Una paloma blanca con una rama de olivo sobre un pueblo tranquilo y la torre de su iglesia al atardecer

Oración

Oración por la paz en el mundo, en México y en tu casa

La oración por la paz pone en manos de Dios el mundo, México, tu casa y tu corazón.

Señor Dios, Padre de todos,

tú no quieres la guerra ni la violencia:

quieres que tus hijos vivan en paz.

Te pido la paz para el mundo:

haz callar las armas, consuela a los que lloran

y da a los que gobiernan sabiduría y justicia.

Te pido la paz para México:

cuida a los que salen a trabajar y a los que esperan en casa,

acompaña a las madres que buscan a sus hijos

y cambia el corazón de los que hacen daño.

Te pido la paz para mi casa:

que no haya gritos ni rencores entre nosotros

y que sepamos pedir perdón y perdonar.

Y te pido la paz para mi corazón:

quítame el miedo, la prisa y el enojo,

y haz que siembre tu paz dondequiera que vaya.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Santa María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Antífona «Da pacem, Domine»

Danos la paz, Señor, en nuestros días,

porque no hay otro que luche por nosotros

sino tú, Dios nuestro.

Texto AngelGuard: la oración por la paz, escrita para esta página. La antífona «Da pacem, Domine», Traducción AngelGuard del latín, según el Procesional romano impreso en Amberes en 1774, p. 32.

La que te proponemos empieza «Señor Dios, Padre de todos, tú no quieres la guerra ni la violencia» y termina con la antigua antífona de la Iglesia «Danos la paz, Señor, en nuestros días». Puedes rezarla en familia por la noche, antes de la Misa del domingo o cada vez que una noticia te duela. En AngelGuard la tienes con la oración de la Misa por la paz, en traducción nuestra del latín, y con lo que enseña la Iglesia sobre la paz en el mundo, en México, en casa y en el corazón.

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La oración por la paz, frase por frase

4 min de lecturaLa oración del principio de esta página es nuestra: la escribimos para que puedas pedir la paz en los cuatro lugares donde más falta nos hace, de lo más grande a lo más pequeño.

La oración del principio de esta página es nuestra: la escribimos para que puedas pedir la paz en los cuatro lugares donde más falta nos hace, de lo más grande a lo más pequeño. Primero el mundo, luego México, luego tu casa y al final tu corazón. Termina con una antífona que la Iglesia canta desde hace muchos siglos.

«Tú no quieres la guerra ni la violencia». Empezamos por lo que Dios quiere, no por lo que tememos. La paz no es un favor que le arrancamos a Dios: es su deseo para nosotros. El Catecismo dice que la paz en la tierra es imagen y fruto de la paz de Cristo, que reconcilió a los hombres con Dios (CIC 2305).

«Te pido la paz para el mundo». Pedimos tres cosas concretas: que callen las armas, que alguien consuele a los que lloran y que los que gobiernan tengan sabiduría y justicia. No le decimos a Dios qué gobierno o qué partido debe ganar; le pedimos por todos los que tienen poder sobre la vida de otros.

«Te pido la paz para México». Aquí la oración baja a la calle: los que salen a trabajar sin saber cómo van a volver, los que esperan en casa, las madres que buscan a sus hijos desaparecidos. Y también los que hacen daño: no pedimos que Dios los destruya, sino que les cambie el corazón. Rezar por el enemigo es lo más difícil del Evangelio y también lo más cristiano (Mt 5,44).

«Te pido la paz para mi casa». La paz del mundo empieza en la mesa del comedor. Pedimos lo que todos sabemos que nos falta: menos gritos, menos rencores y la humildad de pedir perdón.

«Y te pido la paz para mi corazón». Al final la oración te mira a ti: el miedo, la prisa y el enojo que nos quitan la paz por dentro. Y pide algo más que calma: poder sembrar paz donde estés.

¿Buscas la oración de San Francisco? La que empieza «Señor, hazme un instrumento de tu paz» tiene su propia página, con el texto completo y su origen: la oración de San Francisco.

