por Dios. Pide valor para lo que Dios te pide hoy.
- Día 4. La obediencia. Obedeció a sus superiores y aun a sus hermanos. Pide humildad.
- Día 5. El trabajo de sus manos. Trabajó la tierra toda la vida. Pide por quienes no tienen trabajo.
- Día 6. La Misa. El altar era el centro de su día. Pide amor a la Eucaristía, y si puedes, ve a Misa.
- Día 7. El silencio. Vivió veintitrés años en una ermita. Apaga hoy el ruido que puedas y pide paz interior.
- Día 8. El dolor ofrecido. Murió tras ocho días de sufrimiento, rezando. Pide por los enfermos y por los que están solos.
- Día 9. La luz de Annaya. Desde el cielo sigue intercediendo. Pide la gracia que buscas, y da gracias por las que ya recibiste.
Para terminar. El último día, si puedes, ve a Misa y confiésate; el acto de contrición te ayuda a prepararte. Si te ayuda a recordar tu intención, puedes llevar tu listón ese día.
¿Hay una oración a San Charbel para casos difíciles? Cualquier oración hecha con fe sirve para un caso difícil; esta también. Desconfía de las que prometen que «nunca fallan» o que hay que compartir con un número de personas para que funcionen: ninguna oración obliga a Dios, y esas cadenas no son de la Iglesia (CIC 2111). Si lo tuyo parece imposible, puedes rezar a San Charbel junto con la oración a San Judas Tadeo, el patrono mexicano de las causas difíciles: los santos no compiten, rezan juntos por ti.
Preguntas
¿Qué se le pide a San Charbel?
Sobre todo la salud del cuerpo y del alma: la Diócesis Maronita de México lo llama patrono de los que sufren en el alma y el cuerpo. También se le pide por el trabajo, por la familia y por los casos difíciles. Se le pide su intercesión ante Dios; ninguna oración garantiza un resultado.
¿Qué significan los colores de los listones de San Charbel?
Ningún color tiene un poder especial, y las listas que dan un significado a cada color no vienen de la Iglesia. En la Catedral de Balvanera, en la Ciudad de México, donde nació la costumbre, el rector ha recomendado un listón de cualquier color para pedir y uno blanco para dar gracias. El listón es una petición escrita que se ata a la imagen: un signo de oración, no un amuleto.
¿Qué día se visita a San Charbel?
En México, muchos templos celebran una Misa a San Charbel el día 8 de cada mes, y algunos también el 22, el día en que miles de peregrinos suben a su tumba en Annaya, en el Líbano. Su fiesta es el 24 de julio. Revisa los horarios de tu parroquia.
¿Cuál es la oración a San Charbel para casos difíciles e imposibles?
La de esta página sirve para cualquier caso: di tu petición en la pausa, o rézala nueve días como novena. Desconfía de las oraciones que prometen que «nunca fallan» o que hay que compartir para que funcionen: ninguna oración obliga a Dios (CIC 2111).
¿Dónde está San Charbel en México?
Su santuario principal es la Catedral Maronita de Nuestra Señora de Balvanera, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. También lo veneran la Parroquia de Nuestra Señora del Líbano en la colonia Florida y en Puebla, el Santuario San Chárbel de Morelia y muchas parroquias del país.
¿Cuándo es la fiesta de San Charbel?
El 24 de julio en el calendario romano. La Iglesia maronita lo celebra el tercer domingo de julio, cerca del aniversario de su ordenación sacerdotal, el 23 de julio de 1859. En México también se le festeja el 8 de julio.
¿Qué es el aceite de San Charbel?
Es aceite de oliva bendecido por los monjes de su orden; según cuentan en Annaya, al principio se mezcló con el líquido que exudaba su cuerpo. Se aplica a los enfermos con una oración. Es un sacramental, no la Unción de los enfermos, que solo da un sacerdote. En la Ciudad de México se consigue en la Catedral de Balvanera, con un donativo.
¿San Charbel es católico?
Sí. Fue un monje y sacerdote de la Iglesia maronita, una Iglesia católica oriental del Líbano en plena comunión con el Papa. San Pablo VI lo beatificó en 1965 y lo canonizó el 9 de octubre de 1977.