«Danos la paz, Señor, en nuestros días». Es una antífona muy antigua de la Iglesia latina: Da pacem, Domine, in diebus nostris, quia non est alius qui pugnet pro nobis, nisi tu, Deus noster. Se cantaba en procesiones y en tiempos de guerra; un procesional romano impreso en Amberes en 1774 manda cantarla al entrar al coro los domingos del año, salvo que haya otra propia. Toma sus palabras de pasajes del Antiguo Testamento, como el Eclesiástico, que pide a Dios paz en nuestros días (Eclo 50,23), o el profeta que le dice al pueblo que la batalla no es suya, sino de Dios (2 Cr 20,15). Y dice algo muy sencillo: la paz verdadera no la ganamos solos. Te la damos en una traducción nuestra del latín.

La paz en la Misa. Cada domingo la Misa reza por la paz casi con las mismas palabras. Después del Padre nuestro, el sacerdote pide a Dios que nos libre de todos los males y nos conceda la paz en nuestros días; en el Misal antiguo, da propitius pacem in diebus nostris. Luego recuerda que Jesús, en la última Cena, les dejó su paz a los apóstoles (Jn 14,27), y le pide que no mire nuestros pecados, sino la fe de su Iglesia. Después nos desea la paz del Señor, nos damos la paz unos a otros y rezamos el Cordero de Dios, que termina pidiendo «danos la paz» (dona nobis pacem). Si rezas esta oración durante la semana, el domingo vas a reconocer esos mismos pedidos.

Oración por la paz del mundo: qué enseña la Iglesia

3 min de lecturaPara la Iglesia, la paz no es solo que no haya guerra.

Para la Iglesia, la paz no es solo que no haya guerra. El Catecismo lo dice así: la paz no es solo ausencia de guerra ni se reduce a un equilibrio de fuerzas entre enemigos (CIC 2304). Con san Agustín la llama «tranquilidad del orden»: que cada persona y cada pueblo tengan lo que les corresponde. Es obra de la justicia (Is 32,17) y fruto del amor. Por eso no basta con firmar un alto el fuego: hay que respetar a las personas, dejar que los pueblos se encuentren y practicar la fraternidad.

Pacem in terris. El 11 de abril de 1963, un Jueves Santo, el papa san Juan XXIII publicó la encíclica Pacem in terris, «paz en la tierra». Se la recuerda como la primera encíclica dirigida no solo a los católicos, sino a todos los hombres de buena voluntad. El mundo acababa de pasar por el miedo a una guerra nuclear, y el papa escribió que la paz solo puede construirse y durar si se respeta fielmente el orden que Dios puso en el mundo. Y le dio cuatro bases: la verdad, la justicia, el amor y la libertad. Sigue siendo un buen examen para cualquier familia y cualquier país: ¿decimos la verdad?, ¿somos justos?, ¿nos queremos?, ¿respetamos la libertad del otro?

La Jornada Mundial de la Paz. Desde 1968, por decisión de san Pablo VI, la Iglesia empieza cada año rezando por la paz: el 1 de enero, solemnidad de Santa María, Madre de Dios, es la Jornada Mundial de la Paz, y el papa publica un mensaje para ese día. Es una buena costumbre empezar el año en familia con esta oración.

Cómo rezar por un país en guerra. Cuando veas en las noticias un país en guerra, no cambies de canal enseguida. Di su nombre en voz alta delante de Dios. Reza por los muertos, por los heridos, por los que huyen con lo que llevan puesto y por los soldados de los dos lados, que también tienen madre. Y si puedes, ayuda: muchas parroquias y Cáritas recogen ayuda para las víctimas.

Esta es la oración de la Iglesia por la paz en la antigua «Misa por la paz» del Misal Romano. Te la damos en una traducción nuestra del latín:

Oh Dios, de quien nacen los santos deseos,

los buenos consejos y las obras justas:

concede a tus siervos esa paz

que el mundo no puede dar,

para que nuestros corazones se entreguen a tus mandamientos

y, libres del miedo a los enemigos,

vivamos días tranquilos bajo tu protección.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Traducción AngelGuard de la oración colecta de la Misa por la paz (Missa pro pace) del Misal Romano, edición de Tournai, 1889, p. 70*. Fíjate en lo que pide: no una paz cualquiera, sino «esa paz que el mundo no puede dar», la misma que Jesús prometió a sus discípulos. Y la pide para que vivamos tranquilos y para que nuestro corazón se entregue a Dios. Una paz que nos deja igual de egoístas no es la que pide la Iglesia.

Oración por la paz en México

3 min de lecturaEn muchas partes de México la violencia ya no es una noticia lejana: es el negocio que tiene que pagar derecho de piso, el familiar desaparecido, el pueblo que se vacía, la carretera por la que ya no se viaja de noche.

En muchas partes de México la violencia ya no es una noticia lejana: es el negocio que tiene que pagar derecho de piso, el familiar desaparecido, el pueblo que se vacía, la carretera por la que ya no se viaja de noche. Rezar por la paz en México no es un tema de partidos. Es lo que hace una madre que no sabe si su hijo va a volver, y lo que hace una comunidad que no quiere acostumbrarse.

La Iglesia en México y la paz. El 20 de junio de 2022 asesinaron dentro del templo de Cerocahui, en la Sierra Tarahumara de Chihuahua, a dos sacerdotes jesuitas, Javier Campos y Joaquín Mora, junto con Pedro Palma, un guía de turistas que había buscado refugio ahí. A partir de ahí, la Conferencia del Episcopado Mexicano, los jesuitas y los religiosos convocaron en julio de 2022 una Jornada de Oración por la Paz, con misas por todas las víctimas de la violencia, y después el Diálogo Nacional por la Paz, que reunió en Puebla, en septiembre de 2023, a víctimas, comunidades, obispos, académicos y ciudadanos para escuchar y buscar caminos. No es una oración en lugar de hacer algo: es oración que lleva a hacer algo.

Por quién rezar. Por las víctimas y sus familias, diciendo sus nombres si los conoces. Por las madres y los padres que buscan a sus hijos desaparecidos. Por los que tuvieron que dejar su pueblo. Por los policías, los soldados y los servidores públicos que hacen bien su trabajo, y por los que tienen la tentación de no hacerlo. Por los jóvenes a los que el crimen les ofrece dinero fácil. Y por los que hacen daño: la Iglesia no reza por su ruina, sino por su conversión. Por los que ya murieron, la oración por los difuntos.

Qué puedes hacer además de rezar. La paz también se construye con cosas pequeñas: no reenviar videos de violencia, no burlarte del que sufre, conocer a tus vecinos, acompañar a una familia que perdió a alguien, cuidar que tus hijos tengan a dónde ir después de la escuela. En muchas parroquias hay grupos de pastoral que acompañan a víctimas y a familias que buscan; pregunta en la tuya.

Esta oración es para rezarla por México, en familia o en la parroquia. La Virgen de Guadalupe, a quien México llama su Madre, cierra la oración: puedes seguir con la oración a la Virgen de Guadalupe.

Señor Jesús,

tú lloraste sobre Jerusalén porque no conoció el camino de la paz.

Mira hoy a México:

a las familias que perdieron a alguien por la violencia,

a las madres que buscan a sus hijos,

a los que viven con miedo en su colonia o en la carretera.

Consuela a las víctimas, protege a los inocentes

y toca el corazón de los que hacen daño, para que se conviertan.

Danos valor para no acostumbrarnos a la violencia

y para empezar la paz en nuestra propia calle.

Virgen de Guadalupe, Madre de este pueblo, ruega por nosotros.

Amén.

Texto AngelGuard: oración escrita para esta página. La segunda línea recuerda el Evangelio: al ver Jerusalén, Jesús lloró sobre ella porque no había reconocido lo que le traía la paz (Lc 19,41-42). Si rezas por alguien concreto, di su nombre después de «Mira hoy a México».

Oración por la paz en el hogar y la familia

2 min de lecturaLa paz del mundo se aprende en casa.

La paz del mundo se aprende en casa. Ahí aprendemos a hablar sin gritar, a perder una discusión, a pedir perdón y a perdonar. Y ahí también se pierde: por el cansancio, el dinero que no alcanza, una palabra dura que nadie retira.

«Paz a esta casa». Cuando Jesús envió a sus discípulos, les pidió que al entrar en una casa lo primero fuera desearle la paz (Lc 10,5). Es un buen gesto para hoy: al llegar a casa, antes de reclamar nada, saluda y bendice. Muchos papás hacen la señal de la cruz en la frente de sus hijos antes de dormir; es una manera de dejarles la paz.

Que no se ponga el sol. San Pablo aconseja no dejar que el sol se ponga sobre nuestro enojo (Ef 4,26). En casa eso quiere decir algo muy concreto: no irse a dormir sin haber hecho las paces, aunque sea con un «perdóname» corto o una mano en el hombro. Si te cuesta, el Padre nuestro lo dice claro: perdónanos como nosotros perdonamos.

Paz no es aguantar. Una cosa es soportar con paciencia los defectos de los demás, y otra muy distinta aguantar golpes, amenazas o humillaciones. La paz que pide la Iglesia no es el silencio del miedo. Si en tu casa alguien te lastima a ti o a tus hijos, ponerte a salvo y pedir ayuda a alguien de confianza no va contra la paz ni contra la familia: es el primer paso hacia ella.

Esta oración es para rezarla en casa, por ejemplo antes de la cena o después de una pelea. Para pedir por cada uno de los tuyos con su nombre, tienes también la oración por la familia.

Señor Jesús, entra en esta casa

y deja aquí tu paz, como se la dejaste a tus discípulos.

Calma los ánimos cuando subimos la voz,

danos humildad para pedir perdón

y generosidad para perdonar.

Que nadie se vaya a dormir enojado

y que en esta mesa siempre haya lugar para el que se equivocó.

Sagrada Familia de Nazaret, cuida nuestra casa.

Amén.

Texto AngelGuard: oración escrita para esta página. Pueden rezarla todos juntos, o una persona en nombre de los demás. Después de una pelea, ayuda rezarla tomados de la mano, aunque al principio cueste.

Oración para tener paz en el corazón

2 min de lecturaA veces el mundo está tranquilo y en tu casa no pasa nada, y aun así no tienes paz.

A veces el mundo está tranquilo y en tu casa no pasa nada, y aun así no tienes paz. La cabeza no para, el pecho se aprieta, todo te preocupa. También eso se puede rezar.

La paz que deja Jesús. En la última Cena, Jesús les dijo a sus discípulos que les dejaba su paz, y que no se la daba como la da el mundo; por eso no tenían que angustiarse ni tener miedo (Jn 14,27). La paz del mundo depende de que todo salga bien. La de Jesús puede estar contigo aunque las cosas sigan difíciles, porque no viene de las circunstancias, sino de saber que no estás solo.

Presentar todo a Dios. San Pablo aconseja no angustiarse por nada y presentarle a Dios todo lo que necesitamos, con oración y acción de gracias; y promete que la paz de Dios, que supera todo lo que entendemos, guardará nuestro corazón (Flp 4,6-7). Dicho de otro modo: no se trata de dejar de sentir, sino de no cargar solo con lo que sientes.

Oraciones para la paz interior. La oración de la serenidad pide aceptar lo que no puedes cambiar y valor para cambiar lo que sí. Si lo que sientes es ansiedad, la oración para la ansiedad está escrita para esos momentos. Y si lo que te quita la paz es un pecado, la confesión devuelve una paz que ninguna otra cosa da; mientras tanto, reza el acto de contrición.

Una oración corta para cuando te falta la paz por dentro. Rézala despacio, respirando entre línea y línea:

Jesús, tú prometiste dejarnos tu paz,

una paz que no es como la que da el mundo.

Mira cómo está hoy mi corazón:

inquieto, cansado, con miedo.

No te pido que todo se arregle hoy;

te pido tu paz en medio de lo que no se arregla.

Quédate conmigo.

Jesús, en ti confío.

Amén.

Texto AngelGuard: oración escrita para esta página. La última línea, «Jesús, en ti confío», es una jaculatoria tradicional que muchos católicos repiten a lo largo del día. Si la angustia no se va o te impide vivir, habla también con alguien de confianza y busca ayuda profesional: pedir ayuda no es falta de fe.

El rosario por la paz y la Virgen de Fátima

2 min de lecturaSi hay una oración que los católicos asocian con la paz, es el rosario.

Si hay una oración que los católicos asocian con la paz, es el rosario. En 1917, en plena Primera Guerra Mundial, tres niños pastores de Fátima, en Portugal, contaron que la Virgen les pidió rezar el rosario todos los días para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerra. La Iglesia reconoció esas apariciones en 1930. Antes, en 1916, un ángel se les había aparecido y, según lo que escribió Lucía, se presentó como el Ángel de la Paz. Toda la historia está en la página de la Virgen de Fátima.

Reina de la paz. El 5 de mayo de 1917, ocho días antes de la primera aparición de Fátima, el papa Benedicto XV, que pidió la paz durante toda la guerra, mandó añadir a las letanías del rosario la invocación «Reina de la paz, ruega por nosotros». Por eso nuestra oración la usa: es una manera de poner la paz en manos de María, que la pide a su Hijo.

Cómo rezar el rosario por la paz. Antes de empezar, di en voz alta la intención: por la paz en el mundo, en México, en tu casa o en tu corazón. Puedes ofrecer cada misterio por una de esas cuatro intenciones y el quinto por la persona que más te preocupa. Si no tienes tiempo para el rosario completo, basta con una decena bien rezada. Aquí tienes cómo rezar el santo rosario paso a paso, y los misterios del rosario de cada día.

Para ofrecer un misterio o una decena por la paz, al empezar:

Santa María, Reina de la paz,

te ofrezco este misterio del rosario por la paz:

por los pueblos en guerra, por México,

por mi casa y por mi corazón.

Llévale a tu Hijo esta petición

y enséñame a trabajar por la paz donde vivo.

Amén.

Texto AngelGuard: oración escrita para esta página. El rosario no es una fórmula que «garantice» la paz: es una manera de mirar a Jesús con los ojos de María. Lo que sí hace es cambiarnos a nosotros, y eso ya es el principio de la paz.

Preguntas

¿Cuál es la oración por la paz más conocida?

La más conocida es la oración de San Francisco, «Señor, hazme un instrumento de tu paz», aunque no la escribió él: apareció en Francia en 1912. Una de las más antiguas de la Iglesia es la antífona «Danos la paz, Señor, en nuestros días» (Da pacem, Domine). En esta página tienes una oración por la paz del mundo, de México, de tu casa y de tu corazón que termina con esa antífona; la de San Francisco tiene su propia página.

¿Qué oración puedo rezar por la paz del mundo?

Puedes rezar la oración de esta página, la oración de la Misa por la paz («Oh Dios, de quien nacen los santos deseos…») o un rosario por la paz, como pidió la Virgen en Fátima. Lo importante es nombrar delante de Dios a los pueblos que sufren la guerra y no acostumbrarse a sus noticias. Cada 1 de enero la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Paz.

¿Cómo rezar por la paz en México?

Reza por las víctimas y sus familias con sus nombres, por las madres que buscan a sus hijos, por los que tuvieron que dejar su pueblo y por la conversión de los que hacen daño. Puedes rezar la oración por México de esta página en familia o en tu parroquia, y pedir la intercesión de la Virgen de Guadalupe. Y súmale algo concreto: acompañar a una familia que sufre ya es construir la paz.

¿Existe una oración poderosa por la paz?

La fuerza de una oración no está en sus palabras, sino en Dios, que escucha. Por eso la antífona dice «no hay otro que luche por nosotros sino tú». Ninguna oración funciona como una fórmula; lo que sí ayuda es rezar con fe, con perseverancia y acompañada de obras de paz.

¿Qué oración rezar para que haya paz en mi hogar?

La oración por la paz en casa de esta página es para eso: pide calma cuando suben las voces, humildad para pedir perdón y generosidad para perdonar. Récenla juntos antes de la cena o después de una pelea. También puedes rezar la oración por la familia, nombrando a cada uno. Si en tu casa hay golpes o amenazas, ponerte a salvo y pedir ayuda también es buscar la paz.

¿Qué oración rezar para tener paz en el corazón?

Una oración corta y honesta: «Jesús, mira cómo está mi corazón; te pido tu paz en medio de lo que no se arregla; Jesús, en ti confío». La tienes completa en el capítulo sobre la paz en el corazón. También ayudan la oración de la serenidad y la oración para la ansiedad.

¿Por qué se reza el rosario por la paz?

Porque en Fátima, en 1917, en plena Primera Guerra Mundial, la Virgen les pidió a tres niños rezar el rosario todos los días para alcanzar la paz para el mundo. Ese mismo año Benedicto XV añadió a las letanías la invocación «Reina de la paz». Desde entonces muchos católicos ofrecen el rosario por la paz.

¿Qué dice la Iglesia sobre la paz?

Que la paz no es solo ausencia de guerra, sino «tranquilidad del orden», obra de la justicia y fruto del amor (Catecismo, n. 2304). San Juan XXIII, en la encíclica Pacem in terris (1963), le dio cuatro bases: verdad, justicia, amor y libertad. Y que la paz de la tierra es imagen de la paz de Cristo (n. 2305).